DESARROLLO Y ESTRUCTURA DE ANTIGUAS CIUDADES COLONIALES ESPAÑOLAS EN AMERICA DEL SUR SEGÚN LOS PLANOS DE LIMA (1872), BOGOTA (1852) Y MONTEVIDEO (1865)

 

HEINZ HEINEBERG (*)

 

Suramérica se encuentra hoy en día entre los continentes de mayor crecimiento urbano: el llamado grado de municipalización, es decir, el porcentaje de población ciudadana respecto a la población total, es por término medio superior al 70% (Bähr/Mertins, 1992). Las distribuciones urbanas, estructuras internas y el aspecto de las ciudades suramericanas están marcados ostensiblemente todavía hoy, por el dominio colonial de tres siglos aunque haya finalizado ya en el siglo XIX; no obstante el proceso explosivo de crecimiento de las metrópolis, la municipalización e hiperurbanización sucedido en los últimos cincuenta años.

En primer lugar se resumirán los objetivos de las fundaciones de las ciudades y los períodos principales del proceso de crecimiento urbano en la zona de influencia española, así como los rasgos característicos de la distribución y estructura urbanas y de la función de las ciudades coloniales españolas. A continuación se destacarán los rasgos individuales, pero a la vez típicos, de las ciudades de Lima (Perú), Bogotá (Colombia) y Montevideo (Uruguay), como se pueden documentar o interpretar siguiendo los planos históricos1 expuestos de las ciudades del siglo XIX. La bibliografía sobre literatura específica al final del artículo remite a textos básicos sobre la ciudad colonial española y a fuentes más detalladas.

 

EL DESARROLLO DE LA CIUDAD COLONIAL ESPAÑOLA

La fundación de ciudades como centros de poder militar, político y eclesiástico ocupaba un lugar preeminente en la política española de conquista y colonización en Latinoamérica, "Cumplía el siguiente objetivo: un número bastante reducido de europeos debía gobernar, evangelizar y reordenar desde aquí los territorios conquistados; para controlar mejor a los indígenas, éstos debían ser concentrados en nuevas poblaciones (reducciones) en la zona de influencia de estas ciudades; finalmente debían servir como centros de economía de la colonización y explotación" (Gormsen/Haufe, 1992: 148). Los primeros asentamientos interiores de los conquistadores españoles tras la ocupación fueron preferentemente lugares situados en los puntos centrales de los imperios indios anteriores. A diferencia de los portugueses, cuya política colonial no iba dirigida a la conquista territorial, sino a la colonización económica del litoral tropical de Brasil mediante la fundación de puertos de mar, los españoles prefirieron lugares centrales continentales. Un ejemplo característico de temprana fundación de una ciudad interior es Bogotá, que enlazaba con una antigua población india. La desventaja de muchas fundaciones de ciudades continentales era por lo general su desfavorable situación de tráfico. "Bogotá estaba tan apartada del mundo conio por ejemplo Lhasa en Tibet y sólo salió de su aislamiento después de la Primera Guerra Mundial por la evolución del tráfico aéreo. Como el resto de las ciudades andinas debió su progreso en principio sólo a las funciones capitalinas" (Wilhelmy/Borsdorf, 1984: 50).

El sistema de las ciudades coloniales interiores se completó con una serie de puertos de mar, que estaban comunicados con las primeras, pero también con la patria española. Así se crearon en la Suramérica española algunas parejas (interiores y de puerto) de ciudades interdependientes. Parejas de ciudades típicas de la época colonial son Bogotá-Cartagena (esta última ha sido sustituida después por los nuevos puertos de Barranquilla y Buenaventura) o Lima-El Callao; la ciudad portuaria de El El Callao se encuentra a sólo doce kilómetros de la ciudad de Lima.

La fundación de las ciudades latinoamericanas colonizadas por los españoles se produjo según Gormsen y Haufe (1992: 148), en varios períodos:

1. Desarrollo de primeros puntos de apoyo pequeños como fase anterior a la urbanización (bases de expedición protegidas con fortificaciones simples, de existencia efímera).

2. Período experimental, hasta 1520 aproximadamente, en el que se fundaron en la zona caribeña las primeras ciudades como puntos de partida para la conquista y asignación territorial de la tierra firme; aquí se produjo asimismo el primer asentamiento del poder eclesiástico y laico.

3. Época de mayor actividad de fundaciones urbanas entre 1521 y 1572, durante la que se crearon en Latinoamérica cerca de 20 de las principales ciudades y muchos asentamientos de órdenes. En el decenio 1534-1544, donde se concentran las actividades más importantes de los conquistadores, se produjeron las principales fundaciones urbanas en la Suramérica española y se establecieron como poblaciones permanentes: Quito (1534), Lima (1535), Buenos Aires (1536), Bogotá (1538), Santiago de Chile (1541) y Valparaíso (1544); Asunción, que se había establecido en 1537 como baluarte, recibió en 1541 el fuero urbano.

4. Consolidación de estructuras urbanas existentes y colonización de territorios lejanos entre 1573 y 1750. De gran importancia para el efecto fue el más amplio cuerpo legal del urbanismo español, las Ordenanzas de descubrimiento y población, decretadas por Felipe 11 en 1573. Allí se reglamentaban los rasgos característicos de la estructura de la ciudad colonial: alrededor de la plaza rectangular situada en el centro, prevista para el crecimiento venidero, se debían asentar las principales instituciones del poder laico y eclesiástico con edificios monumentales (catedral, ayuntamiento, gobierno, juzgado, etc.). En las ciudades coloniales españolas se produjo un desnivel entre el centro y la periferia, tanto en la calidad de las construcciones como en la distribución socio-urbana: alrededor de las instituciones centrales cerca de la plaza se crearon las residencias de las familias líderes (clase superior), que representaban palacios suntuosos de la nobleza o distinguidas casas burguesas de grandes patios interiores (casas de patio de la zona del Mediterráneo).

