(continuación TERCER A SECC ION)  

DIA 23

Se publicó un excelente bando para la quietud del pueblo, su amor a los españoles europeos, nuestros hermanos, y su obediencia y respeto a la suprema junta. Y habiendo atentado el pueblo ferozmente contra la persona de don Lorenzo Marroquín, consiguió su libertad y su salvación el contador de la real casa de moneda don Manuel Pombo, exhortando y hablando al pueblo en medio de la plaza con la energía correspondiente, de cuyas resultas el mismo pueblo lo condujo a su casa después del bando como punto de honor y no le ha hecho daño alguno en los días posteriores. Desde este día ya se advirtió que los patriotas voluntariamente habían comenzado a llevar una cinta blanca con esta inscripción: “Viva la suprema junta del Nuevo Reino de Granada”. También comenzaron dichos patriotas a ofrecer y entregar al nuevo gobierno cuantiosos donativos en dinero, armas, caballos, arneses, frutos, y carnes para mantención de la tropa. Ha habido donativo de mil pesos, de quinientos y de cuatrocientos frenos españoles para la caballería.

DIA 24

Continuó día y noche sus sesiones la suprema junta, dictando providencias para asegurar el Nuevo Reino y tranquilizar al pueblo. Este ya había comenzado a explicarse desde el día anterior exigiendo la separación de su Excelencia el Virrey, del señor Regente, del Oidor don Joaquín Carrión, del Fiscal don Manuel Mancilla, y del mayordomo de su Excelencia para que no contrarrevolucionasen y hubiese derramamiento de sangre. La suprema junta con mucho modo y suavidad había entretenido al pueblo en esta solicitud, y en varias infundadas delaciones relativas a altos magistrados en su conducta presente.

DIA 25

En este día del apóstol Santiago, por la mañana fueron terribles las importunaciones y amenazas del pueblo acerca de las prisiones referidas, y la suprema junta para calmarlo y tranquilizarlo, se vio precisada a las once de la mañana a verificar con toda moderación, y por medio de diputaciones, las prisiones en la cárcel de corte de dicho señor Regente, la de Carrión y la de Mancilla, para enviarlos con brevedad a Cartagena, pero el pueblo no quedó satisfecho. Por la tarde acudió de un modo terrible a la plaza con mucha caballería, cañones, sables, lanzas y  puñales. Exigía la inmediata remoción de su Excelencia envolviendo en ella (por alguna venganza particular) la del asesor don Anselmo de Vierna, y del Secretario del Virreinato don José de Leiva. Delataba que su Excelencia tenía cañones dentro del Palacio para volar la casa de cabildo.

La junta envió luego una comisión de dos de sus miembros para que registrasen el palacio, y no hallaron la menor novedad. Salió a la galería el Procurador General de orden de la Junta a expresar al pueblo que no había tales cañones, ni novedad alguna en el Palacio de su Excelencia, pero el pueblo no lo dejó hablar y tenía asentada la artillería contra el Palacio, y la caballería del paisanaje no solamente ocupaba las bocacalles con sables y machetes desenvainados, sino que corría en la plaza las filas en que se había formado el pueblo.

En tales circunstancias se vio precisada la suprema junta a acordar inmediatamente a las separaciones referidas con moderación y decoro. Envió primero una diputación a su Excelencia avisándole de la providencia que acaba de tomar, y que haría la traslación de su persona al Tribunal de Cuentas, y la de su esposa al Convento de Santa Gertrudis.

Recibida la respuesta de su Excelencia conformándose con dicha providencia, pasaron a poco rato dos diputados y condujeron a ambas personas a los parajes expresados; y aunque era inmenso el concurso del pueblo, no les hizo el más leve insulto, guardó sumo silencio y aun se quitó el sombrero cuando pasaban.

