|
La fragilidad del sistema de parques nacionales y
reservas dimana de la escasa capacidad del Inderena y del Ministerio del Medio Ambiente
que lo ha incorporado, para el control y manejo de las regiones reservadas. Casi todas
ellas, algunas, las más en zonas periféricas, y otras en enclaves nucleares, están
parcialmente ocupadas por colonos de tipo variado, desde el ganadero latifundista hasta el
pobre pegujalero de pocas hectáreas, y grupos de guerrilleros. Esto es mucho más nocivo
en los parques y reservas situadas a gran altura sobre el mar, con terrenos de topografía
accidentada y aun abrupta (Nevados, Farallones, Hermosas, Orquídeas, Puracé etc.), donde
se practican quemas para inducir la brotación de pastos tiernos o se tumba y quema
vegetación arbórea de páramo y subpáramo con el fin de sembrar papa, amapola y ahora
dalia, estas dos últimas como alucinógenas. Así se propicia la erosión de los suelos,
fuera de que la presencia de gente y ganados contamina las aguas que en último término
van a abastecer acueductos de uso urbano. La creación del Ministerio del Medio Ambiente
en 1993 no garantiza que la situación mejorará en el inmediato futuro.
También en Venezuela en 1936, septiembre 29 se
dictó una ley de bosques y aguas.
Con motivo del centenario del viaje de Charles
Darwin a las Islas Galápagos, el Ecuador díctó una providencia en septiembre de 1935
sobre creación de un parque nacional en ese archipiélago.
Panamá
He aquí una lista de los parques nacionales,
refugios y bosques protectores y demás reservas en Panamá:
Parque
Nacional Darién. (Sitio de Patrimonio Mundial, Reserva de la Biosfera), con 575.000
hectáreas; es el parque nacional más grande de Centroamérica.
Parque
Internacional La Amistad (propuesto). Esta área accidentada de 300.000 hectáreas
está en la Cordillera de Talamanca en el límite con Costa Rica.
Parque
Nacional Chagres. Consiste de la cuenca del Lago Alajuela y las cabeceras de los ríos
en ladera norte, un total de 129.000 hectáreas.
Parque
Nacional Volcán Barú. Como punto más alto del país (3.475 msnm) este parque de
13.000 hectáreas muestra rasgos geológicos sobresalientes y una diversidad biológica
única; su avifauna es reconocida mundialmente (especialmente el quetzal).
Parque
Nacional Portobelo. (Sitio de Patrimonio Mundial). Tiene 17.500 hectáreas, permite la
preservación de los fuertes e instalaciones españolas en un paisaje espectacular que no
ha sido materialmente alterado.
Parque
Nacional Soberanía. Sus 22.500 hectáreas lo hacen el bosque tropical más accesible
de Latinoamérica y a medida que se deforesten otras áreas, tendrá un valor creciente
para la investigación científica, educación ambiental y el turismo.
Parque
Nacional Altos de Campana. Fue el primer parque nacional establecido en Panamá. Las
4.800 hectáreas que lo forman presentan una tremenda diversidad biológica, debido a su
ubicación geográfica y elevación; allí se encuentran flora y fauna de Norte, Centro y
Suramérica.
Parque Nacional Cerro Olla
. Este parque representa el único bosque extensivo
todavía existente en la Península de Azuero.
Parque Nacional Bocas del Toro (propuesto).
Los arrecifes, manglares e islas que componen este
parque de 19.000 hectáreas son diversos y pristinos; su protección como muestra
ecológica de un ecosistema caribeño será una adición importante al sistema de parques
nacionales.
Parque
Nacional de las Perlas (propuesto). Reconocido como uno de los lugares más bellos de
Panamá, estas islas son importantes al ecosistema marino que las rodea.
Refugios de vida silvestre:
Isla de Caña
(Los
Santos):
tortugas marinas, manglares y playas arenosas de
atractivo turístico y recreativo.
Playa La Barqueta
(Chiriquí):
tortugas
marinas, playas arenosas de atractivo recreativo.
Isla Taboga, Taboguilla, Urabá (Zona de
Panamá)
: pelicanos (la colonia más grande del Pacífico),
playas, sitios históricos de atractivo turístico, recreativo e investigatívo.
Esteros de la Bahía de Muertos
(Chiriquí):
manglares, tortugas marinas, cocodrilos, peces,
camarones, avifauna y monos.
Esteros de los ríos Tabasará y Bubi (Chiriquí y Veraguas):
manglares, playas, tortugas marinas, cocodrilos,
peces, camarones, avifauna.
Esteros del Golfo de Montijo (Veraguas):
manglares, playas, tortugas marinas, vida marina,
avifauna.
