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PARTE TERCERA
EL AGUA
LIBRO OCTAVO
POSESIÓN Y MANEJO DEL AGUA
Capítulo XXXV
HIDRÁULICA
En el Capítulo II se ha estudiado el elemento
agua tal como se presenta en la naturaleza y las formas que adopta. Aquí se tendrán en
cuenta los usos por el hombre y la manera como éste maneja ese recurso para sus propios
fines.
La ingeniería
del agua se ejerce de varias maneras: a) estimativa de recursos hídricos de una región;
b) proyecto y construcción de obras hidráulicas; c) drenaje; d) irrigación; e)
regularización de curso de agua y control de inundaciones; 1) control de la polución; g)
control de la erosión; h) navegación; i) aprovechamiento hidroeléctrico (Garcez
/1967/,14).
AGUA LIQUIDA
Época prehispánica:
1. El indígena americano supo represar el agua
corriente cuando quería atrapar ciertos animales anfibios, y también para crear remansos
artificiales en los cuales pudieran ejercer su acción entorpecedora las sustancias
ictiotóxicas como los diferentes varbascos, para captura en grande de peces (Patiño,
1992, V,57). Del mismo género son las galapagueras o charaperas, verdaderos corrales
donde en el Amazonas y en otras áreas se custodiaban
tortugas vivas, alimentadas
exprofeso y que se iban sacando para sacrificarlas en la medida de las necesidades
(ibíd., 1965-1966, 164).
El represamiento se hacía con piedras, estacadas
y palizadas de diversos tipos, según la disponibilidad de los materiales.
Así mismo pudo hacer presas y reservorios de
masas líquidas para distintos propósitos.
También excavó pozos y jagüeyes en regiones
áridas, pero no alcanzó el desarrollo tecnológico necesario para elevar el agua a la
superficie, como sí los egipcios y los asiáticos con los shadus, saldas y norias,
aprovechadas por los españoles, como se patentiza en una obra especializada (Caro Baroja,
1983).
2. El dominio
del agua como medio de comunicación el indígena americano lo ejerció en grado excelso,
ya se tratara de ríos aun en cachuelados, grandes lagos (como el Titicaca y el de
Maracaibo) o lagunas, y aun del mar, y para ello diseñó las embarcaciones adecuadas,
proceso cuyo estudio detallado se ha hecho en otra ocasión (Patiño, 1991,III, 223-326).
Debe registrarse que pueblos como los peruanos,
tuvieron pericia indisputada para manejar el agua terrestre, sobre todo la de ventisqueros
y nevados, pero fueron navegantes mediocres, sobre todo en el mar a grandes distancias.
Ello en parte puede atribuirse a que siendo la costa desierta, no había facilidad para
construir embarcaciones de gran calado, por falta de maderas apropiadas.
3. Así mismo los indígenas americanos, sobre
todo los andinos, supieron utilizar el agua en la minería de piedras preciosas, como las
esmeraldas (Cuervo, 1892, II, 209; Friede, /1960/, NR, 262), y del oro y el platino. Parte
de ese conocimiento fue aprovechado por el dominador español, aunque en forma más
sistemática y en mayor escala.
4. Desde luego que para fines agrícolas se
obtuvieron logros en el manejo del agua, equiparables a los de otros continentes y otras
culturas. Se ha dicho que en el Perú los incas lograron regar 135.000 hectáreas
(García, Ant., 1939, 134). El tema se trató casi con minucia en distinta oportunidad
(Patiño, 1965-1966,92-114).
Mención especial merece el tratamiento de
terrenos encharcados, en orden a aprovecharlos para cultivo de plantas y cría de peces.
Los casos más notables son la serie de terrazas o caballones alternadas con canales del
río San Jorge en Colombia y de otros en Ecuador, Bolivia etc., así como las chinampas de
Méjico.
