(continuación "Las Vendimias")

Los silenos de su corte
en torno danzando giran,
del licor sus tazas llenan,
y beben y al dios lo liban;

licor hoy de áspero gusto,
mas que, hervido, será un día,
más bien que el néctar de Jove,
el bálsamo de la vida;

el que alegre en los banquetes,
dé al amor nuevas delicias,
abra al misterio los labios,
y en placer torne las iras.

Y él corre, y corre espumoso
hasta las hondas vasijas,
y en ellas, cual un torrente,
sonando se precipita.

Todos palmean y a gritos
aplauden a su caída;
la taza en las manos rueda,
y a dulce delirio incita;

quién canta, o quién loco ríe,
balbuciente aquél se explica,
y hundírsele aquél la tierra
siente, y se afana en asirla.

Uno en fraternal abrazo
va, y con su rival se liga, y otro, al beber,
con el mosto barba y pecho se rocía,
y todo estrépito loco, todo algazara festiva,
muy mas fervientes con ellos los brindis se multiplican. 

Así triunfa el dios del vino,
así su inmortal bebida
borra los cuidados tristes,
los ánimos regocija.

En tanto del negro ocaso
desciende la noche umbría,
y su manto de luceros
tiende a la atónita vista;

ábrese la alegre danza,
vivo el crótalo repica,
y el ruidoso tamborino
un nuevo delirio inspira.

Los jóvenes con mil pruebas
de destreza y gallardía
ante sus bellas se ufanan,
sus lentos pasos aguijan.

Oh! ¡ qué mudanzas y vueltas
¡Con qué donaire y medida
bate la planta la tierra,
los brazos se abren y animan!

Delio a Nise estrecha ardiente,
Silvia a Felicio va unida,
Daliso a Fills rodea,
y con Silvio Enarda trisca.

Todos aplauden y gozan,
todos bullen a porfía,
y en el calor con que Baco
las llamas de amor atiza,

no hay quien baile indiferente,
ni vendimiadora esquiva,
alternando con las danzas
los brindis y ardientes vivas.

Así el cansancio en los brazos
del regocijo se olvida,
y alegres nos ve la aurora
correr de nuevo a las viñas,

a seguir con las tonadas
la labor entretenida.
Que huya el sol, cesa; y la noche
con otro baile disipa.

Cuando yo estos dulces versos
cantaba a mi fácil lira,
en el ocio de mi aldea
en gloriosa paz vivía;

fementido luego el hado
me arrastró a las grandes villas,
vi la corte, y perdí en ella
cuanto bien antes tenía.

Yasí abrumado de afanes,
siempre en duelos y agonías,
'¡Quién, exclamé, se volviese
a su aldea y sus vendimias!"

Juan Meléndez Valdés
(1156 -1817)
Español.

 

286   VENDIMIA

Doliéndose de estío en el sembrado
-novicia del otoño ya sin trino-, 
la uva ofrece al cántaro más fino 
su vendimia de aroma en el costado.

Y al sosiego del campo, reclinado,
el gajo exuda un óleo cristalino,
y rubio ya de sol, le salta el vino,
por el goce del aire serenado.

El aire desde Dios a herir se atreve 
al seno, casi huido por lo breve, 
donde el rubor, ay, le tomó más blando.

¡Dios está aquí! Si el trigo en Dios se llena, 
mi alma, casi espiga de morena,
¡como un racimo al sol se va dorando!

Armando Solari
(1921 -    )
Chileno.

