SINOPSIS DE LOS VIAJES
Una breve sinopsis de los viajes es la siguiente:
A) EL PRIMER VIAJE
El Cronista ha mezclado todos los intentos de Drake por apoderarse de la plata en Panamá en 1572, pormenorizando únicamente la operación que hizo conjuntamente con un pirata francés (Testu, como sabemos), en la que cogieron un buen botín de plata, que se repartieron luego con una romana. Refiere que se encontró al pirata francés en el Océano y concertó con él ir a Nombre de Dios por la plata española. Tomaron unas lanchas y subieron por el río Chagres, y alcanzó la Venta de Cruces, donde robaron "buena cantidad de barras de plata" con las que volvieron a Nombre de Dios, y luego a cierto lugar de la costa al oriente de Cartagena, donde hicieron amistad "con ciertos negros cimarrones que andaban fugitivos" de Panamá y Nombre de Dios, los cuales les informaron de todo lo relativo al istmo. Los negros guiaron a los ingleses hasta cierto lugar por donde pasaban las recuas con la plata desde Panamá a Nombre de Dios. Tras repartirse el botín Drake siguió hacia Cartagena, capturando cerca de dicha ciudad la fragata de Juan de Chaves; operación sobre la cual nos da todos los pormenores, que debió recoger seguramente de testigos de dicha ciudad. Luego tuvo que huir cuando otro buque de Chaves trató de apresarle10.
B) EL SEGUNDO VIAJE
Lo denomina la segunda jornada de Drake y dice que la organizo
con "cuatro navíos gruesos, grandes y reforzados de tiros y de
gente de la más diestras que se le fue allegando, llevados de las
mismas alas de codicia". La arribada a América la sitúa en 1579 en
vez de 1578 y lo hizo a la Mar del Sur, según él, por haber dejado
"avispadas y alerta" las costas americanas del Atlántico. Señala
que en el Estrecho se le hundieron tres naves (no habla de la
deserción de la Elizabeth) y le quedo solo la suya, con la que
subió hasta Coquimbo, donde no pudo hacer nada porque los vecinos
se retiraron, y luego a Arica. Aquí silencia el botín de plata que
hizo, señalando por el contrario que "Pedro de Valencia, extremeño
natural de Trujillo, que a la sazón gobernaba aquel pueblo, aunque
con poca gente, le hizo con tanta valentía frente al pirata, que le
obligo a poner la suya de vuelta de la ciudad de Lima".
Valencia ordenó avisar a todos los puertos del norte, pero no se
notificó al Callao11, donde entró por sorpresa Drake que
"cortó de secreto con una lancha las amarras de algunos, de donde
recogió buena cantidad de barras de plata". Allí quiso atacar un
navío recién llegado de Panamá, pero se advirtió la presencia del
inglés y se aviso a la ciudad, poniendo a buen recaudo la plata de
la Aduana. Simón nos narra un episodio "heroico" de una señora que
alertó a los defensores, pero Drake había abandonado ya el puerto,
poniendo rumbo a Paita.
El Cronista narra luego la captura en la costa quiteña del mercante
pilotado por San Juan de Antón, a lo que ya nos hemos referido.
Capturó luego otra nave mercante que había salido de Guayaquil para
el Callao cargada de alimentos, mercancías, pólvora, brea, cebo y
jarcia; y siguió finalmente a las costas de Nueva España donde
apresó otro mercante que había salido de Panamá con vino, etc. para
ir a Nicaragua. Completó su jornada con la captura de la nao de
China en la que hallo un mapa "puntualísimo y verdadero de todos
aquellos mares, puertos, puntas y bahías, que no lo estimó en menos
que el resto de lo que hasta allí había pillado". No refiere la
recalada en California para carenar, que suple recogiendo el rumor
de que los indios le habían escrito para favorecerle pues habían
sabido "que venían ya otras gentes más valientes que los españoles
que ni oían misa, ni se confesaban, ni había entre ellos clérigos
ni frailes y que dejaban vivir a los indios como querían". Aquí
corta el viaje, sin explicar la ida a Oceanía y la vuelta al mundo.
