IMPORTANCIA MILITAR

DEL SUR

 

Importancia militar del sur 

Las reflexiones que nos ocurren sobre la importancia militar del territorio que hoy o mañana ha de formar una de las secciones políticas de la Nación, huelgan para quien haya recorrido aquella región, cuyo centro más poblado está defendido naturalmente : al Norte, por las estrechuras del Patía-en El Castigo, entre Cumbitara y Guadual el Mayo y el Juanambú, y por los astutos e indomables habitantes del calumniado valle del Patía, que son los escitas de América; hacia el Oriente, por los dilatados bosques del Caquetá y el Putumayo, y por las fungidísimas cimas de los Sucumbíos, en el Occidente, por Salahonda, Arrastradero, Maindés, El Guabo, Chambú, Ales y Gualcalá; y al Sur, por la bravura y nunca desmentido amor patrio de los hijos dé Pasto y los Pastos, protegidos por el Angasmayo, el Siquitán y el Téllez, y por el Guáitara, que fue para Bolívar barrera infranqueable, y para Sucre y Sanders caída poco gloriosa en su brillante carrera dé victorias, o, como dice Larrazábal, lugar donde "fue infeliz el mejor soldado del Ejército libertador." 

    También son inútiles esas reflexiones para quien recuerde los hechos de muestra historia. Pero como no todos los conocen, y muchos los han olvidado, vamos a permitirnos recordar algunos dé los más culminantes, para que se fije la atención pública sobre ellos y se considere cuánta es la importancia militar de aquella región y con que cuidado debe nuestro Gobierno vigilar sobre ella, estimulándola y protegiéndola con interés paternal.

     La primera maestra significativa la encontramos en las tradiciones que recogieron los primitivos cronistas.

     Todos están acordes en dar como asiento de los quillacingas el territorio que hoy forma las Provincias de Pasto, Túquerres, Obando y Tulcán; pero no en que los incas lo hubieran conquistado, y mucho menos que hubieran ejercido dominio sobre todo él.

     Tal vez sí podría sostenerse, con canchas y muy buenas razones, que Huaipa Cápac llevó sus armas vencedoras hasta el valle de Atríz, principal centro de los quillacingas, después del rechazo que sufrió en las costas del Chocó 1; pero que su dominación fue efímera y sólo conservó y legó a su hijo Atahualpa una parte de lo conquistado.

     Revelan aquello el lenguaje plagado de quichuismos, las costumbres de la masa da sus habitantes y los nombres de poblaciones, montañas, ríos lagos, llanuras, etc.; y lo otro, los fuertes construidos orillas del Guáitara, en Rumichaca del Chota y en Pupiales  (el de Lampuera), y las zanjas de la cuesta de lies.

     El poderoso reino de Quito y la belicosa nación de los cañaris si fueron sometidos al yugo incásico.

     Los quillacingas formaban una nación rica y muy populosa, como; Lo dice Cieza de Leon, que estuvo allí como conquistador, y calculó que ella podría poner 60,000 hombres de armas tomar sólo en el asiento de Pasto, y como lo confirman todos los cronistas y los cementerios que hemos visto excavar en diferentes puntos. González Suárez dice que, acostumbrados los quillacingas al aislamiento y la independencia, sesujetaron a la organización política que les impuso el conquistadorpero conservaron en el fondo el carácter moral y su manera de ser.

      Aquella nación era esencialmente agricultura, y sabido es que lospueblos que se dedican al laboreo de las tierras son los más amantes desus libertades, y por consiguiente los más difíciles de conquistar.

      Pasto, pues, por las condiciones de sus moradores y por la naturaleza de su territorio, contuvo por el Norte los progresos que hacía elconquistador del Sur.

      Don Sergio Arboleda, en su excelente Geografía de Colombia, quees gran lástima no haya recibido con forma más práctica para la enseñanza en las escuelas, dice que Belalcázar hizo fundar en 1540 la ciudad  de Málaga, en las cabeceras del Telembí, para proteger el comercio del  litoral de Pasto.

      Agreda o Málaga la nueva fue fundada por Jerónimo de Aguado en 1541, con el objeto de proteger, no el comercio de Pasto  con el litoral, ni el de la costa del Bajo Chocó.-porque en aquel tiempo no existía tal industria, ni se conocía la vía que hoy conduce al mar,  y ni siquiera se había explorado otra que pudiera servir en el porvenir,-si no las empresas mineras que allí se habían establecido.