 

287     ALEGRÍA DE LAS VENDIMIAS

¡Al alba, moza
que me voy a vendimiar!
¿  Volveré lleno de sangre,
lo mismo que un capitán.
Ya se rebullen las mulas,
ya gallo y lucero están
disputándose las luces.
Ya se rosa el olivar;
nata y manzana, que anoche
pusieras a refrescar,
huelen a noche y a luna
entre geranio y cristal.
Dame el sombrero pajizo
con su cinta; corta el pan,
enciende el farol y baja
a abrirme, al alba, el portal.
¡Oh, qué hermosura de noche!
Dios nos la deje gozar...
Ya entra la luz en las cuadras.
Cómo aletea el corral!
Sueña amapolas el pozo.
¡Al alba y al madrugar!
Mozas en colchas de novia
y cómodas con fanal.
Al alba, que está el racimo
ansioso de derramar
su dulce sangre; ¡a los carros
entre relincho y cantar!
Ya pisan niñas descalzas
la sangría del lagar,
ya por la orilla del río
se oye a los mulos trotar.
Te traeré por la noche
garnacha para cenar.
Al alba, moza
que me voy a vendimiar!
Volveré lleno de sangre,
lo mismo que un capitán.

Agustin de Foxá
(1906-1959)
Español.

 

288      LA VENDIMIA

Mordiscan las tijeras con apáticos mimos 
en un brillo piadoso por los pámpanos ciegos;
carbunclos y esmeraldas gemas de extraños juegos
desmayan sobre el cesto en engarces opimos...  
La rendición copiosa -premio de cien trasiegos-
licencia enhorabuena los galanes arrimos;
y ufanadas las mozas con lustrosos racimos
trenzan cucas muñeiras (1)y fandangos manchegos.

Es ya noche. Prismáticas transparencias de uvas rutilan
en las fauces borrachas de las cubas...
y mientras Pan despierta himnos entre los saucos

-ebria de lacrimosos frutos la frente eximia-
como el cuerno propicio de Baco, la Vendimia
hacia la luna joven abre sus ojos glaucos.

Julio Herrera y Reissig
(1875-1910)
Uruguayo.

 

289       VENDIMIA

Bajo el oro joyante de soles meridianos,
Pan sopla, entre los pámpanos, su siringa de caña;
los ejes carreteros cantan por los caminos,
y un viento dionisíaco hosa en ubres henchidas.



¡Carcajadas y coplas...! Trepidar de lagares...
En simétrica ringla, la vasija se preña...
Un jayán hace al aire los cuernos de una higa,
y un fauno coronado lanza un grito: ¡Evohé!

Rebullen los ejidos; toda la plaza es fiesta;
como en friso pentélico, danzan núbiles mozas:  
en ojos de bacante ya se empaña la luna...

Las hogueras y el vino velan la madrugada.

José Luis Vásquez de Zafra
(1911 -  )
Español.

 

290       VENDIMIA

Hasta que no quisiste que comiera
del rubio moscatel de que comías
con codicia infantil, nunca creyera
se dejasen comer las pedrerías.

Vendimiando amatistas y topacios,
mozos y mozas, en alegre coro,
lanzaban su cantar a los espacios
entre la pompa del viñedo de oro.

Seguimos conversando junto al río.
Por las olmedas hondas y desiertas.
Flotilla de oro sobre el caz (2)sombrío,
bogaban hacia el mar las hojas muertas.

¡Tarde otoñal! La calma del ambiente
fue penetrando en mi sentir de mozo,
y el corazón, latiendo locamente,
se quería romper de puro gozo.

Dejáronme esas horas, tan tranquilas,
tanto dulzor en corazón y boca,
que aun se nublan un poco mis pupilas
cuando la mente su recuerdo evoca.

Juan de Contreras
(1893-    )
Español.

 

291         SONETO

Surco del llanto que la entraña dura
del corazón socavas día a día
con lenta y triste procesión sombría
pasando y repasando la amargura.

¡Arráncame ya, Muerte, la madura
baya del corazón! Dala a tu fría
pisada y pisotea con la impía
sin razón que labró mi desventura.

Vendimia mis entrañas, Muerte; arroja
mi pobre corazón a tus lagares;
exprime mi piedad su amargo jugo.

De su humedad verás cómo rebroja,
áspera grama, tristes adelfares
o  dura leña de cobarde yugo.

Federico Muelas
(1910-  )
Español.

