CAPITULO II
 

Dictadura de José Domingo Espinar.-Movimiento separatista del 26 de Septiembre.- del Istmo; fin de la dictadura de Espinar.-Gobierno de Juan Eligio Alzuru.-Pronunciamiento secesionista del 9 de Julio.-Tomás Herrera Comandante General del Istmo.-El pleno reinado de la tiranía.- Campaña contra la dictadura.-Fin de Alzuru y dé sus secuaces.
 

Dictadura de José Domingo Espinar.-Por ausencia del Presidente Mosquera se encargó del mando de Colombia el Vicepresidente Caicedo, quien nombré al General José Dómingo Espinar Comandante Militar del Istmo, puesto que desempeñaba interinamente el General Fábrega. Este quedó como Prefecto del Departamento, cargo cuyas atribuciones correspondían á las de los antiguos Intendentes. Espinar tomó posesión el 16 de Julio de 1831; pero al asumir el Poder el Presidente titular lo trasladó á la Gobernación de Veraguas y designó para ocupar la Comandáncia General del Istmo al Coronel José Hilario López. Espinar no s conformó con esa disposición, lo que predispuso abiertamente en su contra el elemento liberal del país. Sostenido el Comandante General por la guarnición y por la masa popular, idólatra de Bolívar de quien había sido aquél uno de los agentes más leales, el choque entre uno y otro bando llegó á ser inevitable. En efecto, una .asonada tuvo lugar en Panamá el 10 de Septiembre y ella dió oportunidad á Espinar para declarar al día siguiente el Departamento en estado de sitio, asumir el mando civil despojando de él á Fábrega, y negarse, días. después, á posesionar al señor José Vallarino, nombrado Prefecto por el gobierno de Mosquera. Colocado en la pendiente de los desafueros, desterró á varios ciudadanos, persiguió á otros, confinó en Santiago. al General Fábrega, cerró imprentas y cometió otros atentados que empañaron las glorias que había conquistado en la guerra por la emancipación americana.

Movimiento separatista del 26 de Septiembre.- Con los sucesos del Istmo coincidía la ocurrencia de otros no menos graves en el interior de la República, como la sublevación del batallón Callao (Agosto 28), que determinó la caída del gobierno constitucional y la proclamación del general Rafael Urdaneta como Presidente provisorio, mientras el Libertador entonces en Cartagena, se disponía seguir á. la capital para encargarse del mando que le ofreció la revolución triunfante.

 

Gral. Rafael Urdaneta

Aquellos acontecimientos agitaron en los panameños los propósitos de secesionar de la República anarquizada el territorio del Istmo, propositos que animaban á Espinar por un espíritu . de antagonismo para con el gobierno de Bogotá y á muchos partidarios de la erección de un cuarto Estado dentro de la Gran Colombia, confederada con Venezuela, Nueva Granada y el Ecuador, ó de una entidad independiente bajo. la protección de las potencias europeas. Tal comunidad de aspiraciones se tradujo en hecho el 26 de Septiembre cuando una Junta. de las autoridades y personas principales considerando entre otras razones que "el Istmo no tenía comprometimiento de unión con la Nueva Granada", ni relaciones comerciales con los Departamentos del centro, acordó separarlo del Gobierno Central, manifestando, empero, el deseo de que Bolívar se encargara del poder súpremo y se trasladara á Panamá para atender desde aquí á la consolidación de la República. El mando del Istmo independiente quedó á cargo del mismo General Espinar, y aun cuando los seis cantones de la Provincia de Panamá se adhirieron al movimiento, los de Veraguas no se conformaron con él debido á la Oposición que le hizo en aquella provincia el General Fábrega.

Reincorporación del Istmó; fin de la dictadura de Espinar.- Más de dos meses conservó el Istmo su es lado independiente, tiempo en el cual la mayor parte de las provincias reconoció el gobierno de Urdaneta. Esto y los consejos que recibía de Bolívar decidieron á Espinar á reincorporar el territorio á la República, acto. que se llevó á . cabo por medio de un decreto que una nueva Junta aprobó el 11 de Diciembre. Seis días después de este acontecimiento se extinguía en Santa Marta la vida del Libertador, suceso que envolvió en luto á las naciones por él emancipadas y que puso fin á la dictadura de Urdaneta, quien falto de apoyo moral que le prestaba á su causa el nombre de aquél, celebró un tratado con los jefes de las fuerzas que sostenían la legitimidad; en consecuencia el 14 de Abril se encargó otra vez del poder el Vicepresidente Caicedo.

Entre tanto y apesar de haberse sometido al gobierno central, continuaba mandando discretamente en el Istmo el General Espinar, quien para acabar en Veraguas con la situación de hostilidad creada por el General Fábrega, salió de Panamá en Febrero con una Parte del Batallón "Ayacucho" de la: guarnición de la plaza, dejando á cargo del jefe de ese cuerpo, el Coronel venezolano Juan Eligio Alzuru, el mando militar del Departamento. Fábrega no opuso resistencia por no ensangrentar en lucha fratricida el país y prefirió sufrir con otros vecinos de Veraguas los rigores del destierro'; pero en Panamá los enemigos de Espinar lograron hacer entrar á Alzuru en el plan de derrocar la dictadura; de modo que cuando aquél se acercaba á 1a capital, lo hizo aprisionar en el bajo de Río Gran de (Marzó 21) y conducir á bordo de un buque qu zarpaba para Guayaquil.

