756      O FANTASMA DO LATIFÚNDIO (*)


 

As máos sustendo as arvores, a cabeça
como um barco nas nuvens,
o olhar morto como um sol gelado
no oceano sem patos e distâncias.
É o rei do descampado,
dormindo sôbre as ervas milenárias
rosas selvagens, sapos, pirilampos.

Rompe o pranto nas ruas alagadas,
é o suor dos milhoes em desespêro.
Os dedos aflitos brotam como espigas.

Lábios frios,
agonias proletárias, música de ódio
e um berço afogado.

Sonho de estâncias, ninhos e varandas, mangueiras,
sitios brancos, rosas tímidas colonos,
canto de galo as madrugadas
murcham no outono das cidades,
nos prédios como túmulos.

Mas o espetro secular habita o tempo,
os quilômetros, os rios e os desejos.
É o espantalho das pombas, solitário
sem ânsias, sem límites e problemas.
Os pés medindo o espaço, ôlho parado,
a cabeça serena como a lua.
Dorme como um boi na eternidade.

Odorico Bueno de Rivera Filho
(1911- )
Brasileño.


 

DOMINIO FORANEO

 

757      Y LO NUESTRO ES LA TIERRA...

 

Dejadlos con sus dólares, con sus billetes y su Wall Street.
Ahora somos los tristes de las ciudades y los campos
Dejadlos con sus dioses y con su lujo:
sus dioses siempre fueron sordos a nuestras quejas,
y su lujo es prestado:
están vestidos con nuestra miseria.

También nosotros somos ricos;
pero nuestro tesoro nadie podrá quitárnoslo! 

Y lo nuestro es la inmensa fragua del sol,
y el canto del martillo,
y el gran tapiz del mar, bordado de peces,
la fuerza múltiple del taller y la fábrica,
el gesto rebelde, la esperanza,
y el músculo.

Y lo nuestro,
es el dolor de los que sufren... y esperan

Llegarán los grandes días
como monedas nuevas rodando sobre la vida,
y entonces nuestras manos se colmarán de júbilo!
Dejadlos, hoy, hidrópicos de oro,
que lo nuestro nadie podrá quitárnoslo!

y lo nuestro es la tierra inmensa,
toda madura de anhelos y florecida de crepúsculos.
y lo nuestro
es la gran hoz del viento,
que va segando en la mañana racimos de futuro!

Regino Pedroso
(1896-  )
Cubano.
 

758      CAÑA


 

El negro
junto al cañaveral.

El yanki
sobre el cañaveral.

La tierra
bajo el cañaveral.

Sangre
que se nos va!

Nicolás Guillén
(1902- )
Cubano.

 

 

759      PERLA DE LAS ANTILLAS

 

Ha estallado una perla, y las cenizas
de la libertad,
empujadas por el viento del Caribe,
siembran el desconcierto y el terror
entre los responsables de un continente inmenso.
Desde la Casa Blanca a la Rosada,
todos los techos de las Grandes Casas
están amenazados
por el irreparable, cruel desastre:
ha estallado una perla, y los residuos
de la dignidad
pueden contaminar a mucha gente.

Es preciso evitarlo, porque
si los indios que obtienen el estaño y el cobre
en las minas de Chile y de Bolivia,
si los habitantes de los suburbios de Buenos Aires
y los desposeídos del Perú,
si los oscuros buscadores de caucho
y los integrantes de las tribus de Paraguay y de Colombia,
si los analfabetos ciudadanos de Méjico
inscritos en el centro de electores y borrados del Registro de la propiedad,

si los que fertilizan con su sudor las plantaciones
de azúcar y café,
si los que recortan las pesadas selvas a golpe de machete
para incrementar la producción mundial de piñas en conserva,
si todos ellos y sus otros muchos
hermanos
en la desnutrición
sufriesen en su carne
la quemadura de la nefanda escoria
de la dignidad,
acaso
pretendiesen ser libres.

Y entonces
¡qué seria de las grandes Compañías,
de los trusts y los cártels,
de los jugadores de Bolsa
y de los propietarios de prostibulos?
En nombre de esos valores fundamentales
y de otros menos cotizados,
alguien debe hacer algo
para evitarlo.
Pero
ha estallado una perla.
Peligroso es ahora el viento del Caribe.
Entre el olor salobre de la mar,
y el aroma más denso de las frutas del Trópico,
entre el brillante polen de las flores
que crecen donde el sol es un flagelo
infatigable y amarillo,
entre plumas de verdes papagayos,
y golpes de guitarras, y sonrisas
blancas como canciones en la noche,
el viento arrastra una semilla
perfumada y violenta,
una simiente fina como el polvo,
nube dorada o resplandor sin nube,
que los tifones lanzan -trizada
perla- contra las costas más lejanas,
y las brisas recogen y pasean,
y las lluvias abaten -astillada
Antilla- sobre el suelo,
tormenta ciega o cielo derribado
-izada Cuba, como una bandera-
llama implacable o luz definidora,
mas siempre pura, viva, poderosa,
fértil semilla de la libertad.