 

292        VENDIMIA

Después de la vendimia, con el jugo
todavía en los labios, una terca
sequía vino y desecó mi alberca.
Color de sangre bajo el sol verdugo...

Puedo fugarme, pero no me fugo
del filo de hojarasca que me cerca.
Tras la sequía ¿qué humedad se acerca?
Vendimia Inútil porque a Dios le plugo.

Quizás la viña glauca, en la redoma
destile su sabor. ¿Podrá la alquimia
darme aquel jugo que aromando aroma?

Ancho el deseo y la esperanza nimia.
Mas, en mi pulpa, la humedad que asoma
prepara otro calor y otra vendimia.

Raúl Contreras
(1896- )
Salvadoreño.

 

293         GRAPES MAKING (*)

Noon sun beats down the leaf; the noon
Of summer burns along the vine
And thins the leaf with burning air
Till from the underleaf is fanned,
And down the woven vine, the light.
Still the pleached leaves drop layer on layer
To wind the sun on either hand,
And echoes of the light are bound,
And hushed the blazing cheek of light,
The hurry of the breathless noon,
And from the thicket of the vine
The grape has pressed into its round.

The grape has pressed into its round,
And swings, aloof chill green, clean won
Of light, between the sky and ground;
Those hid, soft-flashing lamps yet blind,
Which yield and apprehended Sun.
Fresh triumph in a courteous kind,
Having more ways to be, and years,
And easy, countless treasuries,
You whose all-told is still no sum,
Like a rich heart, well-said in sighs,
The careless autumn mornings come,
The grapes drop glimmering to the shears.

Now shady sod at heel piles deep,
An overarching shade, the vine
Across the fall of noon is flung;
And here beneath the leaves is cast
A light to colour noonday sleep,
While cool, bemused, the grape is swung
Beneath the eyelids of the vine.
And deepening like a tender thought
Green moves along the leaf, and bright
The leaf above, and leaf has caught,
And emerald pierces day, and last
The faint leaf vanishes to light.

Leonie Adams
(1899-  )
Estadounidense.

(1) 
Cuca muñeira = Baile popular de Galicia y el son correspondiente, generalmente de compás 6/8. (regresar 1)
(2)
Caz = Acequia de riego. (regresar 2)
(*)
 VENDIMIANDO / El sol de mediodía azota la hoja; el mediodía / de verano quema la parra a lo largo / y adelgaza la hoja con aire quemante,! hasta que el envés está marchito, / y descendiendo por la parra entrelazada, la luz.  Aun las entretejidas hojas caen capa sobre capa / para enrollar el sol en una y otra mano, / y ecos de la luz están amarrados, y / aquietadas las resplandecientes mejillas de la luz, / la prisa del mediodía sin aliento, / y de la espesura de la parra / el racimo se apretuja por todo el contorno //El racimo se apretuja por todo el contorno / y escila, huraño, frío, verde, limpio / de luz, entre el cielo y la tierra; / aquellas escondidas, mortecinas lámparas todavía ciegas, / que producen un aprisionado sol. / Fresco triunfo en una amable clase, / con más maneras de ser, y años, / y fáciles, incontables tesoros, / vosotras, cuyo todo-dicho está sin sumar, / como un rico corazón, bien expresado en suspiros, / las mañanas sin preocupaciones del otoño vienen, / las uvas caen titilantes al tijeretazo. // Ahora oscuro terrón a los talones se apila hondo, / una sombra abovedada, la parra, / al través de la calda del mediodía es lanzada; / y aquí debajo de las hojas se esparce / una luz para colorear el sueño de mediodía, / mientras fresco, embriagado, el racimo es columpiado / debajo de los párpados de la parra. / Y profundizando como un tierno pensamiento  el verde se mueve a lo largo de la hoja, y reluciente  la hola encima, y hoja ha cogido,  y esmeralda perfora el día, y por último  la hoja desvanecida se esfuma en la luz.  (regresar *)
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