INTRODUCCION


El poeta León de Greiff nació en Medellín, capital del Departamento de Antioquia, el 22.7.1895. Tanto sus padres como tres abuelos y cuatro bisabuelos suyos eran colombianos, o para ser más exactos, antioqueños. Este pueblo, comúnmente caracterizado por su espíritu emprendedor, capacidad de trabajo y afición a las actividades comerciales, ha dado un singular aporte tanto a las letras en sus diversas manifestaciones como a las artes en general del país, cuya historia cultural no puede prescindir de los nombres de Baldomero Sanín Cano, Luis López de Mesa, Antonio José Restrepo, Fernando González; o Tomás Carrasquilla, Francisco de Paula Rendón, Efe Gómez y Manuel Mejía Vallejo; o Gregorio Gutiérrez González,Epifanio Mejía, Porfirio Barba Jacob y Carlos Castro Saavedra; o Antonio J. Cano, Pedro Nel Gómez, Rodrigo Arenas Betancur y Fernando Botero.

Germán Arcíníegas, decano de las letras hispanoamericanas, amigo entrañable del poeta y quien a lo largo de 75 años ha escrito acerca de él, dijo en alguna ocasión lo siguiente:

“...Como hay en los montes de Antioquia filones de oro, el castellano hablado que trajeron los conquistadores y quedó como lengua única en nuestros pueblos, aquí se ha conservado más puroque en la propia Castilla. Un castellano del siglo de oro. Hoy los españoles que vienen después de cuatro siglos, oyen con encanto palabras que ya se olvidaron en Castilla. Leyendo a Carrasquilla o a  León de Greiff aprenden cosas que sólo saben en España quienes se atreven a los clásicos. Granos de oro que reproducen las sorpresas de lo que encontraba en las minas don Segismundo.

Hace más de un siglo los de Greiff no sólo dejaron como un recuerdo el mar, sino también la lengua de las sagas. En la base de León, así se abra en el más ambicioso abanico universal, está el c stellano que hablaron sus padres y sus abuelos. La madre de León, hija de alemanes trasladados a Antioquia, jamás conoció lengua distinta de la castellana: fue la de su hogar, afinada con toques musicales, como esos arrullos que quedan flotando en la memoria enlas canciones de cuna. Los viajes imaginarios al país de los tatarabuelos se musicalizan con toques mágicos en los cuadernos deversos de León. Con ritmos tan auténticos, no se traiciona la lengua sino se ensancha, se saca de la cárcel. Como experiencia para el idioma, eso vale tanto como el haber traído el castellano a América. Aquí conoció otra naturaleza. Un nuevo mundo. Por eso es hoy así, a Dios gracias.

No digo estas cosas como defensa de un poeta que no necesita de abogados, sino para explicar su caso a quienes difícilmente pueden comprenderlo por falta de convivencia. La misma fecha de suaparición en la literatura coloca a León en lugar propio. Surgecuando todavía vive Darío, a quien alaba, porque admira lo que losotros hacen más allá de su provincia literaria. Sin proponérselo,como todos los de su generación que algo valen, no es un seguidor, un retrasado, sino afortunado buceador de otros fondos. Descubre ritmos, músicas, imágenes, que en aquellos días produjeron en nosotros  el efecto de un descubrimiento. Para el caso colombiano esto tuvo más resonancia que el modernismo. León iba por otros caminos, a lo mejor muy personales. No sólo no había visto el mar sino que llegó tarde a la capital. Su grupo fue el de los Trece Panidas, de Medellín, con la revista Panida, diez años antes de que aparecieran Los Nuevos, muy anterior a Piedra y Cielo. Como en Colombia hay tanta poesía y tanta diversidad, quienes la leen desde fuera no saben cómo ubicar a las generaciones, no distinguen entre los grupos de Medellín, Barranquilla, Cali o Bogotá, y se vuelven locos con de Greiff por lo solitario y huraño. No se explican su castellano con unos apellidos extranjeros. Una vez me atreví a sugerir su candidatura para el Premio Nobel. Siendo para nosotros, entonces, el poeta por excelencia de Colombia, simbólicamente unía lo castellano y lo americano al mundo escandinavo. No pasó nada. La Academia Sueca, de tantos aciertos y de tantos olvidos, no considero el caso. Pensemosen la dificultad que tienen los críticos de fuera para comprender su enigmático simbolismo, empedrado de referencias íntimas que no alcanzan a aclarar glosarios ni revelaciones de claves. Eso, a él, le importaba un pepino. Su altivez de tímido y errático panida, lo aislaba. Además, era nocturno. Como Silva. Tremendamente nocturno. Nada de sol dominguero, restallante azul. Venía de la noche, de la luna clara y el frío de los idénticos búhos... No ha sido fácil sacarlo de las sombras que amó y lo amaron y fueron el jardín de sus poemas.