El señor asesor y el secretario fueron traslados por la noche por otras dos diputaciones al cuartel de caballería con decoro y silencio, y se les puso con la comodidad posible. Cuando fue la diputación a las cinco y media de la tarde a conducir al señor asesor a la prisión, no lo encontró en su casa por hallarse en visita en la del señor Cortázar; y habiendo sabido en ella la novedad con su persona, envió a buscar por la noche al señor don Manuel Pombo, uno de los diputados comisionados, avisándole que se hallaba casualmente en aquella casa; que dispusiese de su persona conforme a las órdenes que tuviese.

A las ocho de la noche lo llevó el diputado por sí solo al cuartel de caballería, donde permanece en una pieza decente, y se halla en otra igual el Secretario del Virreinato don José de Leiva. En cuanto al francés Viñas, mayordomo de su Excelencia, se le prendió (sic) en la cárcel. Así concluyó este día sin la menor efusión de sangre, vilipendio ni insulto a los antiguos Ministros en medio de tanto pueblo y de tantas armas como tenía. Tampoco ha habido robos, sangre, ni otros excesos en los días anteriores sin embargo del indecible furor y agitación de todo el pueblo de Santa Fe y de los comarcanos que vinieron a su auxilio.

DIA 26

En este día la suprema junta tuvo sus sesiones con la mayor tranquilidad y todo el vecindario se halló muy contento al mirar asegurada su libertad con las separaciones de cuantos la podían perjudicar.

Por la noche trajeron a la cárcel de corte a don Bernardo Gutiérrez, el intruso Alférez Real. Este se hallaba, arrestado en su casa hacía cinco meses, de resultas del atentado en cabildo contra el Procurador General, y el día veinte huyó de fraile agustino, pero fue descubierto y preso por el paisanaje de la parroquia de Zipaquirá.

DIA 27

Hoy han estado los artesanos en sus talleres, los negociantes en sus tiendas, y cada cual en su oficio con suma tranquilidad, como efecto y cumplimiento del bando y bella proclama al pueblo, que el día antes hizo publicar la suprema junta, exhortándolo a esto, y que descansase en la vigilancia de sus representantes.

Por la tarde a las cuatro se formaron en la plaza las compañías de los patriotas milicianos de Cartagena y el batallón Auxiliar de esta ciudad, al mando de su teniente coronel don José Moledo; y después de haber prestado el juramento de estilo a la suprema junta, y hecho tres descargas, desfilaron delante de las galerías del cabildo, batiendo las banderas a la suprema junta que estaba en ellas.

Después vino toda la oficialidad al cabildo; y su comandante hizo una preciosa arenga al gobierno, la que contestó el señor Vicepresidente don José Miguel Pey, en los términos debidos.

DIA 28

Ha continuado la tranquilidad pública, y el patriotismo sigue dando las pruebas más relevantes de su generosidad, y amor al nuevo orden de cosas en sus ofertas de todas clases. El cura de Bosa doctor don N. Porras, obsequió al nuevo gobierno en la noche de este día con una lucida orquesta y fuegos artificiales. A las once de la mañana había tenido también el gusto la suprema junta de recibir al capitán don Cayetano Vásquez que acababa de llegar como diputado del muy ilustre cabildo de la ciudad de Tunja para cumplimentarla a nombre de aquel cuerpo y ofrecerle los votos de su adhesión al nuevo gobierno, y amor a la patria.

Estos mismos sentimientos ha recibido ya de otros pueblos distantes de la capital, por, medio de sus alcaldes y párrocos; y desde la noche del 22 había tenido la complacencia de leer el oficio de 16 del corriente, que el muy ilustre cabildo del Socorro dirigía al de esta capital con el manifiesto de sus justos debidos procedimientos en la prisión de su corregidor, y exhortándolo a la creación de una junta gubernativa en esta capital, para reunir a ella el nuevo gobierno, que la necesidad había instalado en aquella provincia.

