CAPITULO XXVI.
 
Un sueño, los desposorios en la tumba.

AL siguiente dia, sentado con mi huésped a la orilla del lago,cuando empezaba la dulce i apasible luz del crepúsculo de la tarde,hablábamos de la bondad i jenio tolerante i humilde del Filósofo idijo mi huésped:

-Aprovecho esta ocasion para referir a usted cómo se hizo Lucioespiritista, puesto que lo ofrecí a usted. Cuando salió de laHabana, fué a Jamaica, donde permaneció algun tiempo; luego pasó aNueva York. En esta ciudad se entregó a los placeres i a ladisipacion de lo que poseia en dinero, i en consecuencia sufrió unacruel enfermedad, resultado preciso de esa conducta de libertinajei desórden. Seis meses de toda especie de penalidades i dolores,postrado en cama en un hospital, sin parientes, sin amigos, porqueéstos se le habian evaporado con los placeres, i sin mas recursosque los de la caridad, pues desgraciadamente habia quebrado uncomerciante a quien habia entregado dos mil pesos, unos días antesde caer enfermo, lo habian conducido al estado mas deplorable. Seismeses en el lecho del dolor, fueron para él la escuela deldesengaño i del arrepentimiento de su disipada vida: hizo propósitode abandonar la senda tortuosa de las aventuras de novela i seprometió vivir juiciosamente en adelante. Luego que recuperó lasalud consiguió recuperar tambien mil pesos en pago de suacreencia. La España se habia declarado en república, i se dirijióa ella, con el objeto de reclamar la herencia de su padre i obtuvo,despues de algun tiempo, la fortuna de recabar algunos intereses;entre éstos figuraba el derecho que tenia su padre a unos terrenosde gran valor en este valle del Cauca, como socio que fué de unacompañía que se estableció en tiempos atras para esplotar una minade oro corrido en las inmediaciones de la ciudad de Buga. Empezó apracticar todas las dilijencias para arreglar sus negocios a fin dehacer el viaje a este pais. Volvia a sonreirle la fortuna. Pensóhacer el viaje i volver a establecerse en España.

Una noche despues de haber asistido al teatro, notó que águienle seguia i al llegar a su casa volvió a ver quién pudiera ser,pero no vió a persona alguna; entró, i cuando estaba en suaposento, sintió que habian abierto la puerta de la antecámara.Salió en el momento i la halló cerrada. Se acostó sin parar laconsideracion en eso: jamas habia dado crédito a los espantos delos séres de la otra vida, atribuyendo siempre a otras causas loque se tenia por tal. Esa noche soñó que se hallaba vestido de lutopara asistir a unos funerales a que habia sido convidado, pero nosabia a dónde eran, ni por quién se celebraban, i que estandohaciendo reflexiones sobre eso, determinó salir a preguntar a dóndedebia dirijirse, i al tiempo de acercarse a la puerta de la calle,entró su padre i le dijo: "Debes ir a orar por las almas delpríncipe i de María, ¿no oyes dónde están doblando las campanas amuerte?" que se dirijió al templo a donde oía los dobles i alentrar a él vió la procesion fúnebre llevando dos catafalcos, ihabiéndose acercado, reconoció a María i al príncipe muertos. A lafuerte impresion que le causó la vista de ellos se despertó.Sinembargo de que nunca hacia caso de sueños, estuvo algopreocupado i se fijó en la fecha.

Algun tiempo despues llegó a España en un periódico la noticiasiguiente: "Ayer a las siete de la mañana el príncipe Luis deBorbon quitó la vida a la madre monja Sor María de la Encarnaciondel convento de carmelitas de la Habana, i luego se suicidó en elmismo teatro del acontecimiento."

El periódico que contenia la noticia llegó a manos de Lucio, iademas del terrible golpe que sufrió por la muerte de su hermana,la sensacion fué profunda, porque el hecho habia acontecido en lamisma fecha de su sueño. ¡Misterio insondable! dijo, hai algo realfuera del mundo de los vivos; o la imajinacion es una especie desibila que ejerce el arte de la adivinacion durante el sueño.

Luego se tuvieron detalles sobre el acontecimiento: desesperadoel príncipe, en él delirio de su pasion resolvió dar con su amadael paso de este mundo al otro a un mismo tiempo. El hecho fuépremeditado, pues dejó escrito lo siguiente en que se evidencia lasuperioridad del orgullo sobre el amor:

"A los miembros de una dinastía no se burlan impunemente: la queno quiso unírseme en la vida, se me unirá en la muerte."

