La tierra en la América Equinoccial
Víctor Manuel Patiño
© Derechos Reservados de Autor

La fragilidad del sistema de parques nacionales y reservas dimana de la escasa capacidad del Inderena y del Ministerio del Medio Ambiente que lo ha incorporado, para el control y manejo de las regiones reservadas. Casi todas ellas, algunas, las más en zonas periféricas, y otras en enclaves nucleares, están parcialmente ocupadas por colonos de tipo variado, desde el ganadero latifundista hasta el pobre pegujalero de pocas hectáreas, y grupos de guerrilleros. Esto es mucho más nocivo en los parques y reservas situadas a gran altura sobre el mar, con terrenos de topografía accidentada y aun abrupta (Nevados, Farallones, Hermosas, Orquídeas, Puracé etc.), donde se practican quemas para inducir la brotación de pastos tiernos o se tumba y quema vegetación arbórea de páramo y subpáramo con el fin de sembrar papa, amapola y ahora dalia, estas dos últimas como alucinógenas. Así se propicia la erosión de los suelos, fuera de que la presencia de gente y ganados contamina las aguas que en último término van a abastecer acueductos de uso urbano. La creación del Ministerio del Medio Ambiente en 1993 no garantiza que la situación mejorará en el inmediato futuro.

También en Venezuela en 1936, septiembre 29 se dictó una ley de bosques y aguas.

Con motivo del centenario del viaje de Charles Darwin a las Islas Galápagos, el Ecuador díctó una providencia en septiembre de 1935 sobre creación de un parque nacional en ese archipiélago.  

Panamá  

He aquí una lista de los parques nacionales, refugios y bosques protectores y demás reservas en Panamá:

Parque Nacional Darién. (Sitio de Patrimonio Mundial, Reserva de la Biosfera), con 575.000 hectáreas; es el parque nacional más grande de Centroamérica.

Parque Internacional La Amistad (propuesto). Esta área accidentada de 300.000 hectáreas está en la Cordillera de Talamanca en el límite con Costa Rica.

Parque Nacional Chagres. Consiste de la cuenca del Lago Alajuela y las cabeceras de los ríos en ladera norte, un total de 129.000 hectáreas.

Parque Nacional Volcán Barú. Como punto más alto del país (3.475 msnm) este parque de 13.000 hectáreas muestra rasgos geológicos sobresalientes y una diversidad biológica única; su avifauna es reconocida mundialmente (especialmente el quetzal).

Parque Nacional Portobelo. (Sitio de Patrimonio Mundial). Tiene 17.500 hectáreas, permite la preservación de los fuertes e instalaciones españolas en un paisaje espectacular que no ha sido materialmente alterado.

Parque Nacional Soberanía. Sus 22.500 hectáreas lo hacen el bosque tropical más accesible de Latinoamérica y a medida que se deforesten otras áreas, tendrá un valor creciente para la investigación científica, educación ambiental y el turismo.

Parque Nacional Altos de Campana. Fue el primer parque nacional establecido en Panamá. Las 4.800 hectáreas que lo forman presentan una tremenda diversidad biológica, debido a su ubicación geográfica y elevación; allí se encuentran flora y fauna de Norte, Centro y Suramérica.

Parque Nacional Cerro Olla . Este parque representa el único bosque extensivo todavía existente en la Península de Azuero.

Parque Nacional Bocas del Toro (propuesto). Los arrecifes, manglares e islas que componen este parque de 19.000 hectáreas son diversos y pristinos; su protección como muestra ecológica de un ecosistema caribeño será una adición importante al sistema de parques nacionales.

Parque Nacional de las Perlas (propuesto). Reconocido como uno de los lugares más bellos de Panamá, estas islas son importantes al ecosistema marino que las rodea.  

Refugios de vida silvestre:  

Isla de Caña (Los Santos): tortugas marinas, manglares y playas arenosas de atractivo turístico y recreativo.

Playa La Barqueta (Chiriquí): tortugas marinas, playas arenosas de atractivo recreativo.

Isla Taboga, Taboguilla, Urabá (Zona de Panamá) : pelicanos (la colonia más grande del Pacífico), playas, sitios históricos de atractivo turístico, recreativo e investigatívo.

Esteros de la Bahía de Muertos (Chiriquí): manglares, tortugas marinas, cocodrilos, peces, camarones, avifauna y monos.

Esteros de los ríos Tabasará y Bubi (Chiriquí y Veraguas):

manglares, playas, tortugas marinas, cocodrilos, peces, camarones, avifauna.

Esteros del Golfo de Montijo (Veraguas): manglares, playas, tortugas marinas, vida marina, avifauna.

