CAPITULO V
 

Creación del Estado federal de Panamá-Administración del doctor Justo Ardsemena.-La tajada de sandía; antecedentes.-La tajada de sandía; el incidente.-Primeras elecciones y Asamblea federales.-Administración de Don Bartolomé Calvo.-Elección y gobierno del señor José de Obaldía. del Istmo en la guerra de 1860.-Gobierno de Don Santiago de la Guardia; el Convenio de Colón -Caída del señor de la Guardia. -Gobierno de Don Manuel María Díaz.-Peregrino Santa Coloma, Presidente del Estado Soberano de Panamá.-Administración de José Leonardo Calancha.-Presidencia del Dr. Gil Colunje.-El 24 de Marzo de 1866. -Gobierno del General Olarte Galindo.-Gobiernos transitorios de Díaz y de Ponce.-Agitaciones revolucionarias en la Administración Correoso.-Nuevas conmociones en el Estado.
 

Creación del Estado Federal de Panamá.-El mal éxito de los intentos separatistas en 1830 y 1840, no logró estirpar en los istmeños el anhelo de vida autónoma para el territorio, sistema que llegó á considerarse, así por los nativos como por los extranjeros residentes, de necesidad inaplazable, al surgir la excepcional situación que creó, por el tráfico transísmico, la corriente emigratoria hacia California.

 

Doctor Justo Arosemena

En 1852 logró el doctor Justo Arosemena. que la Cámara de Representantes, de la cual era miembro; aprobara el proyecto de erección del Istmo en Estado federal, proyecto que quedó, sin embargo, en suspenso en el Senado. La guerra que el golpe de cuartel del General Melo hizo desencadenar para derrocar su dictadura en 1854. detuvo aquel propósito en el Congreso de ese año; de modo que no fue sino en 1855 (27 de Febrero) cuando se expidió el Acto legislativo adicional de la Constitución granadina, por el cual se creó con el territorio que comprendía las Provincias de Azuero, Chiriquí, Panamá y Veraguas el Estado Federal de Panamá, con derecho á darse leyes en todos los asuntos de administración, excepto aquellos referentes á la marina de guerra, el ejército permamente, las relaciones exteriores, las rentas, créditos y gastos públicos sobre los cuales legislaba la Nación. El Ejecutivo Nacional dictó seguidamente el decreto convocatorio de la Convención constituyente del Estado que, por haber sido suprimida la Provincia de Azuero, quedaba dividido en las tres de Chiriquí, Panamá y Veraguas. Las elecciones se verificaron con el mayor civismo, y el 15 de Julio se instaló en la metrópoli istmeña la Convención, compuesta de un  personal íntegro, ilustrado y patriota, muy superior al de las Asambleas provinciales habidas hasta entonces; y aunque la mayoría de sus miembros era conservadora eligió Jefe Superior del Estado al doctor Justo Arosemena, el paladín más decidido del sistema federal. La Convención dividió el Estado en siete Departamentos: Coclé, Colón, Chiriquí, Fábrega, Herrera, Los Santos y Panamá, que tuvieron por cabeceras, respectivamente, á las poblaciones de Natá, Colón, David, Santiago, Pesé, Los Santos y Panamá. Bajo estos auspicios felices se inauguró en el Istmo la federación, que desgraciadamente no dió los frutos que se esperaban de su implantamiento.

Administración del Dr. Justo Arosemena.- posesionado de la Jefatura Superior del Estado el doctor Justo Arosemena, nombró Secretario al doctor Carlos Icaza Arosemena; y sancionada la Constitución, fue el primer acto del mandatario istmeño proponer á los constituyentes un proyecto de indulto para restablecer la tranquilidad social, especialmente en la extinguida provincia de Azuero.

 

Doctor Carlos Icaza Arosemena

Poco después ocurrió un incidente que puso de manifiesto la bondad del sistema federal, pues habiendo la autoridades caucanas remitido al Istmo para su juzgamiento algunos presos políticos, so pretexto de la inseguridad de las cárceles de Cali y Buenaventura, el Gobernador de Panamá los recibió encontrando correcto aquel proceder; pero en desacuerdo el Jefe Superior, resolvió que fueran devueltos aquéllos al puero de su procedencia. Para sentar doctrina en lo sucesivo, se sometió el asunto á la decisión del Tribunal de Justicia del Estado, y éste ordenó la libertad de lo presos, concurriendo con el Ejecutivo en el concepto de que no dependiendo el Estado de la Nación en lo relativo á justicia ordinaria, los tribunales panameños no podían conocer sino de los delitos cometidos dentro de su territorio.

