CAPITULO VII
 

La revolución liberal de 1885.-Ramón Santodomingo Vila, Presidente de Panamá-Pronunciamientos revolucionarios en el Istmo.- Conflicto entre Prestán y los americanos-Combate é incendio de Colón.-Toma de Panamá; desembarco de tropas americanas en el Istmo -Propósitos y prisión del General Aizpuru -Llegada de la expedición caucana; ajusticiamientos en Colón.-Fin de Pedro Prestán.-Gobiernos militares de Miguel Montoya y de Ramón Santodomingo Vila.
 

La revolución liberal de 1885.-Los intentos que tuviera el doctor Rafael Núñez en 1824 nara unificar el Partido liberal reformando la Constitución vigente, no encontraron de parte de algunos directores del radicalisnio el apoyo y aceptación que demandaba tan laudable idea. Desconfiaban de la buena fe del mandatario, quien herido por ello aceptó resueltamente el concurso de los conservadores, cuando el espectro de la guerra asomó otra vez en la República. Las conmociones pólíticas de que en el año fue teatro Santander, dieron oportunidad al Gobierno General para intervenir por medio de la fuerza nacional en los asuntos locales de ese Estado, lo que provocó el pronunciamiento armado del general Daniel  Hernandez, quien después de una campaña de éxito en la región, invadió el Estado de Boyacá, en tanto que el General Ricardo Gaitán Obeso alzaba en Cundinamarca el estandarte de la revolución y, dueño del río Magdalena y de la flotilla de vapores, tomaba á Barranquilla en Febrero de 1885. Los Estados de Antioquia, del Tolima y del Cauca se revolucionaban á su turno; la guerra, en fin, se generalizó en todo el país, obligando al Gobierno á hacer los más extraordinarios empeños para dominarla.

Ramón Santodomingo Vila, Presidente de Panamá.-Mientras que la chispa revolucionaria ardía en el resto de la República, en Panamá se reunía la Convención Constituyente el 1o. de Enero de 1885. Cumpliendo su principal función, procedió á declarar nulas las elecciones presidenciales que habían favorecido  Lambert, y casi por unánimidad eligió Presidente al General Ramón Santodomingo Vila, quien se posesionó el 7 del citado mes.

 

General Ramón Santodomingo Vila

Como agente del Gobierno Nacional, el nuevo gobernante ordenó reclutamientos para cubrir, los claros en la guarnición, motivados por el envío de tropas al Cauca y Bolívar, Estados, á los cuales suministró cuantiosos elementos de guerra; apresó á los comprometidos en una intentona para apoderarse de la cañonera nacional Boyacá, surta en la bahía, y duplicó las contribuciones para atender ti- los gastos de la guerra. Las exigencias de la campaña contra la revolución en la costa atlántica obligaron á Sántodomingo Vila á marchar á la defensa de Cartagena, plaza amenazada por las fuerzas del General Gaitán.

Prónunciamientos revolucionarios en el Istmo.- Encargado del mando del Estado el 16 de Febrero el 1er. Designado, doctor Pablo Arosemena, inició una política de moderación, conciliando su carácter de agente del Gobierno Nacional con su condición de panameño: así, puso en libertad á varios presos políticos, suspeñdió el reclutamiento, redujo á sólo una cuarta parte el aumento de las coutrihuciones', y obtuvo del comercio un empréstito de $ 50,000 para atender á las más urgentes necesidades públicas.

Pero la paz no podía conservarse  por mucho tiempo en el Istmo, donde la revolución tenía numerosos partidarios y una fuerza simpática en la opinión popular. En efecto, estando en Colón el General Carlos A. Gónima con parte de las tropas nacionales de que era jefe, estalló en Panamá en la madrugada del 16 de Marzo un movimiento revolucionario encabezado por el General Aizpuru. Tomado sin esfuerzo casi el cuartel de policía, encontraron los revolucionarios una resistencia que no esperaban en el cuartel militar. Esto y la noticia de la aproximación de Gónima con las tropas de Colón, obligaron al General Aizpuru á retirarse con su gente al caserío de Farfán, donde estableció su campamento.
 

