720    CAMPO AVIZOR
 

A José María. Hinojosa


 

Rústicos verdes humildes,
por menudos pies pisados,
ven redondas telas claras,
mas no la cintura angosta
ni el estrecho cuello,
si los cabellos, que el aire
peina, de la campesina.
¿Por dónde sola? Presente
entre los distantes árboles,
cerca del correr del río,
bajo los azules planos
que ven su cabeza negra
centrada en el claro circulo
de la falda, no sabiendo
de sus pies ni de sus manos,
sí de sus hombros maduros
y de su pecho ceñido;
frente al monte que contempla
su serrano perfil fresco,
entre los distantes árboles,
presente y sola, camina.

Manuel Altolaguirre
(1905- 1962)
Español.
 

 

721    MADRE CAMPESINA


 

La he visto amanecer en los manglares
en busca de las conchas enlutadas;
también por las sabanas calcinadas
segando arroz, con golpes regulares.

La vi encorvarse bajo las brazadas
de leña seca, allende los palmares;
la vi trazar los signos seculares
con manos fuertes, por el sol doradas.

La vi peinar la negra cabellera
del hijo triste que el destino afina
para el rudo camino que le espera.

Duro es el pan donde el dolor domina:
tan sólo es fresco y claro en la pradera
el amor de la madre campesina...

Matilde Real de González
(1928-  )
Panameña.

 

722      ROMANCE DE LA PEONA 
DE ESTANCIA 
 

 

Peona de estancia: mujer
siempre a prisa y remangada;
peona pa todo trabajo,
escoba de carne humana
sacudiendo sus trapitos
desde la noche hasta el alba,
por cocinas y por patios,
por galpones y por salas;
de ese montón de ladrillos
mezclados con cinc y paja,
nombrado establecimiento
y enantes llamado estancia.

Vos sos la china de antaño
que el gaucho llevaba en ancas
bajo la luz de la estrella
que tenía señalada.

Vos sos la china de antaño,
la flor del pago mentada,
amada por los valientes,
suspirada por los maulas,
chispeada por los cuchillos,
cantada por las guitarras...
Quién te ha visto y quién te ve;
lo que ayer fuiste y sos ahora;
si al hacer este compuesto
me voy tragando las lágrimas!

Hoy sos un resto, a pesar
de tu frescura y tu planta:
buenas pulpas, buenos brazos,
ojos dulces, firmes nalgas;
sos la mismita de ayer,
pero de carne cansada;
sos la misma criolla de antes,
sin horizonte en el alma;
una carne con dolor,
todito el día parada,
que a la noche se derrumba
como un escombro en la zanja.

Mujer del campo, mujer
siempre a prisa y remangada;
muestrario de trapos viejos,
escoba de carne humana,
"piona" pa todo trabajo
y de yapa con pernada;
desahogo del patrón
o los niños de la estancia
que aprenden a jinetear
en tu carne arrocinada.

Señor, dónde irán tus crías
luego que dejen tus faldas,
luego de mamar tu leche
de ternera galopiada...;
los machos a la cantina
a atarse a un vaso de caña;
y a repetirse en tu historia,
por lo menos, las muchachas;
si no les toca rodar
la cuesta mal empedrada
que lleva en todos los pueblos
al rancho de mala fama,
y ser milonga de pueblo,
que es dos veces ser desgracia.
¡Quién te ha visto y quién te ve:
lo que ayer fuiste y sos ahora!

Fernán Silva Valdés
(1887-  )
Uruguayo.

 

723      CANCIÓN DE LAS INDIAS DE PIEDRA


 

La mujer en el campo huele a leche y a yerbas, huele a lodo.

Las mujeres tienen la piel del color de la piedra
y sus ojos parecen dos leyendas.

Las mujeres del campo lloran
por lo que piensan y olvidan.

Las mujeres cantan canciones de piedra
con las piedras de las quebradas y de los molenderos (1)

Los labios de las mujeres son como espigas tristes
y su mirada como el dolor de un sueño.