Con las Ordenanzas de 1573 se hizo obligatorio -aunque ya antes se había aplicado frecuentemente- el plano ajedrezado con una longitud lateral de los cuadrados (llamados cuadras o manzanas) de cerca de loo metros.

5. En el marco de las llamadas reformas borbónicas de finales del siglo XVIII la construcción se sometió a nuevas normas. "El estilo barroco es relevado por el neoclasicismo, con el que se identifican los jóvenes estados latinoamericanos tras la independencia". (Gormsen/Haufe, 1992:148). De gran importancia para el posterior desarrollo de las antiguas ciudades coloniales en el siglo XIX es el hecho de que también tras la emancipación política de España el plano ajedrezado no sólo seguía siendo obligatorio, sino que incluso llegó a aplicarse con más rigor dentro de la colonización interior (Gormsen/llaufe, 1992: 152). El plano ajedrezado se completó a partir de la segunda mitad del siglo XIX muchas veces con calles diagonales"[...] que debían permitir una mejor comunicación entre las distintas partes de la ciudad. [...] Frecuentemente se trazaron nuevos barrios en las afueras de la ciudad, rectangulares en sí, pero girados por un cierto ángulo respecto al centro de la ciudad. Con ello, el modelo de planificación colonial se trasladó a la era moderna, con todas las ventajas y todos los problemas, por ejemplo para el tráfico de nuestros días" (Gormsen/Haufe, 1992: 152).

 

LIMA

"La fundación de Lima fue el más importante acto creativo de los conquistadores en la costa pacífica de Suramérica" (Wilhelmy/Borsdorf 1985: 75), las siguientes explicaciones se refieren cuando no se indique lo contrario a la misma fuente, así como a los contenidos del Plano de Lima de P V. jouanny, 1872; véase también Wilhelmy, 1952:134-156). La decisión de Pizarro de abandonar Cuzco y trasladar el centro de poder español a la costa, constituyó la base para el nacimiento de la ciudad de Lima, cuyo nombre alude a la denominación de tina antigua población india.

El plano de la ciudad de P. V. Jouanny de 1872 indica las características fundamentales de la situación del lugar, el plano original de la ciudad colonial y su desarrollo posterior, es decir las añadiduras, así como la distribución local de importantes instituciones públicas. Lima se fundó en la orilla sur del río Rímac, a tina altura de 150 metros sobre el nivel del mar. Para la elección del lugar, ejecutada por Pizarro en 1535, no sólo fue decisivo el suministro suficiente de agua potable del río, sino también otros dos factores: por un lado, el valle del Rímac que conducía a la montaña le aseguraba a los españoles el acceso a las minas de plata del altiplano, y por otro lado ofrecía la extraordinaria posibilidad para la construcción del puerto de El El Callao situado en la costa a sólo 12 kilómetros al occidente, con una bahía protegida de los vientos sur y y sudoeste por la isla de San Lorenzo, ubicada enfrente. Lima y El Callao aventajaban a todas las demás fundaciones dobles en el territorio peruano por el hecho "[...] de que no sólo se encontraban exactamente en medio del litoral peruano, sino que lima se convirtió en la capital y El Callao como puerto habilitado, en el único autorizado para el comercio con la patria en la costa suramericana en la época colonial" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 74). Lima le debe al agua fría de la corriente de Humboldt, que transcurre frente a la costa pacífica, un clima agradable para los europeos (con temperatura media anual de 19° C: con oscilaciones entre los 23 y los 10° C entre el mes más caliente y el más frío).

La fundación de lima comenzó con la realización de un plano de la ciudad, incluida la plaza, y la edificación de tina catedral. El primer plano de la ciudad fue de forma triangular, y el lado más largo lo constituía la orilla del río Rímac. Este área se dividió en 117 cuadras de 120 x 120 metros de longitud lateral. "Pizarro se quedó con tina cuadra entera de cuatro solares para él mismo. Era aquella manzana sobre la que se encuentra el palacio de gobierno actual, que tuvo su origen en el palacio del conquistador" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 76; véase el núm.3: Palacio de Gobierno en el lado norte de la Plaza Mayor en el Plano de Lima de 1872). La idea original de Pizarro, que preveía para todas las calles una anchura igual y cruces rectangulares, se cumplió con exactitud al principio en las partes centrales de la ciudad; más tarde resultaron en el trazado -coleo documenta el plano de 1872- desviaciones considerables en las partes del este de la ciudad y al otro lado del río.

El crecimiento de Lima sobre la orilla norte, es decir la derecha del río Rímac comenzó hacia 1740. La parte nueve de la ciudad se llamó barrio de San Lázaro, por el hospital de los incurables edificado allí (véase núm. 9: iglesia de San Lázaro en el plano de 1872). El puente de madera original, que unía la parte nueva de la ciudad con el casco más antiguo, se sustituyó en 1610 por una sólida construcción de piedra; este Puente viejo pertenece hoy día a los testimonios más importantes de la época colonial.

En 1635, es decir sólo 100 años después de su fundación, Lima había alcanzado la extensión que presentan tanto el plano de la ciudad de M. Frézier del año 1713 como en líneas generales también el Plano de Lima de P. V. Jouanny de 1872. Además, Lima no se extendió demasiado en su superficie edificada hasta finales del siglo XIX, en cambio, hizo más que cuadruplicar el número de sus habitantes (alrededor de 25.000 según el primer censo del año 1614, en 1791: 56.168 ciudadanos, sin contar los esclavos y los indios; en 1875 se alcanzó la frontera de los 100.000).

