En cuanto al consumo, repetimos lo dicho: es muy limitado por el alto precio del artículo. Parece que el Gobierno no lo reduce por temor de la competencia que pudiera hacerse en la Provincia de Oriente a la sal de Zipaquirá; pero esto podría evitarse poniendo en Upín empleados honrados y bien remunerados y un reducido cuerpo de celadores en Villavicencio, el cual, con mediano interés que tomase, evitaría en absoluto el transporte del contrabando al interior de la República, dada la naturaleza de los caminos.

     Actualmente en la parte baja del Meta, desde Orocué, y en las hojas del Amazonas, del Orinoco y del Casiquiari se consume sal traída de las Antillas o directamente de Portugal; y si el Gobierno de Colombia facilitase la exportación de la de Upín, que parece es aún más para y más blanca que la de Zipaquirá, poniéndole un precio muy reducido y fomentando un camino al puerto de Presentado, sobre el Guacavía, que sólo dista tres o cuatro miriámetros de la Salina por terreno firme y horizontal, y por donde con un gasto relativamente insignificante podría hacerse la conducción en carretas, nuestra sal iría a aquellas regiones a competir ventajosamente con la que viene del Extranjero. Puesta en el Guacavía, su traslación por los ríos y caños navegables, hasta ponerla al alcance de todos los hatos de los Llanos, sería cosa sencillísima. Hoy los hatos establecidos al este y al sureste de San Martín tienen que privarse de ese indispensable elemento, y por eso, a pesar de que los pastos de sus praderías son más ricos que los de Villavicencio, los ganados no son de mejor calidad. Rebajado el precio podría llevarse a San Martín, y de allí repartirse a las diferentes sabanas por el caño de Camoa, que es navegable desde Matupa, a poco más de dos miriámetros abajo de aquella población.

     Creemos que si el Gobierno diera en arrendamiento la Salina de Upín a algún particular emprendedor y atrevido, la industria pecuaria de los Llanos tomaría un incremento admirable, con inmediato beneficio directo e indirecto para las rentas públicas.

     Si esto no se hace, debería reducirse permanentemente el precio de la sal a diez o veinte centavos, y establecerse un almacén en San Martín y otro en Cabuyaro. El costo de explotación sería tan insignificante, y la magnitud del banco de gema es tal, que aun podría darse el producto a centavo la arroba con utilidad, siempre que con uno o dos caminos de corta extensión se facilitase su acarreo.

     No son las minas de sal gema y las extensas praderías las únicas, ni tal vez las principales riquezas de aquel escogido territorio, a pesar de que los productos de aquélla tienen un valor incalculable, y los ganados que se crían en éstas son numerosos y corpulentos. Su suelo es muy feraz y está cruzado por todas partes por corrientes de agua cristalina, ricas en pescados de todas clases, y muchas de ellas navegables apoco de haberse internado en los Llanos. Removido con el arado el suelo de las sabanas, debe ser tan feraz como el que se encuentra cubierto de bosque. Este se extiende del pie de la cordillera hacia el Oriente, hasta un miriámetro y más en algunos puntos, y en él abundan toda clase de maderas de construcción, como granadillo, cedros, sándalo, caoba, ébano, nocuito y gigantescas palmeras, entre las que sobresale, por su importancia para la industria, la conocida allí con el nombre de corneto; quina, caraña, caucho, ipecacuana, zarzaparrilla, vainilla, copaiba brasil, mora, dividivi, nuez moscada y diversas clases de bálsamos y resinas. Se encuentran también en grande abundancia árboles de cacao silvestre, cuyo fruto tiene un sabor exquisito. Entre las plantas textiles, que son de una variedad indefinida, se lleva la palma el cumare, cuya fibra es estimadísima en el Extranjero por su suavidad y consistencia, y la emplean los indios para fabricar atarrayas y chinchorros. Hay muchas variedades de gusanos de seda, y sobre todo una araña que fabrica extensas telas compactas y de gran resistencia, que se prestan para ser  hiladas con facilidad. La fauna de los Llanos es la más rica de Colombia, y atrae con frecuencia cazadores del Extranjero.

      En una pequeña extensión estos bosques han sido talados para fundar haciendas y estancias, entre aquéllas, las principales son: La Vanguardia y El Cairo, propiedad del doctor Emiliano Restrepo; El Buquede don Sergio Convers, y Ocoa, de don Manuel Uribe Toro. Ocoa fue enotro tiempo una gran plantación de más de ochenta mil árboles de cafésembrados en 1867 por los señores Narciso Reyes y Federico Silva queno sabemos por qué razón la abandonaron hasta tal extremo que hoysólo se ven allí a trechos algunos árboles perdidos entre las malezas. El señor Uribe ha prestado por atención a esta industria, y se ha dedicado a sembrar caña de azúcar y pastos. El señor Convers fue más afortunado o más constante que los señores Reyes y Silva, y beneficia y renueva continuamente su productiva plantación de café cuyo fruto muy estimado en los mercados extranjeros, lo exporta por el Meta. Para beneficiarlo emplea máquinas sencillas, construidas casi todas bajo su dirección, y mujeres y niños, cuyo trabajo tiene tan bien organizado aun creemos no lo esté mejor en las grandes fábricas europeas.

