LEONARDO INFANTE
(Coronel.)

Este poderoso adalid de la independencia, conocido vulgarmente con el nombre de "El negro Infante," nació en Venezuela, en la antigua provincia de Maturin, hácia el año de 1795.

Fué descendiente de una pobre familia acostumbrada al rigor de la servidumbre, pero él, por una especie de inspiracion sublime, tributó desdo su infancia tanto odio a la opresion como amor a la libertad.

Criado en la llanura, gozaba de una complexion sana i robusta, i, como el árabe del desierto, era esforzado, infatigable i ájil.

Para Infante no habia estaciones; hacia faena sin que su constitucion se alterara, ni bajo los rayos abrasadores del sol tropical, ni bajo la lluvia mas inclemente.

No tuvo nunca escuela, así que, la civilizacion Jamas penetró en su espíritu; pero al salir de la vida nómada que llevara en su infancia para entrar en otro mundo mejor constituido, su ánimo abandonó la cerril corteza que lo cubria, i admirando los grandes hechos, tributó culto a los grandes hombres.

La revolucion de 1810 operó en aquella alma una transfiguracion. De repente el salvaje de la llanura se convirtió en arcánjel de la guerra!

Sublime cambio!

A los quince años de edad, Infante, con toda la enerjía i decision de su carácter, se manifestó adicto a la magna revolucion que aseguró nuestras libertades públicas.

Deseoso de servir en aquella terrible cruzada contra el despotismo de tres centurias, ofreció su cooperacion al ínclito general Mariño en 1812 i empezó su carrera militar desde soldado raso.

Pocos como este terrible campeon de la libertad pelearon mas en favor del derecho humano, proclamado desde ese Sinaí de la democracia que en 1793 se levantó en Francia debido al espíritu filosófico de Condorcet Jenio luminoso de Voltaire.

Del año de 12 al de 24, Infante estuvo en combates: Tucupido, Corozal, Lozana, Altagracia, Bocachico, Cuajaral, Arao, Carabobo, La Puerta, Aragua, Maturin, Magueyes, Urica, La Mesa, Chiribital, Bendicion, Guaicara, Quebrada-honda, Alacranes, Juncal, San Félix, Mata de Miel, Achaguas, Calabozo, Mision-de-abajo, Oriza, Sombrero, Enea, Negritos, Ortiz, Cañafístolo, Beatriz, Rincon de los Toros, Queseras de Enmedio, Mantecal, Llano de Carácas, Gámeza, Bonza, Pantano de Várgas, Boyacá, Magdalena, Mucuchíes, Quilcacé, Bomboná, Taindalá, Pasto, Ibarra, Catambuco etc., i en todas estas batallas, aquel hombre Fuerte que parecia animado del espíritu de Rustan, dió las mas grandes pruebas de astucia i de valor heroico.

El comportamiento de Infante en la accion de Carabobo le mereció las mas vivas simpatías del Libertador i el grado de Comandante, destinándosele a servir en la " Caballería lijera " por sus brillantes aptitudes para el manejo de la lanza.

Con este grado entró a formar parte de la famosa division que al mando del benemérito Jeneral Zaraza hizo la campaña en 1818 hácia el oriente de Venezuela, batiendo en el sitio de Beatriz, con un escuadron de cien hombres, 17 de julio del año citado, dos cuerpos volantes de a doscientos jinetes cada uno, dependientes de la division que dirijia el contumaz español Moráles.

Este encuentro, que, segun los historiadores, presentó todos los aspectos de las grandes batallas, por el encarnizamiento de los combatientes, es para Infante una de sus mayores glorias guerreras. Aquel hombre formidable que, " cabalgando en cerril alazán, cuchillo al cinto i en la diestra la desnuda lanza, imponia terror al arrogante hispano," solo escapó de su jente veintiocho individuos, matando al enemigo mas de la mitad i llevando a Zaraza setenta prisioneros como trofeo de su triunfo.

En 1819, reunido a las fuerzas del Jeneral Páez, se halló, segun queda dicho, en la inmortal jornada de las Queseras de Enmedio, i fué tal su faena en este sublime duelo, que para algunos constituye la parte fabulosa de la revolucion do Colombia, que Páez le obsequió su caballo i un famoso trabuco, i Bolívar lo ascendió a Teniente Coronel, concediéndole al mismo tiempo la cruz de los " Libertadores de Venezuela."