Las mujeres lavan la piedra en las quebradas y
describen enigmas sobre las aguas.

Las mujeres van en las mañanas a las quebradas a coger perlas,
pescados y pájaros.

Las mujeres lavan su virginidad en las quebradasy la enseñan
a los que van por los caminos.

Las mujeres aman los hombres de piedra
olorosos a sangre y a moho.

Las mujeres lloran por su huida
en cada luna.

Las mujeres sueñan
caricias en el vientre.

Las mujeres llevan encinta
sus niños muertos.

Lorenzo Medrano
(193? -  )
Nicaragüense.
 

 

724     QUECHUA

 

Indiecita que llevas tus andrajos
por los zarzales de las rutas viejas,
has aprendido a sofocar tus quejas
sin que claudique tu alma en los trabajos.

Sigues, medrosa con los ojos bajos
y las facciones graves y perplejas,
la blanca procesión de las ovejas
en su lento ondular por los atajos.

Padeciendo sin culpa y sin alivio,
por los abrojos del fatal declivio
tu vida igual que hoy irá mañana

en busca de su mísero sustento,
con el fluir indefinido y lento
del hilo que en tu rueca se devana.

Gregorio Reynolds
(1882 - 1947)
Boliviano.

 

725   LAS VIEJAS SERRANAS
 

 

Halaga un dulce sol la tierra segoviana
que despierta en la hora matinal y aldeana; 

y sobre la hosquedad ocre de la llanura,
la luz de abril sonríe con paternal dulzura.

Los lejanos hogares campesinos humean...
En el sendero se oyen voces que canturrean 

una vieja tonada de neuma (2) cansado;
son los tipos que pasan los días de mercado:

astrosas siluetas de las serranas viejas,
de recia encarnadura y pelambres bermejas,

que al trotecillo vivo de los buches cansinos, 
con aroma de menta perfuman los caminos.

Los surcos de sus caras, áridas y terrosas,
tienen la pesadumbre de las tierras fragosas, 

y una expresión broncínea, adusta, dura y fiera,
cual las antiguas mártires pintadas por Ribera.

Se cubren con vestidos toscos, burdos y pardos,
estameñas que tienen la aridez de los cardos,

siendo sobre las carnes cotidianos cilicios
que buscan un asceta por fuente de suplicios.

Figuras femeninas, de líneas asexuales,
que el trabajo ha agotado haciéndolas iguales,

y velan el misérrimo anuncio de su pecho
improductivo y triste como campo en barbecho.

Sus juventudes tienen la infecundez del llano
donde se siembra vida sin que germine el grano.

Son tipos primitivos de canciones de gesta
que dicen de otros siglos en épocas como ésta, 

mostrando una existencia prístina, sana y fuerte,
donde es dolor la vida y libertad la muerte.

...Halaga un dulce sol la tierra segoviana
que despierta en la hora matinal y aldeana.

Fernando Fortún
(1890- 1914)
Español.

 
CAMAFEOS DE MUJERES FUERTE

 

726   LA RICA DE ORELLANA
 

 

Oye lo que te digo: Si de caza algún día
perdido con los galgos te lleva la jauría

por la llanura verde del monte de Orellana,
bendice al que te dió gloria tan de mañana,

y entra en la casa de La Rica. Sus gallinas
miran de lado entre las espesas encinas.

La Rica les va dando maíz, y es en su mano
un puñado de oro el puñado de grano;

oro el brazo moreno gordezuelo y desnudo,
y oro el barreño de maíz, que es el escudo

del sol. Porque gobierna todas sus heredades
La Rica igual que las gobernaba su padre.

