3-Consideraciones sobre algunos nombres indígenas.
El estudio pormenorizado de cada grupo de glosemas con que se distingue en América el género de palmas Guilielma, sería de una extensión incompatible con los límites de esta obra. Bastará discutir algunos problemas relacionados con los cuatro nombres más difundidos en la actualidad, CHONTADURO, PIJIBAY, PIPIRE, PUPUÑA, así como algunos más que, aun teniendo una difusión geográfica restringida, son importantes por otros aspectos. Tales son CACHIPAY, CHINAMATO, GÜERREGUE, MACANA Y TENGA.
Cachipay.
En el acápite sobre historia colonial [ véase númeral II, inciso e)] se traen a cuento los datos disponibles, que confinan el nombre CACHIPAY a la llegada de los europeos, a la región habitada por los muzos-colimas. Ahora bien, era tradición entre estos indígenas, que ellos procedían del lado occidental del Magdalena, y que desalojaron a los primitivos ocupantes muiscas, pero se mezclaron con sus mujeres (Morales Padrón: AEA, 1958, XV, 588, 600), Es probable que adoptaran los nombres locales de plantas, algunos de los cuales son evidentemente muiscas.
Es de notarse que en tunebo, hablado al otro lado de la Cordillera Oriental, el nombre es CACHIMEYA O CACHINEYA. En cayapa, otro dialecto de la familia macrochibcha, el radical «ca» se encuentra en CAIMBÍ, KAIMBÍ.
Chinamato.
Por 1878 viajó, siguiendo el mismo camino del Quindío inmortalizado por Humboldt en sus "Vistas de las Cordilleras", el diplomático alemán Max, barón de Thielmann, quien escribe: "Por fin llega a su término el bosque de guadual pantanoso y empieza un fuerte ascenso por el río La Vieja. Ya la espesura
del país bajo es rebasada por los orgullosos penachos de la palma zancona, la Oreodoxa Sancona de Humboldt( ...) También Bactris gasipaes de Humboldt, una Guilielma o un Astrocaryum es frecuente; aquí se llama 'chinamato-' (Según Ed. André la palma: 'chinamato' del alto Valle del Cauca es Bactris major Jacq., y a mí me parece idéntica a la de aquí). Al contrario de lo que ocurre con la zancona, ésta se reúne en grupos cuyos individuos nacen de una raíz común. Tan juntos crecen estos tallos que sus espinas tan largas como un dedo se entrecruzan, y sus hojas se tocan". Más adelante, comentando la fisiografía de la planicie central del Valle del Cauca, agrega: "El chinamato es la Única palma grande que se halla en cada pueblo" (Trad. del alemán de José Cuatrecasasa) (Thielmann, 1879, 375-376, 378).
"Aquí se llama chinamato", dice el viajero; y ese es el nombre que oirá todavía de la gente raizal quien se aventure por la zona indicada, donde quedan aún ejemplares dispersos en los pocos relictos de bosque que ha dejado "la civilización de vertiente".
El chinamato, diferenciado de las formas cultivadas de Guilielma por su fruto menor, no es de tan reducidas proporciones como dice un autor vallecaucano: "CHINAMATO. Especie de palma pequeña y delgada que se multiplica formando matorrales tupidos e impenetrables. Esta voz parece venir del azteca CHINAMATL, seto o cerca de cañas". (Tascón, L., 1935?, 99). Sin entrar a discutir esta última suposición, se hace notar: que algunos de los vocablos usados para Guilielma en otras áreas tienen alguna semejanza con éste. En «chima» del oriente boliviano, hay dos componentes. La partícula chi, en algunas lenguas indígenas con el significado de "árbol", se encuentra en los siguientes nombres: cachimeya o cachineya; cachlpay y variantes; chichagüí (muisca?); kamuchi o ka- noochi (tchi) (cayapa); pichiguao y variantes (Orinoco); shingi del Jívaro ( aunque el nombre de la palma cultivada es udi, ui, uvi); y quizá en siriva y variantes (guarayo) y siriaho (muchogeone).
Pero tal vez :no es necesario ir a buscar relaciones tan lejos. Pudo ser de un dialecto de la lengua chocó, el quimbaya u otro. La sílaba final to (to, do = río), induciría a pensar que CHINAMATO pudo ser un topónimo de la región bañada por el río que hoy se llama La Vieja, en cuya cuenca el chinamato es endémico. Aunque las fuentes indican que en el Quindío se hablaba una lengua distinta del quimbaya, quizá -como en casos semejantes- se tratara sólo de un dialecto. Chinamato significaría en tal caso "río de las chinamas".
Chontaduro.
Hasta donde puede saberse, los incas peruanos no logra- Ion, sino muy precariamente, sujetar a las tribus selváticas de la región que en el imperio incaico se llamó Antisuyu, denominada "montaña" en el Perú actual. Por consiguiente, los pueblos de la altiplanicie no conocieron o por lo menos no usaron el fruto de la palma Guilielma, y todo su contacto con ella se pudo limitar al leño para armas, que quizá recibían a modo de tributo, de los pueblos de la "ceja de montaña" que estaban más inmediatos (Cieza, 1880, 68-69; Sarmiento de Gamboa, (1572), 1947, 222-225; Jiménez de la Espada" 1881, r. 167).
Guilielma gasipaes tiene en la parte equinoccial de América un limite altitudinal de unos 1.800 metros sobre el mar, aunque quizá en algunos enclaves muy protegidos supere esa marca. El uso del leño para armas o para fines ceremoniales sí está comprobado (Yacovleff y Herrera, 1934, 310-311); pero también en este caso, sin análisis tecnológico de los objetos extraídos de las excavaciones, no puede saberse cuál era la palma espinosa usada. En esta parte de América CHONTA pudo aplicarse a alguna Pdlma espinosa que puede crecer a mayor altitud que Guilielma, por ejemplo, Aiphanes spp. (Ruiz, 1952, I, 295, 330). Los valles calientes donde Guilielma puede vivir eran lugares de castigo y confinamiento, dedicados de preferencia al cultivo de la coca (véase el capítulo sobre plantas medicinales). En todo caso las primeras menciones conocidas se refieren sólo a CHUNTA, que es "Planta" y no a CHUNTARURU. En la relación geográfica de Abancay de 1586 se habla de un partido de esa jurisdicción, Santa Ana de Chonta, "que quiere decir palma" (Jiménez de la Espada, 1885, II, 212). El nombre CHONTARURU sólo se usó al conocerse mejor a los pueblos orientales que comían el fruto.
