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No.expediente
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Folios
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Página del índice
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Localidad
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Año
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23
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718-748
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(127)
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Sogamoso
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1586
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23
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898-905
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(235)
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Bombaza
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(Tunja)
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1586
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23
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918-942
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(212)
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Cogua
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1593
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99
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917-957
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(174)
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Nemeza
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1597
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25
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770-802
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(193)
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Chocontá
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1601
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2
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10-169
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(71)
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Bogotá
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1610
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16
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255-381
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(215)
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Cogua
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1626
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28
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315-422
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(88)
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Zipaquirá
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1627
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10
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108-135
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(194)
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Choachí
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1651
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16
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911-925
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(38)
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Guachipay
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(La Palma)
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1715
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31
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23 8-240
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(44)
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Sutamarchán
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yYuca(L.)
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1731
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11
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390-508
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(151)
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Valledupar
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1776
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16
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876-896
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(102)
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Turmequé
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1779
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28
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830-837
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(128)
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Socotá
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1808
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(Ortega Ricaurte, 5. F., IV).
Occidente
Andagoya acusa a Belalcázar
y a sus soldados de la devastación que dio por resultado el levantamiento y la huelga de
siembras de los indígenas en 1538: Y como en Popayán los cristianos no sembrasen
en todo el tiempo que allí estuvieron, teniendo los indios sus maíces para coger, los
cristianos se los iban a coger y tomar, y echar los puercos y caballos en ellos,
determinaron de no sembrar... (Andagoya: Cuervo, 1892,II,114; Arroyo, 1907, 144).
Entre las razones que para
pedir la mudanza de la primitiva ciudad de Buga daba el alcalde Ruy Báez de Sosa, en
1569, una es que no tenía estancias a la redonda sino con gran perjuicio de los
naturales..., y tienen sus ganados en ellos las rozas que es muy gran daño
para los naturales. El regidor Alonso de Flores especifica que a falta de tales
ejidos, reciben los naturales de los alrededores de esta ciudad gran molestia y
daño de los caballos de los vecinos y de las gentes ¿los yentes? y venientes
a esta ciudad y de los Naturales que vienen a servir a esta ciudad que les comen sus
labranzas... (Tascón, 1939, 47-48, 49).
Entre las ordenanzas promulgadas para Popayán y
Cali y su jurisdicción por el visitador Diego de Inclán Valdés en 1668, figura la
siguiente, en la cual implícitamente se reconoce que el mal era crónico: Y porque
por diferentes ordenanzas está mandado que no entre ganado mayor ni menor en las chacras
de los indios, ni pasten cerca de ellas ni de sus sementeras porque no les hagan daños.
Ordeno y mando que ningún ganado mayor pueda estar, andar ni pastar en contorno de una
legua de las dichas chacras o sementeras, y el ganado menor en contorno de media legua,
pena que por la primera vez que fuere hallado dentro de dicho término lo puedan quintar y
sea quintado por (el) Corregidor de este partido... demás de lo cual pague el daño que
hiciere al dueño de la tierra sembrada (Olano, 1910, Doc. 4-5).
Varios casos se encuentran registrados en la
historia de los resguardos de la parte alta de la Cordillera Central, flanco occidental.
Unas veces se trataba de ganado de los mismos indios que invadía los predios individuales
dentro del resguardo, por falta de espacio para tenerlo; otras de ganado procedente de los
blancos vecinos del resguardo (Friede, 1944, 64, 71). Hay que llamar la atención también
hacia el hecho de que cuando un resguardo indígena desaparece, no es reemplazado por
cultivos, sino por pastos, como ocurrió con el de Rosal, parcelado en 1927 (Friede, 1944,
132).
La poca atención que se prestó a la horticultura
durante la dominación española pudo tener como una de sus causas, la amenaza de los
animales en soltura. En 1672 el cabildo de Cali ordenó la muerte de los cerdos que por
una escasez de maíz venían de las heredades vecinas a la ciudad y se entraban a dañar
las huertas (Arboleda, 1928, 152); en 1531 trastornaban también las acequias urbanas
(ibíd., 153). Si esto ocurría en el corazón de un núcleo poblado, cómo sería en el
campo.
La misma práctica se ha utilizado en el período
republicano, con otros grupos étnicos, como en la Cuenca del Cauca (Mina,1975, 88-89).
Ecuador
La relación de Quito de 1573 atribuida a Juan de
Salinas Loyola, documento notable si los hay, dice con imperturbable laconismo: El
mayor daño que los naturales reciben es con el ganado vacuno de los españoles, muchos de
los cuales tienen sus estancias en notable perjuicio de los indios (Espada, 1897,
III, 72, 144).
El cabildo de Quito desde 1547 dictó
disposiciones para que se pusiera yegüerizo porque estos animales se comían los maizales
y los indios los mataban; en los ejidos los ganados atacaban las sementeras, y las cabras
irrumpían en los cultivos de indígenas (Rumazo, 1934, II, 315; 91; 236).
Esto está consagrado en
otros documentos oficiales. Expresa una cédula fechada en Madrid, a 14 de abril de 1578,
dirigida por el rey a la Audiencia de Quito: Por parte de los caciques e indios de
la provincia de los Sichos de esa tierra, nos ha sido hecha relación que los españoles
traen y apacientan sus ganados cerca de las sementeras y labranzas de los dichos indios, y
de ello se les siguen muchos daños, suplicándonos mandásemos proveer que los dichos
españoles trujesen los dichos sus ganados cuatro o cinco leguas apartados de las dichas
sementeras, o como la nuestra merced fuese; y visto por los del nuestro Consejo de las
Indias, fue acordado que debíamos mandar dar esta nuestra cédula por la cual vos
mandamos que veáis lo susodicho y proveáis se guarden las leyes que cerca dello
hablan. En otra cédula de 22 de agosto de 1584 aparece claramente indicado el papel
del ganado como instrumento para despojar a los indios de sus tierras; en esta vez, la
providencia se dieta a solicitud del cacique Pedro de Henao:
Yo soy informado que es
uso y costumbre en esa provincia, que habiendo cogido fruto un año en las tierras, se
dejan reposar otro sin sembrallas, y que, siendo esto así, los españoles dan aviso a los
Cabildos de cómo no se labran, los cuales con esta color las toman por suyas y hacen
otros agravios que es traerles los ganados por lo sembrado y causar que tengan muchas
pesadumbres y pleitos... (Garcés G., I, 319,400). Igual cosa ocurrió en 1609 en la
villa de Ibarra (ibíd., 1937, 178-179).
En 1587 en Peraguche se quejan de que Diego
Hernández ha metido cerdos en tierras de los indios, cuyos sembrados son
perjudicados por dichos animales (Pérez, 1947, 419).
Area
amazónica
Los xéberos del Marañón mataban con cerbatana
vacas de las misiones por invadir sus huertas (Figueroa, 1904, 75; Maroni,
1889, 229).
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Indice
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