3.- CICLO VEGETATIVO Y CALENDARIOS AGRICOLAS


Dada la enorme dispersión del cultivo del maíz en la América precolombina resulta difícil señalar su ciclo vegetativo, sujeto a factores cambiantes de latitud (se cultivaba en los dos hemisferios), altura y tipos de suelo. En el Caribe parece que llegaba a acortarse a sólo tres o cuatro meses - y nos referimos naturalmente al maíz indígena, no al creado posteriormente - y aún parece que había un maíz que se daba a los cuarenta días de plantado, pues Fernández de Oviedo, que vivió en las Antillas y zona circuncaribe (Panamá, Colombia, etc.) escribió: " Este maíz, desde a pocos días nasce, porque en cuatro meses se coge, e alguno hay más temprano, que viene a tres. E otra simiente hay que se coge desde a dos meses despues que se siembra. Y en Nicaragua, que es una provincia de Tierra Firme, hay simiente de maíz que viene a recogerse a los cuarenta días; pero es poco lo que se coge dello, e menudo, e no se sostiene, ni es sino para un socorro en tanto que llega el otro maíz de los tres meses o cuatro. E aquesto de los cuarente días se hace a fuerza de riego y de la manera que adelante se dirá"31 . Los mayas postclásicos o yucatecos lo sembraban usualmente en mayo y lo cosechaban a partir de noviembre32 . El Padre Landa observó a este respecto "desde mediados de enero hasta abril labran, y entonces con las lluvias siembran"33 . En el centro de México se mantenía el mismo ciclo, con una pequeña desviación, pues las lluvias que fertilizaban los campos solían transcurrir entre los meses de junio y septiembre34  . Los incas de la sierra lo sembraban entre agosto y septiembre y lo recogían a partir de mayo. Parece por tanto que el ciclo de crecimiento del maíz era algo mas largo en el Perú (unos ocho meses) que en Mesoamérica (unos seis meses). Ahora bien, este ciclo podía acortarse mucho en función de los tipos de suelo, la irrigación y los abonos. Los aztecas lograban obtener hasta dos cosechas anuales mediante la agricultura intensiva, y los mayas clásicos parece que consiguieron obtener hasta tres cosechas en las tierras bajas del Pacífico35  . Donde no pudo acortarse fue en el Perú, pese a que la producción de maíz se hacía con abono e irrigación, ya en la costa no llovía y en la sierra se registraba una pluviosidad insuficiente y variable según las regiones; unos seis meses en su parte norte y unos tres en la sur (diciembre a marzo)36.
Es muy probable que la necesidad de fijar el ciclo apropiado del cultivo de maíz creara los sistemas de cómputos del tiempo en las altas culturas. Los mayas clásicos llegaron así a determinar los bisiestos, pues como ha escrito Morley muy pronto se dieron cuenta de que "no disponiendo de un mes flexible que pudiera recoger el cuarto día extra, el año comenzaría a adelantarse al año verdadero. El aumento ascendería a 15 días en el lapso de sesenta años. Si se dejaba que esa discrepancia se dejara sin corregirse, las estaciones del año del agricultor, se habrían transtornado rápidamente, y la época para quemar el bosque, en lugar de caer hacia el final de la estación seca, habría ido retrocediendo hacia febrero, enero, etc. hasta que su calendario les hubiera ordenado quemar los bosques en lo más riguroso de la estación de las lluvias"37 . Los mayas tuvieron dos calendarios, como es sabido, uno solar, el haab, que constaba de 19 meses de 20 días, mas cinco adicionales para completar los 365, y otro religioso, el tzolkín, de 260 días. El cultivo del maíz se regía por el primero, lógicamente, ya que el segundo solo marcaba festividades religiosas, algunas relacionadas con el maíz, ciertamente. En el calendario solar fijaban los tiempos de sembrar (mayo), cuidar el crecimiento de la planta (mayo a septiembre), cosechar (noviembre) y preparar el terreno (enero a abril).
Los aztecas tenían igualmente los dos calendarios mesoamericanos solar y religioso. El primero, llamado xiuhpohualli, constaba de 18 meses de 20 días mas los cinco adicionales necesarios para completar los 365, que por cierto eran aciagos. El segundo, llamado tonalpohualli era una especie de año con 13 meses de 20 días, completando un ciclo de 260 días. El solar era el que regía el ciclo productivo del maíz, con numerosos ritos y ceremonias. Así el primer mes o Atl Caualo era el de la "carencia de agua"; el segundo o tlacaxipeualiztli era el de las ceremonias para las siembras; el cuarto o huei tozoztli era indicado para propiciar la buena cosecha; el quinto o Toxcatl el de "sequía", el octavo o hueitecuilhuitl las del maíz nuevo; el décimosexto o Atemoxtli el de la "caída de las aguas", el décimooctavo o Izcalli el del "crecimiento" (durante el cual se hacían fiestas al maíz tostado), etc., pero en los otros meses se hacían igualmente fiestas pidiendo la lluvia o propiciando la fertilidad de los sembrados38 .
Los incas ciñeron enormemente su calendario al cultivo del maíz, pues pensaron que el ciclo vital de esta planta estaba sujeto a unos momentos precisos, pasados los cuales no se podía sembrar, ni regar, pues se estropearía la cosecha. Su preocupación por fijar los solsticios les llevó a construir relojes solares - una monolitos - en todo el imperio (que abarcaba los dos hemisferios, ya que el ecuador terrestre cruzaba sus dominios) y a elaborar un rígido calendario relacionado con el ciclo vital de nuestra planta39  . El maíz se sembraba en el noveno mes del calendario inca, chacra yapui quilla, correspondiente a nuestros meses de agosto-septiembre ( en la costa no se hacía hasta el mes de diciembre) y se cosechaba en el quinto mes del calendario o Ayirway, que equivalía a los nuestros de abril-mayo (en muchas de las chacras de la sierra se recogía mas tarde, en el mes Aymuray, que corresponde a mayo-junio40 ), pero casi todos los meses había que realizar alguna labor en el maízal, como lo indica el calendario de Huamán Poma de Ayala41 . Así en enero había que limpiar los campos, en febrero y marzo cuidar las semillas ahuyentando aves y alimañas, en abril recoger el maíz, en mayo desgranarlo y almacenarlo, en agosto y septiembre sembrar el maíz y trillar el grano aprovechando el gran viento del norte, en octubre ahuyentar los pájaros y alimañas de las sementeras - labor que por lo regular se encomendaba a los adolescentes42 -, y en noviembre comenzar la irrigación del sembradío hasta que llegaran las lluvias. Baudin registra la laboriosidad de la familia inca, que tras recoger el maíz en mayo "juntaba las hojas, desgranaba las espigas, apartaba los granos y separaba las semillas cuando sabía ser previsora; ese maíz tierno era bueno para comerlo, pero no para la chicha"43 . El mismo autor anota el campesino inca trabajaba en julio las tierras del sol y del Inca y posteriormente comenzaba a preparar sus tierras para la siembra de maíz, que hacía nuevamente en agosto y septiembre.
En la América precolombiana no se conoce la alternancia de cultivos con el maíz, ni con otras plantas. Por lo menos no han llegado a nosotros fuentes informativas que lo confirmen. Lo que si parece que se practicó es la siembra del maíz con otro tipo de plantas alimenticias, principalmente el fijol (Phasaoleus), sobre todo en Mesoamérica. Los frijoles no lograban restituir las materias orgánicas que destruye el maíz, pero nitrogenaban el suelo. Los testimonios españoles de haber encontrado sementeras indígenas de maíz y frijol son abundantes. Para muestra puede servirnos Juan de Castellanos, quien al narrar el asalto español dirigido por Alonso Luis de Lugo al pueblo de los caciques Marubare y Arobaro de Santa Marta afirma que los naturales " entre verdes maíces y frisoles estaban todos puestos en acecho"44  . Morley anota que los mayas colocaban a veces en el mismo hoyo donde depositaban el maíz semillas de frijol o de calabaza45 , y los incas acostumbraban a sembar quinoa con el maíz, según testimonia el Inca Garcilaso "Con el maíz sembraban una semilla que es caso como arroz, que llaman quinua, la cual también se da en tierras frías"46  . Todavía en la actualidad los indios ecuatorianos suelen sembrar maíz y frijol juntos, y en los bordes del maízal quinua (chenopodium quinoa) y chochos (lupinus spp)47 .