La mención más temprana se encuentra en el primer vocabulario o lexicón del quechua, de fray Domingo de Santo Tomás Navarrete, publicado en Valladolid en 1560. En él aparecen las siguientes palabras: "CHONTA O CHUNTA = palma, árbol. RUNTU = huevo, granizo. RURU = huevo; cuesso de fruta. .." (Navarrete, D.de S. T., 1560,f. 82,124; f. 165, 166; f. 166;-----, 1951, 181, 266; 348, 349; 349). En 1608 se publicó en Lima el vocabulario quechua de González Holguín. Aquí aparece ya registrado, con todos los caracteres de un vocablo académico y podría decirse "artificial', uno de los nombres mencionados atrás: "CHUNTA = palma, árbol. CHUNTAP RURUM = dátiles. RUNTU =hueuo o granizo gordo; piedra. RURU = riñones, fruto de árbol, pepita o huesso de fruta". (González Holguín, 1608, 122, 613; 321, 548; 322; Lobato, 1901, 89). No había otra equivalencia que "dátil", puesto que era la única fruta de palma conocida por los españoles en su tierra, como se dijo atrás. Ya se había aplicado la palabra a una palma de cuyo valor económico tenían entonces evidencia los españoles, por sus exploraciones en varias regiones orientales durante el siglo anterior.
CHONTARURU aparece en 1582 en la relaci6n geográfica de Zamora: de los Alcaides, oriente ecuatoriano. Que ese no era nombre local, sino acarreado por los propios españoles o ,por sus indios de servicio de la parte interandina, lo indica el hecho de que en ese mismo año y en dicha área, se registren también para Guilielma, PIGIBAIOS ( quizá traído desde Panamá), y la palabra, esa sí vernácula, MAZI. Además, en la misma relaci6n se consigna explícitamente que los naturales de la región oriental del Ecuador no hablaban quechua, sino que empezaban a aprenderlo con los españoles (Jiménez de la Espada, 1897, IV, 18), Quiere decir que desde el último cuarto del siglo XVI la forma CHONTA-RURU, cuya semántica explica bien el historiador Velasco, como "fruto de cualquier palma, empezó a desplazar a los otros nombres regionales. A mediados del siglo siguiente, cuando Cobo escribía, era una forma consagrada.
La prueba de que el nombre CHONTARURU no se conoció en el occidente colombiano, desde las fuentes del Cauca hacia el norte, antes de la llegada de los españoles con yanaconas peruanos o ecuatorianos, es que Cieza y Robledo no usan sino la forma PIJIBAY O variantes. Aunque en la época en que ambos escribieron (década 1540-1550) varios quechuismos se habían introducido ya en el uso en la gobemación de Popayan (véase lo relacionado con variedades de maíz en otro capítulo), el nombre PIJIBAY, acarreado desde el istmo panameño, no había sido desplazado todavía. En 1583 para la misma área occidental Guillén Chaparro usa CHONTARUDO, forma todavía semejante al original, Y más correcta desde luego que el CHONTADURO que predominó después, ya que de la palabra quechua RURU, sólo cambiaba la segunda R en, D. La primera mención impresa, la de Vargas Machuca en 1599, consagra la forma deturpada CHONTADURO, que se impuso de allí en adelante en el occidente de Colombia, así como en el Ecuador. Hay que aclarar que en algunas partes de este último país se usa ese nombre también para Aiphanes (véase al principio de este capítulo).
Güérregue.
En la cita de Thielmann transcrita atrás a propósito de CHINAMATO se menciona también la palma zancona, que señorea con su estatura procera el resto de la vegetación en la cuenca del río La Vieja, en los mismos lugares donde se encuentra el chinamato. La zancona, descrita por Humboldt del norte del valle del Cauca como Oreodoxa Sancona, fue transferida después por Karsten al género Syagrus. "Zancona" no es nombre indígena, sino el aumentativo femenino español de "zanca"; basta ver los ejemplares remanentes de esa palma en cualquier lugar de la planicie vallecaucana para encontrar ese nombre perfectamente adecuado.
Humboldt cree que después de la palma de cera del Quindío, que alcanza hasta 60 metros de altura la zancona es la más elevada de las que conoció.
Pero en Zarzal, Valle, en cuya porción oriental (Valle- jueloetc.) abundó otrora esta especie, el nombre tradicional para Syagrus sancona Karst. es "güérregue" (Patiño, 1952, 54). A causa de la firmeza de su leño también recibe a veces el nombre de "chonta". Lo notable es que en el dialecto noanamá del idioma chocó se usa UERRE para Guilielma gasipaes, o sea la palma objeto del presente trabajo. Otra palma espinosa, Aslrocaryum slanleyanum Bailey, var. calimense Dug. se designa en el río San Juan (Dochara) como "güérregue" o "uérregue" ( véanse consideraciones adicionales en el inciso PIJIBAY). Se debe consignar, como se dijo tratando del coco, que ninguna especie del género Syagrus se ha encontrado hasta ahora ni en las cuencas del Atrato y del San Juan, ni en la costa del Pacífico en Colombia.
Sin entrar en la cuestión de si el chocó es idioma de la familia caribe, cabe recordar que Rivet en su estudio sobre él compara UERRE con vocablos similares de varias lenguas y dialectos de esa familia. Los más interesantes son UARA-ORÉ, "palmera", en rucuyo; YA-UÁRA, Guilielma, en caribe de Honduras; y los nombres aplicados a palmeras del género Astrocaryum, A-UARÁ, en taulipang, y A-UA-LÁ, A-UA-RÁ, en waiyamara (Rivet: RIEN, I, 1944, 319). Desde mediados del siglo XVII Aublet había registrado en Cayena el vocablo caribe AVOIRA con la significación de, palmera espinosa (Aublet, 1775, II, Mém., 95 ). O-RE, O-RREE , en tucano y desano, respectivamente. figuran también en la lista que se ha dado en el inciso anterior.