Aquí es de observar que el mayor servicio que Infante prestó a su causa i a la Patria, lo hizo el año de 18 en Rincon de los Toros. Debido a una sorpresa ejecutada con suprema audacia por los tiranos, el Libertador estuvo a punto de ser asesinado en el mencionado sitio; mas en medio de la confusion de los patriotas, Infante, conservando su ánimo sereno i matando al Coronel Raimundo López, que comandaba la fuerza enemiga, dió a Bolívar su caballo para que se salvara, esponiéndose él a ser asesinado.

Merced a sus brillantes servicios en las Queseras i otras jornadas, entró a mandar un rejimientó de caballería, con el cual ayudó a hacer la campaña en Nueva Granada.

Dando rienda suelta a su valor i amor patrio, peleó en Gámeza el 11 de julio del año de 19 con su jenial bravura;

En Bonza el 20, con heroismo sorprendente;

En Pantano de Várgas el 25 con ímpetu tan aterrador que, estando rodeado su rejimientó i otras fuerzas de a pié por una division enemiga, fué el primero en romper con su lanza el cerco que diezmaba las tropas republicanas i el mas activo entre los lidiadores que alcanzaron aquella famosa victoria; i

Ultimamente, estuvo tan denodado en Boyacá el 7 de agosto, que a semejanza del centauro mitolójico que repartiera a diestro i siniestro la muerte entre los enemigos, Infante alanceó sin piedad a sus adversarios en la lucha, infundiendo el terror por todas partes.

Despues de esta accion se le concedió el título de Coronel efectivo del ejército patriota.

Vencedores los republicanos en esta cruenta batalla, el Libertador, acompañado de Infante, a quien profesaba una cordial estimacion, i de otros de sus servidores, hizo su entrada en Bogotá el 9 de agosto, i el 11, habiendo ocupado la plaza el bizarro Jeneral José Anzoátegui con la division de su mando, se resolvió la persecucion de las huestes del infame Sámano que bulan amedrentadas en direccion al Sur.

Infante fué destinado a perseguir las partidas realistas que tomaron la via de Honda, cumpliendo su cometido con habilidad tal
i tan incomparable audacia, que habiendo llegado a la márjen del caudaloso Magdalena a tiempo en que una fuerza enemiga pasaba el rio, se arrojó sobre las aguas i llevando en la una mano la lanza i prendido de la otra de la crin de su caballo, hizo prisioneros en medio del torrente, asombrando a los españoles con su atrevimiento.

Vuelto a Bogotá con los elementos de guerra que habia podido recojer, se le victoreó i festejó espléndidamente.

En los años de 20 a 24 estuvo guerreando en Pasto i el Ecuador, unas veces a las órdenes del Libertador i otras a las del Jeneral Juan José Flórez, batiéndose en todas partes con su acostumbrado heroismo i llevando las mas rudas faenas, habiendo recibido en la accion de Quilcacé, en julio del año últimamente anotado, varias heridas que pusieron en peligro su vida.

Concluida la campaña del Sur, volvió a la capital de Colombia, en la que fijó su residencia i en donde se le esperaba la triste suerte de lavar con su sangre las horribles gradas del patíbulo, ese andamio infame condenado por la moral i la filosofia cristiana.

A Infante se le acusó de haber asesinado al Teniente Francisco Perdomo !

Instruido el proceso, bajo la Presidencia del Jeneral Santander, no resultó la prueba requerida por las leyes para llamar a juicio al acusado; no obstante esto, fué juzgado i condenado a muerte !

Para que dictara este fallo la Corte marcial, se tuvo que apelar a infinidad de abusos que menoscabaron la dignidad de aquella Corporacion violándose leyes vijentes a fin de poder fusilar a uno de los mas meritorios entre los libertadores de la Patria.

Infante conservó hasta el último instante de su suplicio la entereza de alma que lo caracterizaba, entereza que le sirvió de punto de apoyo para formarse la merecida reputacion de que goza entre sus compatricios.

Fué fusilado el 26 de marzo de 1826, dando por resultado este horroroso atentado, la separacion de las tres grandes repúblicas que componian la antigua Colombia.

 

FIN

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