CAPITULO XV 

Ocupación de Portobelo por el General Mc. Gregor.-Recuperación de Portobelo por el General Hore.-La batalla de Boyacá y sus consecuencias políticas.-Toma de Taboga por el Comandante Juan Illingworth.-Intentos bélicos y Conciliatorios para retener la colonias.-Muerte de Hore; gobierno Constitucional de Ruiz de Porras.
 

Ocupación de Portobelo por el General Mc. Gregor.-Reducida ardosamente la guerra en Venezuela, consideraron los patriotas conveniente adueñarse del Istmo á fin de quitarle á los españoles una base tan importante de sus operaciones y darse la mano con los independientes de Chile que habían alcanzado tambien progresos muy eficientes en el camino de su emancipación Para llevar á cabo aquel propósito recibió el General Gregorio Mc Gregor noble escocés al servicio de la independencia las instrucciones para conducir sobre Portobelo la expedición que, bajo la vigilancia de la Agencia en Londres de las Provincias Unidas de la Nueva Granada se formaba con el concurso pecuniario de varios comerciantes ingleses. La expedición constante de 417 hombres salió de Inglaterra en Diciembre de 1818 en dos fragatas y un bergantín armados en guerra. Después de tocar en Santo Domingo y en los Cayos de San Luis, tomó la isla de San Andrés de donde enderezó rumbo al continente poniéndose a la vista de Chagres el 8 de Abril de 1819. 

General Gregorio Mac. Gregor

Continuando rumbo al Oriente la escuadrilla echó anda en la ensenada de Buenaventura el día siguiente, desembarcando sin dificultad 300 hombres que, bajo el mando del doctor José Elías López Tagle, emprendieron la marcha sobre Portobelo, arrollando las avanzadas españolas en el camino y tomando posiciones dominantes cerca del castillo de Santiago. Cuando á la mañana siguiente se disponía Mc. Gregor iniciar el ataque sobre la fortaleza, supo que el Gobernador, Juan M.Van Herch, con la guarnición había abandonado durante la noche la plaza, circunstancia que le permitió entrar en la ciudad sin ninguna oposición. Mc. Gregor organizó inmediatamente el gobierno civil de la provincia, á cuyo frente puso al doctor López y al doctor José Joaquín Vargas, ambos emigrados granadinos, en tanto que el elemento militar se ocupaba en alistar bajo las banderas de la libertad un cuerpo de voluntarios portobeleños que debía servir de vanguardia en la campaña que se preparaba sobre Panamá.

Recuperación de Portobelo por el General Hore.-La toma de Portobelo causó en Panamá distintas emociones, pues agitó vivamente en unos la esperanza de otros triunfos sucesivos en pro de la causa republicana, y en otros, con la alarma consiguiente, el propósito de arrojar del territorio al invasor. El General Hore reunió á toda prisa y por todos los medios una fuerza respetable de la cual hacía parte el veterano batallón "Cataluña" mandado por el Coronel Isidro de Diego. Con esa fuerza emprendió por caminos extraviados la marcha y, luego de reforzar la guarnición del Castillo de San Lorenzo, llegó con 500 hombres á las cercanías de Portobelo el 28 de Abril. Los ingleses estaban confiadamente entregados á los placeres y la orgía, habiéndose en pocos días relajado la disciplina en las filas, mermadas además por las enfermedades. Hore resolvió atacar el 30, á cuyo efecto dividió el ejército en dos columnas mandadas respectivamente por el Coronel de Diego y por el Teniente-coronel José Santa Cruz. La plaza fue sorprendida en la madrugada del citado día, pudiendo Santa Cruz adueñarse sin mayores esfuerzos del edificio de la Aduana, donde cayeron prisioneros y fueron degollados sin misericordia con otros varios oficiales, los doctores López y Vargas. Mc Gregor logró, junto con algunos compañeros, lanzarse al agua y ganar á nado los buques, salvándose así de una segura e ignominiosa muerte. Entre tanto, de Diego atacaba con su columna el fuerte de San Jerónimo, donde el Coronel Bafter opuso la más obstinada resistencia. Diezmados sin embargo los defensores después de largo combatir por los certeros disparos de los atacantes, aceptaron las propuestas de una capitulación en los momentos casi en que Mc. Gregor los instaba á sostenerse, pues se preparaba á ayudarlos con los fuegos de artillería de la escuadra. 

Coronel Isidro de Diego

En la confianza de que se les permitiría reembarcarse, se presentaron en la plaza mayor 340 ingleses que depusieron las armas ante los vencedores. Hore, violando la promesa hecha, ordenó maniatar á los rendidos conducirlos á las prisiones. Mas tarde fueron destinados al servicio de las obras públicas en Panamá, Portobelo y el Darién. Hore regresó con el ejército vencedor á la capital, donde se lé hizo un aparatoso recibimiento

La batalla de Boyacá y sus consecuencias políticas.-El desastre de la expedición inglesa en Portobelo tuvo desquite inmediato en la victoria obtenida el 7 de Agosto por las armas unidas de Venezuela y la Nueva Granada en el campo de Boyacá, donde quedo vencido, y prisionero en su mayor parte, el ejército realista. Después de ese triunfo de las fuerzas independientes, Bolívar que las mandaba entró en Bogotá, de donde poco antes había salido fugitivo, con rumbo á la costa, el Virrey don Juan de Sámano, á quien propuso aquel sin resultado ninguno el canje de la oficialidad y tropa prisioneras en Boyacá por los militares ingleses que se consumían en los presidios y trabajos forzados del Istmo. La batalla de Boyacá que selló la independencia de las provincias centrales de la Nueva Granada, dió forma á la creación de la Gran Colombia proclamada en el Congreso de Angostura el 17 de Diciembre del mismo año de 1819, con límites que incluían el territorio de la Capitanía General de Venezuela y el del Virreinato de la Nueva Granada hasta los linderos con el Perú y Guatemala; de modo que la porción geográfica correspondiente á la Gobernación de Panamá, quedaba nominalmente dentro de los límites generales señalados en la ley á la nueva entidad republicana, de la cual fue electo Presidente el General Bolívar.