Esteros del río Bayano (Panamá): manglares, vida marina,
avifauna.
Ciénaga de Matusagrati (Darién):
pantano de agua dulce, probablemente uno de los
más grandes de Centroamérica con aproximadamente 20.000 hectáreas.
Esteros del Golfo de San Miguel (Darién):
manglares, vida marina, avifauna.
Islas Pacheca, Pachequilla (Golfo de Panamá):
colonias de aves marinas, vida marina.
Isla Iguana
: aves marinas, tortugas marinas, vida marina.
Peñón de la Honda
: aves marinas, vida marina.
Ciénaga El
Mangle
: colonias de garzas reales (único sitio de
nidificación en Panamá).
Estero río La Villa
: manglares, aves migratorias.
Cayo Swan
: colonia de aves pelágicas, vida marina.
Cayo Tigre
: colonia de aves pelágicas, vida marina.
Los bosques protectores que deben ser incluidos en
el Sistema Mínimo, son los siguientes:
Palo Seco
: importante para la protección de las cuencas de
los ríos Changuinola y Teribe y la conservación de la fauna y flora silvestre de la
vertiente Atlántica.
La Tronosa
: significante para la producción de agua de riego
e hidroelectricidad para el Valle de Tonosí, una zona agrícola.
El Montuoso
: contiene la última mancha de bosque primario en
la cuenca del río La Villa, importante como refugio de vida silvestre y conservación del
régimen hídrico para las áreas urbanas de Chitré y Los Santos.
Finalmente, se recomienda la inclusión al sistema
del Monumento Natural de Sariqua: sitio arqueológico más antiguo del país y muestra
significante de la desertificación (Houseal:
Heckadon Moreno et al., 1985, 235-239; Jaén
Suárez, 1981, 94).
En Costa Rica se registran las siguientes áreas
protegidas con un total de 130.000 has.
Parques Nacionales Santa Rosa, Volcán Poás,
Chirripó,
Manuel Antonio, Tortuguero, Corcovado, Cabruta y
Barra Honda-
Monumento Nacional Guayabo; Reservas biológicas
de Islas
Guayabo, Negritos y de Los Pájaros; Reserva
natural absoluta de
Cabo Blanco (Boza, 1978, 66-69).
Capítulo XXXIV
RESERVAS INDÍGENAS
El intento de dar reservas territoriales a los
indígenas durante el período republicano es una rectificación o palinodia de la
política seguida al suprimir indirectamente los resguardos.
Había que compensar con algunas medidas el
deterioro de una institución varias veces secular. Como se vio cuando se habló de los
baldíos, varias leyes desde 1824 asignaron tierras a las tribus errantes que quisieran
asentarse, incluyendo en el rubro no sólo a los verdaderos nómades como los cuíbas y
guajibos, sino a otros que vagaban por haber sido despojados de sus reservas (Gómez G.,
1991, 257-258; 1966, 1985).
El resurgir de
la conciencia indígena en América en los últimos veinte años del siglo XX,
representado en el protagonismo cada vez mayor que las comunidades organizadas de esta
procedencia étnica han ido adquiriendo, en demanda de que se les preserven sus valores
culturales y su sistema de vida basado en una relación conservacionista con la
naturaleza, ha traído por consecuencia que el Estado de los blancos se apersone del
asunto. Ya los indígenas han accedido, primero a la Asamblea Constituyente y luego, al
Congreso de Colombia, y se hacen representar a veces con brillo y convicción, en
certámenes internacionales, comunidades como los cunas de Panamá, que han asumido el
control de sus ecosistemas dentro de un concepto moderno del conservacionismo.
Como resultado de esa tendencia, el Gobierno
colombiano en los últimos años ha entregado a varias comunidades indígenas,
especialmente en la Amazonia, vastas extensiones territoriales, para que con un mínimo de
interferencia por parte del Estado y de las otras etnias, lleven a cabo su manejo y
preservación. Existen en el papel unas 17 reservas indígenas con superficie de cerca de
25.000.000 de hectáreas.
Teóricamente, la medida sustrae esas tierras al
sistema depredador de los colonos blancos o mestizos, aunque no han dejado y no dejarán
de presentarse conflictos por esta causa.
El gobierno venezolano ha decretado una gran
reserva para los indígenas Yanomami en la frontera con el Brasil, no exenta de invasiones
por garimperos brasileños, o sea, extractores de oro.
En Guyana se crearon en 1910, mucho antes que en
los países hispanohablantes, las reservas indígenas de Mazaruni con 4.500 millas2 y
de Vlissingen de una milla2. Los 22.860 indios tenían en 1968 reservas de
6.022 millas2 (King, 1968, 75).
Indice
LIBRO
OCTAVO
|