Por qué el nombre de palmas espinosas se aplicó a una especie inerme, o al contrario, y dónde y cuándo empezó ello a ocurrir, son cosas imposibles de contestar en el estado ac- tual de esta investigación. Sin un estudio anatómico de los leños de Guilielma, Syagrus yAstrocaryum en muestras tomadas en las regiones donde se usa la palabra GÜÉRREGUE o sus variantes, comparado con análisis de los leños extraídos de las tumbas en la región del Quindío, nada puede adelantarse. En efecto, en muchos lugares de la hoya del río La Vieja, foco principal de la vandálica actividad de los guaqueros en el último cuarto del siglo pasado y primero del presente, se han desenterrado en muchas sepulturas, lanzas, púas, flechas y otras armas de palma (Arango C., 1927?, Barcelona. 56, 137, 154, 155, 155-156, 157, 158, 161, 186-187, 187). Debió haber allí una activa manufactura de tales armas y de "macanas" para usos agrícolas, a causa de la abundancia de las especies de palmas más indicadas para ese fin. Inclusive pudieron ser objeto de intercambio con otras regiones donde no fuera tan fácil disponer de materia primera de excelente calidad. El río La Vieja desemboca en el Cauca frente a las montañas de la Cordillera Occidental, donde en el momento de la conquista vivía la tribu de los chancos de estatura gigantesca; y sea cual fuere el lugar donde el vocablo GÜÉRREGUE se originó, las dos regiones donde se usa son geográficamente vecinas. Revísense las observaciones sobre esa misma área, hechas al discutir la palabra CHASCARÁ y SUS variantes.
Macana
El nombre MACANA, aplicado en sentido estricto, a una palma del género Guilielma, tiene una dispersión geográfica muy homogénea y restringida: la cuenca del lago de Maracaibo con las vertientes que desaguan en él, y por el occidente, todo el macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta (Rosa, 1945, 311-312; Reclus, E., 1881, 291 ).
Se admite que esa palabra pertenece a la lengua taína, de la familia arawak, que hablaban los indígenas de las grandes Antillas (Henríquez Ureña, 1938, 17, 103, 112 y esp. 114; Revollo, 1942,158; Rojas, A., 1944, 61). Pese a la frecuencia con que se encuentra en los cronistas e historiadores de indias el vocablo MACANA; aplicado a un arma para jugar a dos manos, hecha de leño de patina, poco se sabe sobre la especie o especies utilizadas para hacerla por los diferentes pueblos aborígenes, tanto insulares como continentales.
Por de contado que las macanas que usaban los indígenas de las Antillas no estaban hechas con leño de Guilielma, puesto que no hay evidencia alguna de que esa palma de origen continental existiera en tales islas. Las Casas dice que se empleaba en la Española la palma alta, con yaguas o vainas de la hoja muy desarrolladas, y cuyo tronco hueco y rajado servía para hacer acueductos (Casas, 1909, 37-38). Esta es Roystonea, de la cual predomina en Santo Domingo la especie E. oleracea (Jacq. ) Cook. Los primitivos historiadores españoles omitieron Mencionar la palma que en Santo Domingo se llama "cana". (Sabal dominguenses Betc.), muy usual en la actualidad (Tejera, 1935, 99). Hay en dicha isla varios topónimos y patronímicos con tal elemento: CANABACOA o CANAVACOA, CANASINA etc.(Ibid., 99-100). Parece más lógico suponer que MACANA se refiera a esta especie y no a Roystonea, cuyo nombre YAGUA se ha conservado en los países antillanos. La partícula taína MA se encuentra en muchos nombres de árboles: MACAGUA, MACAO, MACACO, MACO (Ibid., 342, 343; 344-345; 345, 342-382). También en este caso solo el análisis microscópico del leño en excavaciones hechas en las grandes Antillas, podría revelar la verdadera identidad de las especies usadas para fabricar la famosa arma de guerra.
Aunque en el litoral de Venezuela y en los Llanos orientales, por donde se cree que se operó hacia el norte la corriente migratoria de los grupos arawaks, hay también especies del género Roystonea, los nombres vernáculos son muy distintos; "chaguaramo" y "mapora" los principales.
Ahora bien, tanto Roystonea como Sabal son palmas con estipe liso. Por el contrario, los fuentes para América continental, cuando mencionan el leño de que se hacían las macanas, se refieren con notoria unanimidad a palmas espinosas, de madera negra. Los documentos más detallados de autores que tuvieron oportunidad de estudiar de cerca la confección de macanas, lanzas y dardos en el área equinoccial desde el istmo de Panamá hasta el alto Amazonas, identifican esta palma con Guilielma, la misma de que se obtenía un fruto comestible, Algunos datos sobre esto (todos los disponibles harían sumamente extensa la noticia) se verán en el acápite sobre usos.
El nombre MACANA lo difundieron los españoles por todo el continente, de modo que sustituyó a los vocablos regionales para el mismo concepto. Es particularmente interesante el caso de la difusión en el Perú en los primeros tiempos. Cuando Cieza se refiere a las armas de los peruanos, habla de lanzas y macanas (Cieza, 1880, 92, 183). Acosta, en la carta annua de los jesuítas del Perú de 1576, refiere que se había establecido contacto con un grupo de indios chunchos monopampas -de los mismos que habían derrotado dos veces a Alvarez Maldonado- provistos de flechas y MACANAS de palma (Acosta, 1954, 275). Aun el más representativo y raizal de los cronistas del Tahuantinsuyo, Garcilaso de la Vega Inca, dice al relatar cómo se enseñaba a los jóvenes el arte de guerrear: "...un arma a manera de montante, o digamos porra,porque le es más semejante, que se juega a dos manos, que los indios llaman MACANA; otras veces con una pica, que llaman CHUQUI. .." (Garcilaso, 1943, II, 57). A mediados del siglo XVII se expresaba Cobo así: "Hacen los indios de su madera o corteza [ está hablando del CHONTARURO] , que es negra, pesada y lisa, lanzas, puntas de flechas, bastones y MACANAS, arcos y otras armas; porque es la madera muy recia, que, sin hender ni remachar entra mucho" (Cobo, 1891, II, 74;-----, 1956, I, 263). El equivalente quechua para espada de palma, suplantado por MACANA, era VINO (Navarrete, D. de S. T., 1560, 177;-----, 1951, 369).