 

31
Fernández de Oviedo, Gonzalo: opus cit., t.I., p. 227.
32
Morley, Sylvanus G.: La civilización maya, México, 1975, p. 151.
33
Landa, Fray Diego de: Relación de las cosas de Yucatán, México, 1938, p. 106.
34
Katz, Friedrich: "Bases económicas". En De Teotihuacán a los Aztecas. Antología de fuentes e interpretaciones históricas, México, 1971, p. 461.
35
Katz, Friedrich: opus cit., p. 461.
36
Murra, John V.: La organización económica del estado inca, México, siglo XXI, 1980, p. 30
37
Morley, Sylvanus G: opus cit., p. 245.
38
Meade, Joaquín: opus cit., p. 96-99.
39
Murra, John V.: La organización económica …, p. 42.
40
Murra, John V.: opus cit., p. 46-47.
41
Guamán Poma de Ayala, Felipe: Primer Nueva Crónica y Buen Gobierno, edic. facsimilar, París, 1938, fl. 237-255.
42
Lo mismo se hacía en el Caribe, como indica Fernández de Oviedo: "Y cuando está bien crecido (el maíz), es menester ponerle guarda, en lo cual los indios ocupan los muchachos, y a este respecto los hacen estar encima de los árboles y de andamios que les hacen de madera e cañas, e cubiertos como ramadas (por el sol e el agua), e a estos andamios los llaman barbacoas, e desde la barcacóa están contínuamente dando voces, ojeando los papagayos e otras aves que vienen a comer los maizales". Fernández de Oviedo, Gonzalo: opus cit., t. I, p. 227.
43
Boudin, Louis: La vida cotidiana en el tiempo de los ultimos incas, Buenos Aires, Hachette, 1955, p. 260.
44
Castellanos, Juan de : Obras de..., Bogotá, Biblioteca de la Presidencia de la República, 1955, t. II, p. 434.
45
Morley, Sylvanus G.: opus cit., p. 149.
46
Garcilaso de la Vega, Inca: Obras completas del...., Madrid, Atlas, 1963, t. II, p. 150.
47 
Cotachi, María Mercedes, Suzanne Gouin y María Eugenia Quintero: Semillas del maíz, Quito, C.E.D.I.M.E., 1986, p. 27.
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