CAPITULO VIII
 

La Constitucion colombiana de 1886.-La primera administración departamental en Panamá.-Gobierno del General Juan V. Aycardi. -Los trabajos del Canal; su suspensión.-Gobierno de don Ricardo Arango.-Postración economica del Istmo: reanudación de los trabajos del Canal.-La revolución liberal de 1895. Escisión en el nacionalismo.-Gobierno del doctor Facundo Mutis Durán.
 

La Constitución colombiana de 1886.-Vencida en los campos de batalla la revolución de 1885, el doctor Núñez declaró insubsistente la Constitución de 1863; convocó un Consejo Nacional de Delegatarios en el cual. estuvo representado el Istmo por don Miguel Antonio Caro y don Felipe F. Paúl. La Corporación expidió una Constitución centralista que transformó los Estados en Departamentos, divididos á su vez en Provincias y á cargo de Gobernadores nombrados por el Ejecutivo; la Nación adoptó el nombre. de REPUBLICA DE COLOMBIA; se reservó ciertas rentas para atender á la. administración de justicia y al ejército como instituciones, que le eran propias; el Poder Legislativo continuó residiendo en dos Cámaras, con la diferencia de que el Senado se proveía por nombramientos emanados de las Asambleas departamentales, cuerpos cuya misión era la de administrar los intereses. seccionales; el período del Presidente de la República se elevó á seis años, tocándole á Núñez inaugurarlo, sostenido por el nuevo Partido intitulado Nacional, compuesto de los conservadores y los independientes.

Atentos los legisladores á los peculiares intereses y posición geográfica del Istmo, consignaron en la Carta que fuera regido por leyes especiales, nunca expelidas, por lo cual el Departamento dependió por mucho tíempo del Ejecutivo de la República como un simple territorio nacional.

La primera administración departamental de Panamá.-El primer gobernante del Istmo bajo el nuevo sistema central fue el General Alejandro Posada, connotado miembro del partido conservador, quien en su alocución el día 26 de Junio (1886) evocó "recuerdos y relaciones de la más bella edad del hombre, que lo ligaban al Istmo con lazos de amor". . . ., refiriendose a sus días juveniles, cuando acompaño  á su padre, el General Posada Gutiérrez, á la tierra panameña, donde trabajó en la empresa constructora del ferrocarril.

 

General Alejandro Posada

Consecuente con ese afecto, el bien de los panameños fué la norma que siguió. Dedicóse, así, á la organización administrativa seccional, reformando, en el ramo de Gobierno, el cuerpo de Policía; en el de Hacienda, atajando los abusos originados por el negocio de órdenes de pago y prestándole especial atención al fiel recaudo de las rentas, llegando con esto á tener las arcas públicas un sobrante, sin precedente, de $ 125,000, que á causa de la indiscreción de un funcionario panameño se vió mermado por los desembolsos que ordenó el Gobierno Nacional para satisfacer gastos que á éste correspondían; en el ramo de Fomento, Posada se esmeró por la higiene pública,  haciendo construír en la capital albañales en las calles que carecían de ellos y empedrar convenientemente éstas, tarea en la cual ayudó con eficacia la buena disposición é interés del Prefecto, don Tomás Herrera.

 

Doctor José Alejandro Peralta

 La conducta de Posada le granjeó la mala voluntad de personajes influyentes en la capital de la República, que veían en el Istmo un campo propicio para toda exacción en la forma de contratos y privilegios leoninos. Triunfaron en sus intrigas, porque Posada fue nombrado ministro de Colombia en Roma antes de que terminara el período de su gobierno. En su tiempo. (29 de Enero de 1887) ocupó el doctor José Alejandro Peralta la silla episcopal de Panamá, vacante desde la promoción del Obispo Paúl al arzobisnaado de Bogotá.

Gobierno del General Juan V. Aycardi.- En Marzo (8) de 1888 se posesionó de la Gobernación el General Juan V.. Aycardi, quien en cerca de cinco años y medio que duró su gobierno se limitó á cumplir las órdenes emanadas del poder central.

 

General Juan V. Aycardi

Su administración pudo deslizarse sin dejar marcadas huellas; empero como el Departamento disponía de fondos desde que á partir de 1885 se habían elevado las contribuciones creádose nuevos impuestos, no era posible que el gobernante se sustrajera á la ley del progreso, máxime cuando tuvo por colaborador á panameño tan partidario del adelanto de la tierra natal, como don Santiago Mc Kay, su Secretario General. Así, en esa administración se inauguró la línea telegráfica entre la capital y algunas poblaciones del ínterior y el alumbrado eléctrico en Panamá y Colón, se construyeron varios edificios públicos y se llevaron á cabo algunas obras de ornato en la capital. Por su parte el Gobierno Nacional abrió el Colegio BALBOA; pero al mismo tiempo implantó odiosos monopolios en el Departamento, y si no transplantó en él la gangrena del papel moneda, no fue por falta de intención. Aycardi terminó su gobierno en Agosto de 1893.