Se dijo, que despues de haber dejado sobre su pupitre escritaslas anteriores frases, dió órden a una mujer de la casa para quefuera al convento e hiciera llamar a la madre María de laEncarnacion al locutorio i, que al verla, le diera un recado. Elpríncipe siguió a la mujer i cuando ésta entró al locutorio, elpríncipe llegó a la pieza contigua. La monja fué llamada i cuandosalió i a tiempo que la mujer le hablaba, entró repentinamenteaquél i descargando un revólver, dcjó en el sitio, herida demuerte, a María, i en el actó se puso él mismo su revólver al pechoi disparó, quedando ambos tendidos a uno i otro lado de la reja dellocutorio.

Una hora despues las campanas del convento i las de la catedraltañian a un mismo tiempo, publicando los desposorios de latumba.

Se disculpó al príncipe, diciendo que se hallaba hacia algunosdias en completo estado de enajenacion mental, i celebráronse conpompa las exequias.

La muerte de María afectó a Lucio de tal modo que se convirtiópor algun tiempo en un misántropo: evitaba la sociedad i estabaconstantemente encerrado; sobre todo, ese sueño le habia causadouna profunda i tenaz impresion; es decir, el haber soñado, viendomuertos a María i al príncipe; con la circunstancia de habérseleaparecido el padre anunciando el suceso, le impresionó de tál modo,que le parecia hallarse a cada momento acometido por la sombra delos muertos, especialmente durante las horas de la noche. Asíempezó a presentir el mundo de los espíritus, pues él no creia enotro mundo que en el visible, ni en mas vida que en lapresente.

Aunque iniciado en el estudio de la ciencia i educado en laspoblaciones mas civilizadas de Europa, no habia hecho el estudiomas importante, como ha sucedido a muchos, el estudio del hombre enrelacion con su Creador i el fin u objeto de su mision sobre esteplaneta; ese sabió precepto, consejo o advertencia que se hallabainscrito en las puertas del templo de Délfos: nocete te ipsum, erao habia sido para él, indiferente; sus aspiraciones eran las delcomun de las jentes: buscar la comodidad terrestre, sin curarse deun porvenir lejano, incierto o nulo: atesorar dinero para gozarplaceres, pero placeres fugaces, placeres físicos; hablandopropiamente, placeres de ostentacion i de vanidad; placeres que envez de dejar en el alma la satisfaccion i el contento como cuandose ejerce una obra de caridad, no dejan sino el hastío, el malestaro el fastidio. Era, pues, de los positivistas del siglo, i nada masque para el siglo.

Habia desistido del viaje a la América; su salud decaía; unmalestar i una melancolía profunda afectaban su sér: no hallaba esoque llamamos la paz del alma, ni halago alguno para la vida.

Una fiebre lenta i continuada lo iba aniquilando, el insomnio leacometió i entónces hizo llamar a un médico. Este le recetó, entreotras cosas, una pequeña dósis de morfina, i la primera noche quehizo uso de esta sustancia, vió en sueños un bellísimo paisajeornado con preciosos lagos poblados de náyades entre las que veiaclara i distintamente a María retozando entre perlas i linfascristalinas. En el campo se ostentaban encantadoras, no las sietecolinas de la ciudad eterna, sino un juego de mil colinas entrebosques de arbustos, árboles i palmas; el aire lo veia poblado deaves i mariposas, exhibiendo en competencia vivísimos colores, ensus plumas aquéllas, en sus alas éstas. Una luz brillante iluminabael paisaje i el ambiente era fresco, perfumado i delicioso. Fue,nada ménos, que un sueño oriental, con la sola diferencia de que envez de hallar poblado aquel paraiso por huríes, lo veia habitadopor náyades bellísimas, o diosas de los lagos.

En el siguiente dia recordó una a una todas las bellezas deaquella vision i vino al mismo tiempo a su memoria la descripcionque le habian hecho del paisaje del valle del Cauca i revivió elproyecto de su viaje. Lo consultó con el facultativo i éste loaprobó.

Mes i medio despues se hallaba navegando en las aguas delAtlántico. Durante la travesía por mar contrajo relaciones con unCoronel suizo. En la intimidad que obtuvo con él, llegó a referirlealgunos episodios de su vida, i al fin le dijo Lucio:

-No me atrevo a narrar a usted uno que por lo estraño en elórden de los sucesos, es increible i al cual no he podido dar unaesplicacion satisfactoria. Bastará decir a usted que en é1 figurauna revelacion en sueños.

