13 demayo.A las 9 tomamos el camino de Chitagá; estaba lloviendo y los caminos estaban empapados; una rampa tallada en el neis nos llevó al poblado en donde encontramos una caliza que contenía conchas. La roca, inclinada de 6º a 7º está recubierta de bloques de una arenilla rojiza con huellas de restos orgánicos: probablemente pertenece al “bunter Sandstein” y la caliza es probablemente la base del terreno cretáceo, la caliza neocomiense (ver las conchas en las rocas traídas).

El lecho del río Chitagá está, en primer lugar, formado por neis y un poco más allá por arenisca.

A las 3 llegamos al poblado:

Altitud
2.325 metros
Temperatura 
16º

Desde Pamplona nos alumbrábamos con velas de una cera verde, vegetal, extraída de los granos de la Cerica mirrífera, laurel muy común en los bosques de las regiones templadas.

14 de mayo. El tiempo era incierto cuando montamos a caballo; íbamos a atravesar un páramo muy temido: el Almorzadero. Más allá de Chitagá, en el río de El Fraile, tributario del Apuro (sic) el barómetro dio las siguientes indicaciones:

Altitud 
2.398 metros
Temperatura
14º

Subíamos constantemente; en las chozas de Comacuata, nuestra altitud ya era de 3.465 metros y la temperatura de 16º a las 4 de la tarde llegamos al punto culminante del páramo del Almorzadero. La ascensión había durado 9 horas.

Altitud 
3.924 metros
Temperatura

Yo ya no estaba acostumbrado a una temperatura tan baja y tuve muchas dificultades para llevar a cabo la observación barométrica: el Almorzadero es un paso peligroso si a uno lo sorprende una tormenta de nieve y es notable el número de cruces de madera clavadas por los campesinos que llegaron a la cima del páramo sin dificultades. Desde Chitagá habíamos observado la arenisca y cerca de la cumbre reconocimos un magnifico afloramiento carbón.

En una hora bajamos a la hacienda de Hato Jurado.

Altitud 
3.196 metros
Temperatura a las 5 
11º

No habíamos dejado la arenisca.

15 de mayo. De Hato Jurado continuó el descenso hasta Cerrito donde llegamos después de 2 horas de marcha.

Altitud
2.575 metros
Temperatura 
17,2º

Seguimos descendiendo y una hora después llegamos a Concepción.

Altitud  
2.070 metros
Temperatura
24º

Continuamos por el valle del río Cerrito; cerca de Concepción la caliza con conchas aflora por todas partes; se ven las entradas a varias cavernas, obstruidas por las plantas. Durante una hora caminamos sobre bancos de calcáreo sin suelo ni vegetación, horizontales y que al paso por nuestras monturas producían un sonido que indicaba que debajo había cavidades. Nos encontrábamos sobre la ribera occidental del río Cerrito que corre hacia el Sur; sobre la ribera opuesta se hallan escarpes formados por areniscas.

Antes de entrar en el pueblo de Llano anciso (sic) en donde debíamos permanecer, visitamos una fuente termal muy abundante, cuya agua no tenía ningún sabor y sedimentaba azufre; su temperatura era de 55º.

Altitud de las fuentes  
1.907 metros
Temperatura del aire a las 2   
28,5º
Temperatura del aire a las 3 
22,8º
Altitud de Llano anciso
1.618 metros

Llano anciso se encuentra sobre la orilla izquierda del río Tequía, conocido también con el nombre de Quesada Barsal. ¡Esta población está rodeada de altas montañas y en ninguna parte había yo visto tantos cotos!.

Antes de Llano anciso, al borde del Tequía, cerca de un puente en donde desemboca el riachuelo “El Caliche”, comienza un depósito calcáreo de 6 a 12 metros de espesor, formado por un agua mineral acidulada. Este calcáreo reposa sobre la arenisca que seguimos durante más de 2 millas; es blanco, compacto, globular en ciertos puntos y recuerda una disposición oolítica.

En esa toba se han reconocido varias grutas, vimos varias, y se nos ha afirmado que se extendían por debajo del lecho del Tequía y que al recorrerlas el ruido producido por el agua del torrente se podía oír claramente. En esas cavernas se encuentran esqueletos porque los indios, antes de la Conquista, las utilizaban como cementerios.