Corta fue la administracion Arosemena, pues perteneciendo á partidos antagónicos el jefe del Estado y la mayoría de la Convención,  pronto se pusieron en pugna los dos poderes sobre puntos administrativos y judiciales, de orden político, sin lograr avenirse. No obstante los recursos á que en estos conflictos apelan algunos gobiernos para prevalecer, el doctor Arosemena prefirió renunciar, basando otro de los motivos de su procedimiento en que estando en el desempeño ó debiendo desempeñar miembros de su familia importantes cargos en la administración, no quería ofender á la democracia siendo superior de ellos. La Convención se negó á admitir la renuncia, más como insistiera el doctor Arosemena de modo irrevocable, se vio obligada á aceptársela.

La tajada de sandía; antecedentes.-El Vicegobernador elegido por la Convención, don Francisco de Fábrega, reemplazó al doctor Justo Arosemena y nombró Secretario de Estado á don Bartolomé Calvo, conservador como él. Durante su administración ocurrió el incidente de "la tajada de sandía", para apreciar mejor el cual deben tenerse en cuenta algunos antecedentes.

Los extranjeros que atravesaban el Istmo andaban por lo general armados, á causa de las pocas seguridades que gobiernos anteriores habían dado á sus vidas y haberes. Mezclados con emigrantes de vida moderada y correcta, venían otros salidos de las cloacas sociales, los que á veces permanecían en el Istmo y otras aprovechaban su corta permanencia en él para satisfacer sus vicios en garitos y tabernas. Excitados por el alcohol, no pocos de ellos tenían á menudo reyertas con los nativos, y en éstos, sobre todo entre la gente del pueblo, se despertó una aversión contra quienes sin tener en cuenta las creencias religiosas dominantes en el país, se mofaban de las procesiones, profanaban los templos y ejecutaban todo género de abusos. Además, pretendían los forasteros dar á los panameños un trato que no podía avenirse con la altivez de gentes acostumbradas ya á gozar de libertades. La acción de la autoridad se hacía sentir tan flojamente, que en una ocasión un grupo de norte-americanos atropelló la guardia de cárcel y puso en libertad á unos paisanos suyos presos. Todo esto había venido amontonando combustible al cual solo faltaba la chispa para hacerlo arder.

La tajada de sandía: el incidente.-El 15 de Abril de 1.856 un pasajero de California, Jack Oliver, algo ebrio, acudió en la calle de la Ciénaga al puesto del vendedor de frutas José Manuel Luna, pariteño, tomó un pedazo de sandía que al punto comenzó á devorar y arrojando parte de él al suelo se marchó sin cubrir el valor de un real que le exigió el dueño. A las demandas de éste respondió aquél con injurias y con la amenaza de disparar sobre Luna la pistola que sacó á relucir, actitud á la cual correspondió el frutero esgrimiendo á su vez un puñal. El incidente hubiera terminado aquí; pues uno de los compañeros de Oliver pagó el real motivo de la disputa; pero la intervención del peruano Miguel Abraham que arrebató la Pistola de manos de Oliver y echó á correr con ella, lanzó tras él á éste y á sus amigos, quienes a tiros persiguieron al raptor. En defensa de éste acudieron á su vez algunos hombres del pueblo, armados de machete, asumiendo entonces la cuestión los caracteres de un combate formal, en el cual los americanos se vieron obligados á refugiarse en la estación del ferrocarril. adonde acababa de llegar por el tren de Colón, un número de pasajeros que hizo ascender el de éstos en ese edificio á 940, entre hombres, mujeres y niños, los que debían embarcarse ese mismo día para California.

 

Panamá en 1856: Estación vieja del  ferrocarril

La policía se presentó en el teatro de los sucesos á la hora y media de haber principiado el confiicto, y poco después el Gobernador Fábrega á quien una bala perforó la ropa del sombrero y otra hirió á uno de sus acompañantes. Era ya de noche y no pudiendo saberse de qué punto partieran los disparos, supuso el Jefe del Estado que habían sido de la estación del ferrocarril, edificio que mandó ocupar por la policía. Los refugiados, que ignoraban la actitud que llevaba, recibieron á balazos esa fuerza y ésta, cumpliendo previas órdenes superiores los contestó. Ayúdada por el pueblo atacó el refugio de los americanos, quienes resistieron el ataque con 50 ó 60 revólveres y carabinas que portaban algunos. No obstante esta resistencia el pueblo rompió las puertas y entró al edificio, en cuyo interior se siguió una lucha que dió por resultado el que 16 pasajeros fueran muertos y otro 15 heridos, en tanto que los asaltantes tuvieron 1 muerto y 13 heridos. La mercadería depositada en la estación sufrió destrozos; número considerable de ella desapareció sustraída por aquella parte del populacho que por lo común toma participación oficiosa en las revueltas armadas.