Los trabajos del canal; su suspensión.-Los ingenieros franceses venidos al Istmo en 1881 y 1882, se limitaron á estudios, exploraciones y otros preliminares de la obra del Canal, de modo que hasta 1888 no se principió formalmente la excavación.

En los trabajos se empleaban un año después 14,000 hombres, núméro que siguio en escala ascendente hasta que, en 1887, se tocaron los graves errores padecidos respecto del tiempo y el costo necesarios para concluir la obra. En consecuencia se abandonó el plan de canal á nivel y se le sustituyó con el de esclusas. Aún se continuó trabajando, hasta que en 1889 el Tribunal Civil del Sena en París declaró en quiebra á la Compañia del Canal y con los negocios de la empresa á un liquidador, quien suspendió por completo la o de la obra el 15 de. Mayo de 1889.

La finada Compañía había reunido por la venta de acciones y bonos más de 235 millones de dólares, de los que e emplearon cerca de 48 en materiales y en la compra del ferrocarril de Panamá; de manera que los demás gastos y la excavación habían absorbido más de 187 millones de dólares, y apenas estaban excava dos 72 del total de 157 millones de yardas cúbicas calculado. Se abrió una investigación judícial respecto del modo cómo habían sido administrados los intereses del Canal, y comprobádose la malversación del capital para corromper á elevados funcionarios en Francia, enmudecer la prensa, etc., fueron condenados á prisión el Conde de Lesseps y otros personajes prominentes; pero aquél no cumplió la condena por que estaba inconsciente y enfermo. Falleció en 1894 á los 89 años de edad, siendo universal el criterio de su inocencia respecto del derroche del capital francés.

Gobierno de don Ricardo Arango.- Uno de los agravios inferidos por el régimen nacionalista á Panamá fue la proscripción del elemento nativo de los puestos públicos, al extremo de que bajo la administración de Aycardi era considerable el número de empleados oriundos de los otros Departamentos. Fue general, pues, el beneplácito con que se acogió la designación he cha por el Gobierno de D. Miguel A. Caro en D. Ricardo Arango, panameños para suceder á Aycardi en la Gobernación, de la que se posesiono aquél el 1o. de Sepbre. de 1893; y a pesar de la fuerte oposición por la prensa, de caracterizados nacionalistas, paisanos suyos, que denunciaron las faltas en que incurrió durante su primer período, le fué renovado el nombramiento para el siguiente, gobernando en consecuencia por más de cinco años.

 

Don Ricardo Arango



La administración de Arango fue de lo más progresista: fomentó la agricultura, estimulándola con primas y protegió la industria; pero en lo que tuvo mayor éxito fue en el impulso dado á la instrucción pública, iniciado cuando fue Secretario del ramo don Abel Bravo y continuado con bríos y decidido entusiasmo por el doctor Salomón Ponce Aguilera, en cuyo tiempo (Mayo de 1896) se inaguro Escuela Normal de Institutoras y se construyeron las primeras casas escuelas dignas del nombre. La asistencia á los plante.. les de enseñanza primaria, que había sido de 2,800 alumnos en 1879, tras retrocesos y penosos avances llegó á alcanzar en 1897 la cifra de 4,200. Hubo empeño en dotar á la capital de acueducto, ejecutándose con tal fin algunos trabajos en el río Juan Díaz; pero superando la obra á los recursos del Tesoro departamental, la buena voluntad no pudo suplir esa falta y se. distrajeron inútílmente en élla fuertes sumas.

Postración económica del Istmo. Reanudación de los trabajos del Canal.-Desde 1889 comenzó á sentirse el malestar económico originado por la suspensión de los trabajos del Canal, lo que contrastaba notablemente con el estado de prosperidad de los pasadós años de apogeo. La situación se  agravó gradualmente hasta llegar en 1893 á su mayor intensidad.

Para colmo de infortunios ocurrió el 13 de Junio de 1894 el más devastador incendio que haya azotado la capital del Istmo, durante el cual se consumieron 125 casas, sin contar otras varias demolidas. Las pérdidas se valoraron en $ 4.000,000; y aunque el cuerpo de bomberos, que contaba entonces seis años de existencia, hizo desesperados esfuerzos, fué impotente, al cabo, para detener el avance destructor de las llamas.
 

 

Panamá. Plaza de Santa Ana en 1887


Como en 1900 estaba para caducar el plazo fijado para la terminación del Canal, el Gobierno colombiano concedió nueva prórroga de diez años, en virtud de la cual los trabajos se debían reanudar á principios de 1893. No habiendo podido  el Liquidador obtener recursos para recomenzar en 1893 las obras del Canal, solicitó y obtuvo del mismó gobierno la concesión de que los diez años para concluír la obra debían contarse. desde Octubre de 1894.