MACANA fue a su vez reemplazado por CHONTA. No se ha podido averiguar su desarrollo; pero ya en el siglo XVIII la sustitución es completa: "El palo negro, vulgarmente llamado CHONTA, durísimo, pesado que parece un fierro; lo sacan de los troncos de diversas palmas las cuales siendo todas huecas, nunca puede ser aquella madera muy gruesa" (Ve- lasco, 1927, 1. 62).
Pijibay.
Cronológicamente, el primer nombre registrado para esta palma y su fruto es PIJIBAY O sus variantes (véase lista), y el área geográfica donde se señaló es la parte occidental del istmo de Panamá, y concretamente el extremo occidental de la bahía de Zorobaró o del Almirante. Por su localización, correspondería a la lengua dorasco-guaymí. Sánchez de Badajoz, para su expedición al valle del Sixaola, sacó indios auxiliares de la parte costera de Veraguas perteneciente a los Colones (Fernández, 1886, IV, 87), por intermedio de los cuales los españoles pudieron aprender el nombre. Las probanzas del pleito Badajoz-Contreras se hicieron en la isla del Escudo de Veraguas y en Panamá. Que se sepa, ningún otro nombre se registró en el istmo durante los siglos XVI a XVIII, no porque no existieran, sino porque el primero conocido suplantó en el lenguaje común a los de cada lugar, como ocurrió con palabras del taíno aplicadas en el continente. En efecto, las tribus costarricenses, inclusive las de la región de Talamanca y vecinas, distinguen a Guilielma con nombres diferentes entre sí (DIKÁ y variantes; SHUP, SÚBA, SÚP, UK, ZUMA y variantes) y de PIJIBAY. La dispersión de este último nombre en Costa Rica y hacia el norte, así como su deturpación en el actual PEJIBALLE o PEJIVALLE (Pittier, 1908, 59), debió tener lugar en la época post-hispánica. Este injerto de una palabra castellana en otra indígena, apenas por similitud fonética, es tan desgraciado como el de CHONTARURU en CHONTADURO.
Conocidos también los glosemas que usaron y usan los pueblos chocoes para distinguir esta palma [ CHENGA, JANGA, JENGA, TENGA (véase adelante); JÍA (XÍA); ORR, ORRO, ORVEU, UERRE, URU (véase atrás lo referente a GÜÉRREGUE)], así como el CHINAMATO del Quindío y valle del Cauca, se explica sin dificultad que la dispersión hacia allí del vocablo PIJIBAY tuvo lugar asimismo por acarreo durante las expediciones de los españoles. Para trabajar en las minas del Darién, cuando todavía existía Santa María la Antigua, despoblada en 1524, se llevaban indios esclavos desde cien leguas al occidente, principalmente de Perequete y Coiba, que eran más pobladas (Andagoya: Cuervo, 1892, II, 81-82). Julián Gutiérrez, cuya actuación en el intercambio de herramientas con los indígenas de la culata del golfo de Urabá se destaca en otro volumen de esta obra, se hallaba en San Sebastián de Buenavista en 1537, entendiendo en allegar gente para penetrar hacia Dabeiba, cuando llegó allí Juan de Vadillo y les tomó a Gutiérrez, a Alonso López, de Ayala ya Martín Yáñez Tafur la gente que tenían (Matilla Tascón, 1945, 63-64). Cieza de León menciona en la cuenca del Atrato las frutas "que llamamos PIXIBAES"; en el Chocó PIXIBAYS; en Arma, Quimbaya y Lili, PIXIVAES. Jorge Robledo dice que al entrar a Quimbaya le ofrecieron PIXIVAES. No quiere decir esto que tal fuera el nombre local en dichas regiones, sino que Cieza, viniendo desde el Urabá con Vadillo, habría aprendido allá el término, y lo siguió aplicando donde quiera que encontró la palma. Es sabido que ni Cieza ni Robledo, compañeros por varios años consignan en sus obras, si no por excepción, nombres locales de plantas.
Las menciones de PIJIBAOS o PIJIVAOS por Aguado en la cuenca del Magdalena, donde el nombre autóctono era CACHIPAY, son evidentemente debidas a la influencia de Cieza, a quien Aguado confiesa haber leído (Aguado, 1919, II 16, 119). Del mismo modo puede explicarse el uso de PIJIVAES y PIJIBAE por Vargas Machuca (1599); PIjIBAES y PIXIBAES por Pedro Simón (1626), y PISBAES por Fernández de Piedrahita (1688?).
La existencia del nombre PIJIBAY en el área de los pueblos indígenas del grupo guaymí suscita algunos problemas. El nombre CURIJ, KRIJ y variantes, que para distinguir a Guilielma usan en la actualidad los borucas de Costa Rica y otros grupos de esa área, vecina de los guaymíes, es la misma palabra con que éstos significan "árbol", "madera", "palo" y lo con ello relacionado (Alba M., 1950, 80, 81; 100, 101; 106, 107; 112, 113). Querría decir que para estos grupos Talamancas Guilielma es el árbol por excelencia? De dónde vino entonces PIJIBAY?
PIJIGUAY se aplica actualmente en la región oriental del Urabá hasta el Sinú a Astrocaryum sp., una palma semejante a Guilielma en ser espinosa y tener leño muy duro. Nótese la similitud de PIJIGUAY con PIHIGUAO, usado en el Orinoco. La primera mención de PIJIGUA Y aparece algo tardíamente, en el último cuarto del siglo XVIII, para el bajo Atrato. Por otro lado, al hablar de GÜÉRREGUE se dijo que este nombre es común en el bajo San Juan (Dochara) a Guilielma y a Astrocaryum.
Pipire.
Al relatar las campañas de Juan de Avellaneda Temiño en la parte alta del Ariari, y la fundación del primitivo San Juan de los Llanos (1555 en adelante), Aguado es el primer autor que usa el nombre PIPIRE, aplicado a una palma usada por los guayupes para hacer dardos (Aguado, 1916; I, 795); pero no la identifica con el PIJIVAO de que habló cuando describía los productos naturales de Muzo y Mérida. El mismo confiesa, al contar las expediciones de los alemanes eh busca del Dorado, que no tuvo quién le informara a satisfacción sobre las plantas y producciones de los Llanos (Aguado, 1918, I, 370). JIJIRI es la voz que usa Gumilla dos siglos después. El Cura de los Teguas dice PIPIRE. Este y algo menos su variante PEPIRE, es el nombre actualmente en uso en los Llanos orientales.