La dificultad en que se encuentran los críticos de fuera para juzgar el momento de León de Greiff está era el desconocimiento de cómo se produjeron los movimientos del postmodernismo en Colombia. El español Juan Luis Panero dice que de Greiff llegó tarde a todo, que fue el romántico rezagado, un modernista rezagado, un vanguardista rezagado. Lo del romanticismo carece de importancia porque el ser romántico lo mismo puede encontrarse en Moisés que en Neruda, y, clasificando, no sabríamos qué hacer con los poetas de todos los tiempos que han ido románticos. Lo del modernismo lo superan al mismo tiempo Guillermo de Torre y Cansinos Assens en España, Jorge Luis Borges en Argentina, León de Greiff en Colombia. Es algo que ocurre simultáneamente, tal vez con alguna anticipación en Colombia. Panida, la revista en que irrumpe el movimiento en Colombia, la dirige León de Greiff en Medellín en 1915 y su“Balada de los búhos estáticos” (abril, 1914) es el manifiesto que nos conmueve en Colombia y nos coloca frente a lo que correspondería al “Manifiesto ultraísta” de Borges(1921). Proa, la revista de Borges es de 1921 y correspondiente a Panida de Colombia.

Manejar estas fechas es difícil para quien ignora los movimientos en Colombia, sobre todo en lo que se refiere almodernismo. Aquí sería impropio hablar de postmodernismo, porque no se trata de un prolongar en el tiempo a Darío, sino de contradecirlo. A la carga contra el modernismo se lanzan dos antioqueños y un cartagenero:  Tomás Carrasquilla, Luis C. López y León de Greiff. Lo de estos combatientes colombianos hay que verlo como es: un desafío más atrevido que el “Tuércele el cuello al cisne” de González Martínez. Sobre esta batalla colombiana, de que no se tuvo noticia en Europa, habría mucho que decir. Por fortuna van cambiando los juicios. Un Serguei Goncharenko -que no sé quién sea- dice que la poesía de de Greiff  “es ironía quese transforma a veces en sátira. Tiene él una parte de romántico, otra... de simbolista, en ocasiones tendiente al parnaso, parece como si fuera un esteta incorregible y amante a la vez de la bufonada tosca que obliga a rememorar el arte popular de los juglares de la Edad Media... Su registro lírico es prácticamente inagotable.  La virtuosa inventiva en el manejo del Léxico español llama poderosamente la atención de sus conocedores, así como su morfología, sintaxis y el carácter fuera de lo común de su fantasía metafórica, junto con las asociaciones poliestratificadas que parecen hacer el barroco castellano. Evidentemente no están errados quienes ven en León de Greiff al Góngora latinoamericano, pero a un Góngora del siglo XX, pleno de experiencia, de hallazgos y decepciones de más de tres siglos literarios..."

Es una pena que este autor tan desconocido (a lo menos para mí) tenga algunos evidentes hallazgos como el de Góngora. Este Góngora ha tenido en América, y particularmente en algunos pueblos de Cundinamarca (Colombia) mucha influencia desde los años seiscientos, como debió tenerla en cierto poeta de Nicaragua del novecientos, nacido en el pueblito de Metapa... Son a lo mejor coincidencias personales, comunes a muchos liróforos de la lengua castellana. Porque de las clasificaciones, ¡líbranos señor!”.