Esteros del río Bayano (Panamá): manglares, vida marina, avifauna.

Ciénaga de Matusagrati (Darién): pantano de agua dulce, probablemente uno de los más grandes de Centroamérica con aproximadamente 20.000 hectáreas.

Esteros del Golfo de San Miguel (Darién): manglares, vida marina, avifauna.

Islas Pacheca, Pachequilla (Golfo de Panamá): colonias de aves marinas, vida marina.

Isla Iguana : aves marinas, tortugas marinas, vida marina.

Peñón de la Honda : aves marinas, vida marina.

Ciénaga El Mangle : colonias de garzas reales (único sitio de nidificación en Panamá).

Estero río La Villa : manglares, aves migratorias.

Cayo Swan : colonia de aves pelágicas, vida marina.

Cayo Tigre : colonia de aves pelágicas, vida marina.

Los bosques protectores que deben ser incluidos en el Sistema Mínimo, son los siguientes:

Palo Seco : importante para la protección de las cuencas de los ríos Changuinola y Teribe y la conservación de la fauna y flora silvestre de la vertiente Atlántica.

La Tronosa : significante para la producción de agua de riego e hidroelectricidad para el Valle de Tonosí, una zona agrícola.

El Montuoso : contiene la última mancha de bosque primario en la cuenca del río La Villa, importante como refugio de vida silvestre y conservación del régimen hídrico para las áreas urbanas de Chitré y Los Santos.

Finalmente, se recomienda la inclusión al sistema del Monumento Natural de Sariqua: sitio arqueológico más antiguo del país y muestra significante de la desertificación (Houseal: Heckadon Moreno et al., 1985, 235-239; Jaén Suárez, 1981, 94).  

En Costa Rica se registran las siguientes áreas protegidas con un total de 130.000 has.  

Parques Nacionales Santa Rosa, Volcán Poás, Chirripó,

Manuel Antonio, Tortuguero, Corcovado, Cabruta y Barra Honda-

Monumento Nacional Guayabo; Reservas biológicas de Islas

Guayabo, Negritos y de Los Pájaros; Reserva natural absoluta de

Cabo Blanco (Boza, 1978, 66-69).  

 

Capítulo XXXIV

RESERVAS INDÍGENAS

 

El intento de dar reservas territoriales a los indígenas durante el período republicano es una rectificación o palinodia de la política seguida al suprimir indirectamente los resguardos.

Había que compensar con algunas medidas el deterioro de una institución varias veces secular. Como se vio cuando se habló de los baldíos, varias leyes desde 1824 asignaron tierras a las tribus errantes que quisieran asentarse, incluyendo en el rubro no sólo a los verdaderos nómades como los cuíbas y guajibos, sino a otros que vagaban por haber sido despojados de sus reservas (Gómez G., 1991, 257-258; 1966, 1985).

El resurgir de la conciencia indígena en América en los últimos veinte años del siglo XX, representado en el protagonismo cada vez mayor que las comunidades organizadas de esta procedencia étnica han ido adquiriendo, en demanda de que se les preserven sus valores culturales y su sistema de vida basado en una relación conservacionista con la naturaleza, ha traído por consecuencia que el Estado de los blancos se apersone del asunto. Ya los indígenas han accedido, primero a la Asamblea Constituyente y luego, al Congreso de Colombia, y se hacen representar a veces con brillo y convicción, en certámenes internacionales, comunidades como los cunas de Panamá, que han asumido el control de sus ecosistemas dentro de un concepto moderno del conservacionismo.

Como resultado de esa tendencia, el Gobierno colombiano en los últimos años ha entregado a varias comunidades indígenas, especialmente en la Amazonia, vastas extensiones territoriales, para que con un mínimo de interferencia por parte del Estado y de las otras etnias, lleven a cabo su manejo y preservación. Existen en el papel unas 17 reservas indígenas con superficie de cerca de 25.000.000 de hectáreas.

Teóricamente, la medida sustrae esas tierras al sistema depredador de los colonos blancos o mestizos, aunque no han dejado y no dejarán de presentarse conflictos por esta causa.

El gobierno venezolano ha decretado una gran reserva para los indígenas Yanomami en la frontera con el Brasil, no exenta de invasiones por garimperos brasileños, o sea, extractores de oro.

En Guyana se crearon en 1910, mucho antes que en los países hispanohablantes, las reservas indígenas de Mazaruni con 4.500 millas2 y de Vlissingen de una milla2. Los 22.860 indios tenían en 1968 reservas de 6.022 millas2 (King, 1968, 75).

Indice

LIBRO OCTAVO


Comentarios (0) | Comente | Comparta