-Le estimaria, dijo el Coronel, que usted me lo refiriera,aunque el suceso parezca increible.

En consecuencia le refirió la historia de María i concluyó porla vision del sueño en que se le apareció el padre.

-Eso no es increible, eso es natural; dijo el Coronel.

- ¿Cómo? Presentársele a uno dormido lo que está sucediendo amuchas leguas de distancia ¿es natural?

-Segun parece, usted no cree en la revelacion, i sinembargo ellaes evidente.

-Así es, yo no creo en ella, o por lo ménos, dudo de que la hayahabido. Todas las relijiones la tienen como una de sus bases i sesirven de ella como una prueba de la verdad del dogma.

-Pues apesar de esa justa observacion de usted, la revelacionexiste i ha existido. El que se hayan valido algunos impostores deella para hacer pasar por tal alguna superchería, no es razonsuficiente para negar que existe. En todos tiempos se han tenidorevelaciones, hechas por espíritus superiores, quienes porpermision de Dios se han aparecido a los hombres. Otras veces larevelacion ha consistido en hechos que han sido inspirados, tambienpor los espíritus de ultratumba.

-Segun lo que usted me dice, cree en que hai espíritus i en queéstos se aparecen a los hombres. Seré franco, yo no he creido enesas fantasmagorías. Siempre he juzgado que los cuentos de brujas ilos cuentos de almas de otra vida, corren parejas, i en que tienenun mismo oríjen.

-Pues, señor, en esta época no puede revocarse a duda larevelacion; ella está comprobada hoi en todos los puebloscivilizados con hechos evidentes, por comunicaciones de losespíritus de ultratumba, testificadas por hombres ilustrados i dejuicio recto. Pienso que usted está juzgándome como enfermo delcerebro i que están estraviadas mis facultades mentales; mas tardeme hará usted justicia, usted será creyente, como yo lo soi. Así loespero de su clara intelijencia.

-Hai en el mundo tales anomalías, que no seria estraño.Sinembargo, la opinion que tengo sobre ese respecto, está basadasobre granito: las leyes físicas i los principios de la lójica.

- ¿No se hallarán mas sólidos cimientos? ¿Quiere ustedacompañarme a mi camarote?

-De mui buena voluntad, contestó Lucio, aunque la brisa aquísobre cubierta se siente ahora agradable i la vista del Occidenteal hundirse el sol es magnífica.

-Volveremos; ya que estamos tratando de un asunto demasiadoimportante, deseo que presencie usted uno de los fenómenos que aprimera vista parece estraordinario.

Los dos interlocutores bajaron en direccion al camarote delCoronel. Luego que entraron tomó un pliego de papel i un lápiz elCoronel i sentándose al frente de una mesita, dijo:

-Vamos a ver si usted se resiste a la prueba; piense usted en elespíritu de uno de sus parientes muertos i mentalmente hágale usteduna pregunta.

Dice Lucio que su primer impulso fué el de resistirse al deseodel Coronel, teniendo como una debilidad el acceder a una especiede juglería, pero le dominó la curiosidad pe saber hasta qué puntollegaba la alucinacion del Coronel, pues advertia Lucio que estabatratando con un espiritista.

-Mui bien, dijo Lucio, tengo ya en mi pensamiento el alma de unpariente i tengo formulada la pregunta.

Pocos minutos bastaron para que el Coronel escribiera losiguiente:

"Sí, dos veces en sueños.

"MARÍA, tu hermana."

La sorpresa i la admiracion se dibujaron en el semblante deLucio; habia pensado en el espíritu de su hermana i la preguntamental habia sido esta: "María, despues de tu muerte has venidocerca a mí?"

-Esto es maravilloso! esclamó, pero no concibo, sino que severifica un fenómeno magnético. Usted por medio del magnetismopuede penetrar el pensamiento. ¿Podria usted evocar un espíritu enque yo no piense ahora i que me diga algunas palabras quecomprueben la identidad?

-Ensayaremos.

El Coronel se concentró; puso el lápiz sobre el papel einmediatamente empezó a escribir con suma lijereza. Despues quellenó una de las caras del papel cesó de escribir i leyó elcontenido que era el siguiente:

"Pobres ciegos del espíritu! Pretendeis esplicarlo todo por loque veis con los ojos de la carne.

