19     TIERRA

 

Tendida, vientre a vientre, con la tierra -humedecida y blanda;
abierta a la semilla, a los viriles
rayos del sol- pegué mi boca cálida
a sus mullidas sienes: "Yo también,
yo también paro, hermana..."
Tu y yo, cauce profundo de la vida.
Tierra las dos... ¡Hermana, hermana, hermana!..."  

Angela Figuera Aymerich
(1902 - )
Española.
 

20      TERRA É VENTRE (*)

Plantar é amar.
Cada fenda que se faz na terra é um ventre;
os gráos,
os gráos,
os gráos,
depois das chuvas e do sol e dos orvalhos,
se rebentam,
ferventes de vida,
formando tumescências resinosas, brancas,
amarelas,
verdes.
Enrijecido talo confiante.
Vulva tenra.
Plantar é amar.
Cada fenda que se faz na terra é um ventre, e a planta cresce,
adolescência,
há tempo de renovos
e tempo de cansaço, chega o tempo
da vida em que todo o corpo é saúde,
sexo, gestaçao de flores e frutos,
e cada nervura,
cada bifurcaçáo de galhos,
um novo ventre,
ventre com as tumescências de ventres, as abelheiras, os pássaros
segundo o mel, as manhás beijando o espléndido
organismo feminino,
os yentes levando as fólhas murchas,
o sol crestando o verde para o caminhar
para o seguir viagem do tenipo da vida
para o seguir viagem do tempo dos frutos,
do tempo do verde, do tempo do outono,
do tempo da velhice,
do tempo da morte.

José Godoy García
(1928-  )
Brasileño.

 

21   MADRE

La tierra endurecida 
y densa se dilata, 
frotando su ardorosa 
ansiedad penetrante.

Mi cuerpo entre otros cuerpos
vuelve a estar no nacido.

Una futura madre, 
que nos dará a otra vida, 
brillando está en la noche
ante el viril planeta.

¿A qué gloria esperada
naceré de esta cópula?
¿Seré yo un elegido
o moriré en inútil
y vicioso deleite?

Entre los no nacidos,
en la sangre del mundo, 
de mi sangre me olvido.  

Manuel Altolaguirre
(1905 - 1962)
Español.

 

22     [SONRIE, TIERRA VOLUPTUOSA...]

¡Sonríe, tierra voluptuosa de fresco aliento,  tierra de los árboles dormidos y húmedos,/  tierra del sol que ya se ha ido, tierra de las montañas de cumbre nebulosa,/ tierra del cristalino fluir de la luna llena, apenas tocada de azul,/ tierra del brillo y de la sombra manchando la corriente del río,/ tierra del gris límpido de las nubes que resplandecen y se aclaran para que yo las vea,/  tierra yacente y extendida, rica tierra de azahares! / Sonríe, porque llega tu amante./  Pródiga me has dado tu amor, te doy pues mi amor,/  mi apasionado amor indecible. 

Walt Whitman
(1819-1892)
Estadunidense.

Traducción:   Jorge Luis Borges.

 

23     [EN EL REGAZO DE LA NOCHE.. ]

I

En el regazo de la noche
la Tierra estaba adormecida
Me le acerqué con leve paso
y despertóse sorprendida.

Con mano trémula alcé el velo 
y le palpé la carne tibia:
primero el pecho que mil bocas
majaron al chupar la vida; 
después los flancos opulentos

En el remate de su vientre
-punto final de mi caricia- 
triángulo intonso vaheaba
de cada una de sus briznas 
olor salvaje de lujuria.
La Tierra estaba adormecida.

Salmodia un coro de sapos
grave motete en la charca 
rica de oro de los astros:  
"Quiere vestirse la yerba, 
quiere engalanarse el prado, 
y cada hojita va una 
gota de rocio ensartando".

II

Súbito, cesan los rumores:
en esta hora es el espacio
urna colmada de silencio.
Percibo el germinar del grano
y el prorrumpir de los retoños 
en la morena piel del árbol. 
Como una rama que se agobia 
al dulce peso de los gajos; 
como fruto que se desprende
porque de miel está embriagado, 
sobre la Tierra soñolienta 
cae mi cuerpo en atroz espasmo 
para verterse en sus entrañas 
como urna que se va vaciando.

III

Oigo latir la entraña de la noche profunda.
Sobre la dulce tierra mi humanidad reclino:


me sacude las carnes un ímpetu divino
de que en el ritmo cósmico mi espíritu se funda.

Percibo cómo el grano se hinche,
cómo inunda la savia las arterias del arbusto vecino;
cómo brotan las yemas de su piel adivino,
y el cálido vaheo de la tierra fecunda.

Murmuran las mil lenguas de plata de la fuente;
con un temblor de pétalos que satura el ambiente
de cálidos aromas, se abre un capullo.Vibrasus élitos el grillo.
Siento que soy un germen vital,
y mientras mudas todas las cosas duermen,
en flor veo expandirse mi más remota fibra.

Víctor Manuel Patiño
(1912- ) 
Colombiano.

 

24      Y LA TIERRA, EMBARAZADA...

Y la tierra, embarazada,
pare porque el hombre la fecunda, 
cuando muere, con su carne.

El misterio inmenso y puro
que hace de los muertos padres,
lo ignoramos.