Pupuña (pupunha).
No se han podido obtener datos sobre la historia del nombre PUPUÑA (grafía portuguesa PUPUNHA)y sus variantes, usado en el Brasil y en las partes de la cuenca amazónica hasta donde -tardíamente- ha llegado la influencia de la "lingua geral", o sea tupí-guaraní. Las referencias más antiguas para el sur del Amazonas quizá no vayan más allá de fines del siglo XVII o principios del XVIII. Para la parte norte del Amazonas son más recientes.
Si se comprobara la hipótesis sostenida por varios autores de que Guilielma es una palma del piedemonte andino, dispersada por la acción humana hacia la planicie amazónica, se podría suponer también que el nombre PUPUÑA es tan artificial como el de CHONTADURO, y acuñado por un proceso semejante, cuando la especie domesticada alcanzó el área ocupada por los pueblos tupihablantes.
Dice Barbosa Rodrigues, botánico y lingüista, que PUPUNHA es una corrupción de PYPYNHA. Esta, a su vez, se descompone en PY, piel, y PYNHA, brasa: piel color de brasa. "En efecto agrega- los frutos de la variedad coccinea [ que él mismo describió] , tienen el epicarpo del color de un carbón encendido" (Barbosa Rodriques, 1903, 48). Si se tiene en cuenta lo que se dirá a propósito de la domesticación de Guilielma; en el artículo IV del capítulo IV, ¿no habría que buscar el origen de PUPUNHA más bien en el verbo PUPURE, hervir? (Barbosa Rodrigues, 1893, 34).
No hay lugar a considerar aquí las incitantes lucubraciones de Villamil de Rada sobre el nombre del fuego en aymara y en otros idiomas, tanto indoeuropeos como americanos, en que el radical PI aparece con frecuencia obsesionante (Villamil de Rada, 1939, 96-98, 122-124,142-144). Antes de aceptar que dicho radical -presente en muchos de los nombres dialectales cuya lista se ha dado en el numeral anterior- es de origen tupí-guaraní, hay que resolver algunos problemas que de allí surgen: PRIMERO. Que si la cualidad de rojo (color de brasa) ya estaba implícita en el nombre PYNHA, por qué a la variedad roja se la llama PUPUNHA-PlRANGA, de PIRÁN, PlRANG, "rojo" (Barbosa Rodrigues, 1893, loc. cit). Este elemento se encuentra en nombres como PlRAJÁ, PIRIAPA, PIRIGÁ, PIRIGUAO, PlRIJÁ, PlRIJAO, P(I)RIJAO. SEGUNDO. Que muchos pueblos primitivos parecen confundir los colores rojo y amarillo (Antolínez, 1946, 167, 204). TERCERO. Que aunque al parecer todas las especies silvestres ( o consideradas como tales) de Guilielma, tienen los frutos de color escarlata, mientras no se haga un estudio exhaustivo del género, no es posible saber con certeza si el tipo originario fue de fruto rojo, y si las formas de epicarpo amarillo, ocráceo, verdoso y de otras tonalidades, son más recientes. Si así fuera, no sería extraño hallar nombres indígenas que lo consignen.
En guaraní existe el vocablo DYU para identificar a las palmas espinosas del género Bactris (Bertoni, 1914? , 55). En macú a Guilielma se la designa como DYO. Esta habría sido, pues, la palabra usada en tupí-guaraní, si en su área hubiera sido espontánea o conocida de antiguo la Guilielma. Se ignora por qué ha predominado allí la forma PUPUNHA.
Tenga.
No se ha podido consultar el vocabulario castellano-chocó de Pinart, sino al través de Lehmann. Aquél autor trae la palabra TENGA como equivalente a "palma de chontaduro". En el dialecto catío del Urabá se usan JANGA y JENGA; el se- gundo glosema aparece en un topónimo que se verá en seguida. También se ha registrado la variante CHENGA.
Lo que aquí se quiere destacar es que TENGA es nombre aplicado al coco (Cocos nucifera L.) en Malabar (García da Orta, 1891, I, 235, 237), como se dijo al hablar de esa especie. Si la forma usada por Pinart es correcta, es muy significativo que se aplicara a Guilielma en uno de los lugares donde se encontró el cocotero en América a la llegada de los europeos.
4- Topónimos y gentilicios.
A) Algunos nombres geográficos parecen hoy desprovistos de sentido, por haberse transformado notablemente el aspecto de vastas comarcas, debido a la acción del hombre. Si tales nombres existen, quiere decir que en alguna época respondieron a una realidad inocultable. No siempre, sin embargo, un topónimo indica abundancia o pluralidad de la cosa designada, especialmente en el caso de plantas. Puede tratarse de casos únicos, cuya singularidad en un enclave dado se quiere señalar.
Con estas salvedades, se pondrán aquí algunos topónimos derivados de la palmera objeto del presente estudio, pues -como no podía menos de suceder- un vegetal de tan manifiesta importancia como Guilielma, ha debido ejercer su huella en la Geografía.
CACHIPAY = pueblo del departamento de Cundinamarca, Colombia.
CHONTA-COCHA (lago de chonta); CHONTA-URCU (montaña de chonta), y CHONTA-YACU (río de chonta), lugares indeterminados del Ecuador (Villavicencio, 1858, 494).
CHONTADURO = 1-estación del ferrocarril San Lorenzo- Esmeraldas, Ecuador, abajo de Las Juntas.
CHONTADURO = 2-río, afluente izquierdo del Jamundí, que sirve de límite entre Cali y JamundÍ; 3-caserío y mina de oro en el distrito de Jamundí (Palacios, B., 1896, 45); 4- zanjón tributario del río Bolo (Banderas, 1944, 125-126); 5- corregimiento del municipio de Bugalagrande; 6-altura o cerro cerca de la población de Toro (Peña, 1892, 102); 7- vereda en la margen izquierda del río Cauca, abajo de Caucasia (Arcila Vélez, 1951, 255); 8-caño tributario del Guamal y este del Cauca, en el municipio de Pinillos (Revollo, 1942, 96); 9-:riachuelo, afluente del río Verde, éste a su vez del Herradura o Riosucio (Uribe Angel, 1885, 254); 10-arroyo afluente del rió Tane (Tascón, L., 1934?,75). Los números 2 a 6, en el Valle del Cauca; 7 y 9, en Antioquia; 8 en Bolívar, y lO en Huila, Colombia.