27.jpg (57126 bytes)
27. Plano de Lima por P.V. Jouanny 1872. Comisionados: E. Niemeyer & Inghirami, Lima. Litogrfía: C. Adler, Hamburgo (Escala original: 1:12.000), reducido

Los dos planos de la ciudad de 1713 y 1872 indican que Lima estaba rodeada en el lado sur del río Rímac por una muralla, fortificada con 34 bastiones. La muralla de adobe crudo, edificada en 1683, de tina altura original de 7 metros y con siete puertas, así corno la instalación de un foso, se habían hecho necesarios por las incursiones de piratas que habían asaltado la costa pacífica en el transcurso del siglo XVII Es importante señalar que la muralla de la ciudad de Lima era la única que rodeaba a una capital en toda la antigua Suramérica española. No se derribó en su totalidad sino hasta 1873, es decir un año después de la publicación del plano de la ciudad de P. V. jouanny, pues se había convertido en un obstáculo para el desarrollo de la ciudad. En el terreno de las antiguas fortificaciones se crearon paseos anchos, las más antiguas avenidas de que dispone Lima.

28.jpg (69740 bytes)
28. Extracto del Plano de Lima por P.V. Jouanny 1872. Comisionados: E. Niemeyer & Inghirami, Lima. Litogrfía: C. Adler, Hamburgo (Escala original: 1:12.000)

Ya en 1851 se había abierto la muralla de la ciudad en la parte oeste para la construcción del Ferrocarril del Oeste entre Lima y El Callao (véase núm. 56: Estación del Ferrocarril al El Callao), el primer tren de América del Sur. A esta línea le siguieron hasta 1872, como muestra el plano de la ciudad de P V: Jouanny, tres más, en dirección al sur (Ferrocarril del Sur; núm. 62: Estación del Ferrocarril a Chorrillos), al este (Ferrocarril del Este; núm. 26: Estación del Ferrocarril trasandino a La Oroya), y al norte (Ferrocarril del Norte; núrn. 25: Estación del Ferrocarril a Ancón). De gran importancia fue la construcción del ferrocarril trasandino (por el mismo ingeniero norteamericano que derribó entre 1871 y 1873 la muralla de la ciudad de Lima), que se extendió desde un puerto a 4.817 metros de altura hasta el lugar minero de La Oroya distante a 208 kilómetros, como "el más impresionante ferrocarril de montaña del mundo" (Wilhelmy/Borsdorf,1985: 86).

29.jpg (21604 bytes)
29. Lima en el año 1713 (según M. Frézier, según Wilhelmy/Borsdorf 1985: 75)

Esta nueva infraestructura de tráfico da una idea de la destacada aura centralista que caracterizaba a Lima alrededor de 1872. Las instituciones centrales laicas y eclesiásticas indicadas en el plano de la ciudad (véase también en la leyenda: Yclesias y Edificios) se remontan a la antigua época colonial española, que duró casi 300 años, y en la que su influencia de epicentro rebasó con mucho el ámbito del Estado de Perú (proclamado independiente en 1821).

Lima fue la capital del Virreinato de Perú, creado en 1542/43. En 1542 se convirtió en sede de un tribunal superior (véase el palacio de justicia núm. 90: Palacio de Justicia en el plano de 1872) con un gran ámbito de influencia; fue sede obispal desde 1541, Y poco después (1545) residencia del arzobispo. El palacio arzobispal y la catedral (edificada en 1551 en el terrenos de una iglesia antigua y reconstruida según planos antiguos después del terremoto de 1746) recibieron sus solares respectivos en el costado oriental de la Plaza Mayor (núm. 58: Palacio Arzobispal, núm. 60: Catedral en el plano de 1872). En 1872 existían en la ciudad de Lima más de 60 iglesias, capillas y conventos, que, aunque destruidos en gran parte por los fuertes terremotos de 1687 y 1746, se volvieron a edificar _al igual que las casas de los nobles y la burguesía- sobre los antiguos cimientos.

Entre las demás instituciones centrales provenientes sobre todo de la época colonial, así estén indicadas en el plano de la ciudad de 1872, se encuentra la universidad, fundada por decreto real en 1551 (siguiendo el modelo de la de Salamanca en España), que convirtió a Lima en la primera ciudad universitaria de Suramérica y que ejerció una influencia notable sobre la vida intelectual de las colonias españolas (véase núm. 79: Universidad de San Marcos). Además, existían otros seis colegios (véanse núm. 32, 34, 75, 92, 97, 116), así como otras diversas instituciones culturales notables: cuatro teatros (véanse núm. 44, 71, 106, 125), -entre ellos, el que se había edificado en 1563, siendo el más antiguo de Suramérica-, una biblioteca (núm. 74), un palacio de exhibiciones con museo yo jardín zoológico (núm. 72) y un jardín botánico (núm. 123). En la ciudad de Lima existían además, en el año 1872, entre otras, las siguientes instituciones públicas: junto al ya mencionado Palacio de Gobierno, la Cámara de Senadores (núm. 87) y la Cámara de Diputados y Congreso (núm. 98), trece hospitales y siete cuarteles militares. Como instituciones comerciales el plano de 1872 indica siete molinos, un matadero, así como otros diez lugares de producción (entre ellos, tres talleres de fundición y una fábrica de pólvora).