Para ubicar mejor la figura de León de Greiff en el ámbito de la literatura Hispanoamericana, baste mencionar que hace parte, al decir de Pedro Henríquez Ureña, de una generación intermedia-nacida entre 1880 y 1896- entre el último grupo de modernistas, el grupo de Lugones, Valencia y Chocano y el primer grupo vanguardista del siglo XX, el grupo de Borges y de Neruda. Allí estaría. encuanto hace relación a Colombia, en compañía de Porfirio Barba Jacob y Luis Carlos López.

Su actividad literaria -estrictamente no profesional, puesto que desempeñó toda su vida trabajos relacionados principalmente conestadística y contabilidad- comienza en 1913 y concluye aproximadamente sesenta años después. Se puede afirmar que cuando viajó por primera vez a Europa (en 1958, para participar en una reunión del Consejo Mundial de la Paz) ya había escrito -enMedellín, Bolombolo y Bogotá- prácticamente toda su obra. En Estocolmo residió entre 1959 y 1963 y desde allí envió colaboraciones, en prosa, a la Radiodifusora Nacional y a la Emisora HJCK.

A partir de su primer viaje a Suecia dejó de ser el “viajero sedentario” que había sido siempre (unos días en México cuando fue enviado a repatriar los restos de su colega y amigo Porfirio Barba Jacob -diciembre de 1945 a enero de 1946- y una breve estadía en Lima -diciembre 30 de 1947 a enero 10 de 1948-constituían toda su experiencia por fuera de Colombia) y tuvo la oportunidad de recorrer la Unión Soviética, la República Popular China, Austria, Yugoslavia, Alemania, Francia, España, Finlandia, y en América Latina, de nuevo México, Costa Rica, Cuba, El Salvador y Venezuela. Y ya acercándose a los 70 años de edad -y él decía siempre que por vejez- comienza a ser objeto de numerosos homenajes, que muy significativamente se inician con la Condecoración de la Estrella del Norte en el grado de Caballero, conferida por el Rey de Suecia en 1964. Vendrían luego la Orden de Boyacá, en el grado de Comendador (1965), el Premio Nacional de Literatura (1970), Homenaje del Colegio Nacional de Periodistas-ofrecido por Gabriel García Márquez-, la Medalla Jorge Zalamea, el Hacha Simbólica de Antioquia, la Estrella de Antioquia y la Medalla Cívica General Santander (1971), Premio Antioquia (1973), Miembro Honorario del Instituto Caro y Cuervo (1974), Doctor Honoris Causaen Letras de la Universidad del Valle, Orden de San Carlos en el grado de Gran Oficial y Homenaje de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (1975).

En la madrugada del domingo 11 de julio de 1976 falleció el poeta en Bogotá.

A medida que transcurre el tiempo y las reiteradas opiniones de algunos acerca de las dificultades insalvables que impiden leer su obra o de otros que simplemente consideran nocivo o inútil hacer el esfuerzo, van quedando en el lugar que les corresponde, crece el interés por la obra de León de Greiff.

Hace muchos años, al comentar el libro Variaciones alredor de nada que acababa de ser publicado (1936), escribió Baldomero Sanín Cano (“maestro de América” según Rubén Darío) lo siguiente:

"...Anda por los vocabularios de términos anticuados en busca de palabras cuyas formas y sentidos primitivos se hallen más cerca de los conceptos prístinos de que hace su tesoro el poeta. Saquea los idiomas modernos en el anhelo de buscar voces más precisas, más adecuadas a la emoción del momento. Es de una abundancia portentosa su vocabulario, mas no procede del prurito juvenil tan frecuente de asombrar al lector con palabras fuera de uso, sino de la necesidad de buscar lazos más íntimos entre las palabras y las sensaciones. Sin embargo, este acopio de voces, algunas de ellas creadas por el poeta o abstraídas del parlar humilde y pintoresco de mineros y ferroviarios, no implica obscurecidad ni siquiera tortuosa interpretación del concepto. Los que dicen ‘no entiendo’ es porque carecen de la preparación necesaria para seguir al poeta en su experiencia de la vida. Teniendo conocidos sus gustos e inclinaciones, su noción de la poesía y sus anhelos de precisión interpretativa, y, como si dijéramos irrumpiente, el sentido surte claro como el agua de manantial. Su poesía es la poesía de las sensaciones inesperadas,de las emociones vibrantes y a veces tortuosas, pero siempre claras. Es el pintor de la paleta verbal cuyo arte reproduce no solamente las cosas vistas sino también las emociones vividas intensa y 'peligrosamente'."

