ANTONIO JOSÉ DE SUCRE
(Mariscal.)

El Mariscal Antonio José de Sucre nació en Cumaná, territorio de Venezuela, en abril de 1793.

Descendiente de una noble i rica familia, empezó a recibir desde niño una buena educacion, aprendiendo en su país los primeros rudimentos del saber, que él supo complementar mas tarde por medio de la observacion i el trato con el mundo culto.

Hombre de viva imajinacion, de maneras cultas e insinuantes i de severo carácter, se hacia amar i respetar de los que le trataban.

Dotado de una fisonomía agradable i de continente marcial, revelaba en su porte la serenidad de su espíritu.

Mui jóven era cuando nuestra magna guerra lo sorprendió en sus estudios, i desde entónces, renunciando a todo, -felicidad doméstica, bienes de fortuna i comodidades,- tomó una parte activa en la revolucion.

Adorador de la libertad, desde 1811 entro a servir en el ejército republicano, estando hasta el año de 12, unas veces a las órdenes de Miranda, otras a las del infortunado Piar i otras en compañía de los Jenerales Mariño i Valdez; sentando en una série sucesiva de encuentros la fama de valeroso que supo conservar hasta el último dia de su vida.

En el mes de agosto del año de 13, se unió con Bolívar en Carácas, i la amistad de aquellos dos hombres, que lograron comprenderse mutuamente, fué tan estrecha, que solo la muerte pudo separarlos.

Perdida Venezuela en 1814, Sucre emigró de aquella oprimida tierra, teatro de la depredacion de Monteverde, i en 1815 se lo contó entre los defensores de la heroica Cartajena.

Vuelto despues a Venezuela, peleó en setiembre de 1816 i en abril de 1817, con ímpetu temible, en las famosas jornadas del Juncal i San Félix, asistiendo a la série no interrumpida de gloriosos combates, que empezando en Calabozo terminaron en el sitio de Cojédes.

En 1819 vino a Nueva Granada i se portó con incomparable bizarría en las batallas de Bonza, Gámeza, Pantano de Várgas i Boyacá.

Elejido luego Jefe de la campaña del Sur, partió de Bogotá con un puñado de valientes, i una vez en Popayan, recojió las milicias levantadas en los pueblos del Cauca, que eran amigos de la libertad, i se lanzó sobre Aimerich, Virei de la capitanía de Quito, resuelto a sucumbir en la contienda o a dar mas dias de gloria a la Patria.

Si la vida militar de Sucre de 1811 a 1821 es un modelo de valor, de abnegacion i de patriotismo, de este último año para adelante es mas que la de un héroe, es la de un gran táctico i de un esperto hombre de Estado que veia minuciosamente todas las fases de la política i comprendia el mecanismo del Gobierno.

En la guerra del Sur, aquel inmortal lidiador que, trepando la eminencia vertiginosa del volcan de Pichincha, libertó a Guayaquil venciendo gloriosamente en Yaguachí al ejército opresor, desarrolló la intrepidez aterradora de Murat, la estratejia de Ney i el golpe de vista con que Napoleon el grande solia medir el curso de los acontecimientos.

Al partir de esta segunda época de la guerra de la independencia, Sucre militó a las órdenes del Libertador :

Siguiendo sus consejos;

Apoyándose en sus indicaciones; i

Guardando estrictamente sus órdenes, en cuanto ellas se reducian a la unidad del plan jeneral acordado para conseguir la libertad de los pueblos esclavizados.

Así que, aquel batallador espléndido tuvo bastante talento para comprender cuánto era el jenio de ese sér escepcional, que estaba destinado por la Providencia para llenar una mision estraordinaria, i lo obedeció tanto por cariño como por la admiracion que naturalmente despiertan en las almas elevadas esos varones prodijiosos, en cuyos hombros se ven suspendidos los destinos de las naciones.

Bolívar era el jenio que descubria la dificultad i, buscando el modo de vencerla, señalaba la victoria i la gloria, Sucre el espíritu dilijente, audaz i sereno; la intelijencia organizadora que removia los obstáculos para llegar al logro de esas glorias i de esas victorias.

En la independencia de América este ciudadano figura entre los primeros campeones, i su nombre basta por sí solo para formar el cuadro de esa sublime epopeya de la libertad que ha hecho raya en la historia del mundo.

La memoria del Jeneral Sucre, que hubiera sido el segundo de Aníbal en la toma de Sagunto, está unida a dos de los mas espléndidos hechos de armas que la revolucion de América rejistra: Pichincha i Ayacucho.