 

Pedro Prestán


Desguarnecido á su vez Colón por la marcha de Gónima con auxilios de gente para la capital, se pronunció en esa ciudad el 17 del mismo mes de Marzo el señor Pedro Prestan quien logró reunir bajo sus órdenes más de 200 hombres mal armados. en su mayoría extranjeros advenedizos, y malhechores poco á propósito para inspirar ninguna confianza.

La sospechosa actitud del General Gónima hizo que el doctor Arosemena presentara renuncia del cargo que desempeñaba, y aceptada por la Corte, ésta llamó al ejercicio de la Presidencia al doctor Vivés León, en su caracter de 2o. Designado, pero por excusa de éste, Gónima se hizo cargo del mando (Marzo 26) con el título de Jefe Civil y Militar del Estado.

Coflicto entre Prestán y los americanos.-Una de las primeras providencias Que tomó Prestán como Jefe de la revolución en Colón fue la de encargar un armamento á los Estados Unidos, el cual llegó á aquel puerto el 30 de Marzo y cuya entrega le negó el Agente de la Compania de vapores (Cap. John M. Dow) cumpliendo órdenes en contrario trasmitidas por el General Gonima, Jefe del Estado. Un espíritu resuelto como el de Prestán no podía tolerar pasisamente tal negativa: apeló á las violencias poniendo presos al Agente y á otro alto empleado de la empresa, al Cónsul de los Estados Unidos y á dos oficiales del buque de guerra americano "Galena", á cuyo Comandante notificó que no pondría en libertad á los presos sino cuando le fuera entregado el armamento; que haría  fuego sobre cualquie bote del buque que intentara un desembarco de tropas, y que respondería á toda agresión de parte de la nave contra la ciudad, tomando represalias en las personas de los americanos residentes.

 

Colón: Calle de Bolívar antes del incendio de 1885

El cónsul, Cediendo á la presión de los revolucionarios, ordenó entregar el armamento con lo cual recuperaron aquél y sus compaéros la libertad; pero el capitán del "Galena" se opuso á ello tomando posesión del vapor conductor de las armas en nombre del Gobierno de los Estados Unidos. Ante esta actitud que quitaba á Prestán toda esperanza de armar bien á su gente para esperar un anunciado ataque de las tropas del Gobierno, redujo nuevamente á prisión á los dos Agentes de la Compañia de vapores, con la orden de trasladarlos en la madrugada á Monkey Hill, donde estaban las avanzadas de los revolucionarios.

Combate é incendio de Colón.-Conocida por Gónima la situación de Prestán en Colón, despachó en la noche del mismo 30 de Marzo en tren expreso una fuerza de 160 hombres al mando del Coronel Ramón Ulloa y del Comandante Santiago Brun, fuerza que desembarcaron en Mindi y continuando la jornada á pie, arrolló en la madrugada del 31 las avanzadas revolucionarias estacionadas en Monkey Hill. Atacada en seguida la ciudad de Colón, sus ocupantes hicieron una desesperada pero inútil resistencia en ocho horas que duró el combate. A las cuatro de la tarde estaba consumada la derrota de los revolucionarios, con la cual coincidió la aparicion de un incendio que duró hasta la tarde del siguiente día, destruyendo la floreciente ciudad, de la que sólo se salvaron 7 casas.

 

Colón: Calle de Bolívar después den incendio

Cerca de 10.000 personas quedaron sin albergue, dependientes, para su subsistencia, de la caridad de las empresas extranjeras y de los auxilios que, con toda presteza, se enviaron de la capital. Las represalias fueron espantosas, pues á casi todos los sorprendidos en flagrante delito de incendiarismo se les fusilaba, con la cooperación hasta de los extranjeros. Las pérdidas ocasionadas por el incendio se estimaron en más de $ 6.000,000, y para colmo á tantos males, las compañías de aseguro se negaron á cubrir los siniestros.

