I

Orografía  é hidrografía. 

En las regiones intertropicales de Colombia, y sobre todo en Nueva Granada, los Andes son los grandiosos é inagotables proveedores de la vida, lo mismo que los generadores de todas las maravillas naturales. En esas regiones la orografía, determinando las diferencias de clima, es enteramente, respecto de las estaciones ó las condiciones vitales, el equivalente de las latitudes.

La gran Cordillera de los Andes, después de cortar la línea ecuatorial y salir del territorio de la república del Ecuador, forma en el Estado del Cauca — el mas meridional de la Confederación — una bifurcación, cerca de Popayán, en las alturas de Iscanza, hacia  el 1º47` Lat. N. En ese punto se determina un nudo colosal de montañas que se podría llamar el San Gotardo de los Andes. En efecto, es de los flancos de ese inmenso grupo que vierten, en opuestas direcciones, algunas de las fuentes mas considerables del Caquetá (uno de los mas grandes afluentes del Amazonas), del Patía, que lleva sus aguas al océano Pacífico, y aun del Magdalena, enorme río que teniendo su origen cerca del del Cauca (en el Páramo de las Papas) y recibiendo su gran caudal mucho mas abajo, desemboca en el mar de las Antillas.

En lscanza, la Cordillera generatriz lanza hacia el norte la poderosa rama llamada cordillera Oriental, que, paralela en gran parte al curso del Orinoco, va á terminar sobre las costas septentrionales de Nueva Granada y Venezuela. Pero la masa principal de los Andes tuerce hacia  el oeste para continuar su curso continental hacia  Méjico, teniendo un espesor medio de 100 kilómetros; después, hacia  los 2º 8’ Lat. N., se bifurca por segunda vez, cerca de los grupos volcánicos de Soratá y Puracé, dividiéndose en dos cordilleras que se han denominado Central y Occidental, las cuales determinan la magnifica hoya intermediaria del Cauca.

La Cordillera occidental separa las grandes hoyas del Cauca — el mas considerable afluente del Magdalena —y del Patía, la mas poderosa arteria de todo el sistema hidrográfico que corresponde al océano Pacífico. Después de un curso de muchas leguas, yendo directamente hacia  el oeste, esa cordillera tuerce bruscamente, al sur de Popayán, en dirección al norte, entre el Cauca y la costa del Pacifico, sobre la cual arroja varios contrafuertes poderosos; y hacia  los 5º 12’ Lat. N. se divide á su turno en dos cadenas de montañas ó semi-cordilleras. La mas oriental, que es la mas espesa y elevada, se proyecta directamente hacia  el norte, separando la hoya del Cauca central é inferior de la del Atrato (gran tributario del mar de las Antillas), y va á morir sobre las costas del golfo de Darien ó Urabá (Estado del Cauca, antigua provincia del Chocó) y del golfo de Morosquillo, en el Estado de Bolívar. La cadena occidental, alejándose, toma una dirección perpendicular á la costa del Pacífico, separa la hoya del Atrato (al norte) de la del San-Juan (al sur), tributario de aquel océano como el Patía, y después, deteniéndose cerca de la costa y volteando al norte, gira paralelamente á la línea marítima, separándola de la hoya del Atrato, y sigue su curso, en forma de un inmenso arco, por los istmos de Darien y Panamá, hacia  Centro-Colombia, Méjico, etc.

La Cordillera central, la mas espesa, elevada y metalífera de todas las que componen el sistema orográfico de Nueva Granada, gira constantemente hacia  el norte, aunque formando un inmenso zig-zag, suelta en todas direcciones y por ambos lados innumerables contrafuertes, determinantes de muchos valles transversales ú oblicuos, y separa las vastas hoyas del Magdalena y el Cauca. Después de ostentar una admirable sucesión de magníficos nevados, — tales come los de Huila, Barragan, Tolima, Santa-Isabel y Ruiz, nevados que alcanzan hasta mas de 5,000 metros de altura, — la Cordillera se bifurca en un enjambre de montañas auríferas que constituye el núcleo del Estado de Antioquia, y sus últimos contrafuertes van á terminar en la región cuasi-marítima de Nueva Granada, en medio de los ríos Magdalena y Cauca.

La Cordillera oriental, tan interesante como las otras por su variedad de formas y la ley constante de las grandes bifurcaciones, es muy particular bajo otros aspectos. Por una parte, es ella la que, separando la inmensa hoya del Magdalena de la vastísima región que tiene su centro hidrográfico en el Orinoco, determina la línea de demarcación entre las montañas y llanuras de Nueva Granada. Por otra, esa Cordillera oriental es la única que, por su configuración particular, contiene todo un sistema de alti—planicies de elevación, extensión y temperatura análogas, que no se encuentra en ninguna de las otras Cordilleras.

En esa imponente masa de montañas (que encerraba grandes lagos, que han desaparecido, quedando solo algunos de poca importancia), se producen, lo mismo que en las demás cordilleras, dos sistemas hidrográficos enteramente opuestos. Todas las aguas del costado Oriental van á buscar el Orinoco, reuniéndose en arterias muy considerables, tales como el Guaviare, el Meta, el Arauca, etc.; mientras que las de las alti-planicies y del costado occidental se juntan sucesivamente, en medio de numerosos contrafuertes casi perpendiculares á la línea del Magdalena, en una multitud de ríos, afluentes de este, de los cuales los mas notables son el Fusagasugá, el Bogotá Funza), el Carare, el Opon, el Sogamoso, el Lebrija y el Cesar.