Y como ella no hay, tan aseada y buena,
otra moza en el ancho Valle de la Serena,

ni en los campos de Extremadura. Todo el monte
que se descubre es suyo, y allá del horizonte

tiene pastos y sotos con árboles crecidos,
y bueyes rubios, con los ojos encendidos,

y pestañas de plata; y muchas cabras fieles,
y asnillos esquilados, llenos de cascabeles,

en las huertas. Pero es su juventud bravía
como un salvaje chorro de agua clara y fría.

Dura como los hombres es al trabajo y anda
sin cansarse sus tierras, y sin cansarse manda

aquí y allí, en la siega y en las trillas, y en
la siembra y la vendimia, y siempre manda bien.

Y cuando ella dice: "Esto ha de ser", es esto 
y nada más, porque tiene imperio su gesto.

Sobre todas las cosas pone a Dios, sin por qué;
y cuando pierde algo dice: "Dios nos lo dé".

Y en el buen tiempo Dios le da lo que perdió, 
y aun el doble de avena y trigo reventón:

y llena los graneros, que no se abren sus puertas,
y los doblados con las frutas de las huertas: 

melocotones dulces y peras amarillas
y nísperos y bruños y avellanas chatillas,

y almendras tiernas y nueces. Y va al mercado
en un carro lustroso de toldo levantado

que tropieza en las ramas de las encinas. Y
ella lo guía. Y vende, y a ferias vuelve a ir.

Porque así es, hermano, La Rica de Orellana:  
gasta muy poco y ahorra lo que gana;

pero a los pobres que se sientan en su portal
antes de que le pidan ella ya se lo da

Y los pobres le dicen: "¡Dios te bendiga!", y ella
se va cantando y corre y no sabe estar quieta.

No hay hombre que la mire que su galán no sea:
mediquillos de pueblo, cincuentones de aldea

señores de escopeta con los perros mejores
y labradores de los más ricos labradores.

Mas ella no desea compañía mejor;
está bien en su casa, con su campo y su sol.

¡Oh vida nuestra! Con el alba se levanta
y al piar las alondras en los sembrados canta.

Si es en invierno, pone los leños en el lar,
y abre en verano las puertas de par en par,

y va a la pila con el agua refrescada,
y limpia como ha ido, vuelve aún más limpiada.

Porque esto es lo primero, y lo último es
no dar paz a las manos ni descanso a los pies.

Borda al caer la tarde, con oro y sedería,
unas faldillas para el Cristo de la Agonía,

mientras retornan las vacas a la vacada,
y suenan las esquilas en la noche empezada.

Y cuando se oye lejos a los mastines, y
a la primera estrella canta el grillo cri-cri,

cierra las puertas y atranca las ventanas
y musita el rosario viejo con sus criadas.

"Santa Maria" y "Dios te salve, Maria".
Mucha piedad y una voz de sueño. ¡Y un día,

y otro día que fue, y otra noche, y un poco
de ir muriendo. Señor, con La Rica nosotros!

Pero Tú le das años, Señor. Y aunque la muerte
la habrá de herir mañana, hoy la sostiene fuerte.

¡Y está sana, Señor! Del espíritu sana
y del cuerpo también; y come el pan que gana.

Y le das agua fresca y clara, y le das vino, que es jugo de la tierra y es,
como el pan, divino.

Y además, le das huertas y redondas colinas  
y campos anchos para las añosas encinas,

madres de las bellotas que revientan hinchadas.
Y le das el contento de sendas ignoradas,

llenas de álamos blancos y zarzales con moras,
que son hogueras vivas en las calientes horas.

Tú se lo das, Señor, porque es la gracia tuya
que su espíritu sienta esta alegre aleluya

de las edades y del campo y de la casa.
Aunque no se lo das, porque su vida, pasa

y pasa su aleluya: tan sólo se lo prestas,
¡y al acabar la vida se acaban estas fiestas!

Joaquín Montaner y Castaños
(1892-   )
Español.
 

(1)
 Molenderos= Mesa de cocina para poner la piedra de moler o metate, (regresar 1)
(2)
 Neuma=Notas finales de una tonada. (regresar 2)
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