La buena dotación de instituciones públicas y comerciales de Lima (1872) se debía en gran parte al hecho de que la ciudad se había convertido en los siglos xvi y xvIi en una de las más ricas del mundo, debido a su importancia coleo centro administrativo y eclesiástico, y como ciudad del comercio y sede de la moneda. "El bienestar general favoreció el desarrollo de un comercio floreciente y una industria notable para su tiempo. [... ] En Lima se formó un lujo, como el que no se podían permitir en España ni los más ricos" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 78). Pero Lima no pudo "medio siglo antes del fin de la era colonial [...] mantener su posición dominante y frenar el progreso de centros competidores como Caracas, Santiago y Buenos Aires. Además, la ciudad sufrió graves enfrentamientos parecidos a una guerra civil tras la independencia. Es sabido que Lima perdió entre 1750 y 1850 en importancia y habitantes" (Kroß, 1992: 112). Para el nuevo crecimiento y sobre todo para el desarrollo de la infraestructura había sido decisiva la estabilización del sistema político en Perú bajo la presidencia de Ramón Castilla (1842-1846); en este tiempo los ingresos del monopolio del guano y el comercio creciente habían favorecido la modernización y el embellecimiento de la capital, así conio gracias a la construcción del ferrocarril (véase antes) se había conseguido un mejor acceso a la zona interior (véase Kroß 1992:112 y sigs.).

A pesar del enorme crecimiento de la población, ocurrido sobre todo en los últimos 50 años, y la expansión urbana de Lima, que hace mucho que se ha unido con el puerto de El Callao (número total de habitantes en 1990: 6.5 millones), el antiguo trazado -como se documenta en el plano de 1872- se ha mantenido hasta el presente en su mayor parte. "Aunque las calles estrechas del centro apenas pueden dar cabida al tráfico moderno, hasta ahora ni se han ensanchado ni se ha tratado de descongestionarlas mediante la creación de aperturas diagonales. La City creció en dirección vertical, la ciudad exterior en dirección horizontal. En el centro se han edificado después de la Segunda Guerra Mundial muchos rascacielos, que se erigen arbitrariamente junto a los antiguos edificios de uno o dos pisos de la era colonial" (Wilhelmy/Borsdorf,1985: 81).

 

BOGOTÁ (COLOMBIA)

Al igual que Lima, Bogotá cumple una función destacada como capital desde su fundación en el año 1538. Bogotá se llamó primero Villa de la Santa Fé, recordando el lugar de nacimiento del conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada, "[ ...] que habían fundado Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1491 frente a Granada, el último baluarte de los árabes" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 30) las siguientes explicaciones sobre Bogotá se refieren a la misma fuente así como a los contenidos del Plano topográfica de Bogotá de 1852; véase también Wilhelmy, 1952: 157-159). El territorio relacionado con Bogotá se llamó primero -en alusión a la zona original española de Santa Fé- Nueva Granada, El Nuevo Reyno de Granada. En 1540 la Villa de Santa Fé fue elevada oficialmente al rango de ciudad." Desde finales del siglo XVIII se llamó para diferenciarla de las muchas ciudades con el mismo nombre Santa Fé de Bogotá, a partir de 1819, cuando se querían borrar todos los recuerdos del dominio español, sólo Bogotá. [...] Bogotá fue seguidamente la capital de la Capitanía General (1547-1718) y del Virreinato de Nueva Granada (1718-1813), de la liberada Gran Colombia (1819-1830), que incluía Ecuador y Venezuela, de la República de Nueva Granada (1831-1858), de la Confederación Granadina (1858-1863), de los Estados Unidos de Colombia (1863-1886) y de la República actual" (Wilhelmy/ Borsdorf,1985: 30, 41).

Bogotá, localizada a 2.650 metros de altura en un altiplano de la cordillera Oriental, pobre en vegetación (la Sabana), se encontraba en la época colonial muy aislada y sólo estaba comunicada con el mar Caribe, desde donde se podía acceder en barco por el río Magdalena y después desde La Dorada por un camino de herradura hasta el altiplano. Debido a este aislamiento geográfico y de tráfico se había estudiado después de las guerras de independencia trasladar la sede de gobierno al puerto de finar de Cartagena, a Cúcuta u Ocaña (entre Cúcuta y el río Magdalena). Sin embargo, se mantuvo en Bogotá, que constituye hoy en día -sobre todo por el tráfico aéreo- el centro geográfico (y de tráfico) de Colombia.

Para la elección del lugar en el que se fundó Bogotá por decisión de Jiménez de Quesada en 1538, fue determinante toda una serie de factores positivos del emplazamiento, que se pueden observar en parte también en el Plano topográfico de 1852 (hay que tener en cuenta que el plano no está "orientado", véase la flecha del norte abajo en el plano). La situación en la cordillera Oriental era entre otras cosas ventajosa, porque la cordillera Central no dispone de altiplanos propicios para el asentamiento. Gonzalo Jiménez de Quesada reconoció además la protección que daba el lugar por el subsuelo fuerte y seco, que estaba protegido tanto por las cuestas de montaña de las elevadas cordilleras al este, entonces todavía pobladas de bosques, de La Peña, Monserrate (hasta 3.165 metros de altura) y Guadalupe (véanse los nombres de los ríos correspondientes en el plano de 1852), como por el altiplano cenagoso (sólo las últimas medidas de desagüe han posibilitado el crecimiento expansivo de Bogotá). Los bosques de la montaña lindante suministraban la madera necesaria para la construcción y para leña, dos ríos (San Francisco y San Agustín), así como pequeños riachuelos, eran importantes para el buen abastecimiento de agua (potable), las serranías y llanuras extensas no arboladas en el oeste y norte prometían una tierra fértil para el cultivo de frutas y hortalizas. Además, el lugar no sólo se encontraba cerca de poblaciones indias (con tierra apta para el cultivo y buenas praderas), sino también en el centro del imperio chibcha, que había sido conquistado en 1536 por Gonzalo Jiménez de Quesada (quien había seguido con su tropa el río Magdalena hacia arriba y un antiguo camino de la sal indio).