      No sabemos cuántos árboles de café se cosechan en El Buque pero  calculamos no son menos de cien mil El señor Convers y su digno hijodon Luis dirigen personalmente los trabajos. 

      La Vanguardia y El Cairo, que visitamos y recorrimos más detenidamente que las anteriores, son haciendas bellísimas La Vanguardia  se extiende desde la ribera izquierda del río Guatiquía, a un kilómetro  de la población, hasta la quebrada Salina, por el Norte; sus terrenos  son de los más feraces que hay al pie de la cordillera, por cuanto están  muy saturados de sal; tiene una encomiada mina de hierro y canteras  de arenisca refractaria, cruzadas de espesos filones de carbón. Sus potreros de pastos artificiales, para y pasto de la India, tienen  una extensión de mil decientas hectáreas, y se ceban allí mil doscientas reses  anualmente; y los de pasto natural tendrán quinientas hectáreas para  criar y desbabar ganado. Además, tiene corrales y marraneras para  cerdos, donde se crían y engordan unos trescientos. Don Simón hijo  del doctor Restrepo, muy joven todavía, administra con el mayor tino  esta gran hacienda.

      La casa de habitación es cómoda y espaciosa, está rodeada de árboles estimados, como los de sarrapia, caucho, coco, zarzaparrilla ipecacuana; y en su jardín se ven los bejucos más raros, como el guaco y  no más admirable variedad de flores. En El Cairo, situado a dos y medio  kilómetros al oriente de La Vanguardia, hay doscientas hectáreas cubiertas de platanales, yucales y caña de azúcar. La caña crece a  dimensiones sorprendentes, y a los diez meses puede beneficiarse  en los platanales vimos racimos de trescientos y tantos plátanos de  hasta nueve arrobas de peso y de un metro y cincuenta centímetros  de largo. Allí se elabora azúcar y panela de muy buena calidad que se  expende apenas llega a los mercados de la Provincia de Oriente donde hace con ventaja competencia a la de Fusagasugá. Se cosechan igualmente en abundancia, y de muy buena calidad, maíz y arroz, que producen a los tres y medio o cuatro meses de sembrados, y se expenden  en Bogotá.

    A los señores Restrepo y Convers, y especialmente al primero deben ya los Llanos machos beneficios, y de su futuro progreso, que confiamos será rápido desde hoy les serán deudores en gran parte, porque  estos caballerea son los que, exponiendo su vida y fuertes capitales, han  hecho conocer a la República los incalculables tesoros que aquella región encierra.

     De la importancia agrícola de Villavicencio puede formarse idea  por los siguientes datos, que tomamos de los libros que se llevan en la  Aduanilla de Marcelita : en diciembre de 1886 pasaron por allí, para  las poblaciones del interior, mil setecientas reses, diez y seis cargas de  miel. ciento cincuenta de maíz y cincuenta de arroz: y en noviembre  habían pasado ciento setenta y cinco de maíz.

     De 1.° a 16 de enero ultimo pasaron trescientas ochenta y tres reses  y sesenta y cinco cargas de miel.

     El día 13 de enero practicamos la visita de la Subprefectura de la  Provincia de Oriente, que tiene su asiento en Villavicencio. El Subprefecto es al propio tiempo Alcalde de esta población, y tiene jurisdicción  en casi todo el Territorio. El Coronel don Belisario Acuña A. desempeña actualmente este empleo a contentamiento general y con tal tino,  que ha logrado hacer desaparecer una división profunda que encontramos en el Distrito en 1885, y que la política, que en otro tiempo era allí  la conversación general y la preocupación constante de la mayor parte de los vecinos, se haya olvidado casi del todo. El Coronel Acuña es enérgico, activo, inteligente, y, sobre todo, de iniciativa, que es una de las cualidades más necesarias en los gobernantes.

     En atención a que el Distrito es muy pobre en rentas y no puede pagar sueldo al Subprefecto Alcalde y a su Secretario, que tienen mucho trabajo, creemos de justicia que el Gobierno de Cundinamarca aumente  el sueldo de aquel funcionario y le señale uno al Secretario.