      Entonces los conquistadores solo pensaban, unos en propagar la  religión, otros en su engrandecimiento personal, no pocos es enriquecerse, y los mas en la gloria de España. Los soldados que libertaron a  su patria de la dominación agarena, y que conquistaron con el Gran  Capitán la cuna de los Césares y los Escipiones, no habían sido educados para las artes de Mercurio. Ellos eran más hijo a de la Meca y  de Medina que de Fenicia y Cartago cuando emprendieron sus conquistas.

     Aquella efímera población se fundo, pues, con el objeto de asegurar lo descubierto y proteger el laboreo de los ricos aluviones de las  llanuras del Pacífico.

     cualquiera que sea el asiento de la desaparecida ciudad de Málaga, de los muchos que se señalan por cronistas, geógrafos e historiadores, allí se revela el genio del militar que consulta las condiciones  de defensa y de protección.

     Otras poblaciones se fundaron en aquella región, pero no hubo necesidad de conservarlas, porque los enemigos exteriores nunca se atrevieron a pasar de la costa en sus correrías filibusteras, y porque el Misionero del Marañon e hijo de la insigne compañía de Jesús, Lucas de  la Cueva, plantó allí la Cruz del Salvador, y con ella el orden, la confianza y el respeto a las autoridades , sentimientos que persistieron hasta que todo a su rededor cedió a la ola revolucionaria.

     En 1811, después de que don Miguel Tacon se convenció de que no contaba con fuerzas suficientes para dominar al Cauca, y que regresando a Pasto a sostenerse a la defensiva nada podría hacer favorable a su causa, con aquel ojo certero que siempre distinguió el organizador y moralizador de la Administración en La Habana, se fijó en Tumaco y Barbacoas como puntos estratégicos desde donde podía adquirir noticias de España y del resto de la América, y recursos para dominar la revolución triunfante, y se embarcó en El Castigo el 11 de agosto. Si de Panamá, Guayaquil y Lima se le hubieran enviado auxilios de armas y municiones, siquiera en proporción a los fondos con que acompañó sus solicitudes, no habrían entrado a Pasto los quiteños a apoderarse de cuantiosos caudales pertenecientes al Gobierno de Popayán.  Don Belisario Palacios dice en sus Anotaciones Histórico geográficas que el 20 de diciembre de 1811 el Comandante Eusebio Borrero pasó de Cali por Buenaventura a Tumaco, y en Barbacoas encontró a los realistas y los derrotó a orillas del río Chucanes. creemos que en esto hay un error grave, porque el Teniente Borrero por ese tiempo andaba con Baraya y Caicedo por el Patía, donde incendió el pueblo del mismo nombre, y porque Tumaco en tal fecha estaba en poder de Tacón, quien no abandonó la isla sino un mes más tarde. Probablemente el señor Palacios se refiere al encuentro habido en el Guabo entre fuerzas que envió el Presidente Caicedo desde Pasto, a las órdenes del Capitán Ignacio Torres, entre las que figuraban los Tenientes Borrero y Murgueítio, y las que avanzó Tacón, de Barbacoas. Además, el río Chucunés queda a veinte leguas de este puerto y a sólo tres del Guabo.

     Al principiar el año de 1812 marchó Caicedo para Quito en comisión de la Junta de Popayán, y se llevó consigo al Teniente Borrero, y como conocía la importancia de la posición del Guabo, dejó allí a don Ángel María Várela con un destacamento para defender los pueblos de la meseta contra las fuerzas de Tacón que dominaban en todo el litoral.

     El corsario inglés Illingrowth, que sabía apreciar bien la  importancia militar de Tumaco para la causa de la Independencia, se apoderó de la isla a principios del año de 1819, con la goleta Rosa, de los Andes, y se retiró prontamente a continuar sus excursiones por el Mar del Sur. La ciudad volvió a manos de los realistas.

     Restrepo dice que el Comandante Ángel María Várela ocupó el puerto en 1820, pero en esto parece que hay un error cronológico. Cuando en 1821 subía Sucre de Buenaventura a Guayaquil, despachó desde Iscuandé al citado Comandante a apoderarse de la isla, y él mismo desembarcó en ella, dos o tres días más tarde, el 9 de abril. El General Manuel Antonio López también yerra cuando dice que Várela tomó la ciudad el 8 de mayo y que aun ocupó la de Barbacoas.

     Sucre no podía dejar a retaguardia un punto tan importante en manos de enemigos por entre quienes no se animo a buscar paso para ir a libertar el Ecuador.

