UN SIGLO SIN EL TÉ
Es probable que la muerte de Mutis, ocurrida en 1808, y los subsiguientes acontecimientos relacionados con los movimientos de independencia de la corona española hubieran debilitado el interés de los criollos por esa clase de empeños.
El rastro se pierde durante casi un siglo. Reaparece de manera inesperada en 1866, en una edición del periódico |La Caridad, que publicaba en Bogotá la sociedad de San Vicente de Paúl. En la sección "Huerto bogotano" de esas "lecturas del hogar", Francisco Bayón, luego de identificarlo también como palo blanco, instruye al pueblo acerca de las bondades del "té de aquí", frente al té de la China, al cual la mayoría no se adapta "... y mucho menos las mujeres de nuestro país que son tan irritables". | 20 La siguiente pista sobre la suerte del té de Bogotá la encontramos en un elogioso artículo de José Martí, publicado en Nueva York en 1884 en la revista |América. Martí afirma, en su desbordado estilo literario, que el té de Bogotá "es una de las más notables riquezas naturales de América", y concluye haciendo votos porque así como se levantan partidarios de este o aquel presidente "... qué bueno fuera que se levantara en la tierra de Colombia un bando de partidarios del té de Bogotá". | 21 ¿Cómo llegó a conocer el patriota cubano la existencia de la planta propia de los climas y las alturas andinas colombianas? Sus biógrafos confirman el hecho de que Martí no estuvo en Colombia, excepto en 1894, cuando visitó Panamá antes de que el istmo se desmembrara del país. ¿Era acaso un referencia de carácter enciclopédico o provenía de la lectura azarosa de algún texto de Mutis? En resumen, tanto Martí como Bayón coinciden en afirmar que lo que nos falta no es riqueza "... sino ánimo y espíritu para saberlas utilizar".
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El cometa de las noticias sobre el té de Bogotá vuelve a iluminar un siglo después el firmamento botánico nacional en las referencias consignadas en el libro |Flora de los Andes, publicado por la CAR en 1984. Allí se afirma que la especie |Simplocos theiformis -arbusto o arbolito hasta de cuatro metros de altura, copa de forma irregular, ramoso desde su base- se usa como astringente y es sucedáneo del té y el café.
Y de aquel comercio fabuloso que percibía Mutis para la planta milagrosa apenas quedan dos ejemplares en el Jardín Botánico de Bogotá, que los visitantes fotografían como una curiosidad sin historia. O, tal vez, algún ejemplar sobreviviente a la contaminación en el paisaje precario de un antejardín. Un sueño frustrado.
20 | |La Caridad, "Lecturas del Hogar", año II, N° 42, Bogotá, 22 de junio de 1866. |
21 | |Nuestra América, Juan Marinello (selec. y pról.), Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1997. |