Las fuentes que salen de la caliza del Tequía son incrustantes; las hojas y las ramas que se encuentran dentro de esas fuentes se ven recubiertas de un revestimiento calcáreo.

Me llamó la atención el tamaño de los cotos que padecen los habitantes de esa localidad.

16 de mayo. Al seguir el estrecho valle del río Cerrito, afluente del río Sogamoso, llegamos a Capitanejo, en donde nos sorprendió la alternación de la caliza con conchas con la arenisca con huellas de organismos. Cerca de la población se explotaba una mina de plomo, una galena de grandes facetas.

A la 1 nos detuvimos en la plaza para almorzar a la sombra de un magnífico búcaro, que había crecido al lado de una palma real de gran altura; a las 2 la temperatura a la sombra era de 31º. 

Altitud de Capitanejo 
1.774 metros

Después de haber atravesado el río de Capitanejo, subimos una rampa, avanzando al sur y ya de noche llegamos a Tipacoque.

17 de mayo. Tipacoque es un antiguo convento de benedictinos:

Altitud
1.935 metros
Temperatura a las 9
22 ,5º

Después de 5 horas de marcha entramos en Soatá:

Altitud 
2.019 metros
Temperatura   
20º

A las 6 de la tarde habíamos bajado a Sogamosito, cuya altitud es de 777 metros con una temperatura de 19; el alcalde nos alojó en un local donde pasamos la noche combatiendo enormes ratas.

18 de mayo. Salimos a las 8 de Sogamosito y entramos a las 10 a Susacón.

Altitud
2.545 metros
Temperatura 
18,3º

Subimos por una cuesta hasta el Alto de Ocativá.

Altitud   
3.434 metros
Temperatura a la 1 
13,9º

El descenso del Alto a Sátiva duró 3 horas.

Altitud de Sátiva 
2.428 metros
Temperatura a las 4
23º

Llegamos en un día de fiesta y la afluencia era grande debido a una procesión en honor de San 0gJosé. Toda la población india estaba ebria de chicha, así que fuimos a acostarnos en una población situada arriba de La Parroquia.

19 de mayo. En Sátiva, al salir el sol:

Temperatura
11º

Subimos hasta un sitio llamado Portachuelo. Es un páramo que hay que pasar para llegar a Cerinza.

Altitud de Portachuelo    
3.108 metros
Temperatura  
12,8º

La cima de Portachuelo presenta escarpes formados por capas de arenisca que alternan con capas calcáreas. La ruta que seguimos hasta Cerinza, a donde llegamos a las 5, es la menos quebrada de las que habíamos recorrido en la Cordillera Oriental: estábamos al borde de la meseta de Bogotá.

Praderas, campos de trigo, ganado que pastaba y casas cubiertas de paja recordaban el clima de Europa.

Altitud de Cerinza
2.659 metros
Temperatura a la 8 de la mañana
13,3º

20 de mayo.— Salimos a las 9 de la mañana y a medio día entramos a la población de Santa Rosa, donde hicimos una observación barométrica.

Altitud 
2.637 metros
Temperatura a la 1 
20,6º

Nos aseguraban que en Santa Rosa se encontraban menas de hierro excesivamente pesadas. Al pedir informes nos llevaron a donde el herrero para mostrarnos una gran pieza de esa mena, que le servía de yunque. Cuál sería nuestra sorpresa al reconocer en el dicho yunque, una masa de hierro metálico de forma bastante irregular con numerosas vacuolas en su superficie y recubierta de un barniz carmelita y que tenía, en una palabra, todo el aspecto de una masa de hierro meteórico.

Esta bella masa de hierro había sido encontrada el sábado santo del año 1810 por una niña, Cecilia Corredor, sobre la colina de Tocarita, a un cuarto de legua al este de Santa Rosa. Todavía pudimos ver, al indicarnos el sitio, una cavidad no muy profunda, de donde el bloque había sido retirado; este objeto, evidentemente cayó en la noche que precedió al sábado santo, porque nadie lo había visto antes, aun cuando el punto de la loma en donde fue encontrado se halle cerca de un sendero que los habitantes de la población toman ordinariamente para ir a buscar leña en el bosque y lo que apoya esta opinión es que, esa misma noche, habían visto un globo de fuego que avanzaba a gran velocidad, a ras de tierra hacia el SO. La masa de hierro de Santa Rosa quedó depositada en la alcaldía durante 8 o 10 años y después el herrero la utilizó como yunque.