"Pobres intérpretes de la materia! intentais elevaros al cielo ipara ello prestais alas a la carne porque os imajinais que tododebe ser material. ¿No pensais que los ánjeles tienen la figura deun niño, con alas, semejante al Cupido de la mitolojía? ¡Pobreshijos de la carne! despertad del letargo, abrid los ojos del alma itomad el camino de la virtud, que conduce a las bellísimas iesplendorosas moradas de esos mundos que ruedan en los cielos.

"¡No os asimileis el universo, criaturas miserables! pensais queel mundo en que hoi os hallais es el todo i que el universoinfinito es su accesorio; pensais que vosotros, solos, sois loshijos privilejiados por el Creador i que su luz, su gloria i lasgracias de su amor, solo i únicamente son para vosotros; pobresegoistas! No advertis que el planeta que habitais es, delante de lajigantesea masa sideral que forma la nebulosa a que pertenece,ménos que un grano de arena comparado con el mismo globo terrestre,i sinembargo llega vuestro orgullo hasta el punto de querersojuzgar al Santo de los Santos, atribuyéndole las pasiones hijasde la carne: decis, que Dios castiga vuestros vicios, vuestrasfaltas, vuestras maldades? pues blasfemais, porque Él es todobondad i suprema e infinita misericordia. Meditad i hallareis quevosotros mismos sois la causa de vuestras penalidades, quebrantandolas leyes eternas. Si entrais en el camino de los abrojos, porvuestra propia voluntad ¿por qué os quejais de los dolores que oscausan las espinas? ¿No llevais siempre en vosotros mismos esa luzdel cielo, esa luz divina que alumbra todas las sendas con nítidaclaridad, esa vívida luz que se os ha dado para que podais salvarosde los precipicios, esa luz perenne de la conciencia? Por qué osestraviais del camino recto i tomais los desechos que conducen alabismo?

"Oid mis consejos:

Tolerad para que os toleren; servid para que os sirvan, amadpara que os amen. Pero esto no es lo bastante para desempeñar lamision que debeis cumplir en la tierra i la obra de labor que ha deservir de escala para ascender a las elevadas rejiones de LA LUZETERNA, no; es necesario hacer el bien, siempre i a todos, sinaspirar a recompensa i sin hacer ostentacion. Imitad al Padrecelestial. Ejerced la caridad a cada paso que deis. Amad, en todo ipor todo, por que el amor es el lazo que une al hombre con elhombre en deliciosa armonía i pone en relacion a la criatura con suCreador. Si quereis alcanzar la dicha, orad, creed i amad.

"Lucio, para que deis crédito a mis palabras i que al mismotiempo sirva esta comunicacion de prueba en lo que estaispresenciando por curiosidad, traed a la memoria que juntos libamosen la misma copa, algo como el opio que adormece, algo como lacicuta que mata: ámbos bebimos de una misma fuente la falsafilosofía del materialismo. Salid, Lucio, del error, orad, creed iamad.

"JIL TEODORO ROCA."

La admiracion de Lucio llegó al estremo. Ji1 Teodoro Roca fué sucondiscípulo de colejio i amigo íntimo en la juventud i hacia masde diez años que había muerto en Italia. El Coronel era, como hedicho, suizo; Roca era español, por lo mismo era bien difícil queel Coronel tuviera conocimiento de su vida, de su amistad con Lucioi de su muerte, i sobre todo de sus ideas filosóficas. Ademas, alhacer la evocacion no hizo Lucio la menor reminiscencia de Roca, nipasó por su pensamiento cosa alguna con relacion a él.

Lucio se quedó pensativo; sufria un trastorno en sus ideas:empezó a dudar de sus anteriores convicciones filosóficas; mas, nocedia a la prueba: habia leido en alguna obra, que no recordaba,que entre los magos del Oriente era comun la adivinacion, i porotra parte sabia que por medio del magnetismo se obtienen talesprodijios, que aparecen como verdaderos milagros. Despues dijo:

-Verdaderamente hai en esto un fenómeno admirable, pero, aún nopuedo creer que sea obra extranatural.

-Tiene usted razon: no hai, en lo creado, cosa alguna que noesté en el órden de la naturaleza. La comunicacion de los espíritusde ultratumba con los hombres, es tan natural como la comunicacionentre los vivos. Haga usted abstraccion de la materia i tendráusted que, en sustancia, las comunicaciones se hacen de espíritu aespíritu; entonces no hai por qué estrañar la comunicacion con losespíritus de los muertos, pues son, nada ménos que los espíritusdesencarnados. Los hombres se comunican entre ellos por elespíritu, no por la materia; esta únicamente sirve de instrumento,como sirve el alambre eléctrico para trasmitir la idea. La materiaes nada mas que una envoltura del sér esencia, un vestido que segasta con el tiempo i que tarde o temprano hai que abandonarlo.