     A su regreso de la expedición a Popayán, en junio del mismo año, don Basilio García envió desde El Castigo por el Patía al Teniente Coronel  Vicente Parra, quien se apoderó de Barbacoas y Tumaco sin mayor esfuerzo, y los conservó hasta al 8 de mayo siguiente, en que fue arrojado de allí por Henderson, Comandante del bergantín inglés El Cauca

     Estaba tan preocupado Sucre con la persecución de Tumaco, que después del triunfo de Pichincha, le destinó un refuerzo.

    Por ese tiempo, el 6 de junio de 1822, se celebró la capitulación. de Berruecos entre Bolívar y don Basilio García, y tanta era la importancia que el Libertador daba a la posesión del Sur, que concedió a los capitulados la exención del servicio militar y del pago de toda contribución,  y convino en que quedaran gobernados por sus propias autoridades en lo civil y en lo militar, y libres de toda responsabilidad, '"fueran cuales, fuesen los hechos anteriores cometidos por ellos. Además, al llegar a Pasto insinuó a las gentes del pueblo que le exigieran algo, y sólo le pidieron que se les permitiera continuar pagando el tributo.

     Bolívar vino en ello a pesar de que tuvo que abandonar dos meses antes el campo de Bombona, dejando allí 300 heridos y enfermos, entre ellos al General Pedro León Torres, y de que sólo hacía trece días que había dirigido a don Basilio García una intimación en estos términos: "Tenemos derecho para tratar al pueblo de Pasto como prisionero de  guerra, porque todo él, sin excepción de persona, nos hace la guerra, y  para confiscarles todos sus bienes como pertenecientes a enemigos ; tenemos derecho, en fin, a tratar esa guarnición con el último rigor de la  guerra, y al pueblo, para confinarlo en prisiones estrechas como prisionero de guerra en las plazas fuertes marítimas. Si usted lo que desea  es esta suerte a las tropas y pueblos de su mando, bien puede contar con  ella, y si usted quiere evitar una catástrofe semejante, tiene que reconquistar a Colombia, o someterse a una capitulación.

      "El gobierno español de Pasto y Quito no tiene ni pertrechos, ni armas, ni casi tropas, a excepción de 300 españoles que habrá en el país;  todo lo demás no es sino paisanaje indisciplinado y de ningún modo  aguerrido. Sobre el mar no tiene ni un leño en qué transportarse al  pueblo más inmediato de la costa. Usted puede ignorarlo, el General Aimerich, no....

     "En cuanto a la superioridad de mi ejército sobre el de usted, nadie  lo sabe mejor que usted, sus Oficiales y tropa; pero lo que usted quizá  no sabrá, es que ya he recibido una columna de refuerzo, y que espero  dos más por momentos ; y si antes pasé el Juanambú con poco más de  dos mil hombres, ahora será con mucho mayor fuerza.

     Muy necesitado estaba el Libertador de recursos de todas clases a  tiempo que concedía aquellas condiciones a los pastusos, pues acababa  de exigir a Antioquia, a Neiva y al Cauca cuantiosas sumas de dinero y  partidas de mulas para la campaña del Sur, y tuvo que impartir órdenes como ésta a las Municipalidades de Cali, Buga, Cartago, Toro y Caloto, y al Comandante Militar del Cauca:

     " A esa Municipalidad le corresponden 200 hombres libres y 50 esclavos....  La recluta se hará desde la edad de quince años hasta la de cuarenta; los reclutas se escogerán entre los más sanos, fuertes y robustos, mas si no pudiere conseguirse el contingente asignado a ese partido municipal con solteros, se tomarán los parientes y padres hasta completar dicho número; si se ocultasen los solteros, sus padres y parientes que deben remplazarlos, se arrestarán sus familias y se remitirán con los demás reclutas al Cuartel General..... Los infractores, de cualquiera clase que sean, y los que no cumplieren a la letra esta orden, serán pasados por las armas en la plaza pública de esa ciudad.

     La orden para el Comandante dice:

     "Si la Municipalidad encargada de la recluta no la hiciere en el término de los ocho días que se asigna, o mostrase la menor omisión, negligencia o descuido, autorizo a usted para que sea el ejecutor de ella. De modo que en ningún caso, ni por ningun accidente, quede frustrada esta orden. La pena impuesta a los infractores será ejecutada inexorablemente, y usted es responsable, con su vida y honor, de la menor falta que cometa por su parte.".. .

 

 

1  Con este nombre era conocida antes toda la costa que corre de las bocas del Mira hacia el Norte.
Comentarios (0) | Comente | Comparta c