GRUPOS ETNICOS MARGINADOS


 

INDIOS


 

763      ELMITAYO


 

"Hijo, parto: la mañana
reverbera en el volcán:
dame el báculo de chonta,
las sandalias de jaguar".  

"Padre, tienes las sandalias,
tienes el báculo ya;
mas ¿por qué me ves y lloras?
¿A qué regiones te vas?"  

"La injusta ley de los Blancos
¡me arrebata del hogar:
voy al trabajo y al hambre,
voy a la mina fatal".

"Tú que partes hoy en día,
dime ¿cuándo volverás?"
"Cuando el llama de las punas
ame el desierto arenal". 

"¿Cuándo el llama de las punas
las arenas amará?"
"Cuando el tigre de los bosques
beba en las aguas del mar".

"¿Cuándo el tigre de los bosques
en los mares beberá?"
"Cuando del huevo de un cóndor
nazca la sierpe mortal".

"¿Cuándo del huevo de un cóndor
una sierpe nacerá?"
"Cuando el pecho de los Blancos
se conmueva de piedad".

"¿Cuándo el pecho de los Blancos
piadoso y tierno será?"
"Hijo, el pecho de los Blancos
no se conmueve jamás".

Manuel González Prada
(1848-1918)
Peruano.


 

764      ¡QUIÉN SABE!


 

Indio que asomas a la puerta
de esa tu rústica mansión:
¿para mi sed no tienes agua?,
¿para mi frío cobertor?,
¿parco maíz para mi hambre?,
¿para mi sueño mal rincón?,
¿breve quietud para mi andanza?..
-¡Quién sabe, señor!

Indio que labras con fatiga
tierras que de otro dueño son:
¿ignoras tú que deben tuyas
ser, por tu sangré y tu sudor?;
¿ignoras tú que audaz codicia
siglos atrás te las quitó?,
¿ignoras tú que eres el amo?
-¡Quién sabe, señor!

Indio de frente taciturna
y de pupilas sin fulgor:
¿qué pensamiento es el que escondes
en tu enigmática expresión?;
¿qué es lo que buscas en tu vida?;
¿qué es lo que imploras a tu dios?;
¿qué es lo que sueña tu silencio?
-Quién sabe, señor!

Oh raza antigua y misteriosa,
de impenetrable corazón,
que sin gozar ves la alegría
y sin sufrir ves el dolor:
eres augusta como el Ande,
el Grande Océano y el Sol!
Ese tu gesto que parece
como de vil resignación
es de una sabia indiferencia
y de un orgullo sin rencor...

Corre en mis venas sangre tuya,
y por tal sangre, si mi Dios
me interrogase qué prefiero,
cruz o laurel, espina o flor,
beso que apague mis suspiros
o hiel que colme mi canción,
responderíale dudando:
-¡Quién sabe, Señor!

José Santos Chocano
(1875 - 1934)
Peruano.


 

765      INDIO


 

Indio que estás dormido, tú que hace tiempo
 tienes largo sueño enredado en tus brazos remotos.
Tú que no tienes casa en tu casa de América.
Tal vez ni tu silencio puede ser tuyo un poco.

¿Qué esperas en cuclillas a la puerta del siglo?
¿Con qué chorro de herida te quitarás la sed?
Tú que no tienes tierra, y eres ella empinada,
ante ti está este siglo, lo mismo que el de ayer..

Allí está tu maíz, el que cuando desgranas,
tú lo dejas caer
igual que si dejaras caer todos tus dientes...
porque no te lo dejan hace tiempo comer.

Allí está el abogado que espera tu silencio,
-una vela en tu cuarto te defiende mejor-,
indio que estás dormido, son tal vez las raíces
de tu mata de venas que te amarran la voz.

Igual que una bandera valientemente rota,
callas bajo tus trapos: pero por entre ellos
asoma tu mirada resumiendo distancias
por una muerte antigua que lustra tus cabellos.