Otro factor favorable, propicio para los europeos, era la situación de altitud de la llamada tierra fría, el nivel de clima frío de las montañas tropicales. En el plano de Bogotá del año se indica la temperatura media anual de 16.5° C:, que se supone que oscila entre 5° C y 23° C:. Según Wilhelmy y Borsdorf (1985: 31), las temperaturas medias del mes más caluroso y del más frío están bastante igualadas con 14.1 y 15° C respectivamente; las oscilaciones de la temperatura en un mismo día, que en el trópico son bastante más altas, se mueven entre las máximas al mediodía de 18-20° C y las mínimas nocturnas de 8-10° C. Las precipitaciones son de 1.000-1.100 mm por año; dos épocas de lluvia en la Sabana de Bogotá permiten una doble cosecha por año.

Como es característico en la mayor parte de ciudades coloniales españolas en Latinoamérica, Bogotá también se construyó alrededor de una plaza céntrica según un esquema ajedrezado regular (véase en el plano de 1852, núm. 25: Plaza de la Constitución, llamada más tarde Plaza de Bolívar). "Las únicas irregularidades en este plano de la ciudad proyectado esquemáticamente las causan los dos riachuelos que atraviesan Bogotá en transcurso sinuoso: el río San Francisco, proveniente del profundo Boquerón, un valle entre Monserrate y Guadalupe, que alcanza la altiplanicie y ha acarreado el cerro ligeramente inclinado sobre el que se formó el centro de la ciudad con la plaza, la catedral [véase núm. 1 en el plano de 1852] y el Capitolio; y el río San Agustín, que nace en las cuestas de La Peña. Una parte de las calles se prolongaba antes por encima de puentes al otro lado de los riachuelos sin modificaciones en la antigua dirección, otras mostraban en su prolongación pequeñas variaciones como resultado de mediciones topográficas inexactas, pero que se corrigieron posteriormente mediante la división de las cuadras en dos partes. Los dos riachuelos, por su parte, que antes eran imprescindibles para el aspecto urbano de Bogotá, con sus verdes matorrales de sauces y algunos grupos de árboles altos, discurren desde 1926 por tuberías de canalización y han dejado sitio sobre el terreno para modernas calles principales. La Avenida Jiménez de Quesada permite ver claramente el curso serpenteado del río San Francisco" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 31 y sigs.)

32.jpg (22942 bytes)
32. Bogotá: Plaza de la Constitución (costado oriental) con la Catedral y la Capilla del Sagrario.

A mediados del siglo XIX Bogotá contaba con entre 50.000 y 60.000 habitantes y parecía todavía una pequeña ciudad de provincia, cuya extensión no había rebasado decisivamente la de la época colonial. "Las calles eran estrechas, estaban mal adoquinadas y tenían una zanja abierta, que transcurría por el medio de la vía y recogía además del agua de lluvia todo tipo de basura, que se solía desprender de las casas a la calle. En caso de chubascos 0 lluvia torrencial las calles inclinadas de la cuesta de montaña a la llanura se convertían realmente en torrentes, que no se podían atravesar durante horas, como sucede a veces aún hoy. En los barrios exteriores las calles estaban sin adoquinar y se convertían tras estos aguaceros en mierda de treinta centímetros de altura. A ambos lados de las calles estrechas se encontraban senderos angostos, cubiertos con tablas de piedra arenisca" (Wilhelmy/Borsdorf,1985: 32).

33.jpg (17586 bytes)
33. Bogotá: Plaza de la Constitución (costado occidental) con la "Casa de los Portales".

La edificación en Bogotá a mediados del siglo XIX consistía en su mayor parte, probablemente, de casas con patio de uno o dos pisos, construidas de adobe secado al sol y blanqueadas. Ya que las casas con patio abiertas en el centro se adaptaban menos al clima fresco de montaña, se ha pasado en Bogotá desde fines de la época colonial más y más a la construcción de casas cerradas en sí.

"Los antiguos edificios públicos muestran una cierta gravedad y falta de uniformidad. El constante peligro de terremotos obligó a los constructores a sacrificar la elegancia y la pompa exterior por la solidez. Por eso, la antigua Bogotá estaba edificada tan bajo, y las murallas de iglesias, conventos y palacios eran tan gruesas" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 32).

Como era característico para el desarrollo y la estructura funcional de las ciudades coloniales españolas, el plano de 1852 demuestra la concentrada disposición característica de los edificios públicos y eclesiásticos en la zona central de la ciudad. Desgraciada mente, en el plano no están señalados todos los edificios importantes, y además están impresos borrosamente en el plano original y peor aún en la copia reducida. Están documentados sobre todo los siguientes edificios y sus funciones: el (bastante pequeño) Palacio del Presidente de la Confederación (núm. 46), la Cámara de Representantes (núm. 50), la Cámara del Senado (núm. 49) y otras instituciones gubernamentales (por ejemplo el núm. 47: Secretaría de Gobierno, de Guerra i de Relaciones Esteriores) como la Casa de Moneda (núm. 57). No se encontraban directamente en la plaza central (núm. 25: Plaza de la Constitución), cuyo lado este lo ocupaba la catedral, pero estaban muy, cerca de la plaza.

34.jpg (24599 bytes)
34. Observatorio y el Convento de Santa Clara

Según Wilhelmy y Borsdorf (1985: 32) existían en Bogotá a mediados del siglo XIX 33 iglesias y conventos. En el plano de 1852 están documentadas sin embargo sólo 26 (incluida la Capilla del Sagrario dentro del complejo de la catedral v una capilla en el hospital militar). A las importantes funciones centrales de la ciudad pertenece también la sede del arzobispo (véase núm. 56: Palacio Arzobispal). De importancia eran además ocho instituciones educativas (Colegios) y dos hospitales (núms. 53, 55), aunque su número se encontraba muy por debajo de la dotación funcional correspondiente a lima por aquellos tiempos. A mediados del siglo XIX Bogotá disponía solo de un teatro (núm. 59), aunque por lo menos había un observatorio (núm. 45: Observatorio Astronómico). Respecto al comercio, el plano de la ciudad indica sólo dos emplazamientos, de la producción de lana (núm. 51: Fábrica de tejidos de lana) y la Fábrica de loza (núm. 52).