-El fenómeno es sorprendente, repitió Lucio. Es precisoexaminar, inquirir, averiguar la causa. ¿Cómo podré averiguar laconviccion de la verdad espiritista?

-Si usted se refiere a la comprobacion de los hechos ocomunicaciones de los espíritus de ultratumba, bastaria que ustedconcurriera algunas veces a uno de los centros o gruposespiritistas que se ocupan de esas manifestaciones de un modoserio; pues hai reuniones de neófitos del espiritismo donde dominala frivolidad, teniendo los asistentes por objeto divertirse coneso como con un pasatiempo o bien como una mera curiosidad. Pero siusted me habla de la conviccion de la verdad filosófica delespiritismo, le diré que puede conseguirla dedicándose al estudiode las ciencias, con especialidad a los ramos siguientes: lalójica, para deducir con entereza los hechos: la física i laquímica, para conocer la naturaleza i propiedades de los cuerpos,las leyes de sus evoluciones, ya en el mundo microscópico, ya en eluniverso sideral; la astronomía, para elevarse al espacio infinito,contemplando la regularidad del movimiento de los astros dentro desus órbitas precisas, su estension, sus distancias recíprocas i laarmonía que los preside; la medicina, en lo relativo alconocimiento del organismo animal i especialmente la fisiolojía ila patolojía para darse razon de las varias manifestaciones delalma segun el estado de los instrumentos de que se sirve (losórganos); la psicolojía, para penetrar en los sucesos del mundotrascendente; la filosofía moral, para reconocer que la mision delhombre en la tierra es, en último análisis, el trabajo en el campocientífico i en el camino del bien para ir ascendiendo en la escaladel progreso hácia su felicidad futura, hácia Dios. Así, con elestudio de estas ciencias puede conseguirse la conviccion de laverdad de la doctrina del espiritismo; así es como se obtiene porlo visible, el conocimiento de lo invisible; así es como puedeentrarse al templo de la luz, al santuario de la verdad.

Sinembargo, para los que tienen una clara intelijencia i deseosde adquirir algunas nociones sobre el mundo trascendente i sobre ladoctrina espiritista, pueden dedicarse a la lectura de las obras deAllan Kardec (Leon Hipólito de Nizar Rivaille), de CamiloFlammarion, de Eujenio Pelletan, de Pezzani, de Reynaud, escritoresdistinguidos que han rasgado el velo que ocultaba a los mortales dela tierra las bellezas del cielo como las ciudades de la patria delespíritu. Ellos, mas atrevidos que Franklin arrebatando a Juupiterel rayo; mas intrépidos que Colon desafiando las tempestades amerced de las olas de un Océano desconocido para descubrir un mundonuevo; i mas felices que Morse, el inmortal inventor del lazo decomunicacion instantánea entre todos los pueblos del planeta, dandoel paso mas avanzado hácia la union fraternal de la especie, se hanelevado al espacio infinito para mostrarnos innumerablescontinentes de luz, bañados por las olas del océano etéreo, solescoronados de estrellas, para mansion de las almas de los buenos. Iaun mas han hecho esos mensajeros celestes, al elevarse a lasrejiones siderales: han dejado en su ascension una estelarefuljente que sirve de vía al espíritu investigador; vía queconduce a la morada de esos mundos que forman el ornato, la bellezai la armonía del abismo infinito i luminoso de los cielos.

En las obras de estos sabios hallará usted el destello del solde la verdad eterna: ellos como enviados por Dios, han difundido laluz de la moral en armonía con los resplandores de la ciencia,hermanando la relijion con la filosofía, la fe con la razon, elhombre con el hombre i la ciencia con la virtud.