Toma de Taboga por el Comandante Juan Illingworth.-Los triunfos alcanzados por los patriotas de Venezuela en 1818 movieron al Director de Chile, General Bernardo O'Higgins, á felicitar á Bolívar y á proponerle utilizar el Istmo de Panamá para las operaciones de guerra en uno y otro mar, á efecto de prestarse mutua ayuda en la obra de la emancipación. La escuadra chilena, mandada por el Almirante inglés Alejandro Cochrane, se enseñoreaba en el Pacífico, y uno de sus mejores buques, "La Rosa de los Andes", armado de 36 cañones, tripulado por 550 hombres y comandado por otro intrépido marino de la misma nacionalidad, don Juan Illingworth; había salido de Valparaíso desde Abril de 1819 á ejercer el corso en las costas del Perú y Quito. 

Comandante Juan Illingworth

En Septiembre llegó á las aguas istmeñas y después de capturar cerca de las islas de las Perlas un navío español bien aprovisionado, hizo rumbo á Taboga, cuyos habitantes despertaron en la mañana del 17 del citado mes al ruido de los disparos cruzados entre la batería del Morro y la fragata, que fue rechazada en su primera agresión. Organizado nuevamente el ataque y mientras que en botes se tomaban á viva fuerza dos barcos surtos en el puerto, la "Rosa", cuyos fuegos dirigía Illigworth en persona, apagaba los del fuerte del Morro y dejaba casi destruida la iglesia del lugar que servía también de apoyo los defensores. Al favor de estos estragos desembarcaron los atacantes, clavaron los 24 cañones de la batería, efecturon una batida por los montes de la isla donde se refugiaron los combatientes españoles que no habían caído prisioneros, y adueñados finalmente del pueblo le prendieron fuego en represalia de la celada que los realistas les tendieron en el primer ataque. Al cabo de algunos días la "Rosa" alzó anclas y enderezó rumbo á Panamá, llevado Illingworth del propósito de canjear los prisioneros de Taboga por los ingleses rendidos en Portobelo; pero rechazada la propuesta por Hore, la fragata partió para los mares del Sur, en cuyas aguas el pabellón chileno que enarbolaba fue á cubrirse de nuevas glorias por la causa de la Libertad y de la República.

Intentos bélicos y conciliatorios para retener las colonias.-La causa republicana en América había alcanzado en 1819 tan halagadora situación, que Fernando VII resolvió hacer un supremo esfuerzo para volver á la obediencia española las antiguas colonias donde mandaron sus antepasados. Un ejército de 30, hombres se preparó en la península para la reconquista de América; pero estando al embarcarse en Cádiz se insurreccionó y sostuvo la Constitución de 1812, pro clamada el 1o. de Enero de 1820 por los Coroneles Rafael Riego y Antonio Quiroga. El movimiento se extendió con tal rapidez, que tres meses después tuvo el Rey que jurar la Constitución que había pisoteado en 1814. Obstruido el intento de someter por las armas á las colonias, apeló el monarca á los medios conciliatorios enviando comisionados para entenderse con los gobiernos republicanos, los que á su vez mandaron los suyos España para obtener el reconocimiento de la independencia mediante ciertas concesiones acordadas á los intereses políticos y comerciales de aquella nación. Los de Colombia, que lo fueron los señores Tiburcio Echeverría y Rafael Revenga, llevaron entre otras instrucciones la de proponer á España que conservara bajo su dominio el Istmo de Panamá en cambio del reconocimiento de la república como entidad libre y soberana; pero afortunadamente la misión tuvo el más desairado fracaso.

Muerte de Hore; gobierno constitucional de Ruiz de Porras.-El 8 de Julio de 1820 murió Hore en Panamá: su muerte fue una positiva pérdida para España en los momentos en que luchaba todavía para retener en su poder las colonias rebeladas. Por ese fallecimiento tomó el mando el Teniente de Rey, Coronel Francisco Aguilar, aunque por poco tiempo, pues á fines del año lo asumió el Brigadier Pedro Ruiz de Porras, quien fue recibido con manifestaciones claras de aprecio y simpatía por el vecindario, pues pertenecía al partido constitucional, circunstancia que permitió á las personas que en el Istmo simpatizaban con la independencia, la manifestación confiada de sus ideas. "La Miscelanea", periódico semanal de intereses generales que vió la luz desde Marzo de ese año, editado en la imprenta de José María Goytía, pudo bajo la dirección de los Argotes, Arosemenas, Calvos, Ayalas y otros lanzar en sus columnas conceptos avanzados sobre el gobierno propio; se organizaron clubs políticos con sucursales en varias poblaciones del Istmo para, la propaganda de lo principios republicanos, y el pueblo hizo uso de sus derechos constitucionales como sufragante, eligiendo los miembros del Cabildo y los de la representación provincial.

Comentarios () | Comente | Comparta c