105-Cyphomandra betacea (Cav.) Sendt..
SIMA, LIMATOMATE, TOMATE DE MONTE, en Bolivia.
TOMATE DE ARBOL, en Colombia.
Quizá le convenga a esta especie la siguiente nota del misionero fray Juan de Santa Gertrudis, quien en la parte alta del actual departamento colombiano de Nariño observó: "Hay un árbol que da unas frutas como tomates en la hechura, tan bien parecido al tomate, que cualquiera que lo viese jurara que es tomate. Ella cuando madura se pone de color meloso, y es más dulce que la miel. No tiene pepita ninguna, sólo unos granitos como el tomate, y su hollejo también recio como él" (Serra, 1956, I, 200). En 1876 el naturalista Eduardo André, durante su viaje por los Andes equinocciales, pernoctó en la hacienda Tacuaya, de Domingo Rosero, a orillas del río Guáitara, Nariño, a 1876 metros sobre el mar. "La planta más curiosa que yo vi allí -dice- y que no he vuelto a encontrar, es una yerbamora (morelle) de fruto grande verde, comestible, diferente de las «naranjillas» de Pasto (Solanum galeatum). Se pondera el sabor por encima de todo, y la forma recuerda una manzana alargada. Desconozco el nombre de esta planta, cuya introducción al Mediodía de Europa es muy deseable" (André: LTDM, 1879, 29 sem., XXXVIII, 347). Aunque vago, este dato quizá pueda corresponder a Cyphomandra.
En su reseña de las frutas nativas del oriente boliviano, hecha en 1815, el doctor Boso dice del que llama TOMATE DEL MONTE: "se da en un arbusto mui endeble, la fruta se parece al «tumbo» [ véase familia Passifloráceas] , pero quando está madura se pone morada por afuera, hacen de ella ensaladas; y dulces mui ricos, se cria en los vosques de Santa Cruz, en Salta, y en los Yungas de La Paz. En Yungas «sima» = tomate" (Valdizán y Maldonado, 1922, III, 364). Quien escribe lo ha visto relativamente frecuente en Chulumani, donde se llama LIMATOMATE. En Bolivia se usa, igual que el tomate común, como fruto condimenticio, mientras que en Colombia, Ecuador y Perú se prepara casi exclusivamente en conservas y dulces (Cárdenas, 1950, 18).
106-Physalis peruviana L. .
Physalis spp. .
UCHUBA, UCHUVA y variantes, en algunas regiones de Colombia. Mientras algunos creen que esta palabra es de origen quechua (Lira, 1945, 1034), otros opinan que pertenece a la lengua muisca (Flórez: RCA, 1955, V: 294).
UVILLA, en partes de Colombia y del Ecuador (Toscano Mateus, 1953, 431).
CAPULÍ, en el Perú ( véase adelante ).
Varias especies mejicanas reciben el nombre de MILTOMATE (Martínez, 1937, 312).
Hablando de las frutas comunes en Cali a mediados del siglo XVI, Cieza de León trae este enigmático pasaje, que tanto se puede aplicar a la uchuva como a Solanum sisymbrifolium Lam. : "unas uvillas que tienen una cáscara por encima. que son sabrosas" (Cieza, 1924, 92).
En las postreras campañas de exterminio contra los pijaos del flanco oriental de la Cordillera Central de los Andes, arriba de Chaparral, se observó según informes de uno de los participantes, que la OCHUBA era cultivada por tales indígenas (Simón, 19531 IX, 35, 39).
Zamora, quizá haciéndose eco de una creencia admitida en su tiempo (1701), atribuye a la hoja de la VCHUVA: ciertas virtudes medicinales: ". ..estas son de color anaranjado, de sabor agridulce; su conserva es mejor que la de las Guindas, y por esto muy celebrada de los que comen de regalo, y la prefieren los Europeos a otros dulces de mejor gusto" (Zamora, 19301 46). Cuarenta años después lo confirma Oviedo: "Las «uchuvas» son unas fruticas de niños, dulces, y de ellas se fabrica una regalada conserva; prodúcense en todas tierras templadas, son de la forma de los tomates. .." (Oviedo, 19301 45).
Se cultivaban en Lima a mediados del siglo XVIII con el nombre de CAPULÍES; las frutas, no sólo servían para comer, sino que, previamente ambareadas o aromatizadas, lucíanlas como adorno las mujeres (Ruiz, 1952, I, 8; 322).
Los frutos de plantas de este género se comen crudos o en compotas en Sur América. Por el contrario, en Centro América y Méjico se usan como condimento, a la manera del tomate común, no obstante ser por lo general más carnosas las especies centroamericanas P. aequata Jacq. y otras (Bukasov, 1930, 530).
Las citas del médico Hernández hechas para el tomate se aplican también a este grupo (Hernández, 19461 II, 699- 706). "Miltomates, como corazones", le enviaba Castañeda a Clusius en 1600 (Alvarez López: RI, 1945, VI, 20: 276).
Recientemente ha sido introducida a la Granja "Tulio Ospina", de Medellín, desde Méjico, una variedad de miltomate (ETO: carta ago. 1956).
107-Solanum quitoense Lam..
LULO, en el occidente de Colombia.
MA-SHA-KVE:, en kamsá o koche de Sibundoy (Schultes, 1949, 45).
NARANJILLA, en el Ecuador.
