La tierra en la América Equinoccial
Víctor Manuel Patiño
© Derechos Reservados de Autor


PARTE PRIMERA

LA TIERRA: CONCEPTOS BÁSICOS

 

LIBRO PRIMERO

LA TIERRA COMO SUSTRATO  

CAPITULO I

ESTRUCTURA

La Tierra es un planeta (planeta quiere decir “vagamundo” o “errante”) del sistema solar que por varios aspectos se puede considerar único o excepcional.

Consta de capas más o menos concéntricas que se traslapan. La inferior se conoce como litosfera 1,2, con unos 200 km de espesor, que comprenden la costra y el manto, e incluye la hidrosfera, o sea las aguas oceánicas y continentales, aunque ellas en parte suban a la atmósfera en forma de vapor, nieve, hielo, granizo y rocío. El espesor medio de la Tierra sobre el nivel del mar es de unos 880 metros (descontando el hielo, unos 725 m), si se tiene en cuenta por un lado la altura del Monte Everest de 8.882 m y por otro las fosas oceánicas máximas conocidas de unos 11.000 metros. Su superficie es de 510.100.934 km2; el radio ecuatorial es de 6.373.388 y el radio polar de 6.356.912 km (Fox, 1951, 25-26). Cada metro cúbico de la Tierra tiene una masa de 5.5 toneladas; en la superficie no llega a las 3 toneladas por ser las rocas más ligeras (Orellana, 1964, 222-223).

Al nivel del mar y del suelo empieza la atmósfera, subdividida en varias capas, la primera de ellas la troposfera, que alcanza un promedio de 10 km (unos 8 km en los polos y cerca de 16 km en el Ecuador), en la cual se produce la mayoría de los fenómenos meteorológicos, y donde la temperatura disminuye con la altura. La troposfera encierra las ¾ partes del peso de la atmósfera terrestre y pequeñas cantidades de vapor de agua.

Luego viene la tropopausa, que separa la atmósfera de la estratosfera. En esta última —que va desde los 10-11 hasta los 30-40 km— la temperatura permanece más o menos constante y el aire calmado. A 50 km de altura habrá un promedio de 0º, y aquí empieza la estratopausa, límite de la atmósfera. Por encima yace la mesosfera hasta los 85 km de altura, cuando aparece la mesopausa. Luego viene la termosfera (80-500km) y a 200 km la temperatura sube a más de 1.000º; ésta se llama también ionosfera. A los 530 km aparece la exosfera y más allá empieza el espacio (Orellana, op. cit., 129-131).

 

Placas tectónicas

A partir de los años de 1967 y 1968, se propuso la hipótesis de que la corteza terrestre está compuesta de placas de tamaños y formas variables, que se desplazan y son en parte la causa de los terremotos al superponerse o subponerse con otras o con los continentes.

El área de este estudio estaría flanqueada en el Pacífico y de norte a sur por las placas de Cocos (por la isla de ese nombre perteneciente a Costa Rica) y de Nazca (por una ciudad del litoral peruano), y en el Atlántico por las placas del Caribe y la sudamericana (Uyeda, 1980, 232, 235).

Toda la costa occidental de América o mejor el sistema de Cordilleras que la flanquea, forman parte del cinturón orogénico Circumpacífico, y es asiento de actividades sísmicas y volcánicas

(Uyeda, op. cit., 129).  

Radiaciones

La dinámica del medio natural es alimentada por tres fuentes de energía: la de la materia del globo mismo; la de la gravitación (pesantez, atracción del sol y de la luna); y la de la materia solar que se transforma en radiaciones (Tricart, 1972, 44).

La más importante para los seres vivos y la Tierra en general es la radiación calorífica en forma de ondas electromagnéticas que procede del Sol, pero que es interferida en gran parte por la atmósfera y el espacio-cósmico, pues se calcula que sólo llega a la superficie del suelo un 43% de esa energía calorífica. De la misma fuente proceden las radiaciones infrarrojas y ultravioletas, que han logrado ser domesticadas para varios fines prácticos, especialmente industriales. Existe también la radiación cósmica que produce elevadas temperaturas. Así mismo, los rayos gamma y equis han sido aprovechados en la industria y en la medicina.

 

Radiación láser (Light ampl I fication by Stimulated Emission of Radiation)

Es una de las formas del Maser (Microwave amplification by Stimulated Emission of Radiation), haz de radiaciones de igual longitud de onda, que utilizan la energía liberada o absorbida por los cambios de nivel de energía de los electrones en el interior del átomo o de los átomos en el interior de la molécula.

