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Nombres indígenas
No obstante la adopción de nombres hispanos para
muchas localidades, quedan varios millares de nombres indígenas, conservados
especialmente en las actas de visitas de la época colonial, para el efecto de la
imposición de tributos.
Que los nombres indígenas no sirvan solamente
para identificar hoteles (Nutibara, Pipatón, Tamanaco), sino para recuperarlos en lugares
y regiones. Un autor argentino, hablando de las estaciones del ferrocarril indefensas ante
el cambio de nombres en su país, arguye: Por evocar los hombres, de hoy o de ayer,
que sirvieron a la patria, desdeñamos la tierra que es la patria misma. Olvidamos al
indio, a quien arrebatamos su suelo, civilizándolo a la fuerza. Ese indígena, el primero
que en humanos sonidos moduló el nombre de nuestros ríos, nuestras selvas, nuestros
cerros, nuestra flora, nuestra fauna (Coni, 1941, 73-75).
Un país favorecido con la
pervivencia de nombres indígenas es Venezuela. Un historiógrafo nativo de allí es
convincente sobre el particular: Parece a primera vista que poca trascendencia han
de tener los nombres territoriales en la vida de los pueblos, pero si reflexionamos un
poco sobre los serios inconvenientes que ofrece a la larga el mudarlos con la frecuencia
que se hace entre nosotros, hallaremos que efectivamente de su estabilidad y fijeza deriva
mucho bien la geografía y la historia general del país, pues no se escribe ésta para
que quede como propiedad nacional, encerrada dentro de las fronteras de la República ni
para ser leída por una sola generación; no, la historia es la pregonera de la verdad y
habla con el mundo entero (Febres Cordero, 1931,II, 283-284). Y trae de su país 111
nombres empezados por cha, che, chi, cho, chu, y 253
que empiezan o terminan
con la partícula gua (ibíd., 1930, I, 44-45), fuera de varios más de Colombia, Ecuador,
Bolivia y otros países americanos.
He aquí otros nombres españoles o incorporados a
ese idioma que llevan ciudades o pueblos de Colombia:
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Alcalá
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Castilla
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Medellín
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Sopetrán
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Algeciras
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Concordia
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Mérida
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Tenerife
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Almaguer
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Copacabana
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Miranda
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Teruel
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Alpujarra
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Córdoba
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Monserrate
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Toledo
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Andalucía
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Florida
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Ocaña
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Toro
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Aranzazu
1
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Galicia
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Onzaga
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Ulloa
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Arjona
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Granada
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Pamplona
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Unión
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Balboa
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Guadalupe
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Roncesvalles
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Valdivia
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Berruecos
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Leiva
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Sahagún
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Vélez
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Cáceres
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Lérida
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Santafé
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Vergara
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Candelaria
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Linares
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Santander
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Victoria
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Carmen
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Madrid
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Segovia
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Zaragoza
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Cartagena
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Málaga
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Sevilla
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En países vecinos de Colombia son conocidos varios nombres
españoles: Archidona, Baeza, Logroño, Loja, Zamora (Ecuador); Barcelona, Maturín,
Mérida Tatuy era su nombre timote: Jahn, 1927, 327, Trujillo, Valencia,
Zamora (Venezuela); Cañete, Jaén (Perú).
Nombres portugueses como Belem, Egas, Obidos y Santarem,
reemplazaron a vocablos indígenas amazónicos.
Recuperación de los nombres indígenas
Al cumplirse los primeros 500
años de la presencia europea en América, habría que hacer un balance de los aportes
hechos a la humanidad con el encuentro de culturas; aceptar de parte y parte lo que se
considere positivo, pero en el caso del Nuevo Continente, recuperar algunos rasgos de la
herencia indígena que pese a tantas presiones se resiste a desaparecer. Entre ellos
figuran los topónimos, algunos de los cuales fueron sustituidos con vocablos foráneos,
con poco respeto por la herencia cultural de las gentes que habían ya creado un ecúmene.
La mayoría de ellos son entre otras cosas más eufónicos que los sustitutos. En algunos
casos la reutilización no será posible, por no haberse conservado en los anales
históricos las denominaciones autóctonas, o por haberse perdido con los pueblos en
época muy temprana.
Es pertinente y deseable que
se discuta la posibilidad de restituir a regiones, departamentos, áreas, poblaciones y
lugares, los nombres prístinos, hasta donde sea posible. Es verdad que algunas
localidades han sido conformadas en el período republicano, en virtud del proceso de
colonización en grande escala que se verificó durante la segunda mitad del siglo XIX y
en la primera del XX, en áreas sin habitantes nativos que hubieran podido aportar
topónimos locales. Se impusieron entonces en Colombia nombres exóticos como Armenia,
Berlín, Cartago, Circasia, Corinto, Génova, Jericó, Palermo, Támesis, Tarso, Tesalia,
Venecia y muchos más. Varias localidades tienen nombres de próceres de la independencia
o de benefactores o fundadores.
Así mismo, se ha hecho en
Venezuela una lista de 24 localidades correspondientes a ciudades o accidentes
geográficos españoles (Febres Cordero, 1930, I, 31-32).