Lo que usted acaba de presenciar no es la nueva idea, no es elespiritismo, no es ni una parte de la doctrina, no; es nada mas queuna manifestacion de la facultad de que gozan los espíritusdesencarnados para comunicarse con los hombres. Si usted desea serverdadero espiritista, no busque usted la senda de las evocacionesde los espíritus, pues en ella mui poco o nada adelantaria usted,porque el presenciar hechos maravillosos, admirables osorprendentes, sin darse cuenta de la causa de ellos, a nadaconduce. Lo esencial es el trabajo, el estudio i la observacionpara alcanzar a ver en la nocion científica la luz de la verdadmoral. Lo que usted ha presenciado en esta vez, lo hallará como unhecho ordinario sin faz alguna de sobrenatural o milagroso el diaque usted haya penetrado en este santuario de la vida inmortal.Para un ignorante ¿no seria un milagro ver trasformar las telas denuestros vestidos en pan para el alimento? I sinembargo, laoperacion es hoi un juego químico. Los prodijios que se hacen pormedio de esta ciencia que se llama química, dejando absorto al queno conoce los principios de ella i juzga cada hecho sorprendentecomo un hecho sobrenatural. Los retratos, los paisajes, los cuadrosfotográficos o de daguerrotipo que se obtienen por la preparacionde una plancha con productos químicos que afijan a ésta los rayosde la luz que reflejan los objetos, se habrian reputado en la EdadMédia como hoi se juzgan los fenómenos espiritistas por algunasjentes: como una obra diabólica o de hechicería; hoi que el arte seha vulgarizado, nos parece tan natural todo esto como lafabricacion de las bujías. Así es todo; los fenómenos de lasevocaciones espiritistas son tan naturales como los fenómenosfísicos. Pero vuelvo a repetir a usted que éstas no constituyen ladoctrina del espiritismo: se puede ser verdadero espiritista sinhaber evocado jamas a los espíritus. Esta doctrina tiene porfundamento los principios de la moral eterna, sin misterios, sinceremonias, ni secreto alguno. Ella: abre las puertas del cielo iatenúa los dolores de la tierra; está condensada, en el amor a Diosi en la caridad al prójimo; es a un mismo tiempo fuente de consueloi esperanza, de resignacion i de ventura. La parte filosófica queda el conocimiento del jénesis de la pluralidad de las existenciasi de la pluralidad de los mundos habitados, no es sino laconfirmacion de lo que se ha traslucido en las especulaciones delos sabios de todos los siglos de la humanidad sobre los destinosde las criaturas. En ella se halla la solucion de las gravescuestiones que han atormentado constantemente a los librespensadores. Su esplendorosa luz disipa las tinieblas delmaterialismo, del panteismo, del antropomorfismo i todas las dudasque han torturado el espíritu respecto de la vidatrascendental.

Es en vano decir que despues de esto Lucio emprendió el estudio,empezando por la filosofía moral desarrollada en las obras de AllanKardec i que en el dia es un verdadero espiritista.

Luego que terminé la lectura de la obra de Flammarion titulada"Maravillas celestes," emprendí el estudio de todas las otras delmismo autor i luego las de Allan Kardec, Pezzani &.ª sobrefilosofía trascendente, i cesaron mis dudas; la luz de la verdadpenetró en mi espíritu i ví con claridad cuál era el destino delsér intelijente en el universo: comprendí el por qué de miexistencia actual, ese de a dónde vengo i para dónde voi. Hallé larazon de la desigualdad de condiciones de los hombres en presenciade la soberana justicia de Dios. Llegué a persuadirme que la peorcalamidad del hombre es el egoismo, pasion que lo conduce alabsurdo de asimilarse todo lo de la tierra para sí i todo lo delcielo para la tierra, como si pudiera hallarse la felicidad en elaislamiento, sin advertir que las condiciones de la existencia detodos los séres son recíprocas. Reconocí el poder, la sabiduría ila misericordia del Creador i lo adoré i lo adoro i trato de amar asus criaturas con la abnegacion de que soi capaz.

El espíritu de mi esposa no me abandona, i el espíritu de mipadre, que es mi ánjel guardian, i el espíritu de mi hijo que es mijénio tutelar, me fortifican en el sendero de la vida.

Despues me habló el señor Rafa de la aparicion del ánjel delbosque, diciéndome que el espíritu de su esposa le habia dado laesplicacion, manifestándole que la figura aérea que habia vistosobre la cuna de su hijo era su ánjel guardian i que el ánjel delbosque era el espíritu de su mismo hijo, que velaba por ellos.

De aquella morada de paz i de ventura que servia de habitacional señor Rafa, regresé a mi hogar rejenerado, sintiendo la dulzurade los afectos i llevando en mi espíritu el consuelo i laesperanza. Me habia convencido de que la vida en este planeta esuna peregrinacion momentánea en presencia de la vida eterna delespíritu i que para ir a mejores mundos despues de la mansionterrestre, basta orar, creer i amar. Amar siempre, amar a Dios iamar a sus criaturas, porque en ese amor están comprendidas todaslas virtudes que constituyen la lei moral."

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