CAPITULO IV
 

Variedad de lenguas de aquellos Indios: búscase su origen por la mejor Conjetura.
 

Busco el  orígen de las varias y diversas lenguas d unos hombres, tan poco hombres, que están persuadidos de que cada especie de aves habla lengua diferente, y que ellas solas se entienden; y por esto, lo mismo es dar un chillido el páxaro, ó un graznido el buytre, y así las otras aves, que luego al punto preguntarle: ¿qué es lo que quiere avisarles? ¿day fajacaqué? esto es: ¿qué es lo que nos dices? Por esta misma necia persuacion, no dan el nombre á las aves, por lo que ellas son, si no por lo que piensan que ellas dicen; y así no se les pregunta: ¿cómo se llama aquella ave? sino ¿day faácaque cusiduca? esto es: ¿qué es lo que dite este páxaro? y les ponen el nombre de lo que les parece que pronuncian las aves; v. gr. al pato llaman cuiviví; á la gallina focará; al gallo toteleló &c., queriendo conocer á las aves por su eco, al modo que acá conocemos á los hombres por el metal de su voz.

Busco (vuelvo á decir) la raiz de las lenguas de unas gentes, que no solo no la saben , sino que ignoran tambien su origen y el de sus progenitores (a), como vimos en la primera Parte, ideándose ya descendientes de las piedras, ya de los árboles &c. error y vileza de pensamientos, en que estaban radicados los Indios pobladores de México(b), extraidos de sus siete cuevas fantasticas  y los del Perú , brotados de la tierra , por su Viracócha (c) ceguedad, que aun se halla, á su modo, en los Gentiles que ahora se van descubriendo.

Digo pues, que el laberinto de las lenguas de las Misiones , en que trabaja mi Provincia del Nuevo Reyno, no solo agrava la cruz de sus Misioneros, sino que es la piedra de toque de su paciencia y constancia, y la prueba mas firme de una verdadera vocacion á aquel santo ministerio. Si las Naciones de una lengua fuesen numerosas, como en la Europa, á nadie faltára brio para aprender una lengua que le abriria campo para trabajar toda su vida; y si en aquel ángulo de la América hubiera, á mas de las lenguas particulares, una general, (como en el Perú, desde Lima á Quito , donde corre la Inga: y en el Paraguay, donde corre la Guarani: y aun en el mismo Nuevo Reyno, donde mientras fué necesaria , cor rió la Muyssea) fuera menor el trabajo, y fuera mediano el empeño; pero e las Misiones de que hablo, no ha lugar éste, que siendo trabajo, fuera alivio: solo hay un corto consuelo, que no es capáz de experimentarse, sino despues de muy largo. Este está en que de aquella gran copia de lenguas, unas son matrices, otras son derivadas; (al modo que de la Latina, tomo matriz, se derivan la Española, Francesa é Italiana, mudado respectivamente el dialecto,) de modo, que entendida con perfeccion la matriz, da luz, y disminuye la dificultad para sus lenguas subalternas; v. gr. de la lengua Betoya y firara, que aunque ésta gasta pocas erres, y aquella demasiadas, ambas quieren ser matrices; se derivan las lenguas Sítufa, Áyrica, Ele, Luculia, Fabúe, Aráuca, Quilifáy, Anabáli, Loláca y Atabáca &c. De la lengua Cariva nacen la Guayána, la Palénca, Gúiri, Guayquíri, Mapúy y Cumanagota: de la Saliva se deriva, ó es su corruptela, la Aturí: de la Guajiva salen varias ramas , entre la gran variedad de Chiricóas: de la Achagua, aunque es la mas pronunciable, suave y elegante de todas, todavía no se han descubierto lenguages derivados; porque aunque en la lengua Maypúre se hallan muchas palabras Achaguas, son introducidas por el comercio; como los grecalismos de la lengua latina, que se introduxéron con el estudio de las ciencias y facultades, que en ella se explican; las lenguas Otomáca, Aruáca, Guaraúna y otras que hasta hoy parecen estériles, el tiempo y el descubrimiento de nuevos Indios, creo que las hará fecundas para los venideros.