Los pocos autores que se han ocupado en este fruto, dan por sentado que la palabra LULO procede del idioma quechua. Para algunos lingüistas sería la forma quiteña o septentrional de RURU, huevo, fruto (Lira, 1945, 557; Toscano Mateus; 1953, 93). El primer vocabulario quechua-español que se conoce trae " «llullu» = cosa no sazonada; pimpollo de árbol blando, o otra cosa blanda assi" (Navarrete, D. de S. T., 1560, 147). "«Llullu» = toda cosa tierna que nace o crece antes de endurecerse"; y "«llullu-ruru» = fruta tierna en leche", trae otro vocabulario de principios del siglo XVII ( González Holguín, 1608, 213;-----, 1952 (ed. fascim.). Pero el primer nombre registrado para una Solanácea de frutos comestibles cuya descripción corresponde con relativa exactitud a Solanum aff. quitoense Lam., es PUSCOLULO, que Jiménez de la Espada (véase adelante) sospecha podría derivarse de «ppochcco-ruru», "fruto agrio o ácido". González Holguín trae " «pochcco» = leuadura o cosa azeda o agria" (González Holguín, 1608, 295). En el campo de las hipótesis, también es aceptable que sea "fruto baboso o mucilaginoso , de «puzoco» = espuma o baba" (Navarrete, D. de S. T., 1560, 162 v.). Si LULO es un quechuismo, no está bien claro el proceso que condujo a la pérdida de la palabra acompañante PUSCO, mientras los nombres de otros frutos la han conservado. Así se puede comprobar en los casos de ASNA-LULO y CHAQUI-LULO, que cita alguna fuente colonial como existentes en la altiplanicie de los Pastos; y de CHONTA-RURO o variantes, difundido desde fines del siglo XVI (Patiño: Al. 1958, XVIII, 319-323).
Como la especie en cuestión es originaria de la región equinoccial, es también permitido suponer que el nombre LULO pertenezca a algún idioma local.
En el colorado, lengua de la costa y parte de la vertiente occidental andina del Ecuador, la raíz «lu» sirve para designar los colores rojo y amarillo y por extensión, madurez (Jijón y Caamaño, 1941, II, 249): la duplicación «lulo» indicaría según Buchwald, "colorado, colorado" (Ibid., 250). Existe en esa área un río Lulo, afluente del Palenque (Wolf, 1892, 138).
La partícula SHA, ( thsa, za, sha, cha), equivale en kamsá y en su filial el coayker, a "cosa buena, admirable", y sirve para clasificar las cosas carnosas (Jijón y Caamaño, 1940, I, 102, 103, 105, 106, 107, 109, 117, 118, 119, 120, 122, 123, 124; 157, 160, 191, 192). En el kamsá «be» es "redondo" (Ibid., 118, 122).
El origen de la palabra NARANJILLA queda aclarado en las fuentes que se citarán adelante. Sin embargo, algunos datos sobre distintas variedades de naranjillas (Gattoni, 1935, 7) quizá deban referirse a especies diferentes, cuya situación por falta de colecciones botánicas no está bien aclarada.
Hace poco Schultes y Cuatrecasas han descrito una variedad de Solanum quitoense, caracterizada por la presencia de espinas en las hojas, y cuya área de dispersión está situada al norte de la línea ecuatorial (Schultes y Cuatrecasas: HUBML, 1953, 16, 5: 97-105).
En la descripción del obispado de Quito de Diego Rodríguez Docampo, hecha en 1650, al hablar de la región de Yumbos al oeste de Quito, enumera las frutas que allí se dan, entre ellas cidras, limas, naranjas y "naranjillas" (Jiménez de la Espada, 1897, III, ci). El hecho de identificar las especies de cítricos por sus nombres tradicionales españoles, indica que las "naranjillas" no son otras que Solanum.
Para 1652 el naturalista Bernabé Cobo, quizá aprovechando datos enviados por corresponsales de la orden jesuítica a la cual pertenecía, había descrito bajo diferentes nombres regionales una o varias especies de Solanum de frutos comestibles, nativas de Popayán y de Quito, provincias que Cobo, residente en Lima y en Méjico, no tuvo la oportunidad de visitar. Las descripciones son semejantes, excepto en pequeños detalles, que se advertirán mejor colocando ambos textos en dóble columna:
"Capítulo XVIDel puscolulo. |
"Capítulo XXIIIDe las naranjillas. |
En la provincia de Popayán nace una mata llamada puscolulo (+) que es semejante a la higuerilla de infierno en la grandeza, hoja y hechura. Lleva una fruta muy parecida a una manzana en el tamaño, color y cáscara; mas está toda ella cubierta de unas espinillas que fácilmente se quitan. La carne es entre verde y amarilla, aguanosa y llena de unas pepitas como de ají, que se comen juntamente con la carne. Tira más el sabor a agrio que a dulce, y si se comen muchas, dan dentera" (Cobo, 1890, I, 461;-----, 1956 I, 209-210). |
En la provincia de Quito nace una mata de un estado, poco más o menos; su hoja es del talle de la higuerilla de infierno, un poco mayor, y espinosa por las venas. A la fruta que lleva dan nombre de naranjillas, por tener alguna semejanza con las naranjas. Es del tamaño de un mediano durazno, redonda, de color naranjado; en la cáscara y sustancia se parece a los tomates; lo de dentro es una sustancia aguanosa y de sabor agridulce; tiene muchas pepitas dentro, como el tomate, y buen sabor" (Cobo, 1890, I, 470;-----, 1956, I, 213). |
(+) Acaso debe leerse Ppochccoruru, 'fruto agrio o ácido'. en quichua, que es, según creo, la Naranjita de Quito (Nota de Marcos Jiménez de la Espada). |
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Ambas descripciones concuerdan en el detalle de que las hojas son sinuadas, ya que se comparan con las de la "higuerilla del infierno", nombre colonial de Ricinus communis L. Pero el fruto del puscolulo está revestido de pelos a modo de espinas, mientras que la naranjilla figura con fruto liso, como el del tomate. Otra diferencia es la presencia de espinas en las venas de la hoja de la naranjilla, circunstancia que no se menciona para el puscolulo.