El uso de los rayos láser se está difundiendo con gran rapidez, especialmente en medicina.

 

Planeta único

Fuera de las capas envolventes que se han mencionado en forma escueta, la Tierra presenta otra, la biosfera, constituida por seres vivos, desde la profundidad de los océanos, unos pocos metros debajo de los continentes y unos pocos kilómetros en la atmósfera, hasta donde pueden flotar y ser transportados por el viento, gérmenes microscópicos. Esta es verosímilmente una de las particularidades del globo terrestre en el cosmos (Tricart, op. cit., 11).

Sólo la Tierra disfruta de temperaturas promedio de O a 30ºC. La oxidación permite utilizar la materia como alimento (ibíd., 8). La biosfera es un escudo porque protege de radiaciones dañinas, y un banco porque almacena la energía solar (Heintze, 1977, 12).

La vida no se extiende uniformemente sobre la Tierra, sino que está localizada en regiones o zonas. Es más rica en el cinturón ecuatorial, a causa de mayor temperatura más constante y por la humedad más elevada; más abundante al nivel del mar que en las alturas: las partes culminantes de las montañas son proporcionalmente más estériles que sus bases o sus piedemontes (Heintze, op. cit., 99, 102). En las costas la vida marina es más rica que en alta mar (Lanham, 1981, 94).

De los seis reinos existentes en el globo, Suramérica, Centroamérica y las Antillas conforman el Neotrópico, y dentro de él, de los ocho biomas existentes, siete están presentes: arrecifes coralinos; desierto; bosque tropical; bosque deciduo templado (en el Chaco); costa rocosa o acantilada, y mar. No hay tundra (Heintze, op. cit., 100-101). Pero en cambio hay manglar. Dentro de los biomas hay hábitat o nichos, que son innumerables según la topografía, la humedad relativa y otros factores.

Si todos los seres vivos estuvieran parejamente repartidos en la superficie terrestre, formarían una capa de 10cm de espesor, con peso de unos 20 millones de toneladas; pero se hallan repartidos en forma discontinua (Lanham, op. cit., 67). Aproximadamente la mitad de la superficie terrestre no es aprovechable ni tiene valor comercial, excepto para turismo y minería (ibíd., 146).

Pero este concepto es puramente antropológico. El mundo hubiera podido subsistir en su forma pristina moldeado por las fuerzas naturales y biológicas, si no hubiera aparecido el hombre. Este factor ha tenido tanto impacto sobre la naturaleza como las mismas fuerzas físicas, si no más. Lo que ocurrirá en el futuro si continúa su labor de degradación y extracción abusiva de los recursos como hasta ahora, es imprevisible. Como lo ha hecho con la tierra, con el agua y con el aire en el área de este estudio, se verá en los siguientes libros de esta obra.

 

CAPITULO II

HIDROLOGÍA E HIDROGRAFÍA

 

De los planetas del sistema solar, sólo la Tierra tiene agua en grandes volúmenes, y sin ésta sería una masa mineral e inerte. Pero la repartición del agua es irregular en la superficie terrestre, como advertirá quien examine un mapamundi. En los mismos continentes abunda más en los países intertropicales, lo que ocasiona que en ellos se presente la máxima biodiversidad, como que el 9/10 de las criaturas vive en el agua, y de las que no, los animales inferiores y los vegetales contienen más del 90% de este elemento, y los organismos superiores, incluyendo al hombre, contienen entre 60-70% (Wendt, 1963, 7-8). Geológicamente hablando, el agua es mineral y el hielo, una roca (Fox, 1951, 5).

La cantidad de agua casino ha cambiado desde que la Tierra se formó, y sólo 1/3.000 del agua en la superficie terrestre se evapora cada año (Helfman, 1960, 3, 5).

El 71% de la Tierra está cubierta por los océanos, con una profundidad media de 3.8 km; pero ellos acaparan el 97% de toda el agua, pues la dulce sólo representa el 3%. De ésta, el hielo polar y los glaciares acumulan el 75%; la subterránea o del suelo, 20%; los lagos y ríos, el 4%; la humedad del suelo y de la atmósfera sólo representa el 1% (Griggs et al., 1977, 246).

