CAPITULO XXII.
Recreaciones morales.
ME quedé admirado de todo lo que acababa de oir i en mi interiordecia: ¿Es posible que el espiritismo, que yo reputaba como unasuperchería, sea la espresion de la verdad? Yo he oido a hombres detalento i de instruccion, ridiculizar a los espiritistas: he leídoalgunas producciones del jénio censurando con burla i aun conescarnio, esa doctrina; i aun he visto que ha sido condenada porserios pensadores, como una alucinacion de la fantasía o como unestravío de las facultades de la mente……… ¿Seráposible? Pero este hombre que ha sido incrédulo como yo; que llevóen un tiempo la vida que llevan jeneralmente los demas hombres, esdecir, la vida que se llama positivista; que ha sufrido como yo losduros golpes de la desgracia, i que tambien llegó a blasfemar en sudesesperacion, como yo, i luego viene a presentarse como un modelode virtud i vive tranquilo i feliz i presenta por causa de sutrasformacion moral i de su actual conducta al espiritismo... No;es preciso investigar; sí, es necesario poner los medios para saberlo que hai de cierto. Es una gran necedad rechazar lo que no seconoce, i rechazarlo porque otros lo rechazan, tal vez sin haberloprofundizado. El error es patrimonio de la especie; no, digo mal,el error es la negacion del estudio i de las observaciones. No esracional seguir las opiniones de los que se dicen sabios, sinexámen ni comprobacion de que ellas encierran la verdad. Lafilosofía del siglo, hasta ahora, ha sido en esencia materialista;se ha dado i obtenido la instruccion intelectual, dejando relegadaal olvido la instruccion moral, i no es de estrañarse que hayahombres instruidos sin que se hayan ocupado del estudio de lapsicolojía i del de la ciencia de la moral. Es preciso investigar;poco importa la burla de los necios: las armas del ridículopertenecen a la ignorancia i nada significa la censura de lossabios sobre lo que no conocen.
Tales fueron las reflexiones que hice en silencio, delante de mihuésped, quien se habia quedado meditabundo. Todavía permanecícallado; puesta la mano derecha en mi mejilla i mis ojos fijos enél, como queriendo penetrar en su cerebro o en su alma, pues lleguéa dudar de que se hallara su razon en el estado normal. ¿No podiaser un visionario, un loco o un hombre completamente fascinado? Lossufrimientos mismos ¿no podian haberlo estraviado hasta hacerlocaer en la monomanía? ¿Será todo eso un sueño? pensaba; pero....detodos modos..., yo quisiera soñar así: la paz del alma, el consueloen la afliccion, la esperanza del cielo, lainmortalidad….volver a encontrar en otro mundo a los séresamados…. Oh sueño celestial i arrobador! Yo quiero soñar así.¿Podré? Si fuera cierto……………
Al fin interrumpí el silencio preguntándole:
- ¿Despues de eso ha seguido comunicándose con su esposa?
-Constantemente; su espíritu no me abandona; de tal modo, que nonecesito evocarlo; siempre que tomo la pluma, ella la dirije; isiempre para consolarme, i siempre para instruirme en la ciencia dela moral, dándome saludables consejos.
-Yo quisiera……….
-Ya lo creo; nada mas fácil. Haga usted el estudio: empieceusted por leer la obra de la filosofía moral del espiritismo deAllan Kardec, el Libro de los Espíritus. Ahí tiene usted en elestante de mi cuarto de estudio algunas obras que iluminar su almacon la antorcha de la ciencia a la luz de la razon. Lea usted coninteres i la conviccion de la verdad que encierra la doctrinaespiritista le acudirá, aun haciendo abstraccion de lasevocaciones. No se necesitan éstas para entrar en el conocimientode la vida trascendente: el estudio, solo, llevará a usted a laspuertas del mundo moral, abiertas a toda intelijenciainvestigadora. Allan Kardec, Flammarion, Pezanni, Reynaud, lollevarán a usted de la mano por una senda de flores i de estrellasa donde usted dice que quisiera llegar. ¿No es esto? I pararectificar las citas de la historia, ahí tiene usted la Biblia, ellibro de los Vedas, Zoroastro i la coleccion de escritosfilosóficos de Pitágoras, Sócrates, Platon, Oríjenes i otros.Ademas hallará usted en el estante, la Revista de la sociedadespiritista de Paris, el Criterio de Madrid, la Ciencia delEspiritismo, publicada por una asociacion de sabios en Boston(Estados Unidos); La Bandera de la luz, tambien de Boston; en fin,hallará usted publicaciones periódicas de Lóndres, de Béljica, deAlemania, de Austria, de Italia, de España, de Méjico, de Chile,del Brasil i de Colombia. En algunas de ellas verá usted por laestadística, los millones de espiritistas que cuenta hoi la nuevadoctrina, a pesar de que no hace 25 años que empezó a propagarse enel mundo.