Tú que le madrugaste al radar con tu olfato;
tú, que más viejo tienes el instinto que el ojo.

Comprenderán la tierra los que miren tu cara.
En ti que no ves nada... podemos verlo todo...

Cuando mañana vuelvan a verte los soldados,
no pidas lo que es tuyo, ¿por qué pides tu voz?
Pides tu propia tierra, pides tu propia casa,
sólo algo no tienes que pedir: tu dolor.

Tú duermes todavía, profundamente duermes;
no podemos dejarte: la noche está en derrota.
Tú vienes con tu poncho, con tu paisaje al hombro,

tú vienes con tu piedra: tu sonrisa remota.

Pero deja tu quena, no deje el alma al hueso;
ven a gritar verdades lo mismo que hago yo...
De la carne de sueño de tu estatua de barro
tu voz arranca y ponle tu nombre al aire hoy.

Todo aquello que es noche, ponlo al hombro del grito,
él es raíz ahora, y algo tiene de leño:
la mañana se hace con fuego de garganta;
camina, que también ser hombre es ya ser sueño.
Allí tienes tus manos cansadas de vacío...
Eres tanto el pasado que el presente es tu ayer.

Pero hay algo que esperas a la puerta del siglo.

¿Qué pan de pensamiento te darán de comer?

Manuel del Cabral
(1907- )
Dominicano.


 

766      SIGNOS DE AMÉRICA

 

I

 

Pongo el oído sobre mi otro mundo
y oigo un eco en la quilla de su nave:
 ¡dentro de la codicia hay un sollozo!

El arca tenue, rumbo hacia el ocaso
con su castigo a cuestas.
En los taliones del velamen lleva
su soledad en mundos.

Funde, pueblo, el paisaje
los rojos, negros y amarillos.
Palidez el velamen contra todos
hiende las acuarelas con la quilla.

Una parte de mí, que siento culpa,
me impone su tormento.
Una parte de mi: ¡he de purificarla!

 

II

 

La voz que apunta el índice me dice:
Hijo, sobre la tierra en que naciste
mira el látigo en alto y mira al indio,
y no discutas nada.

Del bien y el mal existen
dos filtros, hijo mío,
no dos torrentes de argumentos.

Agave de la tierra,
tu convicción asciende en savia:
¡Cállate y crece con tus manos!

 

III

 

A los campos emigra mi esperanza...
Atalaya de arcilla
contra las invasiones
el indio es la barrera de silencio.

Miro el agua en el barro
detener la codicia de la rueda.

¡Yo te pido que sientas, onda mía,
que Tláloc da la lluvia, y no hay dispendio
que pueda compararse al del rocío!

El reflejo del sol nace en el agua.
Miro el lampo del Indio que camina
sobre la superficie de su estrella.

Honorato Ignacio Magaloni
(1898- )
Mejicano.
 

 

767     LOS INDIOS VIEJOS


 

Los hombres viejos,
 muy viejos, están sentados junto a sus cabras,
junto a sus pequeños animales mansos.
Los hombres viejos están sentados junto a un río
que siempre va despacio.

Ante ellos, el aire detiene su marcha;
el viento pasa, contemplándolos;
los toca con cuidado
para no desbaratarles sus corazones de ceniza.

Los hombres viejos sacan al campo sus pecados;
este es su Único trabajo.
Los sueltan durante el día, pasan el día olvidando,
y en la tarde salen a lanzarlos
para dormir con ellos calentándose

Joaquín Pasos
(1915-1947)
Nicaragüense.


 

768      CLARA
 

 

Ya merendó el indio
se va para el trabajo.

Al trabajo va el indio 
con el machete en los brazos 
como una muñeca.

Fernando Silva
(  ?  )
Nicaragüense.