El agua puede estar en depósitos fijos o en circulación. En el primer caso, se halla en la atmósfera, en los océanos; en los hielos polares y en los nevados; en lagos y ríos; en el suelo; en las plantas y en los animales; en rocas y estratos hasta profundidades de unos 3.750 metros bajo el mar; en rocas bajo la corteza a profundidades de 4 a 20 km, bajo el mar. El agua en circulación o movimiento se expresa en la evaporación de océanos, lagos y tierra; en precipitación de lluvias, nieve y granizo; en la escorrentía de lluvias, nieve derretida y hielo que van al mar; en percolación y absorción; en descargue de fuentes, géiseres y volcanes (Fox, 1951, XIX-XX).

Sabido es que el agua adopta tres formas distintas: líquida, sólida y gaseosa. Es también elemental la noción del ciclo del agua: evaporación por efecto de los rayos solares en las grandes masas acuáticas y el suelo, y transpiración por los seres vivos; ascensión de los vapores por efecto del aire caliente hasta las altas capas de la atmósfera, donde la temperatura fría induce la condensación con la consiguiente precipitación en forma de lluvias; y el ciclo se renueva permanentemente. Este ciclo hidrológico adopta cuatro etapas principales: 1. Las precipitaciones de lluvia, granizo, nieve, rocío. 2. Escurrimientos subterráneos como infiltración, aguas subterráneas. 3. Flujo superficial: torrentes, ríos, lagos. 4. Evaporación en la superficie de las aguas y del suelo, y transpiración por los seres vivos (Garcez, -1967-, 12): un árbol ordinario puede extraer y transpirar 200 litros de agua al día (Nace: Choriey, 1969: 37). Cada segundo se evaporan o son emitidas por las plantas más de 15 millones de toneladas de humedad; cerca del suelo el aire nunca es absolutamente seco (Chandier: Clark et alii, 1971, 44). En realidad, la mitad del total de agua en la atmósfera yace a unos 2.100 m sobre el mar, y ¾ ocurren debajo de los 4.000 m (Fox, op. cit., 6).

Aunque en el ciclo del agua no se diferencia la procedencia de la que sube a la atmósfera en forma de vapor por efecto de la evaporación, pues tanto procede de los mares como de los ríos, lagos y lagunas y del suelo y de la transpiración de los seres vivos, para el mejor tratamiento del tema se distinguirán aquí las I) Aguas saladas, de las II) Aguas dulces.

 

I  AGUA SALADA

 

Los océanos constituyen el 71% de la superficie del globo terrestre, con unos 3.800 metros de profundidad media. Con su volumen total de agua estimado en 1.336 millones de m 3 , se constituyen en reguladores de la hidráulica terrestre. Contienen los mismos elementos componentes que el aire, pero el oxígeno—que es el 21% en la atmósfera— alcanza el 34% en el mar, y aun en los septentrionales la concentración de O es el triple de lo normal. Además, tienen en solución 36 elementos y aun oro, éste en la proporción del cuádruple de las reservas continentales. Contienen también uranio (Wendt, 1963, 65-66; 22).

La salinidad media del mar se estima en 35%. El Ártico y el Antártico tienen entre el 32 y el 34 por mil; en el Mediterráneo la elevada evaporación hace que el tenor suba a 37 por mil; en el mar Rojo y en el Golfo Pérsico sube a 41 por mil, y en el mar Muerto y el lago Salado, llega hasta 200 por mil (Orellana, 1964, 51). Los silicatos marinos son importantes para formar conchas de animales. Cada persona puede excretar unos 3 gramos de fosfato por día y todo va al mar (Graham: Thomas et al., 1960, 487-503).

En el Pacífico colombiano la salinidad es de 33.5 % en alta mar y 20% frente a la costa (Cantera: FEN-Colombia, 1993, I, 17).

Al área del presente estudio la bañan por el oriente el océano Atlántico, en la porción más occidental por el mar Caribe o de las Antillas, con extensión de 1.942.000 Km2, y entre las latitudes de 60 y 42º del meridiano de Greenwich, el verdadero océano.

Al occidente se extiende el océano Pacífico. Por la configuración continental y la división política, todos los países al norte de Colombia hasta Canadá, excepto El Salvador y Belice, tienen acceso a ambos océanos. En cambio, en Suramérica sólo Colombia disfruta de este privilegio que no ha sabido apreciar.

 

Oleaje

El viento, al soplar sobre el mar, produce el oleaje, que suele ser más fuerte en determinadas regiones o en determinadas épocas del año como ocurre con los huracanes del Caribe. Las olas como tales, al ponerse en contacto con las costas, son instrumentos erosivos poderosos. Pueden socavar la base de los acantilados y con el tiempo provocar el derrumbe y la fragmentación de las rocas. Una de las ventajas de los manglares consiste en que no sólo amortiguan el oleaje, sino que le ganan espacio al mar.