En la primera de estas batallas estuvo tan brioso, que su solo brazo impuso terror a los déspotas, obteniendo el triunfo por medio de esos golpes oportunos de estratejia, que el jenio militar de Francisco I pusiera en juego en las batallas de Marygnan i Bebec, contra los suizos i las huestes de Cárlos V.

En la segunda, midió tan sabiamente la fuerza ofensiva de sus lejiones, dispuso con tal maestría sus filas para el ataque, i embistió con tan aterradora enerjía, que, a pesar de la mayoría numérica del ejército enemigo, bastó poco tiempo de combate para obtener la famosa victoria que puso término a la revolucion del Perú.

Tres mil individuos de tropa muertos;

Dos mil rendidos;

I quinientos Jefes i oficiales prisioneros, entrando el Virei Laserna, fueron el resultado inmediato de aquella jornada.

Sucre, con un ejército fatigado por una larga i penosa campaña, venció a un enemigo triple en número, compuesto de bravas lejiones que habian obtenido triunfos durante catorce años !

El 9 de diciembre de 1824, aquel eminente ciudadano que peleó por la República desde las márjenes del Orinoco hasta el imperio de los incas, puso el sello a la grandeza de su nombre; habiéndosele recompensado tal victoria con el glorioso título de " Jeneral libertador del Perú, gran Mariscal de Ayacucho."

La accion de Ayacucho libertó el Alto Perú de la dominacion española i dio lugar a la creacion de la República de Bolivia, en conmemoracion de las glorias del Libertador, entregándose el Gobierno de esta nueva estrella americana al Jeneral Sucre, por el voto unánime de los pueblos.

El aceptó el puesto, que era de carácter vitalicio, hasta el año de 1828, pues que, liberal de corazon, creia que los cargos perpetuos contrariaban la práctica de los principios democráticos; habiendo dejado el empleo en el mes de abril, debido a la oposicion apasionada que le concitó la envidia i que puso mas de una vez en peligro su vida.

Retirado de la Presidencia, el Jeneral Urdimenea, que era su sucesor, entrega el pais a Gamarra, i los peruanos se levantaron contra sus libertadores, pretendiendo desconocer a los que les habian dado patria i libertad!

Sucre, indignado por la ingratitud de aquellos a quienes su potente brazo habia libertado, se puso al frente de un pequeño ejército i venció a los insurrectos en Tarqui, dándoles una nueva leccion de valor, de patriotismo i de desprendimiento.

Despues de este suceso regresó a su Patria a fin de gozar entre sus conciudadanos de la posicion favorable que sus talentos i favores a la santa causa del derecho le habian creado, cuando en 1830 se le llamó a ejercer la Presidencia del Ecuador.

Sabiendo que sus servicios eran necesarios en aquellos pueblos, víctimas de la anarquia, se dirijió a ellos a fin de encargarse del puesto que la gratitud popular le señalaba; pero como todos los grandes hombres unen a su condicion de redentores la amargura del martirio, pues que cuanto mas alto es la virtud mas bajos e infames son los odios, al noble i virtuoso Sucre se le esperaba, en recompensa de todos sus afanes, el triste fin que la justicia depara a los criminales.

El 4 de junio del año últimamente citado, fué muerto de la manera mas elevosa i cobarde, en via para el Ecuador, en la montaña de Berruecos.

Este demócrata inmaculado recibió, pues la muerte de los malhechores, despues de haber vivido a la manera de los apóstoles i luchado a la usanza de los antiguos héroes.

Cuando una pluma imparcial i severa escribe la historia de nuestra independencia, la figura del vencedor de Ayacucho aparecerá de colosales proporciones, como el mas brioso e insigne campeon del derecho humano.

Leal a la causa de sus convicciones, jamas fué insubordinado.

Republicano de corazon, en 1826 decia al Libertador desde Chuquisaca: " Sé que V. E. tiene amigos que quieren engalanarlo con el título de Dictador, pretendiendo poner sobre sus sienes una corona. V.E., que ha peleado por la República i la libertad, no debe permitir que caiga sobre su nombre un título que lo baria acreedor a las maldiciones de la posteridad."

Patriota como el que mas, hubiera muerto gustoso por la causa de sus convicciones, así como vivió ofrendándole sus mas caras afecciones i su existencia a cada paso.

Hombre virtuoso, nunca, a pesar de los reveses de la fortuna i del carácter de aquella singular contienda en que la sangre servia de trofeo a los vencedores, manchó su reputacion con el escándalo.

De intelijencia clara, pensaba siempre bien i obraba con acierto.

El Jeneral Sucre, que tanto hizo por la Patria, merece nuestro reconocimiento i el aplauso de las jeneraciones que nos sucedan en el camino de la libertad.

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