Bogotá ha conocido -como también la mayoría de las capitales de Surarnérica- sobre todo después del fin de la Segunda Guerra Mundial, un crecimiento vertiginoso y una enorme transformación en el desarrollo urbanístico. Sobre todo en los barrios situados al norte de la plaza central se edificaron a partir de los años sesenta rascacielos, mientras que la mitad sur de la ciudad vieja se quedo en líneas generales al margen de la transformación arquitectónica. "Estos barrios con sus viejas casas burguesas, iglesias, museos y edificios gubernamentales son hoy en día la parte más tranquila del centro de la ciudad" (Wilhelmy/ Borsdorf,1985: 33).

 

MONTEVIDEO (URUGUAY)

Montevideo no es sólo la más joven de las tres ciudades elegidas, sino también la más joven de todas las capitales latinoamericanas. Montevideo no se fundó hasta 1724, es decir casi dos siglos después de Lima y Bogotá. También las causas de su fundación difieren bastante de las de las otras dos capitales. "Montevideo debe su fundación a la rivalidad entre españoles y portugueses sobre la posesión de la orilla norte del río de La Plata. En 168o, un siglo entero después de la segunda fundación de Buenos Aires, los portugueses se asentaron en el lado contrario del río, desde donde realizaban un contrabando considerable con los españoles en Buenos Aires. La fundación de la Colonia del Sacramento agravó el conflicto entre las dos potencias coloniales ibéricas sobre el predominio en el río de La Plata, que en el fondo ya había comenzado en las primeras décadas del siglo XVI" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 268; las siguientes explicaciones sobre Montevideo están basadas -si no se indica lo contrario- en la misma fuente así como en la interpretación del Plano de Montevideo en el estado de pacificación (1865) de Pablo Neumayer; véase también Wilhelmy,1952: 260-267).

Los españoles no lograron en principio imponerse a Portugal en la desembocadura del río más largo fuera de la zona tropical suramericana. Sólo un gobernador llamado Zabala, instalado en el cargo por el consejo ciudadano de Buenos Aires a comienzos de 1724, consiguió que los portugueses desocuparan sin resistencia una segunda población, instalada y fortificada por ellos, ante la superioridad española. Zabala fundó allí el 9 de febrero de 1724 una base militar, que recibió el complicado nombre, muy acorde con su tiempo, de Muy noble y esclarecida ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo (Wilhelmy/ Borsdorf, 1985: 268). "El nombre de Montevideo es mucho más antiguo que la ciudad. Se refirió primeramente al cerro de 142 m de altura, que se levanta de la franja estrecha de la pampa uruguaya como marca visible a lo lejos desde el mar. Navegantes portugueses, que visitaron incluso antes que Juan Díaz de Solís, bajo Nuño Manuel y Cristóbal de Haro en 1514, la desembocadura del río de La Plata, fueron los primeros que vieron el monte y le dieron también seguramente su nombre, Monte de Santo Ovidio. [...] En el uso general del idioma se juntaron mas tarde las dos palabras a Montevideo o Santovidio" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 267 y sigs.).

36.jpg (41884 bytes)
36. Plano de Montevideo en el estado de pacificación al 20 de febrero de 1865. Levantado por Pablo Neumayer, Ingeniero civil y militar. Publicado por la Litografía de L. Wiegeland, Montevideo (sin indicación de escala), reducido

Como casi todas las demás ciudades de fundación española en Latinoamérica, también Montevideo se proyectó siguiendo un esquema ajedrezado y con una plaza principal (llamada primeramente Plaza Mayor, en el plano de 1865: Plaza de la Constitución). El casco más antiguo de Montevideo, creado a partir de 1726, se encuentra en la península un poco encorvada, saliente al río de La Plata, que se extiende de oeste-sudoeste a este-noreste (correspondientemente, las calles no transcurren en el sentido de las principales direcciones celestes). Un fuerte, edificado al este de la Plaza de la Constitución, para proteger a la población de ataques sorpresa de los portugueses, se transformó después de finalizar la época colonial en un mercado cubierto (véase Mercado grande en el plano de 1865). "Puesto que a la población le estaba prohibido cualquier tipo de comercio, la función de Montevideo quedó reducida [en principio] a la de una guarnición, cuya tarea era combatir el contrabando que salía de la todavía existente colonia portuguesa de Sacramento" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 269).

37.jpg (63546 bytes)
36. Extracto del Plano de Montevideo en el estado de pacificación al 20 de febrero de 1865. Levantado por Pablo Neumayer, Ingeniero civil y militar. Publicado por la Litografía de L. Wiegeland, Montevideo (sin indicación de escala)

Para el desarrollo de la ciudad fue decisiva entre 1741 y 1829 la"[...] resolución de la Corona española del año 1739 de dotar a Montevideo completamente de un foso de fortificación y protegerla además por el lado de tierra mediante una ciudadela, debido a los conflictos bélicos previsibles con Inglaterra y Portugal. [...] Entre 1741 y 1750 se construyó la ciudadela, y en el transcurso de los 50 años siguientes se completó la obra de fortificación con el fuerte en la esquina noroeste de la península, el Cubo del Norte, y con el Cubo del Sur, un parapeto en dirección al mar abierto, así corno con 34 casamatas a lo largo del puerto (Las Bóvedas, 1798 - 1804), que servían como depósitos de munición" (Gans 1990: 51 y sigs.). En la segunda mitad del siglo XVIII se completó el papel de la ciudad anteriormente limitado a lo militar con la dinámica creciente de las funciones de puerto.