Increíble parece que un hecho tan insignificante en su origen hubiera asumido proporciones tales que pusieran á la Nación al borde de la guerra; y que después de largos años de negociaciones diplomáticas se hubiera al fin arreglado el asunto mediante el pago de $ 400,000 en oro, por vía de compensación.

Primeras elecciones y Asambleas federales.- Conforme con lo establecido en la Constitución de 1855 al año siguiente se efectuaron las elecciones para Diputados á la Asamblea y para Gobernador del Estado; en las de éste triunfó sobre el candidato liberal don Manuel María Díaz, el conservador don Bartolomé Calvo; en las de Diputados obtuvieron mayoría los liberales.

 

Sección del Barrio de Santa Ana (1850)

La Asamblea que al reunirse el 1o. de Septiembre debía perfeccionar aquella elección y elegir Vicegobernador del Estado, se apresuró á llenar esta última atribución, designando para el cargo al señor Díaz; pero en cuanto á verificar el escrutinio final, para declarar electo al señor Calvo, la mayoría dominante se dió  trazas para que no hubiera el quorum requerido en las sesiones, con el propósito de que se posesionara el Vicegobernador el 1o. de Octubre, día del cambio de mandatario, por no haberse verificado el acto constitucional de la proclamación del Gobernador electo. Comprendiendó esto él Gobernador Fábrega excitó á los Diputados liberales á que asistieran regularmente a las sesiones para no tener que llamar á los suplentes; pero aquéllos, alegando que carecían de garantías, solicitaron de los cónsules su presencia en la Asamblea, á lo que accedieron éstos siempre que se efectuara el escrutinio, único medio de calmar la alarma y agitación existentes. Rechazada esta condición, Fábrega llamó á los suplentes que se encontraban en la capital, pudiéndose así declarar los sufragios populares en favor del señor Calvo. Burlados en sus intentos los Diputados liberales, pretendieron al día siguiente anular lo actuado, y, como era de preveerse, no lograron sino el desencadenamiento de la tempestad en el seno de la Asamblea, de modo tal que el Presidente tuvo que levantar la sesión. Las cosas habrían tomado un aspecto más serio sin las oportunas y enérgicas medidas que adoptaron el Prefecto Ramón Gamboa y el Comandante de la Plaza, quienes lograron disipar en germen, en el pueblo del arrabal, la rebelión á que lo excitaban algunos Diputados liberales. Un nuevo conato para subvertir el orden obligó al Gobernador Fábrega á tomar una resolución arbitraria, dada la inmunidad de que gozaban los Diputados, y fue la orden de arresto y de deportación de dos de los más fogosos, José María y Pedro Goytía. Con esto la calma se restableció y la Asamblea pudo continuar sus labores.

Administración de don Bartolomé Calvo.-En la fecha fijada por la ley asumió el gobierno don Bartolomé Calvo, quien tuvo por Secretario de Estado á don Joaquín Asprilla.

 

D. Bartolomé Calvo

Después de las pasadas emergencias, ninguna persona más apropiada que el señor Calvo para devolver la tranquilidad á los ánimos y demostrar la aptitud del Gobierno seccional para garantizar la seguridad del tráfico interoceánico; y así le dió mayor amplitud á la amnistía concedida en 1855 contribuyendo á que la Asamblea dictara disposiciones favorables á los extranjeros, y rodeó además de prestigio á la autoridad tanto en Colón como en las recién fundadas poblaciones de la línea del ferrocarril.

La penuria del Erario, mal endémico de las administraciones precedentes, había sido siempre el principal obstáculo para la buena marcha del servicio público, y á pesar del período de relativa riqueza que representó la California, era manifiesta la bancarrota del Estado, sobre el cual pesaba entonces una cuantiosa deuda de casi $ 200,000. De aquí que los esfuerzos del nuevo gobernante se enderezaran á mejorar la situación fiscal creando arbitrios rentísticos, enajenando alguno bienes del Estado, procurando la efectividad de la recaudación de las contribuciónes, aumentando moderadamente ciertos impuestos, distribuyendo otros equitativamente entre los contribuyentes, y estableciendo sobre todo un riguroso plan de economías comprensivo de la rebaja proporcional del sueldo de los empleados públicos, desde el Gobernador hasta el último portero, todo lo cual debía producir corno resultado el que el Estado se viera libre en el curso de dos años de la deuda, por la cual se pagaba crecido interés.