Angel González
(1925- )
Español.

 

760      WEST INDIES LTD.

 

3

 

Las cañas -largas- tiemblan
de miedo ante la mocha.
Quema el sol y el aire pesa.
Gritos de mayorales
restallan secos y duros como foetes.
De entre la masa
oscura de pordioseros que trabajan.
surge una voz que canta,
brota una voz que canta,
sale una voz llena de rabia,
se alza una voz antigua y de hoy,
moderna y bárbara:

-Cortar cabezas como cañas,
chas, chas, chas!
Arder las cañas y cabezas,
subir el humo hasta las nubes,
¡cuándo será, cuándo será!
Está mi mocha con su filo,
¿chas, chas, chas!
Está mi mano con su mocha,
¡chas, chas, chas!
Y el mayoral está conmigo,
¡chas, chas, chas!
Cortar cabezas como cañas,
arder las cañas y cabezas,
subir el humo hasta, las nubes...
¡Cuándo será!

Y la canción elástica, en la tarde
de zafra y agonía,
tiembla, fulgura y arde,
pegada al techo cóncavo del día.

Nicolás Guillén
(1902- )
Cubano.


 

761      ISLAS DE AZÚCAR AMARGA

 

¿Ves aquel mar salpicado de islas? Cuando
el huracán respira, ¡ cómo tiemblan
aquellas pequeñitas Américas!

Islas: erizos de cañas,
de cañas tan ciegas que...
que en el filo que las hiere
ponen miel.

Llora diabético el árbol.
Como que el árbol también
ya sabe que endulza el filo
que habla inglés!

Hoy que la Tierra en la voz
ha crecido un poco mas.
¡Alguien puso en las Antillas
tanta miel para su mal!

Juguetes de geografía
con que juega el Huracán...
Islas del Mar del Caribe:
no parece que fue Dios
quien las puso en ese Mar.

Hoy algo pasa en el aire.
Telegramas, y algo mas.
(Por el aire de Manhattan
se ven las islas pasar).

Negrito que tiemblas triste,
tú desgranas el collar
de aquellas islas, tu boca
lo echa al viento en un cantar.

Un canto que cruza el agua,
un canto que cruza el mar,
y abre las puertas de carne
que no están de par en par.

Negrito remoto y blanco,
eres la tierra tal vez,
que sale a cantar su pena,
su pena por ser de miel.

Si con las manos que tienes
sembraste un millón de cañas:
¿De dónde te sale, di,
una canción tan amarga?

Mira tus islas de azúcar,
el mar les pone un anillo
para endulzar sus espumas,
pero les da cien caminos...

Cien caminos. Y tus islas
las echa al viento un cantar.
¡El mar les dio cien caminos
amargos como su sal!

Sube la tierra sus venas,
sangra el árbol, y algo más...
Islas de azúcar tan triste,
duele más tan dulce mal.

Juguetes de geografía
con que juega el Huracán...
Islas del Mar del Caribe:
no parece que fue Dios
quien las puso en ese Mar.

Negrito de las Antillas
que en el barrio nació ayer.
Llorando vino a la vida,
llorando se irá también.

Negrito remoto y blanco,
echa al viento tu cantar:
el que desgrana el collar
de aquellas islas que tienen
tanta miel para su mal.

Manuel del Cabral
(1907- )
Dominicano.


 

762    Y YA NO QUEDARÁ SINO UN   
 POZO MUY NEGRO

 

Y ya no quedará sino un pozo muy negro
 y en sus bordes la vaca moribunda,
un hombre pálido. Y algún barco a su vera.

Y ya no quedará sino un pozo muy negro.
Todos los campos, yermos; secos, yertos,
los árboles;
en vacación perpetua, el agua de los ríos,
sin su deber de riego.
Casi muertos los pueblos,
con sus hombres sentados a orillas de las puertas
mientras llora por ellos la tierra sin semilla
y el hambre va creciendo.