5. Las fuentes termales o las minerales se usaron
por los indígenas con finalidades rituales o medicinales. La separación de ambos
objetivos es difícil. Se ignora si era una práctica generalizada o exclusiva de las
clases dominantes. Los casos conocidos son los de los soberanos muiscas y los peruanos.
Debe recordarse que Atahualpa fue capturado cuando estaba en Cajamarca, a donde había ido
para usar las termales de esa localidad.
6. El agua se usó en forma para-industrial, por
ejemplo, en el lavado de fibras como la cabuya o el enriado de otras, eliminación de
saponinas y demás sustancias deletéreas en alimentos como la zamia, la quinoa etc.
Época poshispónica:
A. El uso agrícola no se modificó en relación
con la época prehispánica. Los españoles continuaron practicando los mismos sistemas ya
consagrados. Se añadieron los abrevaderos para el ganado, elemento no conocido antes,
excepto en la puna andina.
B. Donde sí hubo nuevos usos fue en el ramo
industrial.
1. En primer término, se introdujeron molinos de
trigo y de aceite, movidos por agua. El control de ésta fue fundamental para el correcto
funcionamiento de los discos de piedra que trituraban el cereal o la aceituna. Muchos
pleitos se siguieron con este motivo. Los cabildos asignaban a los interesados los heridos
o pajas de agua necesarias en cada caso.
Una revisión de
los principales molinos de trigo que hubo en la época colonial en el área de este
estudio, se presentó antes (Patiño, 1969,IV, 60-70). En cuanto a los de aceite, sólo
funcionaron en pequeña escala en la costa peruana, aunque aceitunas para consumo directo
sí se produjeron en otros lugares (ibíd., 303-306).
2. Las sierras de agua eran conocidas por los
españoles, pero no hay constancia de que las usaran en América. El aserrío se hacía
manualmente por indios y en Panamá por negros. Las sierras de vapor empezaron a funcionar
ya en el período republicano.
3. Hubo obrajes en América introducidos por los
españoles. Estuvieron bastante difundidos en el área andina. Como uno de los elementos
del equipo eran los batanes, el obraje no se podía montar donde no hubiera agua
disponible, no sólo para batanear las telas, sino para disolver los colorantes que se
aplicaban a los tejidos. El aspecto laboral, así como el tecnológico de los obrajes, se
han estudiado separadamente (Patiño, 1993, VIII, cap. XXII, numeral 14, cap. XXV,
Obrajes).
4. La minería fue la actividad en que los
españoles usaron más los conocimientos hidráulicos, sobre todo en los trabajos de
superficie, o sea, conducir el agua a veces de grandes distancias, para el lavado de las
vetas metalíferas y la disolución de las arcillas asociadas a las magmas.
No fueron tan
eficaces en extraer el agua que inundaba los socavones, y a lo largo del período colonial
muchas minas fueron abandonadas porque no se disponía de los mecanismos apropiados para
secarlas, especialmente bombas de succión eficientes.
C. También realizaron obras de drenaje, como las
gigantescas del Valle de Méjico que demandaron muchos años y las vidas de millares de
indígenas en 1635-1636 (Gage, 1946, 54-55).
En la Nueva Granada fue persistente, aunque no
compensada por éxito total, la empresa de desagüar la laguna de Guatavita, con el
propósito de extraer oro y esmeraldas de las ofrendas hechas en su época por los
muiscas.
D. Con el
proceso de urbanización tan característico de la civilización española, se erigieron
en América centenares de ciudades, villas, parroquias y doctrinas, cada una con su
correspondiente plaza. Por lo general hacia esos conglomerados se derivaban aguas para
consumo humano y animal, y en los más importantes se erigieron fuentes y pilas donde se
proveía el vecindario. Esto a veces involucraba una actividad ingenieril, aunque fuera
empírica.
También construyeron pozos y cisternas, porque la
técnica de perforar el suelo para captar mediante norias y otros mecanismos el agua
freática o subterránea es antigua en España, región semiárida.