Gobierno de Juan Eligio Alzuru.-Dueño del poder el Coronel Alzuru supo ganarse pronto la confianza de los panameños, pues aunque se reservó el mando militar, llamó al ejercicio del civil ál doctor Pedro Jiménez, Asesor de la Prefectura: y adoptó las medidas conducentes para volver el país al régimen constitucional. Por desgracia á poco tiempo varios oficiales, venezolanos en su mayoría, que habían tomado parte en recientes movimientos revolucionarios del Ecuador, comenzaron á llegar á Panamá, en condición de expulsados, para acogerse al amparo de Alzuru, su paisano y compañero de armas. Entre ellos llegó el General Luis Urdaneta, quien desde luego e sobre el Comandante General la más funesta influencia, con lo cual se abrió en breve la era de las arbitrariedades, iniciándose con la presión ejercida para que se encargase de la Prefectura el señór José Vallarino y con el fusilamiento de dos militares á que aquéllos acusaron de espías, acto que improbó el Gobierno General. Alzuru, desconfiando de las buenas disposiciones de éste para mantenerlo en el mando que deseaba ,á todo trance conservar, agitó en el pueblo y en los hombres más visibles las tendencias separatistas, que la disolución de la Gran Colombia era un hecho incontenible, y el Istmo carecía de vínculos de todo orden con la Nueva Granada, para permanecer atado á ella al romperse de los lazos que la unían con Venezuela y Ecuador.

Pronunciamiento secesionista del 9 de Julio.-EI 8 de Julio el Prefecto Vallarino cumpliendo órdenes de Alzuru, convocó una Junta de autoridades principales y de personas visibles de la capital, ante la cual propuso el segundo el desconocimiento del Gobierno Central y la erección del Istmo en un Estado independiente, proposiciones ambas que fueron negadas, recordando probablemente los concurrentes lo efímero y agitada que fue la existencia de la entidad autónoma bajo tutela de Espinar; pero la masa popular, adicta incondicionalmente á la separación, y agitada por agentes del Comandante General, hizo durante la noche una imponente manifestación en favor del proyecto. El día siguiente Vallardino enemigo de la separación, fue despojado de su cargo, y justo Paredes, Jefe Político, convocó de nuevo la Junta, la que adoptó una moción declarando insubsistente en el territorio  la Constitución de 1830; seguidamente aprobó una acta por la cu se proclamaba la independencia del Istmo; se dividía en civil y militar el gobierno general confiando el primero al General Fábrega y el segun do al Coronel Alzuru; se disponía la convocatoria de una Dieta y se dictaban otra providencias relativas á la constitución del Estado. Alzuru, aunque inconforme, con algunas de las cláusulas del acta, se avino á lo acordadó en y por medio de comisionados impuso á Fábrega de lo sucedido invitándolo á que pasara á la capital á hacerse cargo del mando civil.

Tomás Herrera Comandante General del Istmo.- Mientras tenían lugar los sucesos. determinantes de la separación del Istmo el Gobierno General,. considerando la necesidad, de volverlo á la legitimidad y de limpiarlo de la turbá militar que lo había invadido, confió al Coronel Tomás Herrera el cargo de Coman dante General del Departamento por decreto de Junio de 1831. Con esta investidura partió Herrera de Bogotá para Cartagena, cuyas autoridades militares tenían la orden de proporcionarle un cuerpo de ejercitó para reemplazar en la guarnición del Istmo al "Ayacucho". A mediados de Julio salió de aquella plaza con 160 hombres del batallón Yaguachi; pero al llegar al puerto de Chagres encontró la novedad de haberse proclamado la independencia de Panamá; y siéndole imposible verificar el desembarco de la tropa por la actitud que asumió el Comandante del Castillo, retrocedió á Portobelo donde fue recibido por los habitantes del lugar con muestras de simpatía y adhesión. En presencia de una situación que no había previsto  pidió Herrera refuerzos á Cartagena, dedicándose intertanto á organizar la gente de la vecindad que se ponía bajo sus órdenes y á colocar en estado de defensa la plaza contra cualquier ataque de Alzuru. En Portobelo recibió Herrera á los c de aquél, señores José de Obaldía y Francisco Picón, cuyas propuestas tuvo que rechazar, porque aunque hijo del país y deseando para éste los beneficios de la vida independiente, considerabá que no se alcanzaban. esos bienes por medio de los elementos extraños y perniciosos que habían encauzado la opinión y encabezado el movimiento en el Istmo.