Todo habría ido a parar a aquel pozo muy negro.
Si preguntas por la dorada fruta que no encuentras,
te dirán por consuelo que mires hacia allá.
Si piensas que hay pobreza en tu tierra,
te dirán.."Somos ricos", señalando hacia allá.
Si preguntas: ¿y las reses de antaño,
y aquellas ferias donde iban los abuelos,
con botones de oro en su traje los ricos de los llanos,
con botones de oro el garrasi?" (1),
te dirán: "Otros tiempos vinieron;
es posible que una negra fuente
brote aquí mismo, su sombra nos vendrá a iluminar".

Si vas a Margarita marinera
o  a Falcón hecho de ser y de arena,
te dirán que los hombres se han marchado
-que allí no había manera de vivir-
al lugar donde brota la sangre de la tierra
por un pozo muy negro.

¿Y el café y el cacao, frutos maravillosos?
¡Cuánto tiempo, hermanos, se estaría la tierra luchando en sus entrañas,
laborando, gestando, para acumular tanto y tanto aroma,
todo el aroma suyo, sus mejores sabores,
en un pequeño grano!
¿Y el café y el cacao, frutos de maravilla?
El cacao que subía por el aire
en el humo de las tazas hirvientes,
envolviendo en el manto de su olor poderoso
toda una alcoba, en su cálido olor.

El café, compañero de la madrugada,
bueno como palabra de amigo en nuestra pena,
 tan viviente y nervioso como nosotros mismos.
Si preguntas: "¿Y el café y el cacao?",
te dirán que es cierto, cierto, que van muriendo,
pero tenemos todos un rico pozo negro.

Y el maíz blanco y fino, el padre
de la arepa, que es luna de los ranchos sombríos;
y el plátano, gran puñal para el hambre,
el plátano amigo de los pescadores
y de los negros de Barlovento;
y la yuca que da su corazón a los hombres de la montaña;
y la papa, redondo mundo de sustento;
y los pequeños frutos, los hijos de conuco ,
el ñame, el ocumo (2), la batata,
la ahuyama, el malangá (3) los hermanos menores.
Si preguntas por ellos,
te dirán que es cierto que llevan triste vida,
vida que es lenta muerte,
pero tenemos todos un gran pozo muy negro.

Si ves al zapatero y al carpintero,
al herrero, al albañil, al pintor,
al que sabe difíciles trabajos con las máquinas 
 y al que tiene tan solo un par de brazos fuertes,
si los ves y te hablan
de que no se abren fábricas y se cierran talleres,
explícales entonces:
"Pero tenemos todos un rico pozo negro".

Y ya no quedará nada más que este pozo
que por cierto algún día se nos ha de secar.
Y en sus bordes, la vaca moribunda,
los potros macilentos,
niños débiles y hombres extenuados
apretando en sus manos antiguas frutas secas.

Y ya no quedará sino un pozo muy negro.
Y algún barco a su vera.
A menos que escuchemos
 la voz del hambre nuestra
y el clamor de la tierra.

Carlos Augusto León
(1914- )
Venezolano.

 

(1)
Garrasi = Calzón que usaban los llaneros venezolanos, con abotonadura desde el tobillo hasta las rodillas. (regresar 1)
(2)
 Ocumo = Xanthosoma spp., Arácea, tubérculo comestible, llamado yautía en las Antillas  (regresar 2)
     
(3) 
Malanga = Colocasia esculenta (L.) Schott., Arácea, de tubérculo comestible. Semejante al ocumo. (regresar 3)
(*)
EL FANTASMA DEL LATIFUNDIO // Las manos sosteniendo los árboles, la cabeza / como un barco en las nubes, / el mirar muerto como un sol helado / en el océano sin puertos y sin distancias. / Es el rey del descampado, / durmiendo sobre las hierbas milenarias / rosas salvajes, sapos, luciérnagas. // Rompe el llanto en las calles anegadas, / es el sudor de los millones en desespero. / Los dedos afligidos brotan como espigas. / Labios fríos, / agonías proletarias, música de odio / y una cuna ahogada. // Sueño de estancias, nidos y barandas, / mangos, sitios blancos, rosas tímidas / colonos, canto del gallo en las madrugadas / marchitanse en el otoño de las ciudades, / en los predios como túmulos. // Pero el espectro secular habita el tiempo, / los kilómetros, los ríos y los deseos. / Es el espantajo de las palomas, solitario / sin ansias, sin límites ni problemas. // Los pies midiendo el espacio, ojo avizor, / la cabeza serena como la luna. / Duerme como un buey en la eternidad.  (regresar *)
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