De las trascripciones anteriores se deduce que ya para mediados del siglo XVII se conocían en Popayán y en Quito Solanáceas de frutos comestibles que diferían, tanto en nombre, como en algunos detalles morfológicos. Aparentemente Cobo no se dio cuenta o por lo menos no destaca, la afinidad de las dos plantas que reseña. Lo mismo se puede observar para otras especies de regiones alejadas de su sede habitual, que tuvo que describir basándose en informes de terceros (véase el caso de CHONTADURO y SIRIBA en el capítulo III).
En su descripción de la naranjilla, el jesuíta ecuatoriano Juan de Velasco (1789) no agrega nada notable, excepto el detalle de que la hoja es "ancha, áspera y algo espinosa" (Velasco, 1927, 1, 73-74). Un siglo después se hacen figurar como productos típicos de la región serrana (Wolf, 1892, 444).
Los datos anteriores son de la parte interandina equinoccial (Loja a Popayán). Los dos siguientes se refieren a la vertiente amazónica.
NARANJAS y NARANJILLAS, sin más explicación, incluye el jesuíta Juan Magnin en 1740 entre las frutas cultivadas en la provincia de Maynas (Magnin, 1940, 156).
En la década 1750-1760 el misionero mallorquín Juan de Santa Gertrudis desempeñó labores evangelizadoras en la parte alta de los ríos Putumayo y Caquetá. Refiriéndose a una antigua misión del alto Caquetá, dice lo siguiente: "Hay allí en Santa Rosa una huerta con su cerca, y en ella la tercera parte es naranjillas. Es una mata del alto de un hombre, con las hojas grandes, semejantes a la berenjena. Mas encima de las hojas cría espinas del grueso y largo de medio alfiler, 15 ó 20 en cada hoja. En el centro da la fruta, que por lo parecido a las naranjas, tal vez las llaman naranjillas. Ellas son la mitad más chicas que las naranjas, y están vestidas de espinitas muy finas y agudas, tan tupidas de ello, que parece un terciopelo. Así como van madurando, les van cayendo las espinas, y las naranjillas se vuelven de color de grana muy encendido. La corteza es muy delgada, y dentro no tiene pepita alguna. Es al modo de una naranja que no tuviera gajos, sino todo un meollo. Su color es entre verde y anaranjado y su sabor agridulce muy apetitoso. Es fruta muy fresca para el cuerpo, y des(h)echas unas de ellas en agua con azúcar, es un refresco de los más regalados de cuantos yo he probado en el mundo" (Serra, 1956, I, 148-149).
Los datos de mediados del siglo XVII confinan la dispersión del PUSCOLULO y de la NARANJILLA a las provincias de Popayán y Quito. Los de un siglo después que se acaban de citar limitados a la NARANJILLA, aunque desplazan hacia el oriente la zona de cultivo, no la alejan de la faja equinoccial. Pero las dos menciones que se verán en seguida, indican que el cultivo de Solanum quitoense o de alguna otra especie que se haya podido confundir con ella, se había desplazado de su foco original, tanto hacia el norte como hacia el sur.
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MAPA 8.-Distribución geográfica de tres especies frutales del género Solanum, según documentos de los siglos XVII y XVIII: SM= S. muricatum Ait.; SQ= S. quitoense Lam.; ST= S. topiro H. B. ex Dun .. |
En 1701 decía fray Alonso de Zamora, al enumerar las producciones vegetales del Nuevo Reino de Granada: "Llevan las tierras cálidas vnos arboles de la estatura de los Limones llamados Lulos. Estos dan vna fruta, como naranjas pequeñas, y de su color, ollejo muy delgado, y de muy agradable fragancia, su agrio es moderado, los granos muchos entre vna médula blanda, y deshecha, segÚn el doctor Lugo, doctissimo médico, que huvo en este Nuevo Reyno, es cada uno cordial saludable para los enfermos de tabardillo, y de otras enfermedades de calenturas. Las salsas que haz en de ellos son las más sazonadas que ha descubierto la gula" (Zamora, 1701, 41;-----, 1930, 40). El estilo gongorino de la época no ayudaba a la exactitud de las descripciones. El nombre «lulo» parece haber sido trasportado desde el occidente de la Nueva Granada; pero el dato (por la circunstancia de referirse a especie de tierras cálidas) quizá pueda atribuirse al TUPIRO (véase adelante). Colecciones botánicas se han hecho tan arriba como el río Guayabero, alto afluente del Guaviare (Cuatrecasas, 1939, No.7558; comunicación personal). Solo un estudio en el terreno y la colección de material botánico abundante pueden resolver la dificultad.
José Lorenzo de Reina, en un informe descriptivo del distrito de Vijes, de la jurisdicción de Cali, hecho a 20 de julio de 1808, dice que en el sitio de Ciénagalarga de la cuenca del río Bitaco, afluente del Dagua, había unos pocos habitantes que en ese temperamento benigno sembraban plátanos, maíz, algunas arracachas y LULOS (Villaquirán: BHV, 1939, 61-66; 232).
La dispersión al sur se había operado hacia mediados del siglo XVIII. Entre las plantas que el botánico Hipólito Ruiz colectó en Lima y alrededores y en los valles vecinos, en el primer semestre de 1778, incluye: "Solanum angulosum, vulgo «narangitas de Quito», por haber sido trasplantado de esta provincia, y tener sus frutos la figura y color de una Naranja pequeña; las mugeres estiman estos frutos por su olorcillo y por el gusto particular que da a la bebida del Mate, en la que acostumbran echar algunas gotas de su xugo; también los ponen entre las mixturas de flores para que hermoseen y contribuya con su olor a hacer más grata la mixtura" (Ruiz, 1952, I, 30). En otro pasaje dice que envió a España semillas de Solanum peruvianum o "naranjitas de Quito", en la primera remesa de plantas y semillas que hizo en 1780. Los cajones en que iban las plantas vivas se perdieron (Ruiz, 1952, I, 434, 443).