 

Chagras. Población actual

El pleno reinado de la tiranía.-La presencia de Herrera en la costa atlántica y el cargo con que venía investido llenaron de ira á Alzuru, quien al mismo tiempo que le enviaba parlamentarios para llegar á un acuerdo sobre la suerte futura del país, invadía el campo de todos los desafueros. Al General Fábre que llegó de Veraguas para asumir el puesto que le había designado la Junta separatista, le negó la posesión, abrogándose el 30 de Julio las funciones correspondientes á aquél y el título de Jefe Superior Civil y Militar del Istmo. Desde ese momento se cometieron sin reparo en Panamá los más inauditos atentados: se elevó por reclutamiento forzoso el pie de fuerza á 1,100 hombres; se confiscaron los bienes de los desafectos y se persiguió á éstos con la más refinada saña; en cada panameño no vió en adelante sino á un enemigo, de modo que á los pocos días Fábrega recibía la orden de abandonar el país; pena de la cual se hacía partícipes á. José Vallarino, á Mariano Arosemena y á otros prominentes ciudadanos, quienes fueron embarcados indistintamente para Guayaqnil, Paita y Puntarenas; por último, desistiendo de la reunión de la Dieta del Estado, dictó un decreto orgánico de éste qué se impuso como pauta de gobierno en el territorio sometido á su autoridad. Tal impresión causaron es tos atentados, que al saberlos en los señores Obaldía y Picón abandonaron la causa del. tirano para abrazar la de Herrera, siendo tan valioso el concurso, del primero, que á su decisión y astucia .se rindió el Castillo de Chagres.

Campaña contra la dictadura.-Expedita la navegación del Chagres, Herrera, cuyo ejército alcanzaba con el concurso de los voluntarios, de Portobelo y Palenque la cifra de 700 hombres, abrió la campaña remontando el río hasta Gorgona y pasando luego a las llanuras del Aguacate para provocar en ellas al enemigo. Con este movimiento coincidía la marcha del ejército que Fábrega y los deportados por Alzuru habían levantado en Veraguas, donde lograron desembarcar protegidos por la "Istmeña", goleta de guerra del Gobierno del Ecuador. Aquella fuerza aumentada por la qúe el dictador manteníá en Natá bajo las órdenes del Coronel José Antonio Miró, llegó al pueblo de la Chorrera el 24 de Agosto, en número de más de 1000 hombres, cuando Herrera, había ocupado desde hacía 3 días el caserío de Farfán y los sitios inmediatos dominantes de Río Grande.

 

Coronel Tomás Herrera

Los fuegos se abrieron desde ese momento con las fuerzas avanzadas de Alzuru en la Boca y con la flotilla de hongos y cánoas que mandaba el General Urdaneta, hasta que el 24 aquél cruzó con sus tropas la otra banda del río y pernoetó en las tierras de la hacienda de Cabra. Herrera ocupó las alturas que dominan el campo anegadizo de la Albina de Bique, que trató de cruzar en la madruga la del siguiente día Alzuru, á fin de arrojar á aquél sobre el río y contramarchar sobre Fábrega; pero aunque el Ayacuchco. lucho con todo brío, fue contenido por sólo compañías del Yaguachi y una de voluntarios. Atascadas las tropas dictatoriales en el lodo de la Albina, el avance y todo movimiento se hizo imposible consurnándose el desastre. unos 400 hombres que salvaron de él tornaron con Alzuru la vía del Arraiján, donde éste hizo perecer de muerte violenta al Alcalde del lugar. herrera y sus fuerzas entraron en Panamá á las 5 de la farde del mismo día 25.

Fin de Alzuru y de sus secuaces.-El General Fábrega, que supo en Bique el 26de Agosto la victoria de Herrera en la Albina, marchó sobre el Arraiján para completar el desastre del enemigo, al que alcanzo en la mañana del 27 en las orillas del Río Grande, en la hacienda de Cárdenas. Un corto combate al que concurrió también Herrera con una sección de su ejercito, puso en derrota los restos de las fuerzas de Alzuru. Capturado poco después este jefe, fue conduciendo á la capital, sometido á un consejo de guerra y fusilado 29 en presencia de todo el ejército formado en la plaza mayor. También perecieron en el patíbulo Luis Urdaneta y varios otros jefes de las fuerzas de. la dicta dura.

Herrera puso su mayor empeño en organizar el gobierno, y aun cuando la presencia del General José Ignacio Luque,-quien vino al Istmo conduciendo extemporáneamente las tropas auxiliares para el derrocámiento  de Alzuru algunas diferencias con el Comandante General, las cosas se arreglaron, al cabo, satisfactoriamente, con el regreso de aquel jefe y de su tropa á Cartagena. Del mando civil del Istmo,  como Prefecto del Departamento, se encargó el señor Juan José Argote, hombre conciliador que ayudó eficazmente á Herrera en la tarea de cicatrizar en. los  istmeños la herida causada por los excesos de las pasadas administraciones. En medio de estas labores fue sorprendida (Marzo 1832) una conspiración militar encaminada á separar el Istmo de la Nueva Granada y anexarlo al Ecuador, proyecto sin fundamento que costó, sin embargo, la vida á dos de los oficiales más comprometidos en el plan.

Comentarios () | Comente | Comparta c