CAPÍTULO VIGÉSIMO SESTO
DE FRAY GASPAR DE PORTOALEGRE Y DE UN SUBCESO TRABAJOSO QUE LE SUBCEDIÓ, Y DE OTROS DOS RELIGIOSOS


En el convento de Santa Fe mora también Fray Gaspar de Portoalegre, de la Provincia santa de Santiago. Fue guardián del convento de Mo[m]pox en el río grande de la Madalena dos años, cuya posesión el Provincial Fray Pedro de Azuaga había tomado, donde el dicho Portoalegre trabajó con cuidado, así en el edificio de la iglesia como en hacer algunos hornamentos para decir misa. Tuvo antes de esto dos veces cargo de el convento de la ciudad de Cartagena, siendo Comisario de aquella costa, y edificando mucha parte de aquel convento. Ocupóse también muchos años en la doctrina y conversión de los indios, batizando más de dos mil ánimas.
Estando el dicho Fray Gaspar de Portalegre en la doctrina de los indios de un pueblo llamado Turmequé de la ciudad de Tunja, y habiendo trabajado mucho con una india predicándole, hallándola dificultosa y dura para convertirse a Dios, en esto con la divina gracia la convirtió y hizo cristiana, y al cabo de dos días murió la india, la cual tenía su casa lejos de la iglesia, y trayéndola a la iglesia para la enterrar, cayó el Fray Gaspar por un ribaço abajo, que sería cincuenta estados de alto, y se quebró una mano y un hombro y una pierna, y el carrillo, y ceja derecha, y, según un relación, no supo como cayó, antes, según su opinión, fue industria del demonio por la envidia que obo de la conversión de la india que había batiçado; y conservóle y favorecióle Dios de tal manera que estando sin esperanza de la vida, en cuarenta días que estuvo en el convento de Tunja curándose, fue sano y salvo de todos aquellos golpes y quebrantamientos, quedando sin lesión y fealdad alguna; y de asta manera y otras muchas muestra el demonio señal de pesarle mucho de la conversión de estos gentiles indios, en los cuales infaliblemente se hacen grandes efectos con el divino favor en sacarlos de el poder de el demonio enemigo de el aumento de los que se han de salvar.
Está en el mesmo convento de Santa Fe Fray Juan Mordaço, de la Provincia de San Miguel, anciano de más de cuarenta años de hábito y sesenta de edad, buen religioso, de mucha obediencia. Ha trabajado algunos años en la conversión de los indios con buena opinión de su persona, y ha batiçado muchos dellos.
Reside también en el mesmo convento Fray Francisco Pérez, de la Provincia de San Miguel, mancebo de muy buenas costumbres, sacerdote humilde y bien acreditado, y religioso enseñado y sabio en la música, religioso de mucho provecho en el convento donde quiera que reside. Es Vicario del convento de Santa Fe y se ha ocupado en muchas doctrinas de indios exemplarmente y ha bautizado muchos dellos.

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