Nombrado Procurador General de la Nación en 1858, resignó el señor Calvo el mando el 5 de Máyo con general sentimiento, pues debido á sus dotes de magistrado probo, tolerante, ilustrado y conciliador, logró desarmar á sus opositores.

Le sucedió en su carácter de Segundo Designado don Ramón Gamboa, quien completó el período bienal.

Elección y gobierno del señor José de Obaldía.- La conducta de neutralidad que observó en las elecciones de 1854 el señor José de Obaldía como Vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo nacional y el triunfo consiguiente del candidato conservador, Don Manuel María Mallarino para la Vicepresidencia de la República sobre el doctor Manuel Murillo Toro, sostenido por la fracción del liberalismo apellidada gólgota, le creó á aquel Magistrado un profundo encono entre copartidarios políticos, quienes lo consideraban responsable de la caída del Partido Liberal. Esto no obstante, al iniciarse el debate para la elección de Gobernador del Estado en el período de 1858 á 1860 los liberales panameños lanzaron en oposición á la candidatura conservadora de don José Marcelino Hurtado la del señor de Obaldía, para sostener la cual se fundó "El Pueblo", periódico redactado por el doctor Mateo Iturralde. En Bogotá causó tal desagrado semejante nueva que "El Tiempo"; periódico del doctor Murillo, dió de esta manera impertinente la noticia "Es candidato para la Gobernación de Panamá el señor José de Obaldía, maravillosamente revivido por los olvidadizos liberales".

 

D. José de Obadía

Obaldía triunfó en las elecciones, efectuadas con calma y pureza, bien que con escasa mayoría; y reunida la Asamblea en Septiembre, eligió unánimemente Vicegobernador del Estado al doctor Rafael Núñez, quien por ausencia del Gobernador titular se encargó del mando el 1o. de Octubre. Corto como debía ser su paso por el Gobierno, en el discurso inaugural no desarrolló el señor Núñez ningún programa, limitándose á expresar, entre otros conceptos, que sostendría á los ciudadanos del Estado, tanto nacionales como extranjeros, en el libre y pacífico ejercicio de sus derechos.

El 2 de Noviembre se posesionó el señor Obaldía del mando, con don Manuel Morro como Secretario de Estado. Su administración fué digna continuación dé la conciliadora del señor Calvo. Devoto observante de la ley, no pudieron desviarlo de la recta senda ni los compromisos políticos, ni las preferencias partidaristas. En la provisión de los cargos públicos no privó si no la competencia y el patriotismo; los derechos de los gobernados fueron respetados y el mandatario se esforzó en consolidar la unión del pueblo istmeño sin descuidar su progreso moral é intelectual.

Actitud del Istmo en la guerra de 1860.-La mayoría conservadora del Congreso Granadino propuso y aprobó en 1859 una ley electoral mediante la cual su partido se habría perpetuado en el poder; pero como la minoría liberal protestó y amenazó con la guerra, se reformó el año siguiente la mencionada ley.

Conjurado esa vez el peligro de revuelta interna, la paz general se vió al fin turbada, en parte por la parcial conducta que observaron ciertos Intendentes, funcionarios que representaban al Gobierno nacional en los Estados federales. Dos de aquellos agentes, abusando de su posición oficial, tomarón parte activa en las revoluciones locales que estallaron en los Estados de Santander y el Cauca, gobernado el último por el General Mosquera, quien tomando de ésto coyuntura se declaró en abierta rebelión contra el Gobierno Nacional (8 de Mayo de 1860).

No obstante su condición de liberal, el señor Obaldía, obrando de acuerdo con sus principios de oposición á toda revuelta armada contra los gobiernos legítima.mente constituidos, negó todo apoyo moral á la revolución, y en lo material se opuso al paso por el Istmo de elementos de guerra destinados al Cauca. Ese mismo espíritu de horror á las contiendas civiles lo llevó á escribir en un mensaje á la Asamblea de 1860, que "si la suerte de las armas fuere adversa al regimen legal, quedando así despedazados los vínculos qué nos unen á la Confederación Granadina, Panamá no quedará uncido al yugo de la arbitrariedad revolucionaria, sino que dispondrá de su porvenir en uso de su propia y entonces incuestionable soberanía, bajo la protección de tres grandes Poderes: los Estados Unidos, Inglaterra y Francia".

Gobierno de D. Santiago de la Guardia; el Convenio de Colón.-Mientras que la tea revolucionaria ardía en varias secciones de la Confederación, en Panamá verificábanse sin obstáculo las elecciones para Gobernador del Estado en el bienio de 1860 á 1862, en las cuales resultó favorecido el señor Santiago de la Guardia, conservador, apoyado por muchos liberales distinguidos. Al posesionarse el nueva mandatario el 1o. de Octubre, nombró Secretario de Estado al doctor Jil Colunje, liberal; pero como éste renunciara meses después lo reemplazó don Francisco de Fábrega.