Concluye el periplo diciendo simplemente que llego "al puerto de
Plemun y del al de Londres", donde fue bien recibido por la Reina y
nobleza "pues las riquezas con que entro a todos inclinaban a ello"
y añade que compró "grandes estados, rentas y juros, que todo fue
como beber salado para no aplacar la sed de su codicia, como
veremos"
C) EL TERCER VIAJE
Seguramente es el de mayor interés historiográfico por los
testimonios del Cronista. Anotó que lo hizo formando "compañía" con
la Reina Isabel, que llevaba 1/6 del botín (Drake tendría otra
cantidad igual y el resto sería para los soldados), pero no precisa
el enorme número de embarcaciones que llevaba, aunque exagera los
2.300 hombres hasta 7.000 hombres. Indica que su lugarteniente era
Christophoro Cartil, Martín Froviche y su Sargento Mayor a Antonio
Powelo. Relata luego su frustrado intento de apoderarse de la flota
de Indias en la ruta hacia San Lúcar, el saqueo de Vigo, el intento
de tomar las Palmas, el ataque a Cabo Verde y finalmente el ataque
a Santo Domingo, que nos narra con todo detalle pues Simón estuvo
en esta ciudad en 1613, como afirma, donde aún quedaban muestras de
la destrucción hecha por el Corsario. Utilizó además los pormenores
recogidos historiador por el Obispo Ávila.
El Cronista narra minuciosamente la huida de los pobladores, el
saqueo, el chantaje por abandonarla y las crueldades de los
protestantes, especialmente con los tres conventos de religiosos y
los dos de monjas, cuyas vigas llegaron a embrear para que ardieran
mejor. Anota además qque allí "estuvo este hereje pirata más de
treinta días, predicando en muchos de ellos la secta de
Lutero".
Pasa luego a referir el asalto a Cartagena, donde su Gobernador
Pedro Fernández de Bustos estaba de sobreaviso. Aquí Simón nos
ofrece un cuadro excelente de las medidas tomadas por los
defensores de una plaza española en vísperas de ser atacada. La
ciudad fue evacuada de todo, incluso de "todas cuantas imágenes
había en los templos, por librarlas del bestial furor de los
herejes". En el capítulo X describe el asalto, realizado el
miércoles de ceniza del año 1586 (9 de febrero); por 25 buques
(Drake había enviado efectivamente 10 naves a Inglaterra con el
botín de Cabo Verde y Santo Domingo), y anota que para entrar en la
ciudad se sirvió de dos negros apresados, a los que obligó a guiar
a los ingleses. Da detalles muy precisos del desembarco y defensa
de los vecinos, con nombres, etc. y en el capítulo XI detalla el
ataque los "luteranos", la deserción de algunos defensores, la
huida de los indios, y la arenga del Gobernador Pedro Vieques:
"hagamos demostración de nuestra sangre española y de la Fe
Católica que profesáis contra estos herejes". En el capítulo XII
refiere la entrada de Drake y la retirada de los pobladores a
Turbaco el 10 de febrero. Vino entonces el episodio antes citado de
la entrada de Drake en la casa del Gobernador, donde halló la
cedula real que le calificaba de corsario, lo que le produjo un
enorme disgusto. Simón asegura que el inglés sacó de esta ciudad un
botín de 400.000 ducados.
Drake abandonó Cartagena al cabo de dos meses, el 10 de abril.
Volvió luego brevemente para carenar y zarpo finalmente para
Inglaterra, despreciando los objetivos iniciales de ir a Nombre de
Dios y Panamá. Sabemos que esto no es cierto pues siguió viaje
hacia Cuba y luego a Virginia, arribando a Plymouth el 28 de julio
de 1586.
D) EL CUARTO VIAJE
El Cronista afirma que posteriormente Drake cayó en desgracia de
su Reina, omitiendo sus mejores actuaciones en Europa, como su
participación en derrotar a la Gran Armada en 1588 y las racías que
intentó contra la Coruña y Lisboa en 1589.
Para salir de su desgracia propuso Drake a la Reina atacar las
naves de la flota de la plata de don Francisco Coloma que habían
quedado en Puerto Rico en 1595 a causa de una enorme tormenta, y de
paso "no solo la plata de aquella nave de Puerto Rico, pero aún de
toda la que tenía Panamá, Nombre de Dios y Portobelo". La
expedición de Hawkins (esta vez le llama Juan de Aclés) y Drake se
monto con 27 barcos de los que seis eran de la Reina y llevaban a
bordo 2.500 hombres. Intento asaltar Las Palmas y fracaso
dirigiéndose entonces a Indias. Tras recalar en Guadalupe se
presentó ante San Juan de Puerto Rico el 22 de noviembre, donde fue
recibido a cañonazos, pues la plaza había sido fortificada. Simón
narra con énfasis la defensa y el incidente de que un artillero del
morro volara la mesa donde comían 15 ingleses "que pasaron desde
allí a tragar en el infierno otras mayores desgracias". También
refiere la muerte de Hawkins la elección de Drake como jefe de mar
y tierra y el abandono de Puerto Rico para ir a Tierrafirme. Aquí
anota que ataco Cartagena, defendida por don Pedro de Acuña, y ante
la imposibilidad de tomarla se dedico a capturar las canoas
perlíferas del Cabo de la Vela. Asoló Riohacha y luego incendió
Santa Marta, poniendo finalmente rumbo a Nombre de Dios, de cuyo
ataque se ocupa en el capítulo VIII, donde refiere como sorprendió
la ciudad guiado por un hereje español llamado Andrés Amador.