Toma de Panamá; Desembarco de tropas americanas en el Istmo.-Aprovechando el General Aizpuru el estado indefenso en que había quedado la capital después del envío de úna parte de las fuerzas sobre Colón, cruzó sin dificultad la Boca y se adueñó en la estación del ferrocarril de un armamento destinado á Centro América. Así armado atacó el cuartel de las Monjas, defendido por 60 veteranos y algunos particulares, los que al cabo de un largo tiroteo sostenido por los atacantes desde las calles y casas de la vecindad, capitularon á las tres de la. tarde.

Aizpuru asumió el título también de Jefe Civil Militar del Estado, tratando de establecer un gobierno imposible en medio de la violenta crisis que atravesaba Colombia; se esforzó en poner la capital á cubierto de todo intento criminal y en prestar seguridades al tráfico interoceánico, proponiendo las bases de un convenio que suscribió con el Coronel Tuba, á efecto de suspender durante un mes toda hostilidad entre las fuerzas de ambos bandos. Esto no impidió que el 8 da Abril desembarcaran en Colón fuerzas de marina del buque de guerra americano Shenandoah, y que con posterioridad llegaran al mismo puerto cinco buques más con 1,000 marinos despachados á instancias del Ministro de Colombia en Washington, doctor Ricardo Becerra. La consigna de estas tropas era dar protección á las vidas y propiedades de sus nacionales en el Istmo é impedir la repetición de combates dentro del recinto de las ciudades de Panamá y Colón.

Propósitos y prisión del General Aizpuru.-Deseando el General Aizpuru hacer del Istmo campo neutral en la contienda armada de los partidos en Colombia, envió á don Víctor Dubarry al campamento del General Gaitán, en la costa atlántica, á los señores General Correoso y don Agustín Clément ante el General Payán, gobernante del Cauca, como comisionados para alcanzar tal fin. Ambas comisiones fracasaron, lo que unido á las noticias de que el Gobierno preparaba en ese Estado una poderosa expedición destinada al Istmo, hicieron que Aizpuru se aprestara á la defensa de la plaza erigiendo atrincheramientos en el recinto de ella. Esto dió motivo á que el jefe de las tropas  ameraicanas expresara su inconformidad con tales propósitos, lo que basté para que se suspendieran las obras emprendidas.

Con la noticia de la salida de la expedición caucana del puerto de Buenaventura, trasmitida por cable, continuaron los, trabajos suspendidos de la defensa, dando con elló ocasión á que las tropas americanas invadieran la ciudad en son de guerra, enarbolaran su pabellón en varios edificios públicos y redujeran á prisión al Jefe Civil y Militar junto con otros de sus principales tenientes. Mediante la promesa de no combatir á los caucanos en el radio de la población, el General Aizpuru recuperé la libertad; con esto las tropas extranjeras volvieron á sus cuarteles en la estación del ferrocarril.

Llegada de la expedición caucana. Ajusticiamientos en Colón.-E1 28 de Abril entró á la bahía la flotilla enemiga conduciendo más de 850 hombres al mando del Coronel Rafael Reyes, quien traía instrucciones, de colocar y sostener al Coronel Miguel Montoya en la Jefatura Civil y Militar del Estado mientras se reconstituía la Nación.

 

Pautrizelle    
Cocobolo


Desconcertada la revolución panameña por una serie de contratiempos y debilitada por las continuas deserciones que redujeron su, tropa (600 hombres) á menos de la mitad, deserciones causadas por la parcial actitud atribuida á los americanos, Aizpuru se rindió incondicionalmente por el convenio de 29 de Abril, entrando así sin resistencia las fuerzas caucanas en la capital.

El Coronel Reyes se trasladó luego á Colón, donde caracterizados vecinos le presentaron un memorial para pedirle el ahorcamiento del haitiano Antonio Pautrizelle y del jamaicano George Davis (a) Cocobolo, quienes se encontraban presos por sindicárseles de responsabilidad en el siniéstro de Colón. Juzgados esos sujetos el 6 de Mayo por un Consejo de Guerra verbal, fueron ahorcados en la tarde del mismo día.

