CAPÍTULO TERCERO
DEL QUINTO CUSTODIO


Luego fue electo el quinto Custodio Fray Miguel de los Ángeles, de gran simplicidad, muy buen sacerdote y escogido siervo de Dios, de heróicas costumbres, celoso de la guarda de nuestra Regla y de muy conocida limpieza de conciencia, como yo lo experimenté por tiempo de más de doce años, que en la Custodia, y después de Provincia, vivimos juntos. Residió en el Nuevo Reino y Provincia casi veinte años con gran ejemplo de su persona, así siendo Custodio como súbdito. Solo él perseveró en la Custodia cuando el primero Custodio fue enviado a España, como es dicho antes. Este Fray Miguel de los Ángeles con santo celo rodeaba y visitaba muchas veces solo y acompañado con un Indio que él habla convertido y bautizado, muchos pueblos de Indios, enseñándolos en la doctrina cristiana y bautizando muchos dellos; y estando en un repartimiento llamado Subaytuna, doctrinando aquellos Indios, algunas mujeres Indias iban a su aposento donde dormía y se llegaban a él conmal intento, y las amenazaba diciendo que las trasquilaría si no se iban; y así las despedía y era aprobado en esta limpieza; y en el convento de Santa Fe fue muchas veces fatigado y ejercitado de el demonio; y en mucho tiempo que no se decían Maitines a la media noche, por haber pocos frailes, se levantaba ordinariamente a las tres de la mañana, y antes, y se estaba en el coro ante el Santísimo Sacramento hasta hora de Prima, rezando en su Breviario con la lumbre de una lámpara que allí ardía con aceite, y rezaba de ordinario el Oficio mayor de el arcángel San Miguel |extra de el Oficio Divino. Y dejando muy edificada su Provincia y loable memoria de su simplicidad y bondad, enfadado de muchas discordias que en ella veía, se fue y pasó a Nueva España, con deseo de más quietud de su conciencia, con licencia de el Comisario Provincial, Fray Esteban de Asensio |23 ; él cual Fray Miguel de los Ángeles en quien cuadraba la vida y limpieza de el alma con el cognombre, siendo morador en la Provincia de México, en el convento de un pueblo de Españoles llamado San Felipe, se atrevió o descuidó con un descuido de simplicidad a pasar por tierras de Indios y de guerra, por donde aún los Españoles muy acompañados y pertrechados de armas no pasan sin miedo, y allí lo mataron los Indios con su compañero, año de ochenta; y aunque este pasar solo con el compañero en otro hombre que fuera sagaz y de mucha discreción, se pudiera atribuir a temeridad y loco atrevimiento, pero yo salvaría de esta temeridad y culpa mortal, aunque no de venial grave, a este simple y bien intencionado varón, y pudo ser que esta muerte fue para él meritoria de gracia y gloria, aunque no llegase a mérito de martirio, por la gran simplicidad y celo de siempre servir a Dios que en él moraba, y yo siempre conocí en él. Fue de la Provincia de Murcia, natural de Belmonte, y era olla ferviente en el divino amor, y se puede contar con los felices y beatos profesores de nuestra sagrada Regla; y no digo mucho, como testigo de vista, y ser tenido por de el número de aquellos de quien se dice en el Salmo ciento y once:
|En la memoria eterna será justo |24 .

|23 El P. SIMÓN, |Noticias, P. II, 7ª noticia, cap. II, dice que obtuvo licencia del P. Fray Pedro Rangel, pero el P. Asensio no lo consideraba como superior legítimo, y es de suponer que no mienta al decir que él mismo otorgó la licencia, para ir a Nueva España, al P. Fr. Miguel de los Ángeles.
|24 El P. Simón nada dice respecte de la muerte que los indios dieron a Fr. Miguel de los Ángeles. Escribe, que "llegó con la licencia de su Prelado a la Puebla de los Ángeles en la Nueva España, donde acabó sus dichosos días, y está enterrado en su convento con la opinión de santo que había cobrado en todos ellos con su santa vida, que anda escrita más larga que aquí en un librito particular". |Noticias historiales, P. II 7ª noticia, cap. II.
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