DIA 29

Hoy asistió toda la junta en cuerpo a la fiesta de solemne acción de gracias en la iglesia Catedral. El señor Vicepresidente llevaba un banda amarilla con el centro rojo, y todos los demás miembros un lazo de los mismos colores en el brazo izquierdo que es el moderado distintivo que adoptaron desde el día veintiuno para ser conocidos del pueblo. Fue inmenso el concurso de ambos sexos, demostrando en los semblantes y acciones su júbilo y alegría. Predicó el doctor don Santiago Torres, cura de la parroquia de las Nieves de esta capital. Se tendió la tropa e hizo las correspondientes descargas durante la misa. Después pasó toda la oficialidad a felicitar a la Suprema Junta.

Por la tarde se han corrido todos de cuerda en la plaza, con suma alegría, y todo se halla tranquilo. Bendito sea Dios.

Nota.—Se ha olvidado decir en este diario que en los cuatro primeros días de confusión y sobresaltos, no solamente estuvo registrando el pueblo muchísimas casas, en que se presumía tenían escondidas armas, pólvora y balas para matar a los patriotas; sino que lo hizo también hasta en el convento de los religiosos padres capuchinos.

Habiendo sabido la Suprema Junta en la tarde del día veintidós se hallaban detenidos de orden del Virrey supremo, varios pliegos del ilustre cabildo de Cartagena para los del interior del reino, los hizo enviar inmediatamente a sus respectivos destinos, por medio de correos extraordinarios.

DIA 30

A las once de la mañana se presentó ante la Suprema Junta el alcalde de la parroquia de Chiquinquirá, avisando haber conducido mil hombres armados a la capital para su defensa. El señor Vicepresidente le dio las gracias por su patriotismo, y lo mandó regresar con toda su gente.

En este día dispuso la Suprema Junta fuesen conducidos por la noche para Cartagena los exministros, el Regente Herrera, los Oidores Alba y Carrión, y los Fiscales Frías y Mancilla. Pero el pueblo se enfureció desde las oraciones desde la misma noche, acudiendo a la plaza, armado para matar a los tiranos Alba y Frías, y que expiasen a sus manos sus excesos, ya que el gobierno omitía su castigo por no manchar la revolución con su sangre.

Con este motivo dispuso el señor Vicepresidente suspender la salida de los citados ex-ministros en aquella noche.

DIA 31

Noticiosa la Suprema Junta de cuanto había ocurrido, acordé que los exministros Herrera, Carrión y Mancilla fuesen sacados con decoro por el camino de Honda para Cartagena a las once del día siguiente, y que Alba y Frías saliesen a la misma hora con prisiones a las cárceles del Socorro; que se les siguiese a estos señores causas correspondientes, y se efectuasen los careos con el Corregidor de aquella provincia, que se hallaba preso por excesos y tiranías, cometidos contra aquel vecindario, de que había resultado su revolución el diez del corriente, y las muertes que se ocasionaron en la misma fecha.

También dispuso se noticiase al pueblo estas providencias por medio de un bando, exhortándolo a su más pronto obedecimiento y conformidad.

DIA 1º DE AGOST O

A las once de la mañana entre un inmenso concurso fueron sacados de la cárcel los ex-ministros, y conducidos conforme había resuelto la Suprema Junta. Alba y Frías salieron en sus sillones con los grillos respectivos, y el pueblo se tranquilizó, y obedeció con todo silencio las disposiciones de sus representantes.

Por la tarde a las cinco entró en esta capital el comisionado del Supremo Consejo de Regencia, don Antonio Villavicencio; y aunque ya no se le miraba como a un redentor que venía a poner remedio a tantos males, como los que había causado la tiranía del Virrey don Antonio Amar, Alba, Frías y otros mandones de las provincias, sus partidarios, se le hizo un recibimiento magnífico por todos estilos.

DIAS 2, 3, 4, 5, y 6

En éstos no ha ocurrido novedad alguna, y se mantiene todo en paz. Bendigamos a Dios.


SEGUIR AL SIGUIENTE CAPÍTULO

REGRESAR AL ÍNDICE

 
Comentarios () | Comente | Comparta c