CHONTAS (Río de las) = afluente del Mamoré, Bolivia (Boso: Valdizán y Maldonado, 1922, III, 351 ).
JENGADÓ, JENBARADÓ = ríos del Urabá antioqueño (Pablo del Smo. Sacramento, 1936, 73).
JENGANATURADO = río afluente derecho del Amparradó, Urabá, Antioquia, Colombia (Mazo Gómez: BIMFS, 1951, 203-204).
NALUNEKA = isla en el territorio de los cunas (Wassén, 1949, 68, 130).
PEJIBAYAL = afluente del alto Río Grande de Térraba o Diquís, Costa Rica (Stone, 1949, mapa fig. 1).
PEJIBAES = caserío de la cuenca del río Reventazón, cerca de Siquirres, Costa Rica (Fernández, 1882, II, 278, 280, 281, 282, 283, 285, 286). Véase PEJIVALLE.
PEJIBAES o PEJIBAIS (Valle de los) = Tomó posesión de él en Talamanca Francisco Pavón en 1578, en nombre del gobernador Artieda, de Costa Rica (Peralta, 1883, 561; Fernández, 1886, V, 93-94).
PEJIVALLE = afluente del Reventazón (Fernández, 1883, III, 326, 334, 338).
PIGIBAl o PIGIBAY, San José del = pueblo efímero en el río Guaymí, quizá ubicado en el susodicho valle de los Pejibaes. Parece fue transferido posteriormente, pues un San Joseph del Pijibai se fundó en 1748 con indios cabécares; pero estaba sólo a doce leguas de Cartago al oeste: "se le agregó el pueblo de Jesús del Monte por ser todos de una nación" (Fernández, 1907, IX, 499-501).
PIJUAYAL = varios lugares en el flanco oriental de los Andes peruanos (Seibert, 1950, 71).
PIPlRAL = quebrada, anuente del Ríonegro, cerca, de Buenavista, Meta, Colombia (Restrepo, E., 1870, 41).
PIPÍRI = nombre dado por los indios al río Cuchivero, dice el P. Bisbal en 1758 (Michelena, 1867, 172).
TINALUPKANTI = río del territorio de San Blas (Wassén, 1949, 63).
B) Parece que la nación huitota se dividía en grupos totémicos, que se aplicaban nombres distintivos. Uno de ellos era el JIMENE, O sea, la "gente de Guilielma (chontaduro)" (Ortiz, S. E., 1954, 334). Las noticias disponibles sobre este grupo son escasas y contradictorias. En 1905 dice Rocha que ya estaba extinguido (Rocha, J., 1905, 136; 205), mientras que Hardenburg, relatando las crueldades de los caucheros peruanos con los indígenas del Caquetá y del Putumayo, asegura que al puesto "Ultimo Retiro" se hicieron, comparecer a los grupos huitotos Chontadura, Ocainama y Utiguene para que se sometieran a la esclavitud de los factores (Hardenburg, 1913?, 260).
Los jívaros del oriente peru-ecuatori~o, consecuentes con su creencia en el alma o WAKANI masculina de la chonta, usan la palabra UÍ como nombre de varón ( Karsten, R., 1920 , 7).
II) HISTORIA COLONIAL.
a) América ístmica.
No es seguro, pero sí probable, que las varas y macanas de palma negra que vio Cristóbal Colón en 1502 en poder de los indígenas de Cariay o Curay, en el litoral de Costa Rica (Colón, H., 1947, 279-280), estuviesen hechas del leño de la especie en estudio. Ese lugar , según los comentadores, corresponde más o menos al actual Puerto Limón (Stone, 1958, 28), Del mismo modo, los "árboles como palmeras espinosas de cuyo fruto hacían vino los naturales de la costa panameña (Colón, H., 1947, 298-299), podrían ser palmas de pijibay, aunque del mesocarpo de otra palma espinosa de la región, Astrocaryum stanleyanum Bailey, también se puede hacer una bebida báquica.
La referencia que sigue es doblemente valiosa, no sólo por ser la primera segura y detallada, sino por señalar el límite extremo hacia el noroeste de América en que el cultivo de Guilielma gasipaes se registra por los españoles en la época de la conquista. Es de 1541-1546, y se refiere al territorio actualmente limítrofe de Costa Rica y Panamá por el Atlántico.
Hernán Sánchez de Badajoz, yerno del oidor de Panamá, doctor Francisco Pérez de Robles, fue autorizado por la Audiencia de esa ciudad, a 19 de enero de 1540, para conquistar y poblar el territorio hacia el noroeste de la bahía del Almirante (Fernández, 1886, IV, 73-74). Salió de Nombre de Dios el 15 de febrero de aquél año, y fundó la "ciudad" de Badajoz y el puerto de San Marcos a fines de abril siguiente, en la boca del río Sixaola o de su afluente el Tarire (Fernández Guardia, 1905, 100-101; Fernández, 1907, VI, 97-197; 236- 328; 324-405; Vega Bolaños, 1955, VI, 139-225; 225-527; VII, 124-145, 383-409). Hay discrepancias sobre la identidad y localización exacta de ese río; pero en todo caso queda en territorio costarricense muy cerca de los límites con Panamá (Peralta, 1883, 680; Fernández, 1882, II, nota 35-36, 60). Por enfermedades que sobrevinieron a su gente, Sánchez de Badajoz se trasladó al valle del cacique Coaza, que estaba tierra adentro a una distancia sobre la cual no se ponen de acuerdo los testigos, y que había sido descubierto por una avanzada al mando del teniente Pablo Corzo. En ese valle abundaban las palmas de pijibay .En una loma llamada Corotapa, situada al parecer en la parte alta del río Tarire y cerca del divorcio de aguas con el río Estrella (Fernández, 1886, IV, 477; 1886, V, 158; 1907, VI, 299), Sánchez hizo construir un palenque o fortaleza de troncos de la mencionada palma, que a más de tener leño durísimo, está armada de aguijones, constituyendo un buen reparo contra ataques de enemigos. Pero no le valió contra las fuerzas que trajo Rodrigo de Contreras, yerno de Pedrarias Dávila y gobernador de Nicaragua, quien consideró como una usurpación la presencia de Sánchez y su hueste el territorio que Contreras estimaba incluído dentro de su gobierno. Sánchez, que contaba con poca gente en comparación con la de su rival, y a quien se le huyeron los indios que tenía, se rindió el 10 de diciembre de 1540. Contreras había traído de Nicaragua como cuatrocientos indios "chichimecas", que acosados por el hambre, cortaban las palmas de pijibay para comerse los palmitos. Esto provocó la indignación de los indios de Coaza, que estimaban mucho esas plantas; de modo que cuando un destacamento de doce hombres salió al mando de Damián Rodríguez a buscar maíz, fue asaltado y muertos cuatro soldados. Los chichimecas de Contreras, cansados de comer palmitos, devoraron asado a uno de los hijos de Coaza. Esto colmó la medida, y los indios locales asaltaron una noche el campamento de los nicaragüenses, matando a cuarenta de ellos y a un esclavo negro (Fernández Guardia, 1905, 102, 109, 111, 113). Las demás incidencias son ajenas al asunto.