Pormenoriza luego las atrocidades cometidas con los vecinos y las
herejías con los objetos sagrados. También registra el intento de
atraerse a los negros libres, antiguos cimarrones, del pueblo de
Santiago del Príncipe, en lo que también fracasó, muriendo entonces
un "capitán Rodulfo, sargento mayor de la armada y sobrino del
Francisco Drake", lo que le afectó mucho.. Señala aquí Simón que le
consoló "un su grande amigo Dogmatista, predicador que saco de su
tierra..." a quien califica de "un hombre vil en su nacimiento,
lascivo, revoltoso, idiota y hechicero". A continuación narró el
intento de llegar a Panamá con una fuerza en lanchas por el río
Chagres mientras otra dirigida por Tomas Basbile (Baskerville) lo
hacia por el camino de Cruces. Baskerville fue derrotado por el
gobernador Alonso de Sotomayor, y Simón da detalles muy minuciosos
sobre el desastre ingles, como era de esperar, ensalzando por el
contrario las heroicidades españolas.
E) LA MUERTE DEL HEREJE
La derrota de Baskerville acongojó mucho a Drake que mando
incendiar Nombre de Dios y todas las canoas porque "sobre todas sus
maldades en la que más se ejercitaba era en pegar fuego con
particular complacencia, que parece se iba ejercitando en el que
había de padecer en los infiernos". Tras esto se retiró de Nombre
de Dios y siguió a Veragua con animo de ir a Nicaragua, pero no
pudo armar las lanchas que llevaba para remontar el río Desaguadero
y regreso a Portobelo, ya que seguía obsesionado con tomar Panamá.
Estaba muy enfermo varios de sus hombres acordaron darle veneno con
su camarero, pero Drake lo supo y dejó de comer, a menos de que
otro hubiera probado su comida una hora antes, por lo que según
Simón "tomaron los determinados otro medio que fue echar el tósigo
en un clíster o ayuda que le administraron, el cual debió ser tan
vehemente que al punto se le subió al corazón y le metió en unas
ansias y congojas tan infernales, que no veía cosa que no le
atormentase". Murió según dice y "se le quedó helada la lengua,
palpitando los ojos y temerosas sus niñas, la boca cárdena y
traspillada por donde le salía (si es que sale por allí) aquella
descomulgada alma que por carrera derecha daría en los infiernos".
Luego fue llevado a alta mar y sepultado en un cajón.
Es una biografía con moraleja, como vemos, como corresponde a la
hecha por un español del siglo XVII y clérigo además, como fue Fray
Pedro Simón.
10 |
Lo envió el Gobernador de Cartagena y Simón nos da una relación pormenorizada de los que embarcaron en dicho buque:"Entre los cuales iba Pedro Suárez de Guzmán, hijodalgo conocido, hermano de Juan Gutiérrez Tello, Tesorero que a la sazón era de la Contratación en Sevilla y un Fernández Centeno, caballero de Ciudad Rodrigo y Francisco González de Castro... El cual Castro también pretendió esa salida con otro navío y buena gente de mar y tierra que en su devoción ofrecían a la salida". Los españoles trataron de engañar al inglés presentándose como una nave prácticamente indefensa, pero Drake advirtió la estratagema y pudo reaccionar a tiempo, emprendiendo la huida porque como dice el Cronista "no venía a ganar honra, sino hacienda, sin poner a riesgo sus soldados. |
11 |
Simón anota un hecho desconocido en la historiografía y es que el emisario enviado por Valencia llegó a Pachacama, "donde a la sazón gobernaba un Corregidor llamado Pisa, que entendiendo ser solo alboroto del mensajero, por estar tan descuidados en aquellas costas de que algún enemigo llegase a infestarlas, le prendió y aún estuvo determinado a estirarle el cuello con sospecha no fuese aquello algún principio de alzamiento". Lo soltó luego, pero tarde para poner a Lima en estado de alerta. |