Pero un criterio sano sería
hacer una categorización de denominaciones, prefiriendo en primer término las indígenas
conocidas y conservadas en anales, y luego las del período nacional. Las grandes
divisiones como los departamentos, regiones o provincias podrían conservar sus nombres
indígenas si los hay,como Antioquia, Boyacá, Casanare, Cesar, Cundinamarca, Guajira,
Huila, Meta, Tolima, Urabá, etc., o los nacionales como Bolívar, Caldas, Córdoba,
Nariño, Sucre, Santander (que debería ser lógicamente el actual Norte de Santander,
pues fue allí donde nació el prócer, y cambiar por nombres como los de Galán, García
Rovira, Guane, Guanentá, Agatá u otros a Santander del Sur).
Los nombres en lo posible deberían ser de una sola palabra
y mientras más breves mejor, eliminando muchos repetitivos, especialmente de santos
católicos.
Capítulo VI
LA TIERRA
COMO SOPORTE
Se ha visto en los capítulos anteriores cómo está
conformada la Tierra, incluyendo en ella el aire y el agua. Esta, desde el punto de vista
del uso, se estudiará en el libro octavo. Pero el hombre es preferentemente un animal
terrestre. En efecto, se puede navegar en el mar y en los ríos, pero nunca en forma
indefinida: en algún momento se impone la necesidad de atracar en un puerto, de pisar
tierra. El hombre ha logrado en el siglo XX volar en aparatos más pesados que el aire;
pero todos cuantos lo hacen, experimentan al regresar a tierra una sensación de
seguridad. El hombre es Anteo, y el contacto con la tierra le da confianza y
satisfacción.
La Tierra es también el apoyo o sostén de todo lo que
tiene que ver con la vida humana.
Yacimientos minerales
Alberga todos los minerales que el hombre ha sabido
aprovechar a través de su evolución. Los historiadores y antropólogos dividen las
etapas vividas por él en edades de la piedra tallada, la piedra pulida y de los metales,
bronce, cobre, hierro. O sea, que se asocia la evolución de la vida humana con el
descubrimiento y uso de esos recursos minerales. Lo mismo puede decirse de otros como la
roca, el barro, la cal, la arena, materiales de construcción. Las gemas y objetos
preciosos para el adorno corporal y ofrenda a sus dioses los alberga la tierra. Ella es el
venero de donde se saca el mármol para reproducirlas carnes de las diosas; de la humilde
piedra que rueda arrastrada por los ríos y de las que sirven para el hogar con que el
hombre se calienta y prepara sus alimentos.
La tierra alberga las aguas líquidas que circulan por
grutas, geodas y anfractuosidades en su seno, así como las que circulan o se depositan en
su superficie, y soporta los heleros y nevados providentes en las grandes alturas.
También alberga y circunscribe los mares, aunque éstos sean en superficie varias veces
más grandes que ella, porque no hay mar sin orillas.
Las plantas
Desde el alga que se prende a
la roca y la corroe, hasta la orquídea que se apoya en las ramas en la región más
transparente del aire,toda la vida vegetal está irrevocablemente ligada a la
tierra. El vilano que gira en el aire acaba por caer a la superficie. Las epifitas en
último término pueden vivir porque el árbol en que se apoyan tiene los pies en el
suelo. Desde la humilde yerba o la amatojada caulurrósula paramera, hasta las gigantescas
sequoias y los enhiestos eucaliptos, todos se apoyan en el suelo. Este manto vegetal está
posado sobre la tierra como en un hombro descomunal.
Vida animal
Así mismo, hasta las aves y los insectos dependen de la
tierra, porque ni unos ni otros pueden volar indefinidamente. Por fuerza tienen que
posarse en algún momento en la superficie terrestre, en algún árbol, en alguna yerba o
en la tierra desnuda como la de los desiertos, o en el agua a la que la tierra le sirve de
continente. Esto, para no hablar de los animales cuyo contacto con la superficie terrestre
es obligado, desde la lombriz y la chisa, hasta el elefante y la jirafa, pasando por la
perdiz y el lagarto.
La tierra es el soporte por excelencia de los animales,
incluyendo el hombre.
Vida humana
Desde el troglodita primitivo hasta el que vive en el rasca
cielo contemporáneo, el hombre ha erigido su morada sobre la superficie del suelo. Aun
los que han vivido en palafitos o en árboles, se apoyaron en la tierra. Ni siquiera las
pocas comunidades que pasan la mayor parte del tiempo en embarcaciones (Iquitos, Belem do
Pará, Hong Kong, etc.), pueden prescindir de subir a tierra en procura de parte de sus
alimentos.
Y las grandes migraciones históricas se han hecho
recorriendo países o continentes palmo a palmo. Así ocurrió (por lo menos mientras no
haya nuevas comprobaciones arqueológicas) con los cazadores errantes que a lo largo de
siglos deambularon desde Alaska hasta la Patagonia y más allá. Así las de los hunos y
los vándalos que hicieron retumbar con los cascos de sus caballos la superficie
terrestre, repitiendo lo que había ocurrido antes en la época clásica:
Quadrupedante putrem sonitu quatit
Ungula campum...
1
O
como lo dijo García Lorca:
El jinete se acercaba tocando el tambor del llano
Y los caminos, esos hilos serpenteantes para ir de un punto
a otro, surcan en todas direcciones la piel de la tierra, como tatuajes de una novia
bárbara. La tierra es el sustrato.
INDICE
LIBRO SEGUNDO
1 En España
esdrújulo. (regresar1)
1. Cito de memoria. (regresar1)
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