CAPÍTULO I

Partida hacia Colón, El Istmo de Panamá - Un Incidente gracioso - La Isla de Watling - El Paso de la Isla Crooked - La Isla de Navassa - Una Ojeada a Cuba - Llegada a Colón.

A la mitad de un día soleado de mayo de 1880, estaba en el muelle de la Pacific Mail Steamship Company en la Calle Canal, listo para embarcarme hacia California a través del Istmo de Panamá. El barco se puso en marcha y rápidamente pasamos entre una red de naves, por el viejo Trinity, Castle Garden, y las mil y una vistas conocidas por todos en Nueva York. Venían en el barco un buen número de pasajeros de primera, que en cortísimo tiempo se instalaron en los limpios y amplios camarotes del Colón. El viaje apenas comenzaba y teníamos ocho días de travesía ante nosotros. La vida a bordo de todos los vapores es casi la misma: para los viajeros experimentados, las comidas son de primordial importancia, junto con la comodidad del colchón en el cual poder anclarse en las noches para revivir los eventos del día y especular sobre qué servirán en el desayuno al día siguiente. La complacencia al viajar por mar en gran parte depende de si se hace sólo o se comparte el camarote con dos o tres personas en forzosa intimidad. Si los otros son viajeros duchos y alegres, todo va bien; pero generalmente no lo son y se miran entre sí como si se dijeran: "Caramba,.¿que haces tú aquí"? Entre más cultos son, se vuelven más agresivos cuando no están acostumbrados a viajar. Guardan un fuerte parecido con un grupo de perros extraños entre sí y sueltos en un mismo lugar, ya que prefieren reñir a hacer cualquier otra cosa. Es corriente para muchos el retirarse a sus camarotes apenas el barco comienza a encontrar marejadas. No es agradable ver ni oír las víctimas de mal de mer * y ellas resultan totalmente inapropiadas para los efectos sentimentales y artísticos.

Un incidente ocurrido a dos de nuestros compañeros de viaje causó gran hilaridad. Uno de ellos era un corredor de bolsa de Nueva York sumamente obeso y alegre y el otro un ingeniero civil, alto y delgado, ambos ocupaban el mismo camarote rumbo a la Costa del Pacífico. El gordiflón apenas si cabía en su litera que llenaba por completo, y por supuesto era la de abajo. El ingeniero, quien medía seis pies y dos pulgadas, dormía en la de arriba. En las suaves y calmadas horas de la vigilia se escucharon tres gritos angustiosos de: "¡ Camarero! ", provenientes del individuo obeso. . Una mujer en camisón entró corriendo al vestíbulo y preguntó con ansiedad si el barco se hundía. No se le hizo caso y se procedió a investigar el origen de los gritos. La litera del hombre alto se había roto por la mitad y había caído por la abertura quedando en la posición de una cuchilla medio doblada. El hecho en sí hubiera producido poca trascendencia de no haber sido porque la caída fue detenida por la circunstancia de que la región trasera de su cuerpo vino a dar en el estómago del corredor de bolsa de Nueva York, quien naturalmente se sintió agraviado por el atrevimiento. El de piernas largas estaba aprisionado en la rotura de la litera y el obeso apretujado en la suya. Con la ayuda de otros se logró sacar al ingeniero y la paz volvió.

El servicio que brinda la Pacific Mail es de alta calidad. Contándolas todas, he viajado con ellos once veces por el Atlántico y el Pacífico y al comparar mis experiencias con otros barcos, puedo asegurar que no los hay con mejores oficiales ni buques mejor conservados.

La primera tierra que avistamos era la Isla Watling o San Salvador, que fue la que encontró Cristóbal Colón durante su inmemorable viaje en octubre de 1492.**

San Salvador es una isla pequeña, en las Bahamas, que constituyen una cadena de islas e islitas pertenecientes, como es de todos sabido, a la Vieja Inglaterra. Cruzamos por el Paso Crooked, un estrecho de mar entre algunas de las islas de este grupo. En una de ellas hay un faro. Es costumbre que los vapores dejen algo para el cuidador en forma de provisiones y periódicos para ayudarlo a pasar el tiempo. Es un lugar solitario. La isla de Navassa ha alcanzado alguna fama por sus depósitos de guano, que se embarca principalmente hacia el sur de los E.E.U.U. La próxima tierra que vimos fue el extremo este de Cuba, "La Reina de las Antillas", y pasamos por el Cabo Maisi, cerca del faro de piedra. A unas 94 millas al este está Haití***, "La República Negra", como acertadamente le ha llamado Sir Spenser St. John en su admirable libro.

El tiempo pasó rápidamente mientras comíamos, dormíamos, caminábamos, leíamos, conversábamos y nos preparábamos para desembarcar en Colón. Como se nos había dicho que

llegaríamos a tierra al amanecer, yo me levanté poco antes de las cuatro y media y subí a cubierta antes que el gris de la luz temprana diera paso al día. Pude ver en la distancia las montañas, cuyas bases estaban envueltas en bruma. El Capitán Griffin, a quien siempre recordaré con placer, me informó que eran los Andes de Sur América. Y para mi asombro, mientras el buen barco avanzaba, una deliciosa fragancia llenó el aire. Comenzaba el verano en el Istmo; había llovido abundantemente; toda la naturaleza sonreía y el olor venía de millones de flores silvestres y árboles florecientes. Aquellas personas que hayan leído sobre viajes a las islas de las Especies recordarán que los tripulantes de los barcos en esos mares han percibido la misma deliciosa fragancia a 50 o 100 millas de distancia.

Poco a poco amaneció. El sol se elevó más en el cielo y la bruma se disipó y entramos a la Bahía de Limón, o Navy Bay, como la llaman algunas cartas marinas. Frente a nosotros estaba Colón. La isla lleva este nombre, por la palabra española equivalente a Colombo, el gran descubridor que era italiano, nacido en Génova y fue quien le puso el nombre de Bahía de la Marina. Ante nosotros había muchos muelles, barcos y veleros con el ambiente usual de los puertos, bordeado de palmeras y un denso manglar al fondo. Todo tenía aquel peculiar tinte verde claro que solamente se contempla en los trópicos.

 

*
En francés en el original.
**
Vida y Viajes de Colón por Washington Irving - Hay traducción al español.
***
"Haití".

 

Comentarios (0) | Comente | Comparta