En 1541 el doctor Robles inició en Panamá una información contra el yerno de Pedrarias por los acontecimientos que se dejan relatados a grandes rasgos. La pregunta número 18 era de este tenor: "Item si saben etc. que el dicho Rodrigo de Contreras a destruydo todo el dicho valle y tierra ya talado mas de treynta mil píes de palmas de pixivaes, que es el principal mantenimiento de los yndios de aquella tierra" etc. (Fernández, 1907, VI, 104, 110, 113, 135; 180, 188-189, 192-193, 197; 269). El negro Francisco Díaz, vecino de los Angeles de la Nueva España, contesta que Contreras " ...les derrocó la fruta con que se mantenían é los yndios, que se dizen pixavaes, más de cinqüenta mil pies de árboles..." (Ibid., 183, 185). Cristóbal Cancino depone: ". ..se derribaron muchas palmas é pixivaes la mayor cantidad; que no sabe este testigo si sería la cantidad contenida en la dicha pregunta, e que los pixivaes, son los que comen los yndios e les sustenta". Más o menos en los mismos términos sin precisar número, se expresa Gonzalo Hernández, quien usa PIJIVAES. Juan Luys dice: "así pasó e lo vió este testigo talar e talado" (Ibid., 188-189, 192-193, 197).
El propio Sánchez de Badajoz hizo otra probanza en 1546; en ésta la pregunta número 17 no menciona por su nombre la palma, pero en cambio los testigos dan más detalles. Juan Pérez, natural de Málaga y vecino de Panamá, contesta tautológicamente: ". ..vio este testigo. ..que se talaron é cortaron muy grande cantidad de árboles de fruta, especialmente de aquellos pexibaes que tienen una fruta que es una muy buena fruta. .." y Pero Rodríguez, carpintero morador de Panamá, sobre cuyo dicho se volverá en otra oportunidad, testifica: "...é que luego como llegaron [los nicaragüenses] les comenzaron a talar é cortar los árboles de la ruta, los mejores de aquella tierra é que más estiman los yndios naturales della, porque para su aprovechamiento los dichos yndios tienen en mucho los dichos árboles que se llamaban pexibaes ...é que los dichos yndios los tenían en tanto que después de la muger e hijos no estimaban otra cosa en tanto, é que dezían dellos a la gente de Badajoz que les guardasen aquellos árboles e que tomasen todo lo que quisiesen, los quales la gente del dicho Rodrigo de Contreras se los talaban e cortaban..." (Ibid., 240, 289, 307; Vega Bolaños, 1955, VI. 139-225; 225-527; VII, 124-145; 383-409).
Estas referencias, así como otras tomadas de las probanzas de Badajoz-Contreras, deberán ser discutidas de nuevo cuando se consideren distintos aspectos del pijibay.
Hay datos adicionales sobre esta palma en una región cercana al escenario de las contiendas de Badajoz y Contreras. En un proceso que se hizo en 1570 a varios soldados que fueron condenados por desertores, estos alegaron en su descargo que, aunque abandonaron el campamento español en Talamanca, había sido para ir a buscar pigibaes al lado derecho del río Guaymí (Fernández, 1883, III, 101). El río Guaymí del norte es el actual Chiricamola o Cricamola, que desagua en la laguna de Chiriquí (Ibid., 1886, IV, 407).
Pedro Godínez Osorio, gobernador de Veragua, en un relato de su expedición al Valle del Guaymí, firmado en Concepción de Veragua el 25 de enero de 1575, afirma: "cogen los yndios maíz para sustentarse y para más su principal sustento es unas palmas ques una "fruta que llaman pejibaes, y yuca y piñas. .." (Peralta, 1883, 522-523; Fernández, 1886, V, 74-76).
En nombre de Diego de Artieda, gobernador de Costa Rica, Francisco Pavón encontrándose en el valle del Guaymí, el 5 de marzo de 1578, "fue río arriba, como nueve leguas. .. y en él halló un valle que tenía mucha cantidad de «pejibais» y milpería de los naturales. ..y al dicho valle le puso é nombró el valle de los Pejibaes y del Valderroncal" (véase atrás lo referente a toponomástica) (Peralta, 1883, 561 ).
En 1617, en una sentencia condenatoria contra algunos indios rebelados en Talamanca, se dispuso que las cabezas de los ajusticiados se pusieran como escarmiento en los pijibaes de la plaza de Aoyaque (Fernández, 1907, VIII, 184).
De la misma región del Guaymí, que se extendía también hacia el Pacífico, son las informaciones del misionero fray Adrián de Ufeldre o de Santo Tomás (1637?): "...Pigibaes, fruta hija de un árbal que es a modo de palma de datiles, aunque mas alto, no lleva cada arbol mas de cinco, o seis razimos, y destos cada vno tendra cinquenta o sesenta Pigibaes cuya hechura es imitación de las brebas. Esta fruta les sirue de comida, y bebida, desde Septiembre hasta Diziembre, sin comer otra cosa, ni vsar en este tiempo de otra bebida, sino de la que sacan della, después de assada, o Cozida, y en ambas formas simboliza tanto esta fruta con su complexion, y gusto, que en ningun tiempo del año andan tan gordos, y lucios, como en estos meses(...)En grande obligacion les estan a este arbol pues en el se hallan comida, y bebida, y armas, ministrandoles materia, de que hazen lanzas, ballestas, y dardos, con que pelean, dando les sustento en su fruta. .." (Ufeldre: Meléndez, 1862, III, 87; Serrano y Sanz, 1908, 86, 87). "
En 1662 se vuelven a mencionar pigibaios en San Bartolomé de Duqueibas o Duqueiba(Fernández, 1907, VIII, 282). Los cabécares rebelados en 1691 estaban armados de palos de PIGIVAYA (Ibid., IX, 17).