Hicimos venir a Cecilia Corredor (en ese entonces una mujer de 20 a 25 años) a quien considerábamos la propietaria del mineral y le pagamos por el precio que pidió: 20 piastras (100 francos). Tan pronto como corrió la noticia de nuestra compra, vinieron gentes a ofrecernos pedazos de hierro de los que compramos una docena de muestras. Todos los habitantes de Santa Rosa poseían minerales.

En un país en donde el hierro es una rareza, se consideraban felices de haber encontrado algo que podían utilizar como un martillo. Los numerosos pedazos de hierro establecían, sin lugar a dudas, el origen cósmico del metal; en efecto, la mayor parte de ellos habían sido recogidos después del descubrimiento de la gran masa, sobre campos cultivados en donde antes del sábado santo, no existían.

Una vez en posesión del yunque de Santa Rosa, reconocimos, aun cuando tarde, que en vista del estado de los caminos y de los medios de transporte a nuestra disposición, era imposible llevarlo debido a su peso. Al cubicar la masa encontramos que debía pesar cerca de 750 kilogramos. A pesar de todas las recomendaciones que hicimos al gobierno de Colombia, para que esa bella muestra de hierro cósmico fuera colocada en el museo de Bogotá, todavía se encuentra donde lo compramos.

Al salir de Santa Rosa nos tuvimos que contentar con llevar un fragmento de algunos gramos para analizarlo; es hierro maleable, de grano muy fino y extremadamente dulce; en Bogotá obtuve el siguiente resultado:

De la gran masa 
De una muestra   de 681 gramos   
De una muestra de 561 gramos
Hierro 
91,4  
91,2
 91,8
Níquel
8,6 
8,2       
6,4
Residuos
insolubles
en ácidos   
0,3
Materias
indeterminadas  
0,3 
1,8
100,0      
100,0 
100,0

Desde entonces se ha descubierto en Rasgatá sobre la meseta de Santa Fe, a poca distancia de las minas de hierro de Zipaquirá un pedazo de hierro meteórico con un peso de 22 kilogramos y que dio el siguiente análisis:

Hierro      
90,8
Níquel 
7,9
Materias indeterminadas
1,3
100,0

Añadiré que por un acto de cortesía al cual me asocié, hicimos forjar con el hierro de Santa Rosa, una hoja de espada que ofrecimos al Libertador Simón Bolívar. Una inscripción decía que ésta había sido hecha con hierro caído del cielo para la defensa de la libertad, algo realmente cursi, además que resultó ser una hoja de espada detestable.

De Santa Rosa fuimos a Duitama.

Altitud 
2.537 metros
Temperatura 7 de la mañana 
10º

21 de mayo. De Duitama a Paipa gastamos dos horas por un camino en buen estado.

Altitud
2.574 metros
Temperatura a las 10
13,9º

Cerca de la población existe una fuente termal muy abundante. El agua sale de la arenisca en varios puntos sobre el lecho de un riachuelo; es ligeramente gaseosa, no es sulfurosa, muy cargada de materias salinas pues deja sobre el piso eflorescencias que son recogidas y vendidas bajo el nombre de “salitre”, al precio de 13 reales la carga de 10 arrobas; esta sal se le da a los caballos y al ganado y se venden alrededor de 1.000 cargas anuales: en gran parte es sulfato de soda con una fuerte proporción de sal marina. El termómetro colocado en tres fuentes distintas indicó:

73,9º 
57,2º
67,8º

En Bogotá analicé el agua de Paipa y obtuve el siguiente resultado por 1.000 partes:

Sulfato de soda    
32,9 por 1.000
Cloruro de sodio      
11,5
Bicarbonato de soda      
0,7    
Carbonato de calcio
0,1
Agua 
954,8
1.000,0

Esta es un agua termal muy cargada, de la cual se podría obtener muy buen resultado desde el punto de vista médico. 

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