38.jpg (28510 bytes)
38. Vista de Montevideo y su puerto

En 1778 El Callao perdió el privilegio del comercio exclusivo de la época colonial como puerto habilitado (en la costa occidental suramericana, véase antes) y se produjo una distensión en el intercambio de bienes entre la patria española y las colonias, que posibilitó que en Montevideo (como también en Buenos tires) se desarrollara un comercio intensivo de exportación, sobre todo de pieles de ganado vacuno (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 88, 269).

"A pesar de ello, el futuro de Montevideo corno ciudad del imperio colonial español seguía sin estar asegurado, ya que poco tiempo después se asentaron cazadores de ballenas ingleses en Maldonado y Punta de la Ballena en el río de La Plata exterior. En 1806 el mismo Montevideo fue ocupado durante unos meses por los ingleses. La situación sólo se aclaró con la guerra de independencia de los argentinos y la siguiente guerra con Brasil por la posesión de territorios importantes para el dominio del río de La Plata y la desembocadura del río Uruguay. La guerra terminó en 1828 con la paz de Río de Janeiro, después de que tropas lusobrasileñas habían ocupado Montevideo en 1817, y llevó al reconocimiento de la 'República Oriental del Uruguay' Montevideo se convirtió en la capital del nuevo Estado tope" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 269). En 1829 el primer gobierno independiente de Montevideo ordenó el derribo inmediato de todas las fortificaciones de la capital tarea que se extendió por varios años, pero que posibilitó una expansión urbana sin impedimentos.

La mencionada (brevemente) evolución histórica permite explicar una serie de "emplazamientos funcionales" documentados en el plano de la ciudad de 1865: como instituciones de la función administrativa capitalina se observan en lugar destacado a lo largo del eje principal de tráfico de la ciudad antigua, formado por la Calle de Sarandí y la Calle del 18 de julio (a ambos lados de la Plaza de la Independencia), la Junta Administrativa (letra e) y la Casa del Presidente (letra k). Cerca de la Calle del Rincón situada más al norte está registrado el emplazamiento de la Casa del Ministro Carrera (letra i). El perfil norte-sur trazado debajo del plano de la ciudad, siguiendo la Calle del Queguay localizada más o menos en el centro, pone de relieve en qué alto grado se encontraban las instituciones militares en Montevideo. Éstas se repartían sobre todo por el sector occidental, es decir la más antigua de la ciudad, y también inmediatamente en la costa (por ejemplo, Park de Artillería y Quartel de Dragones en el extremo occidental de la península).

Entre las funciones destacadas de Montevideo figuraba alrededor de 1765 también la sede del arzobispado. Desgraciadamente en el plano de la ciudad no está registrado el palacio arzobispal, pero en cambio sí la catedral, edificada entre 1790 y 1804 en la plaza más antigua de la ciudad, es decir la Plaza de la Constitución. El plano de la ciudad de Pablo Neumayer es bastante incompleto respecto a la reproducción de las más importantes instituciones, patente además en la ausencia del ayuntamiento antiguo (el cabildo), edificado en la primera década del siglo XIX y situado cerca de la Plaza de la Constitución, y de la universidad (Universidad de la República), fundada en 1893 en la Calle del 18 de Julio. Como instituciones culturales registra el plano de la ciudad: el Teatro del Solís (cerca de la Plaza de la Independencia), el Teatro de S. Felipe (letra f), un Club extrangero (letra c) y la Escuela de benevolencia (letra y). Por toda la ciudad se repartía, además, una serie de hospitales, iglesias y capillas. Tres ubicaciones de bancos localizados en el sector norte del casco antiguo (letras a, b, d) documentan funciones comerciales destacadas. En el puerto, que va se extendía a lo largo de toda la costa norte de la península occidental, se concentraba la Aduana.

El plano de la ciudad también permite apreciar claramente como Montevideo, que contaba alrededor de 1865 con unos 50.000 habitantes, ya había rebasado considerablemente en aquel tiempo el casco antiguo de la época colonial, en particular en dirección al oriente. Un impulso decisivo para su desarrollo poscolonial lo había recibido la ciudad en 1829, "[ ...] cuando el primer consejo constituyente ordenó el derribo de las antiguas murallas de fortificación v le encargó al ingeniero José María Reyes diseñar un plano de extensión para Montevideo por fuera de la antigua fortificación. El plano desarrollado por Reyes preveía la división de la nueva zona urbana en 136 manzanas con una longitud lateral aproximada de 8o metros, incluidas dos plazas, la actual Plaza Independencia y la Plaza Cagancha, ahora Plaza Libertad. Con el plano de Reyes comenzó la extensión moderna de Montevideo, que, tras haber quedado reducido mucho tiempo a la península, empezó a crecer ahora en forma de abanico alrededor de la bahía y en el este a lo largo de la orilla del río de la Plata" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 270). La ampliación de la ciudad en dirección este se puede observar muy claramente en el plano gracias a las limitaciones de las calles en línea punteada. En los años siguientes también se transformó la red de calles irregulares indicada en el sector oriental del plano, mediante nuevos trazados reticulares, pero también por calles diagonales.

39.jpg (19344 bytes)
39. Calle de Montevideo

Estas ampliaciones de la ciudad estaban en estrecha relación con una rápida evolución demográfica constante desde la independencia. "Cuando Montevideo se convirtió en la capital de Uruguay en 1830, vivían allí 15.000 personas, en aquel tiempo una quinta parte de la población total del país. [...]Hasta 1861 Montevideo creció a 50.000 y hasta 1880 a 100.000 habitantes. Entonces comenzó la evolución a velocidad acelerada. Cuatro años después la capital contaba con 164.000 habitantes y en 1889 con 215.000 personas. Alrededor de 1907 se traspasó la frontera de los 300.000" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 274).