 

D. Santiago de la Guardia

Consecuente el señor Guardia con el propósito de mantener el Istmo alejado de la contienda general en que se debatían los otros Estados de la Confederación, se negó á entrar en el pacto que contra el gobierno legítimo le propusieron los mandatarios del Cauca y de Bolívar, donde imperaba la revolución. Sin embargo, los sucesos de la guerra en progreso lo obligaron á celebrar más tarde el convenio de Colón (Septiembre 6 de 1861), que suscribió con el doctor Manuel Murillo Toro el señor Bernardo Arce Mata, quien había reemplazado al señor Fábrega en la Secretaría de Estado.

Por ese convenio se confederaba el Estado de Panamá con los otros de la República para constituir así la entidad denominada Estados Unidos de Colombia, proclamada por la revolución, la que en cambio reconocía al Istmo su soberanía política y el carácter de neutral respecto de las partes beligérantes.

Caída del señor Guardia.-Las cláusulas del convenio de Colón, no pudieron detener las iras que el Supremo Jefe de la guerra sentía contra Panamá, por la actitud en que se habían conservado los gobiernos federales del Estádo y por el apoyo indirecto que obtuvo el General Julio Arboleda para invadir el Cauca y poner en apuros á la revolución triunfante allí. La necesidad de tener al Istmo como aliado en la causa contra el gobierno general, hizo que pronto las condiciones esenciales del Convenio fueran atropelladas con la presencia de un cuerpo de ejército que condujo á Colón el Coronel Peregrino Santa Coloma, quien apesar de todos los obstáculos que se opusieron así de orden legal como material; entró en Panamá fingiendo actitudes de paz.

Pronto las exigencias al Gobernador sobre puntos incompatibles con la soberanía del Estado que aquél se negó á aceptar, convencieron á la generalidad de la verdadera misión del agente del General Mosquera, y no contando el señor de la Guardia con los medios suficientes para hacer respetar su autoridad en Panamá, decidió trasladar la capital del Estado á Santiago, para donde marchó el 1o. de Julio de 1862 en unión de su Secretario de Estado, doctor Pablo Arosemena, que había reemplazado al señor Arce, y de varios funcionarios del gobierno que quisieron seguirlo.

La facción liberal adicta en Panamá á la causa que representaba la revolución quedó en capacidad, bajo el amparo del Coronel Santacoloma, de asumir una actitud concorde con los propósitos del General Mosquera, á cuyo efecto tuvo lugar el 25 de Julio un pronunciamiento popular encabezado por el Coronel Buenaventura Correoso, que desconoció la autorídad del Gobierno residente en Santiago y proclamó Gobernador Provisional del Estado á don Manuel María Díaz. Pocos días después Correoso marchó con fuerzas á unirse con el Coronel Gabriel Neira para abrir campaña contra el ejército sostenedor del Gobierno en el interior, mandado por don Francisco de Fábrega; y aun cuando éste propuso á nombre del señor Guardia reconocer el gobierno de facto del señor Díaz, no llegaron á avenirse en otros puntos correlativos con ese reconocimiento, y así hubo que dejar á las armas la decisión de la contienda. El 19 de Agosto se encontraron las fuerzas de uno y otro bando en el paso de Capellanías, en el Río Chico de Natá, siendo derrotadas la de Fábrega y perdiendo la vida en el combate don Santiago de la Guardia.

Gobierno de don Manuel María Díaz.-Vencedora la revolución liberal con la toma de Bogotá (Julio 18 de 1861), desconoció las leyes vigentes; expidió el decreto de tuición; el que suprimía por completo las comunidades religiosas en el país, y les confiscaba sus bienes, leyes cuyo cumplimiento en Panamá tocó en parte al señor Díaz como Gobernador del Estado, tales como la clausura del convento de las Monjas cuyas religiosas salieron para el Sur el 9 de Septiembre de 1862. Entre tanto se convocó la Asamblea del Estado, electos sus miembros sin el concurso de los conservadores que se abstuvieron de llenar las funciones de sufragantes. Asimismo fueron electos los representantes á la Convención Nacional que, reunida en Ríonegro en Febrero siguiente, expidió el 8 de Mayo la Carta constitutiva de los Estados Unidos de Colombia, basada en los principios políticos del partido liberal triunfante. El señor Díaz continuó en el mando hasta mediados del año, en que electo bajo las sugestiones del General Mosquera por la Asamblea Constituyente Presidente de Panamá el Coronel Santacoloma para llenar el período hasta Septiembre de 1864, se encargó del poder, por ausencia del favorecido, el sustituto don Pedro Goitía, a quien le toco sancionar la Constitución política del Estado Soberano.

