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ALPHONS STÜBEL -EL "HOMBRE
EXPERTO"
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83. Huasos, esclavos de una hacienda (Chile 1876) |
Claro que es cierto que las cartas al "querido tío", que asumía el lugar del padre para Stübel, son seguramente menos apropiadas para trazar un juicio ponderado sobre las circunstancias sociales que los artículos (Alexander von Humboldt) o las cartas de temática específica, corregidas además en su redacción (Reiss, 1921). Pero por otro lado, las manifestaciones espontáneas que Stübel vierte en sus cartas familiares, expresan considerablemente la mentalidad del autor. Y así se puede observar en la lectura de las cartas de casi un decenio un cambio en las valoraciones; se puede como lo expresa Luhmann observar al observador en la observación. Stübel estaba dispuesto desde luego a corregir juicios negativos antiguos en cartas posteriores: "La clase más pobre de los habitantes del Estado de Cundinamarca son personas bastante tratables y honradas, que no se pueden comparar con los habitantes de la costa" (17 de junio de 1868). También aprendió a distinguir entre los diferentes grupos de la población. A los indios los trató ocasionalmente con simpatía: "Estos indios no le dan ninguna importancia al dinero, porque no tienen necesidades y no saben qué hacer con él. Sal y cigarros, así como aguardiente, es lo que más prefieren" (13 de febrero de 1869). "Los indios de esta provincia son en general chicos fuertes muy guapos. Se caracterizan sobre todo los domingos por una vestimenta de colores, y muy cuidada. Lo mismo se puede decir de las indias, pero éstas han sido menos agraciadas por la naturaleza que los hombres. La mayoría de los indios son concertados, es decir que son esclavos de algún hacendado, y, además son esclavos en el sentido más triste de la palabra. Es verdad que el hacendero tiene que dejar libre al indio, si este se quiere marchar, pero sólo bajo la condición de que no le deba nada al ,amo`. Pero dado que el indio lo tiene que recibir todo del dueño, éste sabe organizarse de manera que el indio esté siempre con una deuda irredimible para él. Los indios se dejan maltratar de una manera lamentable y aceptan pacientemente que el dueño les pese los alimentos en una balanza que se inclina, por lo menos en un tercio, desfavorablemente para el indio. Ese es el uso acostumbrado. Si el concertado tiene hijos, el hacendero los casa tan jóvenes como sea posible, incluso cuando todavía no están en edad de casarse, para que así caigan cuanto antes en deudas y queden atados a la hacienda" (13 de enero de 1871).
Con un cierto detenimiento se dedicó Stübel a la presencia de los chinos en Perú (véase la Ilustración 84), que le habrán parecido especialmente exóticos, pero de los que había leído algo en los pocos periódicos alemanes que pudo conseguir: "Todos los bienes de la gente adinerada perdería de golpe todo su valor, si se pudiera retirar a los chinos de las haciendas, e igualmente Lima estaría completamente sin servicios en la vida pública y privada, si los chinos no desempeñasen de buena voluntad todos los trabajos. Aquellos chinos, que trabajan como criados en las casas de Lima o que han conseguido una independencia, no se pueden quejar en general de su existencia. Pero en cambio los chinos de las haciendas tienen que sufrir seguramente sin excepciones un tratamiento que en sus detalles es, desde el punto de vista europeo, absolutamente horrible. Todo lo que se ha escrito sobre ello en los periódicos (en especial también en el de Colonia), en parte bajo la indicación de los nombres, puede insinuar sólo aproximadamente toda la crueldad de la que es capaz el hacendado peruano. Además, es muy difícil obtener entrada a las haciendas de chinos" (26 de febrero de 1875). "... el hecho de que ya no se puedan importar chinos (China ha prohibido el comercio), [...] arruinará en los próximos seis u ocho años todas las haciendas azucareras" (23 de marzo de 1875).
Stübel se adaptó más y más a los modales de dominio de los explotadores de esclavos en la manera de establecer las relaciones laborales con los innumerables ayudantes que precisaba para poder transportar su extenso instrumental investigativo por largos y dificultosos caminos: "Aquí la gente no se alquila por meses o semanas, sino que la anulación del servicio y el despido es una cosa que se efectúa en cinco minutos, máxime con la modificación de que los señores se adelanten al despido por su ausencia repentina" (15 de agosto de 1868). "El primer día de mi llegada no fue posible negociar con el gobernador indio del pueblo, pues se encontraba, al igual que la casi totalidad de los habitantes del lugar, en su estado normal; es decir caído de la borrachera. Sólo en los próximos días se consiguieron doce indígenas para que me acompañaran y buscaran un camino" (13 de febrero de 1869). "Puesto que en mi primer intento me había convencido de la inutilidad e irresponsabilidad completa de los indios paeces, torné en un tal pueblo Silvia diez cargueros, blancos y mestizos, y me proporcioné entre los indios sólo a tres individuos como guías para el trabajo suplementario en la selva. Además contraté a un hombre, que debía supervisar a toda la pandilla" (3 de abril de 1869).