En la época republicana, pues todos los datos anteriores son del período colonial, Eduardo André, quien vio naranjilla en el mercado de Pasto en 1876, elogia este fruto, que identifica como S. galeafum; pero no describe la planta (André: LTDM, 1879, 29 sem., XXXVIII, 322). Cárdenas considera el lulo como especie en vía de domesticación, de cultivo no muy antiguo, y en cierto modo todavía silvestre (Cárdenas, 1950 17-18).
En su obra sobre los quechuismos usados en el Valle del Cauca, Leonardo Tascón al hablar del lulo, trae los siguientes datos, que se incorporan por establecer categóricamente la presencia en ese departamento colombiano de dos formas diferentes, bien conocidas y distinguidas allí: "Lulo (Valle). (De «llullu», blando, tierno). Fruta redonda, achatada, de color anaranjado, de sabor agrio, que se emplea para preparar bebidas refrescantes muy agradables; es producida por una planta solanácea de hojas grandes, moradas y espinosas lo mismo que el tallo, y de flores blancas en racimo, llamada en botánica Solanum esculentum. El «lulo de perro» cuya corteza sirve para hacer dulce, es el fruto de otra especie que se distingue de la anterior por el color verde de sus hojas" (Tascón, 1934?, 101;-----, 1961, 437). No se sabe qué relaciones tiene esta especie con lo que otro autor llama PICHUCUMUL (Ortiz, S. E.: IDEARIUM, 1938, 210;-----, 1954, 125-126).
Los miembros de la expedición botánica rusa a Colombia en 1925 encontraron lulos en Manizales (Bukasov, 1930, 488).
El médico-geógrafo Villavicencio habla de la excelencia de las naranjillas que se cultivaban en Baeza, oriente ecuatoriano, a mediados del siglo XIX (Villavicencio, 1858, 403).
Bajo el nombre apocopado NARANGI cultivan una fruta los jívaros y canelos (Karsten, 1935, 123; 568; Sarmiento, 1958, 178). Surge la duda si estas dos últimas referencias sean aplicables al
108-Solanum topiro H. B. ex Dun..
TOPIRO, TUPIRO, TUPIRU (cuenca del Orinoco-Río Negro).
BO-PÓ entre los indios camaratas, territorio Amazonas, Venezuela, según Steyemark (Schultes, 1958, 242).
BETÁKA, en cubeo; DETWÁ, en taiwano; DETWÁ, en tatuya, Apaporis (Schultes, op. cit., loc. cit.).
ETOA, en tucano (Vaupés) (Romero Castañeda, 1961, 290).
Ya se sugirió atrás que el LULO a que se refiere Zamora en 1701 pudo haber sido TOPIRO de alguno de los afluentes izquierdos del Orinoco, si no frecuentados, por lo menos conocidos por los misioneros de diversas órdenes religiosas, que estaban en estrecho contacto con Santa Fe de Bogotá.
Gumilla, quizá aplicando un nombre ya difundido en su época como el de LULO del párrafo anterior, enumera entre los frutos regionales silvestres, primero dátiles, en el sentido de "palmas", y en segundo lugar "naranjillas, de un agridulce muy sano, y son del mismo color, y algo menores, que las naranjas ordinarias" (Gumilla, 1741, 197;-----, 1944, 1, 266;-----, 1955, 174).
En el segundo reconocimiento del río Padamu, afluente del alto Orinoco, en marzo y abril de 1760, Apolinar Diez de la Fuente, miembro de la Comisión de Límites entre las colonias de España y Portugal. organizada algunos años antes, al bajar del raudal de los Guaharibos hasta la confluencia del Casiquiare y el Orinoco, halló que el conuco mandado hacer desde el año anterior de 1759, mostraba ya el maíz, los fríjoles, los TUPIROS (Ramos Pérez, 1946, 407). Esta roza la habían hecho los indios en tres días (Altolaguirre y Duvale 1908, 310), cerca del fuerte de Buena-Guardia, del cual cien años después no existía ningún vestigio (Michelena y Rojas, 1867, 162, 355).
En su viaje por el alto Orinoco en 1800, Humboldt y Bonpland hallaron tupiros en San Fernando de Atabapo, localidad de donde procede el material botánico para la descripción de la especie. En el sector entre el Javita y el caño Pimichín incluye el primero de dichos autores entre las plantas comunes el Solanum topiro (Humboldt, 1942, IV, 178). Probablemente en las obras de estos autores, pero también en observaciones propias, se apoyó Lisandro Alvarado para la siguiente descripción: "«Túpiro». Solanum Topiro. Planta de tallo herbáceo, tomentoso; hojas subaovadas, agudas, sinuoso-angulosas, desiguales en la base, apretadamente peludas por encima; tenuemente cano-tomentosas por debajo; flores extraaxilares, agregadas; bayas aovadas, cuadriloculares, comestibles. Atabapo, Alto Orinoco. Florece en mayo. Dícese también «tópiro»" (Alvarado, 1953; 345). Esta grafía esdrújula la trae Tavera Acosta (Tavera Acosta, 1954, 218).
En un trabajo reciente, Schultes adscribe a S. topiro las referencias que sobre la COCONA del oriente peruano han dado Fennel y otros autores (Schultes, 1958, 231-232; Fennel, 1948, 181-182). Ricardo Latcham enumerando varias especies frutales utilizadas por las tribus amazónicas, menciona sin citar fuente, la "«cocona», que da una drupa parecida a una naranja" (Latcham, 1936, 65-66, 72).
Sobre la NARANJILLA del oriente ecuatoriano, en una obra aparecida poco ha, se dan los siguientes datos: "Existen de tres clases, dos ácidas ( conocidos en el Oriente con el nombre de huevo e tigre y cocona) y la otra común entre nosotros, agridulce y muy agradable, especial para bebidas, conservas, helados, sorbetes; además de tomarse en fruta sola o con azúcar. Es tan aromática que basta un fruto para llenar de agradable olor un salón. La "cocona" es también un insecticida especial, remedio que usan los indios del oriente para los piojos de la cabeza. También la comen asada" (Sarmiento, 1958, 178). Lo que quien escribe ha visto vender en el mercado de Iquitos bajo el nombre de COCONA y ha comido (1951), es una baya mayor que la de Solanum quitoense, pero con la epidermis de color púrpura oscuro casi morado y no anaranjado o amarillo.