 

Mareas

Tan pronto como los españoles entraron al mar del Sur en 1513 se percataron de la enorme diferencia que tenían sus mareas con las del Atlántico: aquí subían solamente un codo (Anglería, 1944, 204; Casas, 1951, II, 288; 596), como en el Mediterráneo, con menos del metro de diferencia y en Port Said y Marsella menos de 30 cm (Hughes, 1982, 28). Por el contrario el fenómeno era muy notorio en el golfo de Panamá y en la costa chocoana, donde la diferencia oscila entre 5 y 7 metros (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 98; Friede, —1960—, NR, 226; Carletti, 1701, I, 54-55; Acosta; 1954, 71-72; Cieza, 1984, I, 9; Vergara y Velasco, 1974, I, 132, 195).

Recientemente se han medido las mareas con mayor precisión. En Colón es en promedio de 17cm; pero el nivel general del Atlántico tiende a subir (Cubit et alii. En Heckadon Moreno et al. 1985: 192). En el Pacífico las mareas frente al río San Juan van de 2 a 4, 7 m y entran hacia arriba unos 100 km: frente a Buenaventura suben a 4.39, y en Tumaco 3.47 m, adentrándose por el Mira unos 50 km (Lobo Guerrero U.: FEN-Colombia, Pacífico, 1993, I, 123, 127).

 

Corrientes

También fue constatado tempranamente el fenómeno de las corrientes. Primero como es natural en el mar Caribe, pues ya Colón las experimentó, aprovechándolas algunas veces, sufriéndolas otras, como en su navegación por la costa de Panamá en 1501-1502. Esto es especialmente acusado en el Pacífico, donde la navegación de sur a norte se facilitaba por las corrientes y al contrario obligaban a los barcos a abrirse mar afuera para ir de Panamá al Perú (Espada, 1897,III, cxl). Con posterioridad fueron nombradas corrientes de Humboldt y de El Niño, que se desvían ambas al occidente a la altura de Cabo Blanco en 4º15’ sur (Alcina Franch et alii., 1987, 303; Ravines: Ravines, 1978, 5), hasta 1ºN la del Perú (Cantera, op. cit., 17).

Las corrientes de las costas chilena y peruana aportan fósforo a la superficie del mar y de allí la riqueza biológica (Lanham, 1981, 95). En cambio a partir de Túmbez, pero más de Cabo Pasao, el agua más caliente del mar permite formar mayores vapores acuosos (Sievers, 1931, 15). Los efectos de la corriente de El Niño se han hecho sentir con particular intensidad en 1992-1993, pero históricamente están registradas desde el siglo XVI (Huertas Vallejos, 1987).

Sin corrientes, mucha menos tierra sería habitada por el hombre (Douglas, 1953, 99).

 

Beneficios del mar

Por la magnitud de las masas acuáticas en relación con las terrestres, el mar es el aspecto geográfico más importante en el destino del hombre. Las tentativas de éste para navegarlo y atravesarlo permitieron conocer la verdadera forma de la Tierra, establecieron la comunicación de unas naciones con otras, y suscitaron una serie de descubrimientos y hallazgos como la brújula y otros, que hicieron la navegación cada vez más segura.

También el mar es inagotable fuente de alimentos en todas las latitudes, y no sólo los pueblos ribereños sino los interioranos han compartido esta riqueza.

La evaporación de las aguas marinas es importantísimo factor en el ciclo de ese precioso elemento.

A partir de la época del Renacimiento ha habido una tendencia constante a que los desplazamientos humanos se produzcan de oriente a occidente. Este proceso empieza a culminar con la creciente importancia económica de los países situados en la cuenca del Pacífico, que es de esperarse cambie el panorama mundial en las próximas generaciones.

 

 

1-Todas las palabras con el compuesto sphera serían graves, pero el uso, por lo menos en América, ha impuesto, con la más comúnmente frecuentada atmósfera (esfera de vapor), el esdrújulo. Queda a juicio del lector unificar la pronunciación en uno u otro sentido. (regresar1)

2 - Otra teoría indica que debajo de la litosfera existe atmósfera (débil, blanda), parte inferior de los volcanes, en cuyo caso la verdadera litosfera tendría sólo unos 70 km de espesor. (regresar2)

 

 

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