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84. Médico chino en Lima (Perú, 1877) |
Las experiencias que había tenido con sus colaboradores lugareños, parecen haber convertido a Stübel en un auténtico misántropo al que ya no le interesaban nada más que la belleza de la naturaleza v los éxitos en su tarea de investigador: "No puedo dejar de repetir, para no incurrir en más detalles que tendrían que poner en entredicho mi amor por la verdad, que no basta una gran fantasía, ni siquiera la de alguien familiarizado con las particularidades de otros pueblos, para imaginarse en qué medida una República suramericana es una institución grotesca, es decir lo que es un Estado, en el que todo el mundo miente en cuanto abre la boca, el blanco como el indio, donde la cultura está en el nivel más bajo que se pueda pensar, donde no hay familia, donde no se conoce ni un ápice de cualquier tipo de respeto tanto por la persona como por las cosas, donde nadie tiene la intención de desempeñar su negocio u oficio honradamente, es más, ni siquiera considera necesario mantener la apariencia de ello, en donde el clero tiene el poder más ilimitado, y encima un clero que no posee ni la más mínima cultura, un país donde la desconfianza, la envidia, la falsedad, la holgazanería, la suciedad, la necedad innata e inculcada, la avaricia y el mayor grado de cobardía individual vienen a ser los rasgos característicos nacionales: imaginarse un país así, digo, sólo lo puede aquel que como nosotros ha tenido que tratar durante casi cuatro años con estos perros. Sólo al indio, que en la escala social está todavía por debajo de los esclavos, y degenerado totalmente por la bebida, se le puede llamar soporte del Estado" (17 de mayo de 1871).
Si Stübel no se hubiera comparado permanentemente con Alexander von Humboldt, se podría atribuir su deficiente capacidad para juzgar las circunstancias sociales y políticas, sólo al hecho de que a mediados del siglo xix la cultura era todavía, en gran medida, un privilegio de las clases más altas de la sociedad. Los hermanos Humboldt, como Stübel, huérfanos a temprana edad, habían recibido una educación muy completa por profesores particulares y realizado extensos viajes de estudio, al estilo de la educación tradicional de los príncipes. Wilhelm von Humboldt, el más importante reformador de la educación en Prusia, murió el año de nacimiento de Stübel, pero sus ideas acerca de una educación humanista no habían influido ni en la escuela cívica de Leipzig, que Stübel frecuentó como hijo de un concejal de Leipzig, ni en su tío, que lo adoptó tras la muerte temprana de los padres (Scurla, 1971: 449). Porque de lo contrario, Stübel tendría que haber recordado que la "cultura política" de alguno que otro Estado, agraciado por la "cultura clásica'; antiguamente no se distinguía mucho de lo que observaba ahora en Colombia: 'La República consiste de nueve estados, de los cuales cada uno tiene su gobierno independiente. La revolución en estos estados individuales es prácticamente interminable, puesto que los partidos conservador y liberal no tratan de superarse por listas electorales, sino que llevan a la lucha, que por lo general no resulta demasiado sangrienta, a la chusma armada, a voluntarios (es decir, gente que se ha capturado con el lazo y obligado al servicio militar en un partido). Evidentemente, se trata en estos fines aparentemente políticos, sólo de dilucidar si el partido conservador o el liberal puede conseguir los mejores medios para robar de los míseros erarios del Estado. A los `voluntarios' se les paga con préstamos voluntarios, que conceden las gentes más adineradas. Bajo 'préstamo voluntario' se entienden los cientos o miles, que un hombre paga tras exigencia insistente inmediatamente de buena gana, o bien sólo después de haber pasado hambre durante tres días, o de haber estado atado 24 horas sobre los dedos de los pies" (16 de marzo de 1868).
Desde luego, a Stübel le ha faltado capacidad o disposición para identificar el genus proprium y para resaltar la diferencia específica de las condiciones humanas, aunque tiene que haber conocido este método a más tardar en la lectura de las obras de Alexander von Humboldt.
Por supuesto que también Alexander von Humboldt manifestó un eurocentrismo chocante en la valoración de las circunstancias sociales, políticas y económicas. Tenía en mente la teoría contemporánea social de los "fisiócratas"; desarrollada sobre todo con base en las circunstancias europeas sobre todo las francesas cuando habla de México, Cuba o Cundinainarca. Humboldt choca al lector de hoy cuando realiza el cálculo inmanente al sistema sobre la rentabilidad de las distintas formas de la explotación de esclavos (véase Schrader, 1993). Al parecer, Stübel no disponía de los conocimientos económicos que excedieran la organización (exitosa) de su propia empresa, cuando se extraña: "Suena increíble cuando se cuenta que en Bogotá tampoco se trabaja propiamente, sino que todo lo que la gente lleva puesto o lo que sirve para amueblar una casa, o lo que pueda pertenecer además a la vida confortable, viene casi sin excepción de Europa" (17 de abril de 1868). Podría haber reconocido en ello una expresión de la dependencia extrema de los países suramericanos de las potencias hegemónicas de Europa y Norteamérica, aunque no se le pueda exigir la noción posterior, caracterizada un siglo más tarde por el sacerdote y sociólogo belga Roger Vekemans con el término de "herodianismo" (1971: 224). "Así como Herodes vivió fisicamente en Jerusalén, pero mentalmente en Roma, así las capas altas de Latinoamérica vivían físicamente en Latinoamérica, pero mentalmente en Estados Unidos o en Europa" (Steger, 1971: 30).