En octubre de 1948 se introdujeron semillas de "cocona" de los Estados Unidos a la Granja "Tulio Ospina", de Medellín, Colombia. Según informes oficiales, la planta tiene poca espina y los frutos son de color anaranjado ( Granja Tulio Ospina: carta agosto 1956; carta 329, octubre 5, 1961 ). Ya se va generalizando en las regiones cálidas del interior colombiano y en Buenaventura.
COCONA con otras frutas cultivan los kareneiris del alto Madre de Dios, río del oriente peruano (Fejos, 1940-1942, 24).
109-Solanum muricatum Ait. .
S. muricatum Ait. var. popayanum Bitt.
(Bukasov, 1930, 530).
CACHON, en quechua (Navarrete, D.de S. T., 1560, 112 v.;-----, 1951, 242; González Holguín, 1608, 258).
CACHUMA, en aymara (Bertonio, 1612, 32).
PEPINO, PEPINO DULCE. Este nombre lo impusieron los españoles por ver en este fruto semejanza con el pepino cucurbitáceo (Cucumis sativus L.), introducido por ellos a América. Hay que advertir que PEPINO parece haberse aplicado también a Cyphomandra en el Perú (Yacovleff y Herrera, 1934,275).
Refiriéndose Cieza de León ( 1553) a los llanos irrigados de la costa peruana, habla de los llamados PEPINOS como una de las frutas singulares americanas (Cieza, 1924, 209). A propósito de las últimas campañas de Huayna Cápac en la costa norte del Perú, el mismo autor trae este pasaje anecdótico: "Y dicen dél, que yendo por el hermoso llano de Chayanta, cerca de Chimo, que es donde agora está la ciudad de Trujillo, estaba un indio viejo en una sementera, y como oyó que pasaba el rey por allí cerca, que cogió tres o cuatro pepinos que con su tierra y todo se los llevó, y le dijo: «Ancha Atunapu micucampa»; que quiere decir: "muy gran Señor, cóme tú esto". Y que delante de los señores y más gente, tomó los pepinos, y comiendo de uno de ellos, dijo delante de todos, por agradar al viejo: «Xuylluy, ancha mizqui cay»; que en nuestra lengua quiere decir: "En verdad que es muy dulce esto".
De que todos recibieron grandísimo placer" (Cieza, 1880, 250- 251). Las expediciones de Huayna Cápac en la región chimumochica tuvieron lugar después de la muerte de su padre Tupac Inca Yupanqui, ocurrida hacia 1481 (Vázquez de Espinosa. 1948, 541-544). El mismo Cieza describiendo el valle de Chincha, pondera la hermosura de los huertos que habla, "y cuán sabrosos y olorosos pepinos, no de la naturaleza de los de España, aunque en el talle les parecen algo, porque los de acá son amarillos quitándoles la cáscara, y tan gusto- sos, que cierto ha menester comer muchos un hombre para quedar satisfecho" (Cieza, 1924, 229). Informes de la existencia en la costa peruana de unos PEPINOS, distintos de los de Castilla, difundió el piloto Pedro Corzo a raíz de los primeros viajes de Francisco Pizarro (Oviedo y Valdés, 1855, IV, 215- 216; Yacovleff y Herrera, 1934, 274-275).
Juan de Salinas Loyola, en la relación de Loja, Ecuador, escrita en España en 1571-1572, dice que hay "pepinos de los de allá". En 1572, en su relación de Quito, escrita también en España; es más explícito: "Hay otra manera de pepinos, los cuales se crían como los de Castilla; son lisos, blancos, con unas venas moradas; estos comen los indios y son tenidos por más sanos que los de estas partes y no tan fríos". Según la relación de Otavalo, de Juan Ponce de León (1582), había pepinos de los de Castilla y también "de los de acá" en los lugares de Pizque, riberos del río Guaillabamba, lo mismo que en las del río Mira o Coangue (Jiménez de la Espada, 1897, 111, 203, 73, 113). Todavía al caserío del Olivar, poco al norte de Ibarra en la provincia de Imbabura, sobre la carretera que conduce a Tulcán ya Pasto, es costumbre diaria vender excelentes pepinos a los pasajeros que paran allí. En el segundo cuarto del siglo XVII, Vázquez de Espinosa al enumerar las producciones de Quito dice que hay "pepinos muy diferentes y mejores que los nuestros" (Vázquez de Espinosa, 1948, 340).
En Guano, partido de la villa de Villardonpardo (Riobamba), a fines del siglo XVII había pepinos de la tierra" (Torres de Mendoza, 1868, IX, 473). Es planta típica de la zona altoandina ecuatorial (Wolf, 1892, 445).
Para Nueva Granada no se conocen menciones tan tempranas sobre el pepino como las indicadas en los párrafos anteriores. No es posible saber si el cultivo de esta especie que se hace en la actualidad hasta la latitud de Popayán y aun en Antioquia y en la sabana de Bogotá, es prehispánico, o posterior a la conquista. Aunque si había CACHON en la cuenca del río Mira, límite meridional de los pueblos pastos, se puede conjeturar que el cultivo se extendía hacia el norte por lo menos hasta la hoya del río que después se llamó Guáitara. Al decir de fray Alonso de Zamora, para fines del siglo XVII abundaban en el Nuevo Reino de Granada los PEPINOS COHOMBROS, ZOCATOS y DULCES (Zamora, 1701, 45;-----, 1930, 43). El pepino dulce era una de las frutas comunes en Bogotá para mediados del siglo XIX (Holton, 1857, 149).