El religioso Francisco de San José informa en 1697 que el PEJIBAY (en cada caso se reproduce la grafía que traen los documentos ) es uno de los alimentos cultivados por los indios térrabas de la isla roja, en la bahía del Almirante (Fernández, 1886, V, 37;3). Fray Pablo de la Rebullida, en un informe hecho en Cartago (Costa Rica) a 26 de marzo de 1699, sobre la evangelización de los changuenes de Talamanca, díce: "Son muy pobres porque aunque quieren sembrar no cogen, que se lo comen muchos pájaros que hay y ratones. Su única comida y bebida es de un árbol que llaman pegibay..." (Ibid., V, 383).
Un poco al norte del Sixaola, en la cuenca del río Reventazón, parece que el pijibay constituyó un alimento básico de los pueblos indígenas. En unos "fragmentos de varios litigios sobre la propiedad de los indios de Tucurrique)", correspondientes a 1590, 1591 y 1593, testifica en Cuquerrique (sic), a 11 de enero del 91, el indio Diego Polo: "4-...que los frutos y legumbres que los vezinos deste dicho pueblo están en costumbre de sembrar y coger es milpas de mayz y algodón, yuca y frisoles y piñas, y tienen cañas dulces y chayotes, chile y platanales y pijivays. .." (Fernández, 1907, VII, 386, VIII, 184, 282; IX, 17, 105, 500). Cucurrique fue fundado por los españoles al entrar en la tierra, con pueblos de lengua güetar (Fernández, 1907, VII, 380, 383, 384; 385); quizá despoblado después, sirvió de refugio a los primitivos ocupantes para escapar de los españoles de otras áreas pobladas ( Meléndez, Ch., 1953, 20-21). Pero el hecho de que en la época de los litigios mencionados se hable ya de plantas introducidas por los españoles, como la caña y el plátano, induciría a creer que también el pijibay o por lo menos el nombre, habría sido traído de más al sur.
Aunque Oviedo desde 1526 habla con detalle de las palmas cuyo leño se empleaba en la parte del istmo panameño señoreada por Esquegua y Urraca ( y sus datos se tomarán en cuenta en la parte referente a usos) , no parece haberlas asociado con el pijibay (Oviedo y Valdés, 1526, f. xxxvi). Tampoco lo menciona en las dos ediciones que se hicieron de su "Historia" en 1535 y 1547. Que consideraba distintas el pijibay y las palmas de que hacían los indios sus armas, se deduce de un pasaje de la edición póstuma de 1851, donde después de referirse a las últimas, apunta: "Otras palmas hay en la Tierra Firme e en algunas islas, en especial en la que llaman la Phelipa, la Gorgona e otras, e llámanlas «pixabay», é echan unos racimos como de dátiles, que son de comer e hácese buen vino dellos, e es gentil bastimento" (Oviedo y Valdés, 1851, I, 334;-----, 1944, II, 276). En otro pasaje Oviedo dice que Felipa y Gorgona eran nombres distintos para la misma isla (Oviedo y Valdés, 1959, V, 11). No se menciona esta palma allí cuando estuvieron Pizarro y sus compañeros esperando refuerzos de Panamá en 1527.
La descripción de Panamá y su provincia, hecha por la Audiencia de esa ciudad en 1607, incluye el PIXIVAL entre las palmas conocidas (Serrano y Sanz, 1908, 146-147). En otra versión del mismo documento se dice, por evidente error de trascripción, SIJIBAY (Torres de Mendoza, 1868, IX, 92). Quizá la L final de la primera versión sea también una I.
b) Costa occidental suramericana.
Cuando Francisco Pizarro y su gente exploraban y despojaban el actual litoral colombiano del Pacífico en 1525, adelante de Pueblo Quemado toparon un caserío abandonado, y en él maíz, raíces de comer, "y no pocas palmas de las de pixibaes, que es cosa muy buena". Por ser este sitio proveído y fortificado, acordaron asentar allí, mientras venían refuerzos de Panamá (Cieza: Páez, J. R., 1960, II, 152; Oliva, 1895, 79). Puerto Quemado es lugar de difícil ubicación, como se dijo al hablar del cocotero. En el diario de la expedición de Malaspina se sitúa al norte del Cerro del Sapo, cerca de Solano (Cuervo, 1892, II, 146).
Se puede sospechar que la expedición de Gómez Fernández desde Anserma al occidente en 1540 (véase el inciso siguiente), pudo haber llegado, más bien que a las fuentes del Atrato, a las del Dochara o San Juan; como quiera que sea están tan vecinas una de otra, que los datos pueden convenir a ambos ríos. A mayor abundamiento, en 1583 un funcionario de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá tratando de la primitiva ciudad de Toro, situada sobre alguno de los tributarios izquierdos del Dochara; dice que había en esa jurisdicción "muchas palmas que dan fruta que se llaman chontarudos (sic), ques una fruta que se come cocidos, son de hechura de dátiles colorados y verdes" ( Guillén Chaparro: AIP, 1889, XV, 150). Refiriéndose Pedro Simón a las tribus noanamaes y cirambiraes de la parte baja del citado río ( el San Juan actual), escasas en población, dice que vivían en tierra pobre de mantenimientos, "si bien es abundante de palmas frutales de chontaduros y pixibaes, fruta de mucho sustento. .." (Simón, 1892, IV, 148; , 1953, VIII,20).
Se menciona también el chontaduro entre los indios yurumanguíes, en una relación del tercer cuarto del siglo XVIII (Lanchas de Estrada: Jijón y Caamaño, 1945, IV, 495, 498, 500; : Rivet: JSAP, 1942 ( 1947), XXXIV, 4, 6, 8).
Hacia la misma época, el misionero fray Juan de Santa Gertrudis Serra registra la presencia del chontaduro inerme en la región de Barbacoas (Serra, 1956, II, 135).