La evolución demográfica de Montevideo en el siglo XIX se basaba por un lado en la emigración campesina, y por otro en la inmigración europea. "Montevideo es el único puerto de inmigración de Uruguay, y dado que las posibilidades de asentamiento para agricultores son muy limitadas en el país de estancieros, la gran masa de inmigrantes se concentró en Montevideo. De los 164.000 habitantes registrados en la capital en 1884, casi 73.000 eran inmigrantes, sobre todo italianos y españoles" (Wilhelmy/ Borsdorf,1985: 274).

Las condiciones climáticas de Montevideo son muy, ventajosas para el asentamiento de europeos, sobre todo del sur de Europa. "El litoral uruguayo se distingue climáticamente del sur de Italia sólo por las temperaturas estivales un poco más templadas y el mayor grado de precipitaciones, repartidas por todo el año (950 mm con oscilaciones anuales posibles entre 500 y 2.500 mm). En el decurso anual de las temperaturas, con valores medios de 22.5° C en el mes más caliente y de 10.5° C en el más frío, se nota incluso frente a Buenos Aires un mayor equilibrio, debido a la proximidad del mar" (Wilhelmy/Borsdorf, 1985: 267).

40.jpg (43468 bytes)
40. Fases de crecimiento de Montevideo (según Mertins 1987:47)

Aunque el plano de la ciudad de Montevideo de 1865 ya refleja las estructuras básicas fundamentales de la configuración y la dotación centralista del núcleo del Montevideo actual, no se debe pasar por alto que la ciudad no tenía en aquel tiempo ni siquiera 150 años de fundada. En los siguientes loo años hasta el presente, la capital uruguaya ha conocido una considerable dinámica de desarrollo. Así vivían por ejemplo en 1985 en la zona urbana de Montevideo cerca de 1.3 millones de personas, lo que supone una multiplicación por ocho del número de habitantes de 1884.

 

NOTA

(*)
Doctor Heinz Heineberg
Director del Instituto de Geografía, Universidad de Münster, miembro del Centro Latinoamericano de Münster.
1
Plano de Lima por P. V. Jouanny 1872. Comisionados: E. Niemeyer & Inghirami, Linfa. Litografia: C. Adler, Hámburgo (escala original: 1:12.000).
Plano topografico de Bogotá i parte de sus alrededores levantado por el Coronel de ingenieros Augustín Codazzi i algunos alumnos del Colejio Militar. Reproducido de 1ª edición de 1852 por Ayala i Medrano, Bogotá, 1859 (sin indicación de escala).
Plano de Montevideo en el estado de pacificación al 20 de febrero de 1865. Levantado por Pablo Neumayer, ingeniero civil y militar. Publicado por la Litografia de L. Wiegeland, Montevideo (sin indicación de escala).

 

 

Bibliografia

 

Jürgen Bähr y Günter Mertins, "Idealschema der sozialräumlichen Differenzierung lateinamerikanischer Großstädte", Geographische Zeitschrift 69, No. 1, 1981, págs. 1-33.

Jürgen Bähr y Günter Mertins, "Verstädterung in Lateinamerika", Geographische Rundschau 44, núm. 6,1992, págs. 360-370.

Wolfgang Brücher, "Die moderne Entwicklung von Bogotá" Geographische Rundschau 21, núm. 5, 1969, prigs. 181-189.

Wolfgang Brücher, "Der innenpolitische Zentralismus in Kolilrrtbierl und seine Austivirkungen alf das Machstum der HaupistadtBogotá" en: Alfred Wendehorst und Jürgen Schneider (ed.), Hauptstädte. Entstehung, Struktur und Funktion, Referate des 3. interdisziplinären Colloquiums des Zentralinstituts, Schriftenreihe des Zentralinstituts für Fränkische Landeskunde und Allgemeine Regionalforschung an der Universität Erlangen-Niirnberg M, Neustadt a.d. Aisch 1979, págs. 143-135.

Paul Gans, "Die Altstadi Montevideos. Bauliche Veränderungen im kolonialen Kern der uruguayischen Metropole", en: Günter Mertins (ed.), Beiträge zur Stadtgeographie von Montevideo, Marburger Geographische Schriften 108, Marburgo, 1987, págs. 107-200.

Paul Gans, Die Innenstädte von Buenos Aires und Montevideo. Dynamik der Nutzungsstruktur, Wohnbedingungen und informeller Sektor, Kieler Geographische Schriften 77, Kiel, 1990.

Erdmann Gornisen y Hans Haufe, "Die Stadi in der Kolonisation Amerikas" en: Amerika 1492 - 1992. Neue

Welten-Neue Wirklichkeiten: Geschichte-Gegenwart-Perspektiven, ed. por Ibero-Amerikanisches Institut u.a., Braunschiweig, 1992, págs. 148-158.

Eberhard Kroß, Die Barriadas von Lima. Stadtentwicklungsprozesse in einer lateinamerikanischen Metropole, Bochumer Geographische Arbeiten 55, Paderborn, 1992.

Günter Mertins, "Wachstumsphasen Montevideos. Kriterien und Formen der raumstrukturellen Entwicklung und Differenzierung unter besonderer Berücksichtigung des sozialen Wohnungsbaus", en: Günter Mertins (ed.), Beiträge zur Stadtgeographie von Montevideo, Marburger Geographische Schriften 108, Marburgo, 1987, págs. 45-105..

Herbert Wilhelmy, Südamerika im Spiegel seiner Städte, Hamburger Romanistische Studien, B. Ibero-amerikanische Reihe 23, Hamburgo, 1952.

Herbert Wilhelmy y, Axel Borsdorf, Die Städte Südamerikas. Teil 1: Wesen und Wandel, Stuttgart/Berlin, 1984.

- Die StAdte Südamerikas. Teil 2: Die urbanen Zentren und ihre Regionen, Stuttgart/Berlin, 1985.

Comentarios (0) | Comente | Comparta c