No se ha encontrado documento alguno que compruebe la aserción de Uribe Angel, seguida por Montoya y Flórez, de que los indígenas del territorio antioqueño cultivaban pepino en sus huertos (Uribe Angel, 1885, 516 ; Montoya y Flórez: RHA, 1922, 535-594).
Dice Acosta en 1590: "Tampoco los que se llaman pepinos Son árboles, sino hortaliza que en un año hace su curso. Pusiéronles este nombre porque algunos de ellos o los más, tienen el largo y el redondo semejante a pepino de España, mas en todo lo demás difieren, porque el color no es verde sino morado, o amarillo o blanco, y no son espinosos ni escabrosos, sino muy lisos, y el gusto tienen diferentísimo y de mucha ventaja, porque tienen también éstos un agrete dulce muy sabroso cuando son de buena sazón, aunque no tan agudo COmo la piña. Son muy jugosos y frescos, y fáciles de digestión; para refrescar en tiempo de calor Son buenos; móndase la cáscara, que es blanda, y todo lo demás es carne; dánse en tierras templadas y quieren regadío, y aunque por la figura los llaman pepinos, muchos de ellos hay redondos del todo, y otros de diferente hechura; de modo que ni aún la figura tienen de pepinos. Esta planta no me acuerdo ha- berla visto en Nueva España ni en las Islas, sino Sólo en loS Llanos del Pirú" (Acosta, 1940, 275-276;-----, 1954, 113). Garcilaso en 1606 no se acordaba bien del nombre vernáculo, y arriesga el de CÁCHAM: los pepinos Son de tres tamaños, y los más pequeños, que tienen forma de Corazón son los mejores" (Garcilaso, 1945, II, 180).
Entre las frutas de la tierra de los llanos de Trujillo en Perú, Vázquez de Espinosa incluye los pepinos. Más adelante agrega: "Tiene la ciudad a vn quarto de legua el pueblo de Mansiche, de mucho regalo de ortalizas, y frutas en particular de Pepinos del Piru, que los ay de muchas suertes [.] los de este pueblo son los mejores del Piru (por ser de los mejores, y mas regaladas (siq)). La mata es de la hechura de un pimiento y la hoja mas menuda y curiosa (que en el color y de la echura) parecida a la de tomate, ay lo de muchas maneras morado, amarillo, y blanco y otros colores, y son muy lisos, el comerlos a de ser maduros porque verdes no son buenos, ay los largos, y redondos y de otras hechuras chicos y grandes, el gusto es muy sabroso quando son de buena sazón, son muy jugozos, frescos, buenos para la orina, y digestión. Mondase la cascara que es muy blanda y delgada, y todo se come, esta fruta (ni la vi en toda la Nueva España y Honduras ni en las islas), solo la ay en el Piru" (Vázquez de Espinosa, 1948, 365, 367, 368). Los pepinos se continuaban cultivando en Trujillo en el siglo siguiente (Feyjoo, 1763, 13).
Cobo describe los pepinos con notable precisión; señala variedades moradas, amarillas, blancas y otras; pero la más común era morada con variegaciones de otro color en sentido longitudinal. .Danse los mejores pepinos en los valles désta costa del Perú; señaladamente tienen fama los de los valles de Trujillo, Ica y Chincha, porque quieren tierra Caliente y arenisca; y así aunque se han llevado a la Nueva España, no llegan a tener allá tan buena sazón, por no serles a propósito el temple. En el valle de Atrisco los vi yo en el convento del Carmen y experimenté que estaban desabridos y sin la dulzura que tienen en este reino. Su zumo, mezclado con unguento rojo, aprovecha contra el calor de los riñones. En la lengua quichua se llama «cachum», y en aymara, «cachuma»" (Cobo, 1891, II. 381-383;-----,1956, I, 177). En otro pasaje Cobo deja constancia de que, a pesar de que el pepino de España ( Cucumis ) se producía bien en América, se usaba sólo como hortaliza, mientras que como fruta se prefería el pepino de la tierra (Solanum). Se cultivaba en Lima (Cobo, 1891, II, 436-437;-----, 1956, I, 418; II, 317::1:
Entre las plantas que el botánico Hipólito Ruiz colectó en la capital del virreinato y alrededores y en los valles de la Sierra peruana, en el primer semestre de 1778, incluye el Solanum variegatum, vulgo PEPINO, cuyos frutos se consumían mucho en el Perú, ya los cuales equivocadamente les atribuye la acción de producir, si se comían en exceso, fiebres tercianas y disenteria con tenesmo o pujo (Ruiz, 1952, I, 29). Cuando describe las producciones de Lurín, lugar cercano a Limo, vuelve a mencionar el pepino de la tierra o del país. Dice que esta planta fructifica en abundancia; que los frutos suelen ser amarillentos, blanquecinos o manchados de morado, violado y rojo; repite el dato sobre su presunta acción para producir las enfermedades arriba mencionadas, y agrega: "esta planta se propaga por medio de sus tallos, porque de semilla no fructifica hasta el segundo año, después de haber sido trasplantada del almácigo en que sus semillas fueron sembradas" (Ruiz, 1952, I. 53-54). Ya a Oviedo le habían informado desde 1533 sobre este modo de propagar la planta por rama (Oviedo y Valdés, 1855, IV, 216).
Latcham afirma que se cultiva en el norte de Chile; pero que la ausencia de nombre araucano indicaría introducción incaica (Latcham, 1936, 214-216).
110-Solanum sessiliflorum Dun. .
CUBIÍ, CUBIÚ .
Como fruto de los Estados brasileños de Amazonas y Pará menciona Le Cointe, bajo el nombré de CUBIÚ, uno de bayas pulposas utilizadas para conservas y dulces (Le Cointe, 1934, 139). Ducke, bajo la grafía corregida de CUBIÍ, dice: "Planta frutífera, comurn no Estado do Amazonas e sobretudo na parte occidental do Solimoes onde tambem se encontra subespontánea; raramente cultivada no Pará. O "cubiú" do Solirnoes é uma outra especie de Solanum, nao cultivada, de frutos comestiveis porém miudos, e sem estreita afinidade com o cubiú" (Ducke, 1946, 9).