E. Se emplearon las fuentes termales y minerales,
del mismo modo que en el pasado.
Época actual
Con el desarrollo tecnológico que venía desde el
siglo XVIII y se intensificó en el XIX, se han ejecutado en los países grancolombianos
durante el período republicano obras de ingeniería hidráulica cada vez más ambiciosas,
para satisfacer las necesidades siempre crecientes de una población que no hace sino
aumentar.
1. La irrigación en grande escala se ha ejecutado
en el siglo XX por iniciativa y a expensas del Estado, ya no en las proporciones modestas
del pasado sino a una escala mayor. Canales con longitud de varios kilómetros y con
capacidad de muchos metros cúbicos se han derivado de ríos como Saldaña, Coello, Cesar,
Sinú, Cauca etc. Embalses gigantescos como el del Guárico se han construido en Venezuela
con fines múltiples de riego y de generación de energía.
2. La
desecación de pantanos y humedales ha corrido parejas con la irrigación. Algunos valles
se están transformando y recuperando para labores agropecuarias e industriales, mediante
la construcción de jarillones, avenamientos por gravedad y por bombeo. Más bien la
acción en este sentido tiende a sobrepasar los límites de lo conveniente, porque al
desecar tierras se aumenta proporcionalmente el volumen del riego con agua que cada vez se
vuelve más escasa; se suprimen áreas aptas para refugio de aves migratorias, y se
elimina la pesca artesanal. Varias ciénagas en el Valle del Cauca han sufrido esta
suerte.
Las madres viejas o meandros de ríos que sirven
de divertículos para almacenar agua y propiciar la vida silvestre, están desapareciendo
también.
3. El diseño y construcción de represas para
fines de generar energía hidroeléctrica se han acelerado en la segunda mitad del siglo
XX, con un predominio de la concepción ingenieril y económica sobre las consideraciones
ecológicas. En corto tiempo el proceso ha hecho crisis, con el racionamiento de
1992-1993, en Colombia y Ecuador, que ha sacado a flote los errores cometidos al no
planear el mantenimiento de las cuencas utilizadas, porque todas las hidroeléctricas sin
excepción han descuidado proteger e incrementar la vegetación protectora.
Un ejemplo de errores costosos y de falta de
planificación ecológica es el proyecto Bayano de Panamá, con su embalse de 65.000 has.
y su presa de 70 m. (Mason, 1984, 230-231). Otro autor le asigna a esta represa una
superficie de 260 Km2 (Jaén Suárez, 1981, 86).
4. Igual cosa puede decirse de las aguas para
acueductos. La mayor parte de las ciudades grancolombianas afrontan la escasez de fuentes
hídricas próximas, y en el futuro las soluciones serán más costosas y aun
técnicamente contraindicadas.
El auge que ha tomado la urbanización en el
presente siglo ha aumentado los efluentes de las ciudades hasta un grado tal que se ha
convertido, con los residuos industriales, en la principal fuente de contaminación de los
ríos a lo largo de muchos kilómetros.
Algunas industrias, como la fabricación de
bebidas alcohólicas, papel, ingenios de azúcar y otras que requieren una gran masa de
agua para los procesos de transformación, aumentan la polución y con la eliminación de
residuos tóxicos, destruyen la vida acuática y afectan gravemente actividades como la
pesca, que antes se practicaba sin esos inconvenientes.
Contaminación del agua
Algunos autores han establecido unos requisitos de
potabilidad para el agua según el uso a que se le destine, así: Reservas naturales
- Esparcimiento - Criaderos de
peces - Agua potable para uso humano - Agua para el ganado - Riegos - Agua para procesos
industriales - Aguas para refrigeración - Navegación (Mason, 1984, 8, citando a Poels
1978 y otros). El mismo autor trae la siguiente lista de los principales contaminantes,
advirtiendo que ésta es una mínima parte del total de unos 1.500 de los cuales unas 90
sustancias orgánicas o combinaciones que pueden llegar a los ríos:
Clasificación de contaminantes
del agua dulce
Ácidos y álcalis.