Es en el gran nudo de Sumapaz (hacia  los 4º 10’ Lat. N. y al sur de Bogotá) que se produce la bifurcación de la Cordillera oriental. Su ramal secundario, tomando un giro tortuoso y atormentado por numerosas y muy variadas inflexiones, sigue el curso del Magdalena, separando sus ardientes valles de las alti-planicies, y produciendo un complicado sistema de montañas de elevación media. Después de haber determinado casi todo el sistema de alti-planicies, esa Cordillera tiende á soldarse, a reunir sus cadenas esparcidas. Es hacia  los 7º 8’ Lat. N. que se produce la conjunción, en el grupo colosal de Chita (4,983 metros de altura sobre el nivel del mar), el único lugar de la Cordillera oriental, hasta ese punto, donde se ven nieves perpetuas. Sin embargo, la unidad orográfica no se sostiene. A poca distancia del Páramo de Chita, al sur de la alti-planicie de Pamplona, la Cordillera se bifurca por segunda vez en dos cadenas que toman direcciones muy distintas: la occidental, bastante elevada, separa las alti-planicies de Pamplona y la hoya fluvial y marítima del Zulia y del lago de Macaraibo, de la inmensa hoya del bajo Magdalena, y va á terminar, cerca de las bocas del mismo río, en la Sierra-Nevada de Santa-Marta, y sobre las costas de la península de Guajira; mientras que la cadena oriental, que se eleva hasta la región de las nieves perpetuas, en la provincia venezolana de Mérida, continúa su curso hacia  el nordeste para constituir todo el sistema orográfico de Venezuela. Esta división determina la hoya intermediaria del Zulia (la mas septentrional de Nueva Granada) y del lago marítimo de Maracaibo.

Es curioso notar que cada una de las tres cordilleras granadinas tiene en su mineralogía ciertas materias predominantes. Así, en la occidental, la menos elevada y complicada, el oro y la platina son los metales mas abundantes y visibles; en la central, el oro, la plata, el asfalto y las fuentes sulfurosas y salmeas; en la oriental, los inmensos bancos de sal gemma, los depósitos carboníferos, el fierro, el cobre y los cuarzos cristalinos que producen la esmeralda.

De la descripción general que acabamos de hacer de las cordilleras granadinas surgen naturalmente dos órdenes de clasificaciones del suelo. La primera se reduce a distinguir la región montañosa de la de las pampas ó Llanos del Oriente. Esta, absolutamente homogénea y diferente de la otra, es un océano de llanuras, cubiertas de gramíneas salvajes y florestas inmensas, comprendidas entre la Gran Cordillera—continuada por la Oriental — y el Amazonas y el Orinoco, y surcadas por grandes ríos que descienden paralelamente de la línea de las montañas para ir á engrosar los dos ríos gigantes. Esa es la región desierta, casi desconocida, bárbara. Allí están diseminados, en un territorio de 60 á 65 millones de hectáreas, 280,000 individuos, de los cuales 30,000 á lo mas son poco mas ó menos civilizados (viviendo cerca de la base de la cordillera); mientras que los otros, completamente bárbaros, vagan aún en la inmensidad de las llanuras y selvas del Meta, el Guaviare, el Caquetá, etc.

La región montañosa se compone de todo el resto del país, comprendido entre la Gran Cordillera — continuada por la Oriental y los dos océanos. Ella presenta en todas sus formas (excepto en las hoyas del Patía y el San Juan, inclinadas hacia  el Pacífico), un triple paralelismo de grandes valles dirigiéndose y descendiendo constantemente hacia el mar de las Antillas, hasta las dos formaciones laterales donde se determinan el istmo del Darien, al oeste, y la hoya del bajo Zulia, al este.

  Donde quiera, en ese mundo de montañas, complicadas de un modo asombroso, el suelo se encuentra dividido en tres sistemas generales de topografía, determinados por las tres cordilleras paralelas poco mas ó menos 1. Estos tres sistemas son: el de las alti-planicies y páramos, el de las faldas ó partes inferiores de las montañas, y el de los valles profundos, fluviales y marítimos. Después de esta rápida y muy incompleta exposición de la topografía general de la Confederación granadina, ensayaremos indicar á grandes pinceladas: las causas que han determinado la distribución de la población en ese país, los cruzamientos de las razas, y los rasgos mas sobresalientes de la fisonomía de la sociedad granadina. Esta sociedad es muy nueva: es pobre bajo el punto de vista de la civilización, y su vida ha sido hasta ahora un continuo movimiento á tientas en el sentido del progreso y de su organización. Pero es también un pueblo valeroso, atrevido, hospitalario, generoso, lleno del sentimiento del honor y de la conciencia de su misión en Colombia;—un pueblo que, por sus nobles y bellas instituciones, por su gran porvenir, y sobre todo por sus particularidades etnológicas y topográficas, merece el estudio atento de los que trabajan, con ese cosmopolitismo cristiano propio de la ciencia moderna, por buscar donde quiera la solución de los mas grandes problemas sociales, descuajando pacientemente las tierras del error para sembrar en ellas la verdad y cosechar el progreso. 



1 En rigor se podría decir cinco en vez de tres.

 

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