Tiene razón Schultes al sospechar que el nombre CUBIYÚ se aplica con carácter genérico a varias plantas edibles del género Solanum en el área amazónica (Schultes: BMLHU, 1962, 19: 275-276). También se llama CUBIÚ el árbol Clavapetalum elatum Ducke (Le Cointe, op. cit., 140, 340). El capitán general del Pará Francisco Inocencio de Silva Coutinho fue requerido a 12 de septiembre de 1795 para enviar con destino al Jardín Botánico Real de la Universidad de Coimbra, varias palmas y árboles amazónicos. En la lista de "árboles y arbustos silvestres", distintos de los "árboles y arbustos fructíferos", se incluye el CUBIO (Ferreira Reis: BMNB, 1946, 3). Es evidente que no se trata de Solanum sessiliflorum, planta herbácea.
RUBIACEAS.
111-Borojoa patinoi Cuatr. .
BOROJÓ, BORONJÓ, en el Chocó, Colombia.
Borojoa spp. .
PURUHÍ GRANDE, PURUÍ, en el Amazonas.
El primer nombre, de la lengua chocó, podría descomponerse así: boro, boron, buro, puru: cabeza; jo: árbol, palo = árbol que lleva cabezas, por la forma globosa de los frutos, que penden de las ramillas a modo de las cabezas-trofeos, características de las tribus del occidente de Colombia (Greiffestein, 1878, 135; Robledo, E.: RHA, 1922, 605, 603; Rivet: RIEN, 1944, 306).
BOROGOA equivale a "redondo" en dialecto catío (Fr. Pablo del Smo. Sacramento, 1936, 94; 81, 84, 95, 96).
En la costa venezolana, Estado de Falcón, hay un río y una población con el nombre de Borojó (Altolaguirre y Duvale, 1908, 195, 205, 215). Esta es una región árida, o sea de clima diametralmente opuesto al del Chocó. No se ha podido hallar explicación para el significado de este topónimo, ni mucho menos la relación que tenga con el frutal en estudio. PORÓ, del térraba FRORÓ o del bribrí BORÓ, y PORÓPORÓ, de origen desconocido, son vocablos aplicados en Costa Rica a plantas que no tienen parentesco con esta (Pittier, 1908, 56). Por otro lado, el vocablo amazónico PURUÍ, o mejor el radical PURU, sí tienen semejanza fonética con BOROJÓ.
Por un error de copia de los que abundan en su obra, Felipe Pérez en 1862, menciona el BOROJÍ, como una "especie de tamarindo", entre los árboles frutales de la provincia del Chocó (Pérez, 1862, 186). La información pertinente debió ser obtenida por Codazzi. Bajo su forma correcta, BOROJÓ, se menciona entre los frutos endémicos del río San Juan, en 1943 (CGR, 1943, 457). La descripción botánica y las primeras noticias sobre la historia natural de esta especie aparecieron en 1948 y 1953 (Cuatrecasas y Patiño: RACC, 1948, VII, 28: 474- 481; Cuatrecasas: AA, 1953, VIII, 5: 89-98).
A pesar de esta divulgación tardía, el borojó tiene todos los caracteres de un frutal domesticado de larga data. Hasta ahora no se ha encontrado su posible ascendiente entre las numerosas Rubiáceas de la costa occidental de Colombia, ni se han estudiado las relaciones de este frutal con las especies amazónicas del mismo género. Su área geográfica se extiende por las cuencas de los ríos Atrato, San Juan y Baudó; por la costa norte se encuentra uno que otro ejemplar hasta Cupica. Por el sur parece no haber avanzado de la bahía de Buenaventura, pues en 1949 (notas de viaje del 26 de mayo), quien escribe sólo pudo hallar un arbolito en el río Anchicayá, en casa de Epifanio Mosquera y otro en la de Abraham Castro, obtenidos ambos de semilla traída del Chocó. Al sur del Anchicayá ( y quizá ahora del Raposo) es completarnente desconocido.
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MAPA 9.-Localización geográfica de dos frutales endémicos del Chocó, en Colombia: mirajó o almirajó (Patinoa almirajo Cuatr.. Bombacáceas) (véase numeral 51), y borojó o boronjó (Borojoa patinoi Cuatr.. Rubiáceas) |
Semillas de borojó se enviaron de la Estación Agroforestal del Calima, donde en 1946 se hizo la primera plantación experimental, a Zamorano, Honduras, ya Belem del Para, Brasil. A la Estación Agrícola de Palmira se llevaron dos arbolitos masculinos para polinizar los dos pies femeninos que allí existían, los cuales han fructificado desde entonces (Patiño, Mem., 1948, 25-26). Había en la Estación de Armero unos ejemplares en 1941.
En cuanto al PURUHÍ GRANDE, tres especies, todas cultivadas (E. sorbilis, E. stipularis y E. verticillata), han sido señaladas respectivamente en el medio Purús; alto Solimoes y Putumayo, y bajo Solimoes y Madeira (Le Cointe, 1934, 379-380; Ducke IAN, 1946, 8: 17).
112-Genipa americana L. .
JAGUA, palabra taína (Tejera, 1951, 314-317; Henríquez Ureña, 1938, 116), muy difundida en la América española.
CHIPARA, CHIBARA, en dos dialectos diferentes de la lengua chocó (Wassén: ES, 1935, 73, 83).
GENIPAPQ, en tupí-guaraní.
HUITQ, VITO, en quechua.
Genipa caruto H.B.K. .
CARUTO, en los Llanos de Colombia y Venezuela.
GUANAPAY, en guajiro (Romero Castañeda, 1961, 296).