Seguramente no se le hace justicia a Stübel cuando se lo caracteriza como de escasa formación humanística o como misántropo, pero también es posible que lo haya sido o que haya pasado a serlo. En cambio, es mucho más importante preguntarse si no existieron razones para que se convirtiera en lo que era, o que le daban las justificaciones para tratar el "contexto social" de sus investigaciones con negligencia científica. Nos hemos acostumbrado a denominar científicos como Alexander von Humboldt a "hombres de conocimientos universales", a personas que todavía eran capaces de manejar todo el saber de su tiempo. Desde entonces hay que constatar, también en la ciencia, aquél proceso que Max Weber llamó la evolución hacia el "hombre experto" La ciencia era para Stübel ya una "profesión": "Las ciencias naturales como por ejemplo física, química, astronomía (Max Weber pudo haber añadido a lo que se dedicaban Stübel y Reiss, o sea geología, vulcanología, geografía, arqueología, etnología) presuponen evidentemente que las últimas leyes del suceder cósmico hasta donde alcance la ciencia merecen la pena ser conocidas, no sólo porque se pueden obtener con estos conocimientos éxitos técnicos, sino, en el caso de ser `profesión; `por sí mismos"' (Weber, 1973: 323). Tuvo que haber sido esta concepción de la ciencia como profesión, la que motivó a Stübel a acusar a otro autor con el argumento de que se encontraba en la sucesión de Alexander von Humboldt: "(Él) pertenece a los muchos [...] que buscan mediante la imitación del estilo de Humboldt embaucar a un público sin criterio. Este estilo ha hecho más daño que beneficio a la ciencia" (15 de agosto de 1870). Stübel como "hombre experto" se vanagloria como alguien que no tiene que guardar consideración: "Conocemos el país tan a fondo, como no lo ha conocido ningún viajero antes de nosotros, y tampoco tenemos que avergonzarnos después de llamar a la gentecilla por su nombre. Porque amigos no tenemos aquí ningunos, a pesar de que el ministro de Asuntos Exteriores nos aseguró que nunca habían viajado foráneos por el país tan estimados como nosotros. Este ministro parece por cierto más o menos un dependiente de comercio, y sus conocimientos de la política no deben rebasar seguramente mucho los del último. Nada resulta más ridículo que tomar a estas personas en serio. Todo aquí es ironía" (13 de enero de 1871).
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85. "Buenas Mozas de Montevideo", tipos de mujeres de origen español (Uruguay 1876) |
Ellos no se preguntan si tiene algún sentido existir en el mundo descrito por los "expertos" científicos, así habría proseguido Max Weber su argumentación. Alphons Stübel no es seguramente visto de esta manera un caso único, sino que se encuadró en las largas listas de científicos, comerciantes, diplomáticos, navegantes, ingenieros o mercenarios, que personificaron el desnivel hegemónico a escala mundial; y que consiguieron tal vez precisamente por eso resultados tan destacados en sus ámbitos reducidos de trabajo. Deberíamos preguntarnos en esta ocasión de nuevo, si nosotros como investigadores contemporáneos de América Latina (y aparte de los mencionados también ayudantes para el desarrollo, protectores del medio ambiente, defensores de los derechos humanos, representantes de grupos solidarios, practicantes, estudiantes de intercambio o turistas), hemos superado ya en lo más íntimo realmente la arrogancia tradicional frente a las personas de América Latina.
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Doctor Achim Schrader
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Bibliografia
Wilhelm Reiss, Reisebriefe ans Südamerika, 1868-1876, editadas y revisadas por Karl Heinrich Dietzel, München/Leipzig, Duncker & Humblot. 1921.
Achim Schrader, Alexander von Humboldt als Soziologe, Arbeitshefte des Lateinamerika-Zen trums, nüni, 17, 12 prigs., Munster, 1993.
Herbert Scurla, lm Banne der Anden. Reisen deutscher des 19. lahrhunderts, Berlin, Verlag der Nation,1971.
Hanns-Albert Steger (ed.), Die aktuelle Situation Lateinamerikas, Frankfurt, Athenäum, 1971.
Hanns-Albert Steger (ed.), "Soziologie in and über Lateinamerika", en: Steger (ed.), 1971, págs. 25-35
Alphons Stübel, Cartas de viaje no publicadas de Suramérica, legado del Institut für Landerkunde Leipzig, Archiv für Geographie, Inv. -Mini. 6625-6721, K. 122, 1868-1877.
Roger Vekemans, "Integrationsprobleme latenamerikanischer Gesellscaften" en: Steger (ed.), 1971, págs. 223-231
Max Weber, "Vom inneren Beruf zur Wissenschaft", en: Johannes Winckelmann, Max Weber. Soziologie - Universalgeschichtliche Analyysen-Politik, quinta ed., revisada, Stuttgart, Kröner, 1973, págs. 311-339.