 

769      HOJA DE LA REVOLUCIÓN


 

Indio: detiene el pie de bestia fatigada
cuya huella grabó la lluvia en los caminos.
Deja que traiga el viento del páramo al oído
su rumor de palomas emigrantes.

Ala que hiende y pluma que navega
sobre la ola de la cordillera.
Voces que suben de los hondos ríos
dichas a través de las nieblas viajeras.

¿Qué luz iluminó la sombra de tu ojo? 
¿qué gota de rocío humedeció tu labio? 
¿qué aire aligeró tu lisa cabellera?

Vienen por altas sendas mensajes de la tierra,
consignas en la luz y en el viento clamores,
banderas en las hojas del maíz
y arengas en los picos de los gallos.

Indio: despierta de tu sueño mineral,
tu ancho sueño de esclavitud y muerte.
Míra la tierra tendida a tus pies
desnuda y húmeda en el centro del día.

Baja a su conquista, como quien regresa de un viaje
y siente arder su corazón al rumor de las hojas,
esta es la nueva tierra sin amos ni patrones
bañada por el río de tu sangre.

Desciende de los páramos hasta los valles
como torrente de invierno que desgaja los árboles;
 sordo como el grito de los volcanes,
ciego como los pantanos en la noche.

Indio cuyo silencio es la flauta de oro
que dice al corazón palabras imborrables
y cuya muda lengua es el clamor del tiempo:
cuántos días y siglos en racimo
maduraron la angustia de tu labio
para alumbrar esta palabra: tierra!

Darío Samper
(  ?  )
Colombiano.


 

770      INDIO


 

La actitud de los colonos se ha impuesto a los indios,
que se cuidan bien de presentarse si no es en son de amigos...
trayéndoles pieles, cueros, luna, miel y cera.
Moussy. "Geographie". Tomo 3º, pág. 169
(Traduc)

Quien ordenó la carga del arado
ordenaba tu muerte el mismo día.
Ella tuvo lugar junto al Salado
con paloma y calandria, a mano fría.

No te valió tu entrega de venado
frente al duro invasor que te temía.
No te valió tu miel de despojado.
Sólo la dulce espiga te quería.

Descendiente de gringo y su pecado,
por cementerio de tu alfarería,
a lo largo del río voy callado.

La culpa de tu muerte es culpa mía.
Indio, dime que soy tu perdonado
por el trigo inocente que nacía.

José Pedroni
(1899- 1968)
Argentino.

 

 

771      INDIO CORAZÓN

 

Pueblo de corazón de Indio,
traga monte bravo.

Relincha en los cachitos amarillos
y en los malínches (1) de gallitos colorados.

Indio sin miedo
con la cara toda al sol
                  (Corazón caballo)

Potro indio,
estéril, sin palabras,
con la lengua tullida
                  (Corazón mudo)

Jóvenes indios,
con la barba lampiña.
Grito duro
con el silbo del bambú
                  (Corazón zanate)

Indio madrugador,
amanecido,
revolcado en la guitarra
y pringado con los cascos de los bueyes
Indio Nicaragua
                  (Corazón corral).

Fernando Silva
(           ?          )
Nicaragüense.


 

772      DECIRES DEL INDIO QUE 
BUSCABA TRIGO


 

Yo sé que me andas buscando
por lo que de antaño digo;
que por un grano de trigo
tus hijos están llorando.

Y me pregunto hasta cuándo
lo encontrarán indio amigo.
E interrogándole sigo,
y me sigo interrogando.

Si por un grano de trigo
tus hijos están llorando,
seguiré siempre cantando
y sé, indio, lo que digo.

Pues mientras me andas buscando,
el trigo, bendito trigo,
sigue indio, germinando,
en mis cantares conmigo.

¡Con mis cantares, cantando,
trigo, indio, estoy sembrando!

Manolo Cuadra
(           ?          )
Nicaragüense.

 

 

(1)
 Cachitos amarillos= Planta indeterminada. (regresar 1)
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