El uso principal o por lo menos el más difundido de Genipa en América intertropical en la época precolombina, fue como planta tintórea, especialmente para pintura corporal a la que se atribuían propiedades mágicas. Este punto se considera a espacio en otro lugar. Pero también se usó como fruta comestible. Tal es el aspecto que se estudia aquí.
"Es buena de comer cuando está sazonada", decía Oviedo en 1526 (Oviedo y Valdés, 1950. 222;-----, 1851, I, 296- 297). XAGUAS se comían en Cuba, pero no en la isla Española (Casos, 1909, 36). "Lo comestible dellas es poco pero dulce y suave", apunta Gutierre de Ovalle en su relación de La Palma de los Muzos de 1581 (Latorre, 1919, 122). Diego de Palomino incluye entre las frutas nativas de Chinchipe en 1549? las jaguas, que servían para teñir, "y también las comen cuando están maduras" (Jiménez de la Espada, 1897, IV, xlviii). Asimismo, Bernabé Cobo remata: "La fruta que da tiene el nombre del árbol y es del grandor de una berengena y del mismo color y hechura, y buena de comer, cuando está sazonada" (Cobo, 1891, II, 37-38;-----, 1956,I, 249).
En el Brasil perdura el uso de la fruta para preparar una bebida, la "genipapada", común en la Amazonia y en la costa hasta Bahía. La mejor la ha degustado quien escribe en Maceió, capital del Estado de Alagoas.
Una relación de San Juan Bautista de El Pao, llanos de Vellezuela, de 1768, incluye el CARUTO entre los árboles que dan frutos "para hombres y animales" (Altolaguirre y Du- vale, 1908, 55; Rivero, 1956, 239-240).
CUCURBITACEAS.
113-Sicana odorifera (Vell.) Naud. .
CAJÚ, CAJUBA (Alvarado, 1953, 65); CAJÚA (Pittier, 1926, 154), en Venezuela.
PABI, en el oriente de Bolivia (véase).
SICANA.
CALABAZA DEL P ARAGUAY.
PEPINO ANGOLO, en algunas islas antillanas.
Bajo el rubro de "calabaza del Paraguay" describe Cobo una fruta de Cucurbitácea, de la cual afirma: ". ..es muy dulce y aguanosa, cómese cruda como el melón y tiene razonable sabor, y toda ella un olor muy agudo y suave, por el cual es más estimada que por su gusto; y para gozar de su olor las suelen colgar en las casas". En otro pasaje habla del SICAHANI, una flor de color azafranado, que huele muy bien (Cobo, 1890, I, 379-380; 1891, II, 83;-----, 1956, I, 176). El médico José María Boso, en el relato de su viaje por el oriente boliviano en 1815, dice al enumerar las frutas nativas en la montaña de los Yuracarés: "«Pabi». Esta es una calabaza larga que sé da en una enrredadera que trepa a los árboles más elevados, estas frutas son largas hasta media vara [,] mui fragantes, hai de color negro, y amarillo [ .] en los Yungas de la Paz hai de los amarillos [; ] estos son mas chicos que los negros, los guardan en las casas y entre la ropa para que den buen olor, hai otros mui chicos y mas fragantes [ .] en Santa Cruz los comen asados" (Valdizán y Maldonado, 1922, III, 365).
Marcgrave. quien lo describe como conocido en la costa nordeste del Brasil, lo llama CRUÁ (Marcgrave, 1942, xxxix). De allá lo cree originario un botánico (Pittier, 1926, 154).
Uno de los misioneros jesuítas del Marañón dice que los indios de Maynas cultivaban en sus chacras las CICANAS (Magnin: RI, 1940, I, 180). En su viaje a Huánuco y Cuchero, en el oriente peruano, en 1784, el botánico Hipólito Ruiz reseñó una planta a la que llama SHUPE, que bautizó como Cucurbita fragrans. Se comía en locros o sopas y se usaba para aromatizar templos y aposentos; duraba muchos meses; los frutos cilíndricos, "cuando más de una tercia", eran "algo rubicundos exteriormente" (Ruiz, 1952, I, 328). Se ignora si son estos mismos los ZAMBOS, aparentemente una Cucurbitácea, que según un historiador se cultivaban en el Ecuador en la época prehispánica (González Suárez, 1890, I, 158).
La varias veces mencionada relación de El Pao, poblado venezolano de la entrada del Llano, habla de la CAJUBA como fruta nativa a mediados del siglo XVIII (Altolaguirre y Duvale, 1908, 55). Según Triana, citado por Bois, en Venezuela se utilizaba en la centuria pasada para perfumar la ropa en los arcones (Bois, 1927, I, 209). De allá trajo semillas a Colombia quien escribe en 1953, del tipo morado; pero después ha visto vender, bajo el nombre de MELONES, en el mercado de Mariquita, Tolima, una variedad de color púrpura o rojo de vino.
Esta especie se ha difundido a Centro América. Bajo el nombre de COHOMBRO se usa en Nicoya, Costa Rica, en calidad de legumbre fresca o encurtido, y aun se prepara con la carne una chicha especial (Wagner, P. L., 1958, 22.8, 244). Los botánicos de la misión rusa la vieron en la costa occidental de Guatemala, y en la parte meridional de Méjico (Bukasov, 1930, 485, 531 ).
NOTA.--En las fuentes históricas se mencionan, unas veces con sus nombres regionales pero sin descripción alguna, y otras a la inversa, varios frutales de distintas áreas de América equinoccial. Un estudio escrupuloso de estas fuentes, y colecciones botánicas en el terreno, son el único procedimiento adecuado para poder escribir su historia. Una investigación de ese carácter no entra en el plan de esta obra.
ACLARACION.--Por limitaciones editoriales, se levantaron en VERSALITA los nombres indígenas que debían ir en negrilla, y con z los que llevaban Ç.


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