Peregrino Santacoloma Presidente del Estado soberano de Panamá.-A mediados de Agosto asumió el mando del Estado el Coronel Santacoloma. Hombre sin vínculos en el país, su gobierno habría marcado muy leve huella en el Istmo, si no obstante la expresa prohibición constitucional no lanzara su candidatura para el período presidencial de 1864 á 1866 y no la hubiera impuesto hasta sacarla triunfante en los comicios populares.

 

Fray Eduardo Vásquez

No pudo sin embargo llenar todo el término del mando, pues debido á las ocurrencias que provocó en Panamá la llegada del comisionado español Salazar y Maza en ocasión en que su país estaba en guerra con las Repúblicas del Pacífico, tuvo Santacoloma que seguir á Bogotá á responder de los cargos de que lo hicieron responsable;  pero lo corto de su gobierno bastó para dar la muestra de su talla civil, partidario como era de las medidas arbitrarias y violentas: imperando el régimen de las libertades absolutas persiguió la imprenta, atropelló las ideas religiosas y disolvió con la fuerza pública los grupos de sufragantes; y menos mal si hubiera demostrado celo en el manejo. de los caudales del Estado, pero se le acusó de dilapidarlos. En su tiempo se cumplió la pena de destierro en la persona del Obispo Fray Eduardo Vásquez, quien desde 1856 ocupaba la silla de Panamá.

Administración de José Leonardo Calancha.-Al ausentarse en Octubre de 1864 Santacoloma, fue llamado á reemplazarlo en la Presidencia del Estado el sustituto señor José Leonardo Calancha. La Asamblea de ese año alteró la división territorial del Estado reduciendo á seis los Departamentos, que lo fueron: Coclé, Colón, Chiriquí, Los Santos, Panamá y Veraguas con las siguientes cabeceras: Penonomé, Colón, David, Los Santos, Panamá y San Francisco de la Montaña. La administración Calancha, tocada del mal de la precedente, fue combatida pronto por todos los medios; la prensa la hizo responsable de desfalcos al Tesoro y llegó á señalar al Encargado del Poder Ejecutivo como participante en las utilidades de contratos celebrados por el Gobierno con particulares: de modo que elementos connotados del liberalismo y los conservadores que no veían el término á un estado de cosas tan alarmante, adquirieron el apoyo armado del batallón nacional "Tiradores" para verificar el pronunciamiento del 9 de Marzo de 1865, que dió al traste con el gobierno de Calancha. La revolución triunfante proclamó Presidente provicional del Estado al doctor Gil Colunje, alma del movimiento.

Presidencia del doctor Gil Colunje.-El 1o. de Julio se instaló la Asamblea Constituyente compuesta de miembros de ambos partidos, para legitimar la situación surgida del golpe del 9 de Marzo. Después de expedir la Constitución de 1865 y de elegir Presidente interino hasta el fin del período (Septiembre 30 de 1866) al doctor Gil Colunje, fue uno de los actos de la Asamblea la aprobación unánime de una ley de honores á la memoria del Gobernador Santiago de la Guardia, presentada por el Diputado José Aníbal de Arce.

 

Doctor Gil Colunje

El Presidente Colunje que se dedicó con ahinco á depurar la administración de los malos elementos que la corroían, se vió compelido á cerrar las escuelas primarias del Estado por la penuria del fisco, como que las rentas apenas bastaban para los gastos más urgentes inclusive los de una fuerte guarnición capaz de imponer respeto á los enemigos de la tranquilidad social. No faltaron por esto tendencias encaminadas á subvertir el orden, como una conspiración en la cual estaban comprometidos varios oficiales del "Tiradores", á los cuales fue preciso desterrar del país. Una amenaza mayor contra el orden surgió poco después, y fue la invasión armada que con elementos adquiridos en el Cauca efectuó sobre, las provincias del interior el ex-Presidente Calancha. Vencedora en Pocrí sobre las fuerzas del Coronel Pedro Goytía, fue destrozada en el combate de las Brujas (Agosto 29) por las tropas que condujo desde Panamá el Coronel Vicente Olarte Galindo; días más tarde los restos de las fuerzas invasoras sufrían nuevo descara en San Francisco de la Montaña. Prisioneros, el señor Calancha, el Coronel Neyra, jefe militar de los revolucionarios y los oficiales principales de la expedición, el orden se restableció á los pocos días.