Pero hay flores encendidas
y rumor de manantiales
que nos dicen del placer que acaso goce
en el vientre de la tierra nuestra sangre.

Eduardo Alonso
(1898 - 1956)
Español.

25     L A   T I E R R A

Esta es la tierra de los padres, manso
terruño donde todo es casi eterno,
y donde sólo el buey, bestia telúrica,
ha removido el venerable seno
de la gleba inmortal. Esta es la tierra
que guarda, en sus depósitos secretos,
la humedad del diluvio, y donde viven
semillas que aun esperan los decretos
de Dios, para ofrecer frutos que lleven
la plenitud de los futuros tiempos.
Esta es la tierra germinal que cruzan
en toda dirección anchos senderos,
y que cambia su rostro de patriarca
por la gracia florida del efebo.
Aquí se asiste, en cada mes del año,
al nacimiento del racimo nuevo,
y en una simpatía cosmogónica
se ayudan la simiente y el lucero.
Aquí las fuentes,
de semblante eglógico sueltas discurren por su propio reino,
y engendradas aquí fueron las cumbres
por el empuje varonil del fuego.
Aquí, bajo estas cúpulas inmóviles de amor y de ambición traigo los sueños,
como quien junta, en cavidad inútil,
todas las hojas del verano muerto.

Rafael Maya
(1897- )
Colombiano.



26       POEMA AL SUELO

Nadie piensa, de bruces en la tierra, 
que está abrazando a un astro,
ni se siente hijo de cortos brazos, angustiado, 
cuyo abrazo de amor se estrella en cruz.

Tierra, límpida tierra inentendida,  
tu amor, se vierte a mi desde el gusano

 
que me coserá a ti con hebras de aire.

El suelo es lo absolutamente limpio:  
veta, matiz o sombra; pero nunca 
una mancha en la tierra es una mancha
(quise lavar la tierra y creé el cieno).

Yo amo la tierra en sombra bajo el árbol,
endulzada por frutos en olvido,
y la tierra mojada, tierra encinta 
de flores y raíces venideras, 
latente de pisadas y cayados...

En ella la semilla está y la rosa,
y la mujer que ha de llevar la rosa.

De ella parte el arrullo de la vida 
que nos duerme al final, sin conocerlo. 
¡Qué paz después! ¡Qué sueño dibujado
en la quijada de animal remoto!

Reserva el sol, no derrochando en brillos,
para el fruto, la pluma o la pupila.

Pero el hombre camina de puntillas
para tocarla menos, pues, aún niño, 
teme al desmesurado padre ogro
-el suelo- donde el tétano dormita.

¡Quiero aprender a amarte, gozar en ti,
y ensayar la negrura de tu abrazo
en esa breve muerte anticipada 
de mis ojos cegados por el polvo!

Pedro Lezcano
(1920- )
Español.
 

27       DECLARACIONES, XI

La sangre es la verdad, y las orillas
de sus terrestres límites de fuego
son la Tule postrera de mis manos,
Ultima Tule de los sueños, Tierra,
fatal nodriza de punzantes mimos,
hacia tu piel de larvas y luceros
vuelven mis manos su pasión de tacto.
¡Tú eres la paz y el reino de los hombres,
tú la victoria, y el laurel, y el cielo,
y la secreta envidia de los dioses!

Roque Javier Laurenza
(1910- )
Panameño.

 

28  DE LA TIERRA

Hoy he de hablarte sólo de la tierra.
Levanta, pues, el corazón y escucha
su desolada carga de jacintos 
la vasta invitación de sus riberas,

¿Es algo más que un mar insinuado, 
que un corazón? Su soledad extensa,
¿es algo más que un tránsito bellísimo
dentro del cual transcurren las estrellas?

Como una aportación a la alegría 
sus torres hermosísimas despliegan, 
sus valles y sus alas junto al suelo.
El canto reproduce sus laderas.

Dulce es su nombre y la palabra amarga.
Tiene su golondrina cada pena. 
Descansa ya la frente. Hoy he empezado 
a hablarte lentamente de la tierra.

José Ramón Santeiro
(1908- )
Español.

(*)
TIERRA ES VIENTRE // plantar es amar. / Cada hendidura que se hace en la tierra es un vientre; / los granos, los granos, los granos, / después de las lluvias y del sol y de los rocios, / revientan, hirvientes de vida, / formando tumescencias resinosas, blancas, / amarillas, verdes. / Endurecido talo confiante. / Vulva tierna. // Plantar es amar. / Cada hendidura que se hace a la tierra es un vientre, / y la planta crece, adolescencia, / hay tiempo de renuevos / y tiempo de cansancio, llega el tiempo / de la vida en que todo el cuerpo es salud, / sexo, gestación de flores y frutos / y cada nervadura, cada bifurcación de ramas, / un nuevo vientre, / vientre con las tumescencias de los vientres, los / panales, los pájaros / según la miel, las mañanas besando el espléndido / organismo femenino, / los vientos llevando las hojas marchitas, / el sol tostando el verde para caminarlo / -para seguirlo viaje del tiempo de los frutos, / del tiempo del verde, del tiempo del otoño, / del tiempo de la vejez, / del tiempo de la muerte. (regresar *)
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