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CAPÍTULO IIColón, la Ciudad Atlántica del Istmo - Su Localización - Su Clima - Sus Estaciones - Salubridad - Mount Hope o Monkey Hill. El Colón de "hoy" no es el de "ayer". El Colón del 29 de mayo de 1880, cuando desembarqué, lo destruyó el fuego del 31 de marzo de 1885, durante una revolución en el Istmo, que produjo una pérdida de $12,000,000 y era el único caserío en la isla, que se designaba en algunos mapas como Manzanillo (1). Es de formación coralífica, construida por esas infatigables trabajadores del mar. Su longitud es de tres cuartos de milla por un tercio de milla de ancho, con una ligera superficie, tal vez como de tres pies sobre el nivel del mar y está unida con la tierra firme por un terraplén del ferrocarril. Esta ciudad está justamente a 1980 millas de Nueva York. Su calle principal está frente al ferrocarril que la une con Panamá, en el Pacífico. En 1880 no tenía un tipo particular de arquitectura digno de mención: dos edificios con arcos moriscos en la parte superior e inferior, reflejaban el estilo español. La mayoría de las fábricas o talleres eran de madera y fueron arrasados por las llamas. El lugar es caliente e insalubre en la llamada estación seca o saludable, mientras se convierte en foco mortal y pestilente en la lluviosa, la que dura casi ocho de los doce meses del año. El centro de la ciudad era una laguna, con casas construídas a su alrededor o sobre ella. No tenía virtualmente ningún desagüe o había uno tan pequeño como para no poder cambiar sus aguas fétidas, fermentadas y mortales. Frente a la calle principal estaban los muelles de las diversas compañías navieras. La parte agradable de Colón se llama "La Playa", y se encuentra lejos de la ciudad y de aquella laguna. Dispersas por este lugar había muchas casas elegantes y cómodas que las ocupaban los oficiales del Ferrocarril de Panamá, los empleados de las compañías navieras y otras personalidades. Mientras residí en Panamá siempre consideré un placer ir a Colón en las noches magníficas de luna durante la estación seca y caminar por esa bella playa para observar las inmensas olas, cuando entraban desde el vasto Atlántico y levantaban sus crestas elevadas hasta encontrarse con el arrecife de coral, rompiéndose y cubriendo la orilla con su espuma plateada. El pueblo tenía, y conserva aún, una iglesia muy hermosa edificada por la Compañía del Ferrocarril de Panamá después de terminada la vía del hierro (2). Es un edificio gótico de proporciones clásicas, hecho de piedra oscura de la cantera del Bohío Soldado*,(3) en la línea del ferrocarril. Supe que la bendijo el finado Obispo Potter, de Nueva York. Más allá de la iglesia y a un costado, frente al viejo y famoso Washington -- un edificio antiguo-- hay un monumento o columna que igualmente levantaron los empleados del Ferrocarril de Panamá. En su base se leen los nombres de Aspinwall, Stephens y Chauncey, promotores y fundadores de la empresa. Frente al Washington hay un magnífico grupo de cocoteros. Son, sin duda, los árboles más gráciles que se pueden encontrar en los trópicos. El Capitán Griffin, del Colón, me dijo que hay cerca de cien variedades en el territorio panameño. Más allá de la iglesia está el Hospital del Ferrocarril de Panamá, frente a un denso manglar y cuya espalda da sobre el mar. El terreno de la isla lo ocupaban las clases trabajadoras, las que constituyen un grupo completamente cosmopolita, y los había de todo tipo--negros, blancos; amarillos--,autóctonos y extranjeros. Antes de terminar con Colón, deseo mencionar una vez más su clima, ya que él puede significar salud o enfermedad. Al llegar a Panamá, el Decano de la Facultad de Medicina, un colombiano, me dijo acertadamente que las estaciones se dividían así: "Primero tiene usted la estación lluviosa, del 15 de abril al 15 de diciembre, cuando la gente muere de fiebre amarilla, en cuatro o cinco días; luego llega la estación seca o saludable: del 15 de diciembre al 15 de abril, cuando la gente muere de fiebre perniciosa en un período de 24 a 36 horas". Mis cinco años como practicante de la medicina en Panamá confirmaron ampliamente sus opiniones y ésta es la mejor división de las estaciones que conozco. Y a propósito del clima, la enfermedad y la muerte, quiero decir unas palabras acerca de "Mount Hope" (4) o "Monkey Hill", ya que este lugar se ha convertido en la última morada de miles de personas. Es el cementerio de Colón. "Mount Hope" es su nombre de pila y "Monkey Hill" es como se le llama comúnmente. Se llega a él por tren, y los vagones fúnebres son tan comunes como los de pasajeros o de mercancías. Desde que de Lesseps trajo sus obreros para trabajar en el canal, el 28 de febrero de 1882, miles y miles se han enterrado allí. Durante dos épocas de epidemias se dice que por varias semanas las muertes fluctuaban continuamente entre 30 y 40 por día.
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