El 24 de Marzo de 1866.-Luis Level de Goda, militar venezolano, agente del General Mosquera Presidente de la República, pretendió derrocar al Presidente Colunje, creyendo contar con la complicidad del batallón "Santander", de guarnición en la plaza, como contaba con el apoyo del pueblo del arrabal, hostil al mandatario, Enteradas las autoridades de aquellos propósitos, no dieron los pasos regulares para prevenir el golpe; antes bien alentaron á los militares comprometidos, ayudándolos á preparar una tragedia que no tuvo el desenlace inocente y ridículo que se esperaba, sino que causó la muerte de varios ciudadanos y señaló al encono popular los urdidores del nefasto hecho. En. cumplimiento del plan acordado, el 24 de Marzo salió el General Olarte con la mayor parte de las tropas, ostensiblemente á un paseo á Las Sabanas, dejando una pequeña guardia que no ofreciera resistencia al pueblo que invadiría el cuartel de Chiriquí para armarse con los elementos depositados allí y llevar á cabo la revolución. Las tropas contramarcharon en tiempo prefijado sobre el cuartel, donde se habían reunido ya unos 200 hombres del pueblo, los que no hallaron en el parque sino un armamento inservible, dejado exprofeso; y aunque advirtieron el engaño, no quisieron deponer las armas al intimárseles rendición, empeñándose seguidamente, en proporciones desiguales, una lucha de la que resultaron muertos Gregorio Sigurbia y ocho individuos más del pueblo, varios heridos de una y otra parte y prisioneros 106 revolucionarios.

Gobierno del General Olarte Galindo.-El General Vicente Olarte Galindo reemplazó el 1o. de Octubre al doctor Gil Colunje en la Presidencia del Estado. Su gobierno tuvo por mira estirpar toda tendencia contra el orden constituído, pero él mismo contribuyó al malestar que luego se sintió en el país, oponiendo la candidatura de su primo el Coronel Nepomuceno Herrera, Prefecto de Chiriquí, á la del doctor Pablo Arosemena, proclamada por mayoría del partido liberal. Esa actitud lo puso en pugna .con la Asamblea del Estado, corporación que intentó disolver; pero desistió de su propósito al encontrar que tal acto no contaba con la aquiescencia de sus amigos.

 

Vicente Olarte Galindo

Olarte verificó á los departamentos del interior una visita para imponerse ocularmente de sus necesidades morales y materiales, y continuando en, esa tarea por los distritos del Departamento de Panamá, enfermó repentinamente en las islas de Las Perlas. Conducido á la capital, fueron vanos los recursos de la ciencia para salvarlo. Falleció el 13 de Marzo de 1868, y aunque el rumor público hizo sobre su muerte toda clase de comentarios, el diagnóstico médico declaró que ella era el resultado de un ataque de fiebre amarilla.

Gobiernos transitorios de Díaz y de Ponce.-Don Juan José Díaz, 2o. Sustituto se encargó del poder el 14 de Marzo, ausente corno se encontraba el doctor Manuel Amador Guerrero, quien poco después se excusó de ocupar el puesto para no contrariar legalmente sus aspiraciones á la Presidencia del Estado como candidato del partido conservador. Herida de muerte con el fallecimiento de Olarte la candidatura de Herrera, éste alzó en David (Marzo 21) el estandarte de la rebelión, bajo cuya sombra no acudió, sin embargo, á cobijarse el pueblo chiricano; de modo que bastó la sola presencia de un cuerpo de tropas mandado por el General Fernando Ponce, para que desapareciera aquel conato de rebelión.

El Gobierno del señor Díaz fue de corta duración, pues circunstancias de orden político en que jugaba papel principal la existencia del partido liberal en el poder, provocaron el pronunciamiento popular del 5 de Julio, encabezado por el General Buenaventura Correoso, que determinó la caída de Díaz, su salida del país y la ascensión del General Ponce á la Presidencia del Estado. Tal hecho cuyo objeto era evitar el predominio del partido conservador en el Istmo con el triunfo casi seguro de la candidatura Amador, dió origen á un levantamiento en el interior, para debelar el cual marchó en persona el General Ponce con parte de la fuerza pública. Durante su ausencia la animosidad existente entre las milicias del Estado y la guardia nacional, motivada por la repugnancia con que aquéllas veían el poder en manos de un forastero, señaló el pretexto de la contrarevolución del 29 de Agosto. Ponce, de regreso á la capital después de restaurar el orden en el interior, renunció el puesto de Jefe del Estado, que asumió, en su carácter de 1er. Sustituto, el General Correoso, á quien la Asamblea Constituyente, reformando el término del período presidencial, confirió en propiedad el mando hasta Septiembre de 1873.

