DISCURSO XI.
Del palo del Brasil , que se halla en la provincia de Santa Marta, y se llevan los extranjeros
§ I.
Pensarán algunos que este palo se llama del Brasil porque solo se halla en el Brasil , y de allí viene á Europa. No es así no hay mas razón para ello que el haberse descubierto primero en el Brasil que en otra parte de la América, porque Americo Vespucio descubrió aquella costa del Brasil antes que Cristóbal Colombo la Tierra Firme y provincia de Santa Marta. Por lo demás, como se llama del Brasil, podía llamarse palo de Santo Marta, por hallarse con abundancia en esta provincia. Hállase junio á la misma ciudad capital de Santa Marta hállase en las inmediaciones del río de la Hacha. De esta ciudad del rió de la Hacha, hasta el valle de Upar, ó ciudad de los Reyes, corre un gran trecho de tierra donde se levantan montes de este leño, y del valle de Upar hácia la Nueva Valencia, sigue el camino real por entre montes de árboles del Brasil. Y porque, como todos saben, es el Brasil (que así los tintoreros absolutamente llaman el leño) un renglon considerable de comercio, por lo que sirve para los tintes, quiero mas indubitablemente explayarme en el asunto, y mostrar para utilidad del comercio español , como con el dedo, los sitios en que se halla, comodísimos para el transporte el modo fácil de conducirlo á los puertos, el descuido ó inaccion de los comerciantes españoles en no procurarlo para su propio interés, y de la nacion , y la descarada solicitud de los extranjeros para llevárselo á Curazao, y á la Jamaica, á Holanda, é Inglaterra, y á otros puertos del norte.
Dije que se halla este leño junto á la ciudad de Santa Marta, y pudiera decir, á la lengua del agua del mismo puerto. Tan fácil corno eso es el transporte á los barcos. Desde el cabo ó fuerte de Betin: cabo que resguarda de los nortes y poniente el puerto, y fuerte que defiende la ciudad, y desde su eminencia impide la entrada al puerto á naves enemigas, corre una cordillera de montecitos sembrados todos de palo del Brasil, y sigue hasta mas allá de ciertos pueblos vecinos á la ciudad, y de allí cortan y sacan, y embarcan cuanto palo quieren los que buscan plata á barato de leño. De suerte que los pobres soldados de la plaza que tienen familia, y gustan de trabajar en los dias que segun el buen órden de la milicia tienen desocupados, se suben al monte, cortan su palo de Brasil, hacen de él algunos montoncitos, y los venden á quien pueden, y el precio regular es el de cuatro, hasta seis reales de plata. Hacen los pobres á dos manos, sirven á su majestad, y sin faltar al real servicio, duplican su estipendio para sustento de ¡a familia. El transporte de este Brasil cortado junto al puerto y ciudad de Santa Marta suele ir al costo y cuidado del comprador, por estar tan á mano el embarque. No así en el río de la Hacha, donde viene á parar todo el Brasil que para vender se corta en los montes de un pueblo llamado Moreno, y del valle de Upar. Al pasar por estos montes me encontraba yo á las veces con algunos pobres hombres que venian con su caballo cargado de palo del Brasil, y lo llevaban al río de la Hacha para venderlo á los barcos, que ya regularmente esperan estas remesas. Como en la provincia hay abundancia de caballos, y los caminos son todos llanos y cómodos, es el transporte fácil, y así con poco trabajo y menos cuidados mantiene su familia un pobre que se da á este comercio. Con todo, bien que sea grande la abundancia de este palo en aquellas tierras, son muy pocos, respectivamente, los que se aprovechan. Yo lo atribuyo mas á desidia y falta de luces, y espíritu de aquella mísera gente, que á otras ocupaciones que las tengan útilmente entretenidas. En los contornos de la ciudad del valle de Upar, ó de los Reyes, abunda este palo en tanta copia, que cuando hay fiestas de toros en la ciudad , se cerca toda la plaza de él, porque es el que mas á mano se halla para levantar las barreras. Y siendo así que hay tanta abundancia de este apreciable leño, tan fácil el transporte, y tan vecinos los puertos, ¿quién creyera que la nacion que menos percibe su beneficio es la española? La menor parte llegará á España por manos de los mismos nacionales. ¿Pues quién lo disfruta y se lo lleva? Alieni comederunt robur ejus. Los extranjeros. Las balandras, bergantines y paquebotes forasteros, como yo he visto, lo esperan dentro ó fuera de los puertos, ó en Santa Marta, ó en el río de la Hacha, ó en Punta Canóa, ó junto al cabo de la Vela, y lo pasan á sus colonias respectivas. De allí no dudo que lo transportarán á sus reinos ó repúblicas de Europa, y lo introducirán tambien (segun acostumbran en otros géneros) en España; pero bautizado quizás con el nombre de Brasil de Fernambuco, porque este, como no pertenece á España, ha cobrado la preciosa fama de ser el mejor. Sea lo que fuere esto lo cierto es, que no sucede la cuantiosa extraccion de estos y otros géneros, singularmente de la provincia de Santa María, vecina á las colonias extranjeras, á otros reinos, porque no haya cautelado con varias providencias el monarca de España semejantes abusos y desórdenes, que no comete la nacion española en ajenos puertos en gran parte juzgo que depende del comercio, ó comerciantes de España, los cuales preocupados con las especies de las riquezas y géneros de otras tierras y provincias, dejan abandonados los que hay escondidos en la provincia de Santa Marta. Los pobres vecinos de esta desean y necesitan dar salida á los frutos de sus tierras. No aportan sino rara vez naves de comerciantes nacionales; no ven manos españolas que reciban sus géneros, los dan á las que solícitas los vienen á buscar, aunque sean extranjeras. Esto, solo digo para mayor fomento del comercio de España, y adelantamiento de la provincia, capaz ella sola, en dilatados campos, y montes poblados de Brasil, de abastecer de este palo las oficinas de tintes que hay en España.