Nuestros mayores, bien prácticos en los rudimentos de las lenguas, nos dexáron advertido, que las que se derivan de una Capital, siempre mantienen los pronombres primitivos de su matriz , aun que con alguna variedad; y se ha experimentado, que es regla cierta. Si esta variedad de lenguas, que resulta de la varia combinacion de unas mismas sílabas, no tuviera otra dificultad, que encomendarlas á la memoria combinadas, y practicarlas en una regular pronunciacion, fuera taréa molesta, pero llevadera. Lo que pesadamente agrava, es la diversidad de pronunciaciones; porque unas son narigales, como las de los Salivas, cuyas sílabas, casi todas han de salir encañadas por las narices: v. gr. ¿Chónego, anda cuicuacá tandemá? R.. Tandemá, chonego obicuadicuá: esto es: ¿Amigo, qué comerás mañana? R. Mañana , amigo, no comeré: otras son guturales, como la Situfa, que ahoga las letras consonantes en el garguero: v. gr. ¿Madagená nefecóla falahidáju? R. Ebamucá, dayfalabómelú, gotubicá: esto es: ¿Qué cosa te está diciendo tus parientes? R. No me dicen cosa, ellos se están bebiendo: otras son escabrosas, llenas de erres como la Betoya: v. gr. Day, rááquirrabicarrú romú, robarriabarrorráácajú: esto es: porque me hurtais el maiz, os he de apalear: en fin, la excesiva velocidad de las lenguas Guajiva, Chiricóa, Otomaca y Guaraúna, es horrible, causa sudor frio y congoxa el no poder prescindir el oido mas línce una sílaba de otra. Es cosa cierta y averiguada, que en cada una de las dichas lenguas falta una letra consonante, y no se halla palabra que la requiera: v. gr. la lengua Betoya no ha menester la p: la Situfa no necesita la r : y así de las de mas, que se han reducido á arte en dichas Misiones: cosa que ha dado mucho que pensar, sin poderse alcanzar el misterio que en ello se encierra.

Pero basta lo dicho: no sea que esta verídica y genuina relacion forme algun agigantado imposible, que retrayga de su empeño, ó resfrie los deseos de algun Operario, á quien Dios dé aldabadas, y amorosamente llame á la conversion de aquellas gentes: pero no, no hay que temer, no hay tal peligro; no se acobarda el esforzado batallon, ni le retarda el ímpetu del asalto el ver la brecha por todas partes coronada de imposibles: por todo se rompe, quando media el amor del Soberano. Pasarán el Jordán los escogidos de Dios , dándoles paso franco las corrientes, y solo á su vista caerán los muros de Jericó, por mas que los Exploradores les pinten la tierra como inexpugnable, y sus habita dores como Gigantes invencibles: Dios hace casi todo el gasto: basta una prudente cooperacion de la criatura, y su Magestad lo suaviza todo. El amor á aquellas almas, que costáron la Sangre de su Criador y nuestro, y el verlas volar desde las aguas del bautismo al Cielo, no halla estorbo, porque es fuerte como la muerte; pues ni la misma muerte (que es lo mas espantable) retrae á los Operarios del Señor, ni les empereza en su dulce afán de recoger aquella madura mies: ya se ve que no habrá arduidad á que no hagan frente, y venzan con la divina gracia.

Es cierto que á los principios el estudio de nuevas lenguas tiene las raices muy amargas; pero corno despues el fruto, en la salvacion de muchas almas, tan suave y abundante, es por lo mismo muy corto el costo, á vista de tanta ganancia: y si la salvacion eterna de sola una de aquellas almas fuera superabundante recompensa de muchos años de apostólicas taréas; ¿qué será el ver una continua ganancia de almas para la gloria, no solo de contado, sino tambien para lo venidero? Porque, ¿qué otra cosa es segregar de las selvas, y domesticar aquellos sañudos genios, sino establecer fincas de inestimable valor, que han de ir tributando anuales réditos de párvulos y adultos para el Cielo; no por espacio de uno ni de dos siglos, sino hasta la fin de todos los siglos? Este pensamiénto póne en olvido los mayores afanes y fatigas.

Pero ya es tiempo que desentrañemos con la brevedad y claridad posible , el orígen de esta con fusa variedad de lenguas. La raiz de las derivadas ó subaltetnas, se evidencia ella misma con la relacion que tiene, aunque confusa, con su matriz, de quien no solo retiene, aunque disfrazados los pronombres, sino tambien algun eco en las voces; mas la division entre sí de dichas lenguas subalternas, y la separacion de su original, no puede proceder de otro principio, que de una notable dispersion de muchas familias, de la lengua principal, que ó voluntariámente desterradas, ó extraidas vio lentamente por enemigos mas fuertes y poblados, á notables distancias (como realmente se hallan entre aquellas selvas,) de la falta de comunicacion entre sí, y de la insensible omision de unas sílabas, y aumento de otras, que en casi todas las lenguas va mudamente caminando con el tiempo; al cabo de años viene á resultar un nuevo lenguage, que la misma madre, de quien se originó, le desconoce; así como el claro arroyo, que se alimenta al influxo de cristalina fuente, no conociera al rio que de él se forma, si fuera capáz de visitarle, á sola la distancia de cien leguas. El hallar el origen de las lenguas matrices ó no derivadas, de que vamos hablando, es materia muy dificil, pero curiosa y digna de que en Capítulo aparte se explayen algun tanto mas la pluma y el discurso.

 

(a)
Cap. 6. pag. 50. 51. &c. in I. Part.
(b)
Fr. Greg. García, lib. 5. cap. 3. y 4.
(c)
Herrera, Decada 4. lib. 3. cap. 6.

 

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