     La diligencia de la mencionada visita se inserta a continuación : en las demás oficinas la hizo el señor Prefecto de la Provincia:

     " En Villavicencio, a los trece días del mes de enero del año de mil ochocientos ochenta y siete, presentes en el Despacho de la Subprefectura del Territorio de San Martín, a cargo del señor Coronel don Belisario Acuña, los infrascritos Jesús M. Forero Acebedo, Prefecto de la Provincia de Oriente, y Rufino Gutiérrez, Prefecto General de la Policía del Departamento, con el objeto de practicar la visita en la Oficina. encontraron lo siguiente:

     " 1.° No tiene el Despacho para su servicio los códigos ni las leyes vigentes, y sólo hay un ejemplar de la Constitución de 1886 y otro de los Decretos sobre creación de la renta de licores.

     " 2.° Se llevan todos los libros necesarios para el Despacho con orden y aseo, pero sin encuadernar. Se indicó al señor Subprefecto que en adelante no se usen para esto sino libros encuadernados. El  de decretos contiene algunos de importancia, tendientes a mantener el orden y la moralidad, y sobre ornato y aseo. 

     " 3.° Sólo existen archivos, aunque en bastante desorden, de 1849 en adelante, colocados en un estante en que están confundidos los impresos con los manuscritos. El archivo de 1886 está bien arreglado y legajado, pero carece de índice, se indicó el modo de formarlo en adelante.

     " 4.° El mobiliario consiste en dos mesas, un taburete y un estante para el archivo, y el local de la Oficina es amplio y decente.

     " 5.° Útiles de escritorio se encontraron escasamente los necesarios y el señor Subprefecto manifestó que no había partida alguna asignada para ese gasto, por lo que él tenía que hacerlo con su sueldo. Igualmente  manifestó que se ve en grandes dificultades para conseguir Secretario para el Despacho, a cansa de que este empleo no tiene sueldo. Se le aconsejó solicite del señor Gobernador la asignación de un sueldo para el Secretario y la apropiación de la partida para la compra de útiles de escritorio.

     " 6.° Sólo hay tres sumarios en curso y tres exhorto por despachar, y se recomendó que fuesen activados.

     " 7.° Solicitados algunos datos sobre área de población, fue presentado nada más que un Acuerdo sobre su demarcación, expedido por lo Municipalidad de 1866. Se encargó con el mayor encarecimiento al señor Subprefecto se interese con la Municipalidad a fin de que inmediatamente dicte alguna medida sobre demarcación y le preste el más decidido apoyo para conseguir tan importante objeto, pues este es el único medio que tiene hoy el Distrito para atender a sus gastos, ensanchar el cementerio, traer el agua a la población, hacer local para escuela de niñas, mejorar el camino de Apiay, reparar la iglesia parroquial, cercar el coso, hacer cárceles segaras y componer el puente sobre el caño de Parrado, que son todas ellas mejoras que deben emprenderse cuanto antes por ser indispensables y a las cuales podrá atender con el producto de la venta del área de población. Siendo de grandísima utilidad para el Distrito el establecimiento de un pequeño hospital, podría separarse del área una porción para crear una renta a ese establecimiento.

 Con lo cual se termina esta diligencia.

    "JESÚS MARÍA FORERO ACEBEDO-Isauro Hernández,

Secretario-RUFINO GUTIÉRREZ- Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.-

BELISARIO ACUÑA A.-Pedro Pardo, Secretario.

 

 El Acuerdo a que nos referimos en el acta dice así:

" El Cabildo parroquial de Villavicencio,

en ejercicio de sus facultades,

"CONSIDERANDO":

    "1.° Que la existencia política de este Distrito dada desde 1836 a esta parte, siendo caserío, distrito, aldea y nuevamente Distrito, con cuyo carácter se encuentra a la fecha.

    " 2° Que aunque en todo tiempo en que ha sido Distrito ha habida cabildo o Jauta Administrativa, en su caso se supone que ninguna de estas corporaciones ha hecho la designación y demarcación del área de población; que tampoco ha sido hecho esto por ninguna autoridad del orden público, administrativo, porque no existe en el Distrito ningún testimonio, papel o documento que lo compruebe.

    "3.° Que desde dicho año de 1836 hasta el presente el terreno donde está ubicada la Nación y sus alrededores ha sido usado libremente y en comunidad por todos los habitantes del Distrito, lo mismo que la reducida sabana que hay del caño de Gramalote al de Maisaro, en toda su extensión, ha sido tenida, reputada y reconocida como el ejido del Distrito y al beneficio de sus habitantes.

    "4.° Que aunque la referida sabana fue cercada el año antepasado por una compañía de agricultores, no se ha sabido ni se sabe con qué carácter, derecho o titulo lo haya hecho.

    "5.° Que la población material en el Distrito se aumenta visiblemente cada día más.

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