Agitaciones revolucionarias en la administración Correoso.-Los conservadores que por falta de preparación para resistir habían capitulado con el General Ponce, se alzaron en armas en Chiriquí proclamando Presidente provisional del Estado al señor Santiago Agnew, quien nombró jefe de operaciones al Coronel Aristides de Obaldía. El movimiento se propagó al Departamento de Los Santos, para donde se trasladó poco después el General Correoso con una fuerza bien armada á fin de contener los progresos de la rebelión atacando en la ciudad de la Villa (21 de Octubre) al núcleo de los rebeldes comandados por el señor José de Obaldía.

 

General Buenaventura Correoso

En la refriega, de la cual Salieron vencedoras las fuerzas del gobierno, perdieron la vida los ilustrados jóvenes Juan José Colunje y Eduardo Briceño. Libre de enemigos esa región, el jefe liberal marchó sobre Veraguas donde se encontraba el grueso de las tropas conservadoras, á las que atacó el 12 de Noviembre en el Hatillo, cerca de Santiago obteniendo un completo triunfo y haciendo prisionero al doctor Amador Guerrero. Al Coronel Aristides de Obaldíá, herido, lo retiraban los suyos del sitio del combate; pero conocido por un soldado de las fuerzas contrarias, lo ultimó sin gloria alguna, acto improbado por Correoso que ordenó tributar á la víctima, en el entierro, los honores correspondientes á su grado.

Esta revolución, la más grave de las habidas hasta entonces entre istmeños, fue vencida en menos de un mes; pero por su carácter harto sangriento abrió hondo abismo entre los partidos. El Gobierno apoyándose en la resistencia de los conservadores, se mantuvo alerta contra todo conato de conspiración, desterrando á los promotóres; por otro lado, no desechó medios para hacerse de la representación popular á la Asamblea y al Congresó con la escogencia de personas adictas.

Nuevas conmociones en el Estado.-  En la visita oficial que en Febrero de 1871 salió á practicar el General Correoso á los pueblos del interior encontraron coyuntura los conservadores y algunos liberales descontentos para lanzarse en una nueva revolución tratando de apoderarse, además, de la persona del Presidente del Estado. El jefe, don Tomás Herrera, invadió á Chiriquí con gente enganchada en Costa Rica, se apoderó del vapor mercante americano Montijo y se presentó en la bahía, el Presidente provisional. Tan rápidos fueron los movimientos de los revolucionarios que casi realizan el plan de apoderarse de Correoso en Las Tablas, de donde pudo escapar disfrazado de campesino.

 

Obispo Ignacio Antonio Parra

Ya en la capital pudo el General Correoso organizar la defensa de la plaza, de modo que cuando el Montijo con las tropas revolucionarias se presentó en la bahía, el Presidente se encontraba en capacidad de rechazar las proposiciones de un arreglo propuestas por el señor Herrera y de ofrecerle á su vez amplia amnistía y el reconocimiento de los gastos que ocasionara á la revolución la toma del vapor; y en caso de no aceptarlas, las garantías para desembarcar su gente en sitio distante por lo menos una legua de la ciudad para dirimir fuera de los sitios poblados la disputa, á fin de evitar á los moradores los peligros anexos á un combate. Estas consideraciones decidieron al Jefe revolucionario á deponer las armas, acogiéndose á las cláusulas de un convenio que celebró con un representante de la autoridad constituida..

El estado de agitación de los últimos años había agravado la pobreza general del país, aumentando excesivamente los gastos de la administración, para atender los cuales hubo que acudir á lo empréstitos forzosos impuestos preferentemente á los adversarios pudientes; y no bastando, con todo, este recurso, tuvo el mandatario que doblar la contribución comercial. Por esa época (Abril 16 de 1871) fue consagrado Obispo de Panamá el Dr. Ignacio Antonio Parra, quien poco después tomó posesión de la diócesis istmeña. El Arzobispo de Bogotá, Dr. Vicente Arbeláez, al despedirlo de aquella capital, pronunció un hermoso discurso en el cual, calificó al Istmo de "magnífica y ven turosa garganta continental destinada por el Creador para recibir en sus hospitalarias playas las lenguas, las creencias, las razas y los tesoros de los siglos".

 

Don Juan Mendoza

En agosto de 1871 solicitó licencia el Presidente Correoso, por lo que fue llamado á encargarse del Poder Ejecutivo, como 1er. Substituto, el Secretario de Estado don Juan Mendoza, á quien le tocó acabar cor la anarquía ortográfica existente en las oficinas públicas, por medio de la adopción oficial de la ortografía preceptuada por la Academia Española y enseñada por don José Manuel Marroquín.

Comentarios () | Comente | Comparta c