DISCURSO X.

Cuan ventajosa fuera para el comercio del Nuevo Reino la abertura de un camino por la tierra de los Motilones desde Maracaibo á la ciudad de Ocaña

§ I. 

Este es un proyecto de grandísima utilidad para toda el reino; no es mio, sino de todos los inteligentes era materia de comercio, y de todos los prácticos en los caminos, géneros y distancias de unas y otras provincias. En Ocaña diversas veces oí tratar de este punto á los ciudadanos nativos del país, y Españoles ya domiciliados en aquella ciudad, hombres de luces, de caudal, y de ha­iendas entabladas en la jurisdiccion. Todos deseaban el que se abriera este camino desde su ciudad hasta Maracaibo: proponían las grandes ventajas para el general comercio: sé lamentaban de no poder ellos solos emprender el negocio; y exponía cada uno el medio que mas eficaz le parecia para lograrlo, y realmente alegaban tales razones de utilidad para todo el reino, que no podia dejar de asentir á tal proyecto quien los escuchaba. En fin, lo aprobaban todos los mercaderes del reino, y las personas mas sabias, mas amantes del bien público, y mas interesadas en las ventajas de la monarquía, por el empleo real en que se hallaban. En efecto, llegó á tratarse en la córte de Santa Fe la ejecucion del proyecto; pero suscitándose ciertos pleitos y discordias en la ciudad de Ocaña, no surtió el efecto. Puede ser que llegue el tiempo de tal abertura: yo solo puedo asegurar tres cosas, y son estas: que la abertura del camino es fácil, que el camino fuera brevísimo, atajo grande y considerable de pasos y costos para los comerciantes; y por fin, utilísimo, no solo para el general comercio, sino tambien para las prontas y ejecutivas providencias reales y políticas que pueden ofrecerse, y no dejan de ocurrir frecuentemente. Voy á exponerlo brevemente todo: otros de mayores luces añadirán lo demás.

  § II. 

Dije que es fácil la abertura de tal camino: con dos cuadrillas de negros ó Indios que salgan, unos desde Maracaibo, otros desde Ocaña, á limpiar el terreno y abrir el paso, en seis dias se logra el intento, y no ha de ser camino tan áspero ni tan fragoso como muchos otros que todos los días se trafican en el reino, porque en Ocaña está ya vencida la serranía que divide á Maracaibo de la provincia de Santa Marta por el valle de Upar; y así, lo mas del camino ha de ser llano, y fácil de transitar. Tambien ha de ser brevísimo, y fundo mi proposicion en dos razones. Es la primera: que á cinco leguas de Ocaña, hácia la parte de Maracaibo, hay una hacienda de trapiche de caña, perteneciente á la casa Rincon, y desde ella se oyen claramente los tiros de los cañones cuando vienen los navíos entrando por la laguna de Maracaibo saludando á la plaza: de donde, con buena consecuencia, infieren los Ocañeses ser muy corta la distancia que hay de un lugar á otro; y así debe ser, segun la mas exacta geografía, porque no habiendo mas tierra que divida el valle de Upar, y provincia de Santa Marta, de la ciudad de Maracaibo, que la serranía, ó la cordillera de montañas, atravesada y superada esta, poco trecho puede quedar de una parte á otra. Para llegar desde el valle de Upar á Ocaña, se pasa ya la serranía, y es menester subir hasta el pueblo de Borotaré, situado en la cumbre de la montaña altísima así llamada, y bajar despues al delicioso llano de Ocaña, donde está fundada la ciudad; y así, es consiguiente que sea ya corta la distancia, fácil y brevísimo el camino de una ciudad á otra. La otra razon que confirma con evidencia lo dicho, es: que desde el rio de la Hacha, por la costa del mar, y entrando un poco por la tierra de Guagiros, en dos dias se llega á Maracaibo; y es traficado casi todos los dias ese camino de varios, que de Maracaibo, ó de Perija, pueblo inmediato, vienen al rio de la Hacha, ó al contrario: y el camino es llano, porque se va entre la playa del mar y la serranía, sin haber de subirla, sino costear no mas su falda, y atravesar el valle: pues lo mismo juzgo debe de ser si se abre el camino hácia Maracaibo por la parte de Ocaña. No será tan llano, porque entre serranías suele haber cerritos, y tierra quebrada, como dicen allá, y sus montecitos; pero será tan breve quizás, como el que corre del rio de la Hacha á Maracaibo, y de cierto no pasará de cuatro jornadas todo el viaje. Ahora digamos algo de su utilidad.

§ III. 

Pues ¿qué utilidad se saca de ese nuevo camino? Que si ahora, para comerciar desde Maracaibo en las poblaciones del rio Magdalena, son menester dos meses de viaje, dando la vuelta á todo lo interior del Nuevo Reino de Granada; abierto este camino, en seis dias están los comerciantes en el Magdalena por el Puerto Real de Ocaña ; y en otro dia, tirando vio abajo, están en la gran villa de Mompox; y en seis ú ocho dias mas, en Cartagena; y si quieren tirar rio arriba, desde el dicho Puerto Real (y tambien pudieran ir por tierra, como fueron los primeros conquistadores) en seis dias llegaban al puerto de Opon, y en otros pocos dias á las inmediaciones de Santa Fe. Mas si desde Ocaña quisieran, caminando siempre por tierra, sin llegar al rio Magdalena, internarse en el Nuevo Reino los que salen de Maracaibo, entonces, tomando mulas en Ocaña, en cuatro ó cinco jornadas están ya en la ciudad llamada Salazar de las Palmas, y en el camino real para Tunja y Santa Fe, metidos en el centro del Nuevo Reino: de suerte, que fueran los comerciantes ó pasajeros por la via del rio Grande desde Ocaña, ó por el camino de tierra hácia Santa Fe, ahorraban siempre, á mas de los peligros, casi un mes de jornadas, y lo mismo tirando hácia Cartagena, ó á Santa Marta por el rio, ó por camino de tierra, girando en pocas jornadas por  la provincia de Santa Marta. El comercio de cacaos azúcares, tabacos, géneros de una y otra provincia, y de España, que pudiera fomentarse con la abertura de este camino, lo dirán los que mejor entienden de comercio: solo añadiré, que era menester poner siempre algun resguardo en el camino contra los Motilones, ó fundar algun pueblo que los pudiera tener á raya, y al mismo tiempo se podia tratar de su reducion tan deseada en las provincias confinantes, y aun procurada en estos últimos tiempos con empeño de personas amantes del bien comun, y adelantamiento de todo el reino.

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