Aniones (sulfuro, sulfito, cianuro).
Detergentes.
Residuos domésticos y abonos agrícolas.
Desechos producidos en el tratamiento de alimentos
(incluyendo procesos verificados en las granjas).
Gases (cloro, amoniaco, etc.).
Calor.
Metales (cadmio, zinc, plomo, etc.).
Nutrientes (especialmente fosfatos y nitratos).
Grasas y dispersantes de grasas.
Desechos
orgánicos tóxicos (formaldehídos, fenoles, etc.).
Elementos
patógenos.
Pesticidas.
Difenilos policlorados.
Sustancias radiactivas.
(ibíd., 9, 14, 17).
AGUA SÓLIDA
Nieve, hielo, escarcha y granizo son las
principales formas que adopta el agua sólida. Aunque las dos últimas suelen considerarse
dañinas para las plantas cultivadas, compensan estos inconvenientes con otras ventajas.
Todas al fundirse se transforman en agua líquida que humedece el suelo.
Los países ecuatoriales americanos de la porción
occidental han sido favorecidos por la naturaleza con la presencia de sierras y volcanes
nevados, fundamentales para mantener una red hidrológica rica y variada. La economía
peruana tanto prehispánica como contemporánea ha estado basada en las aguas de los
deshielos, que supieron ser captadas y distribuidas mediante trabajos, que desde el punto
de vista de la ingeniería, no tienen nada que envidiar a los de otros continentes y de
todas las épocas.
Sin embargo, desde el siglo XIX se ha constatado
que el límite inferior de la nieves perpetuas tiende a subir.
En nuestros
días se ha comprobado la elevación creciente de las nieves perpetuas en el Ruiz, Sierra
Nevada de Santa Marta, el Cocuy y otras alturas cordilleranas. Esta disminución del manto
nival se traduce en merma de las aguas de deshielo, y por eso la perspectiva que se
planteó en los numerales 3 y 4 para las hidroeléctricas y los acueductos, tiende a ser
cada vez más sombría.
Las formaciones naturales subpáramo, páramo y
superpáramo juegan importante papel en el mecanismo del almacenamiento del agua, debido a
las características climáticas y al tipo de vegetación que los recubre. Los tres obran
como reservorios, por la capacidad de retención de humedad.
La industria de la refrigeración es relativamente
nueva, así como la fabricación artificial de hielo. La primera, patentada por el
francés Charles Tellier (1828-1913) en 1872, mostró su eficacia en 1876-1877 en un barco
frigorífico para carne de la Argentina (Reynier et Broutet, 1944, 35-64), y se empezó a
usar a fines del siglo XIX en los barcos bananeros en el área circuncaribe, y para las
exportaciones en grande de carne de vacunos de Argentina a los mercados europeos. La
refrigeración a nivel doméstico ha transformado las prácticas culinarias en todo el
mundo, porque permite mantener a voluntad productos perecederos como pescado, leche,
carne, en estado utilizable en el momento deseado.
AGUA GASEOSA
El vapor de agua se halla en estado natural en las
nubes, neblina y otras formas en la atmósfera.
Sólo a fines del siglo XVII (1681) el
hugonote de Blois Dionisio Papin ensayó su marmita de vapor (Klinckowstroem,1980, 144);
pero en realidad el invento capital se debió a James Watt que perfeccionando una máquina
anterior de Newcomen, patentó el 1º de enero de 1769 la primera (ibíd., 160); murió en
1819, cuando el buque
Savannah con máquina de vapor cruzó el Atlántico (ibíd., 163).
La utilización del vapor tuvo aquí sus primeros
avances con motivo de la navegación en los ríos ecuatoriales y luego con la
construcción de ferrocarriles: inicialmente una y otra generaban vapor usando como
combustible la leña.
En
el siglo XX se ha intensificado el uso del vapor de agua.
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