Fin de Pedro Prestán.-Después de la derrota de Colón, Prestán y la. gente que quiso seguirlo se dirigieron por tierra á Portobelo, donde se embarcó con unos pocós de sus subalternos para la costa del Estado de Bolívar, á fin de incorporarse en el ejército revolucionario que sitiaba á Cartagena; pero los jefes se negaron, á admitirle en las filas mientras no comprobase su inocencia respecto del incendio de Colón, catástrofe que causó en el mundo una impresión de horror. Prestán permaneció en calidad, de preso en el campamento del Gral. Gaitán, y al estrellarse éste contra las murallas de aquella plaza quedó dueño de su propia suerte, cayendo poco después en Santa Marta en manos de los gobiernistas Conducido a Colon, se le sometió á un Consejo de Guerra por incendiarismo. Entre los Juzgadores de Prestan había enemigos personales suyos, pero, aparte de esto, contribuyó á perderlo su alardes públicos y las imprudentes amenazas que hizo de reducir cenizas la ciudad en caso de ser vencido. El Consejo lo condenó á ser ahorcado, pena que se cumplió el 18 de Agosto, después de recibir los auxilios de la religión católica y de protestar ante los numerosos espectadóres de la lúgubre escena, que era inocente y que perdonaba á sus enemigos.

Gobiernos militares de Miguel Montoya y de Santodomingo Vila
.-Mientras en el resto de Colombia se libraban los últimos combates que debían abrir la sepultura á las instituciones liberales de la nación, Montoya se encargaba (1o. de Mayo) del mando civil y militar de Panamá; y basado en la no entrega de todas las armas según lo pactada, reducía á prisión á Aizpuru y á otros jefes radicales; enviando al primero al Cauca, á disposición del Gobierno de Bogotá y obligando á otros al destierro del país; imponía á los vencidos no empréstitos sino contribuciones. forzozas de guerra disponiendo que fueran embargadas las propiedades de los rehacios en cubrir las cuotas que se les asignaba, y finalmente doblaba ciertas contribuciones, para poder atender al sostenimiento de la numerosa guarnicion y el desproporcionado personal de la Comandancia Militar, establecidas so pretexto de mantener el orden en el Estado.

El 15 de Febrero (1886) reasumió sus funciones de Gobernante de Panamá el General Santodomingo Vila, cuyos sentimientos para con los vencidos no los había moderado ni la gloria de haber cooperado al restablecimiento del, orden en la costa atlántica colombiana, ni los meses transcurridos desde el fin de la guerra. Consecuente con esos sentimientos, trató con extremada severidad á los ciudadanos no afectos al nuevo orden de cosas, sin exceptuar la extranjería.

De lo primero fue ejemplo lo acaecido con motivo del entierro del General Gaitán Obeso, el que encontrándose preso falleció en Panamá el 13 de Abril. Pretextando que un acto de tanta seriedad podía ser causa de manifestaciones subversivas, revocó á última hora el permiso ya concedido para que. los copartidarios del jefe de la revolución de 1885 le tributaran los honores póstumos.

En cuanto á su hostilidad contra el elemento extranjero, responde el incidente con la empresa editora del Star and Herald, cuya dirección se negó á publicar como propios unos documentos de los que resultaban que tanto Montoya como su Sécretario Belisario Lozada, se habían valido de su posición oficial para introducir artículos de contrabando al Cauca. Aquella negativa bastó para que el gobernante suspendiera por sesenta días la publicación del Star and Herald, al cual calificó de hostil al Gobierno; y aun cuando al día siguiente se publicaba el periódico su ninguna interrupción, alterándole tan solo el nombre, la empresa entabló demanda ante el Cónsul americano, exigiendo una suma cuantiosa en concepto de daños y perjuicios. La demanda se arregló al cabo de varios años por la vía diplomática, mediante la suma de $ 100.000 que el Gobierno colombiano pagó bajo protesta.

Habiendo improbado el Presidente Núñez los procedimiento de Santodomingo, éste renunció el mando de Panamá, por lo cual se encargó interinamente de él el doctor Amador Guerrero.

 

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