Los escándalos relacionados con la quiebra de la empresa del Canal habían dificultado mucho al Liquidador la consecución de capital, así que no fué sino en esta época cuando pudo organizar la Compañía Nueva del Canal con Un capital de Fs. 65.000,000, que se consideró suficiente para los trabajos provisionales proyectados, los cuales se comenzaron al año siguiente con 2,000 hombres. y continuaron en los sucesivos con mayor número de obreros. Comisionados por el Liquidador cinco ingenieros, hicieron nuevos y prolijos estudios del Canal en el Istmo; su informe, sometido á una comisión internacional de técnicos, fue acogido favorablemente; pero el problema de la adquisición del dinero permáneció insoluble , acaso por haberse presentado en la arena como probable competidor para construir un canal interoceánico, el Gobierno americano. Sin embargo, los franceses no interrumpieron los trabajos en los años siguientes.

La revolución liberal de 1895.-Alejados los conservadóres del poder por más de veinte años, al llegar á ser gobierno por su alianza con Núñez desconocieron ó burlaron á sus adversariós en la práctica de todos los derechos del ciudadano: la libertad de imprenta, la de pensamiento, las garantías individuales eran sacrificadas en aras de la tranquilidad social; el sufragio era un mito, y así lo dice el hecho de que durante la Regeneración el liberalismo no hubiera llevado al Congreso sino un representante en dos distintos períodos, y los recursos de todo género para impedir la participación de sus diputados en las. Asambleas departamentales. En la de Panamá figuraron como. por excepción represéntantes de la Provincia de Chiriquí en uno de los períodos de funcionamiento de esas corporaciones. Tal situación, prolongada indefinidamente, lanzó en Enero de 1895 á los liberales santandereños en una aventura revolucionaria, sin nexos ni preparación casi, la que fué dominada sin grandes esfuerzos al cabo de dos meses.

Por el Istmo la revolución pasó con la fugacidad de un relámpago, reduciéndose al ataque á los cuarteles de policía y militar de Bocas del Toro en la madrugada del 8. de Marzo, por 30 hombres bajo el mando de Francisco Pereira Castro y del mejicano Catarino Erasmo Garza. La policía se rindió sin combatir, pero 50 soldados comandados por el Capitán Alejandro Ortiz, opusieron resistencia á los asaltantes y finalmente los derrotaron. Los Jefes Pereira Castro y Garza pagaron con la vida su temerario arrojo, así como cinco de sus compañeros; por parte del Gobierno hubo 9 múertos y varios heridos.

Escisión en el nacionalismo.-FaIto de contrapeso el partido nacional colombiano se mantuvo unido mientras no se presentó á sus elementos integrantes la ocasión para manifestar sus tendencias; pero al llegar en 1891 la época dé la elección presidencial, se produjo el rompimiento, adoptando una porción considerable de él la candidatura Vélez-Ortiz, en oposición á la de Núñez-Calo que resultó triunfante con el apoyo oficial. Sin embargo, al estallar la revolución de 1895 los históricos, ó sean los desidentes se apresuraron á defender la Constitución de 1886, que sintetizaba las doctrinas conservadoras, esperando con esto templa los rigores del Vicepresidente Caro, Encargado del Poder Ejecutivo, para con ellos. Se equivocaron; de modo que cuando para la provisión del Poder en el péríodo de 1898 á 1904 se lanzó en la arena eleccionaria el nombre de aquél, los históricos contribuyeron á la repulsa con que se le recibió y que obligaron al postulado á retirar su candidatura.

Una combinación llevó á la Presidencia y Vicepresidencia, respectivamente al doctor Manuel A. Sanclemerite, nacionalista, y á don José Manuel. Marroquín, histórico, quien estuvo encargado del Ejecutivo los tres primeros mesés por ausencia del Presidente; pero no conviniendo al Directorio Nacionalista la participación que Marroquín diera en el poder á los históricos, hicieron ir de Buga á Bogotá al casi nonagenario Sanclemente á cuya sombra favoritos sin escrúpulos medraban y excluían sistemáticamente del gobierno á los históricos.

Gobierno del doctor Facundo Mutis Durán.- Nombrado por el Vicepresidente Marroquín el doctor Facundo Mutis Durán, Gobernador de Panamá se encargó del puesto el 8 de Octubre pocos días antes de que estallara en Colombia la revolución. Ajustada la política de aquel mandatario, en la administración de Mutis colaboraron indistintamente históricos y nacionalistas.

El personal de la policía, modelo hasta entonces de disciplina y subordinación, desconoció sin embargo la autoridad de su Comandante, Antonio Pardo Defrancisco, (el Cuco), por sus arbitrarias medidas y las fuertes multas que le imponía por faltas de poca monta. Este individuo, después de entrampar al comercio de Panamá, se escapó sigilosamente.

 

General Campo Serrano



Sea por la oposición de los nacionalistas al gobierno consecuente de Mutis ó pórque en el ánimo de los gobernantes en Bogotá influyeran los rumores dé una posible invasión al Istmo, para hacer frente á la cual se creyera más conveniente colocar en la Gobernación de Panamá un militar, á dicho mandatario no se le dejó cumplir su período. General Campo Serrano En su reemplazo se nombró al General J. M. Campo Serrano quien se posesionó en Enero 3 de 1900.


 

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