209 EL MOLINO QUE NO MUELE
Bajé de la colina a los zarzales
y me detuve en el molino. El triste
molino que no muele y que persiste
en pedirle su trigo a los trigales.
Qué rezago de harina en los umbrales
que nadie cruza y que la yerba viste.
La piedra se gasté. Pero resiste
la torre, ya sin aspas ni bardales.
Yo, molinero, en la bodega oscura
busco mi umbral.. Cuando la harina vuele
¿qué mano moverá la piedra dura?
Igual que este dolor que no me duele,
el trigo de mi pan sin levadura
se muele en el molino que no muele...
Raúl Contreras
(1898-)
Salvadoreño.
MOLINOS DE VIENTO
210 ELEGIA DEL MOLINO DE VIENTO
A la vera del camino,
parado el molino estaba...
Ya no tiene molinero,
ni velamen en sus aspas,
ni borricos a la puerta
ni costales a la entrada.
Un cilicio de silencios
con su frío le atenaza.
¡Pobre molino de viento,
sin viento que muela nada!
En lo alto del cerrete,
parece como si izara
un guiñapo por bandera
y un garrote por espada.
Y aún sueña con que otra vez
-Rocinante, yelmo y lanza-
venga un nuevo Don Quijote
a entablar con él batalla.
A la vera del camino,
parado el molino estaba.
Y parado estaba el tiempo
sobre el silencio y la calma
de la llanura. Caía
derretido el sol en ascuas
sobre la tierra sedienta.
Profunda, cantaba el agua
bajo estratos milenarios
su júbilo cíe esperanzas...
¡Quién sabe -pensé un
[momento-
si este molino, mañana,
tendrá un viento generoso
que vuelva a mover sus aspas!
A la vera del camino
-¿Consuegra, Alcázar, Criptana?... (1)
como un gigante en derrota,
parado el molino estaba.
Florencio Llanos Borrell
(1918- )
Español.
211 POEMAS DE LA SOMBRA, 4
El molino nuevo de los hortelanos
con la rueda al viento se llenaba de agua,
y su sombra, en medio del camino andado,
jugando en la tierra se transfiguraba.
Un muchacho vino del lado del campo;
del lado del río llegó una muchacha.
Yo también miraba con ellos al cabo
los mariposeos de la rueda falsa.
Y pensé: Quisiera, más que un hombre extraño,
ser la margarita de una rueda alada,
y jugar mi sombra ligero y despacio
para que los niños a mirarme salgan.
José Pedroni
(1899- 1968)
Argentino.
212 TONOS DEL PAISAJE: DE ORO
EN LOS TRIGOS
Bajo el oro vespertino,
sobre las mieses doradas,
mueve sus aspas dentadas
pausadamente el molino,
Con enormes paletadas
echa del cielo al camino
sobre las mieses doradas
el tesoro vespertino.
Francisco A. de Icaza
(1863 - 1925)
Mejicano.
213 EL MOLINO DE VIENTO
El molino está alegre. El molino está loco.
Con su brazo de acero circular y empinado,
el molino encarama la dulzura del pozo
y la riega por toda la aspereza del patio.
El molino es formal como un hombre formal.
Con su respuesta de agua calma la sed doméstica.
Mantiene una soberbia actitud vertical,
pero es alegre, íntimo, como una nochebuena.
El comprende el sentido plácido de la vida.
Juega, trabaja, duerme: las tres horas precisas
que le dan a la vida su excelencia magnífica.
El molino trabaja sin malicia de nadie.
El molino retoza con el aire borracho.
El molino es un niño grande:
diligencia de hombre y candor de muchacho.
En su brazo de aspas enrolla el vendaval
y el viento se desgaja en los dedos de acero,
y sube un sorbo de agua a refrescar
la impaciencia del cauce ya reseco.
Nos tiene siempre lleno el estanque del baño,
nos tiene siempre alegres las matas de la casa,
están las ropas blancas tendidas en el patio
y está toda la quinta limpia y recién lavada.
Somos todos deudores del molino de viento,
pero todos lo amamos como a ser de familia.
El es el criado bueno, soñador y discreto
que en nuestro patio alza su brazo de alegría.
Héctor Cuenca
(1897 - 1961)
Venezolano.
214 MOLINO
Erguido estás, arcángel de ocho alas,
en medio de mi campo levantino.
Erguido frente a costas que en sus calas
te dan un aire puro y cristalino.
Con el día se encienden tus bengalas,
tus antorchas de faro campesino.
¡Oh, qué despiertas glorias nos propalas
en el ligero viento matutino!
Como hermanadas van tus ocho velas,
yo hermano con la luz el alma mía.
¡Qué libre el blanco corro de tus telas
por distancias de sol y de poesía!
Ocho alas de arcángel; ocho rosas
abiertas a las nubes, frente al cielo.
Ocho velas de arcángel; ocho esposas
del agua que se guarda en el subsuelo.
Antonio Oliver Belmás
(1903- )
Español.
215 SENDERO
Como el verso de ocho silabas
el molino de ocho aspas,
Las palabras son las velas.
Las velas son las palabras.
Da vueltas, molino blanco,
para que la estrofa cante.
Gira, octosílabo, gira,
que hace viento de Levante.
Del pozo profundo y fresco
sacará el molino el agua.
Y la estrofa, la alegría
del claro pozo del alma.
Da vueltas, verso octosílabo.
Abre tus velas al aire.
Canta, molinito, canta,
que hace viento de Levante.
Molino, suelta las sílabas.
Verso, que giren tus aspas.
Que preñes las velas, viento.
Molino, ¡que suba el agua!
Antonio Oliver Belmas
(1903- )
Español.
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Consuegra, Alcázar, Criptana= Nombres de lugares de las provincias de Toledo y Ciudad Real. (regresar 1) |