En varias oportunidades incluyó León de Greiff entre sus proyectos literarios la traducción de su obra a “castellano básico” para facilitarles el trabajo a algunos de sus detractores. No cumplió su promesa, pero en cambio en otras latitudes se consideró su obra no sólo legible sino merecedora deser recreada. Y esta aventura lingüística comenzó en 1920, cuando el poeta norteamericano de origen irlandés Thomas Walsh visitó Bogotá y hay una constancia gráfica de que tuvo la oportunidad de conocer, entre otros, a José Eustasio Rivera, Miguel Rasch Isla y León de Greiff. Ya había editado en Nueva York su versión de once poemas de Rubén Darío y era muy apreciada su traducción del “Nocturno” de Silva. Y vertió al inglés el “Rondel XII” (Músicas, músicas extrañas) en 1925, publicado en la“Revista Claridad” de Medellín en 1930 y no reproducido posteriormente.

Actualmente se han traducido 153 poemas, muchos de ellos a varios idiomas y en algunos casos hay más de una versión de un poema a un mismo idioma, por lo que el número de traducciones existentes hasta el momento es de 214.

El único traductor que tuvo un contacto directo con el autor mientras efectuaba su trabajo fue André van Wassenhove. Se conservan las cartas que él dirigió al poeta así como todas sus traducciones, realizadas entre 1962 y 1977 (35). Personalmente conversaron una sola vez (París. 1963, en presencia de Germán Arciniegas, Amira y Boris de Greiff).

Profundo conocedor de la poesía colombiana, publicó por vez primera traducciones suyas de León de Greiff en el No. 35-36 de “Phantomas” (Bruselas, noviembre de 1962) y en el No.22-23 de “Lessai” (Lieja, julio-octubre 1963), al lado de Arturo. Camacho Ramírez, Gregorio Castañeda Aragón, Eduardo Castillo, Fernando Charry Lara, Eduardo Carranza, Carlos Castro Saavedra, Eduardo Cote Lamus, Oscar Echeverri Mejía, Julio Flórez, Jorge Gaitán Durán, Blanca Isaza de Jaramillo, Luis Carlos López, Rafael Maya, Eduardo Mendoza Varela, Germán Pardo García, Emilio Rico, Jorge Rojas, José Asunción Silva y Guillermo Valencia. Posteriormente lo haría en “Scarabée” y “La Dryade” (1964) y “Fantasmagie” (Boletín trimestral del Centro Internacional de la Actualidad Fantástica y Mágica) (1967, 1975 y 1977), revistas literarias de su tierra natal, Bélgica.

Se ha omitido en esta oportunidad reproducir sus versiones detextos en prosa tomados de los Mamotretos “Prosas de Gaspar” y “Bárbara Charanga- Bajo el Signo de Leo”(Los Cinco Poetas Reyes Magos, I a V).

El primer traductor de León de Greiff al alemán, Erich Arendt, tuvo una relación de amistad personal y literaria con él que se inició cuando vivía en Bogotá y prosiguió muchos años después en Europa. Los tres poemas fueron publicados en el semanario“Sonntag” No. 21 (Berlín, mayo de 1965), y como simple curiosidad se menciona que esta fue la única vez en que el autor de los poemas recibió honorarios. Erich Arendt había abandonadoen 1933 la Alemania fascista, y desde la Suiza italiana se trasladóa España, donde participó hasta 1939 en la lucha del pueblo español por su libertad. Las otras estaciones de su exilio fueron Francia, Trinidad y Colombia, desde donde regresó a la RDA en el año 1950. Hasta su muerte, acaecida en 1984 a los 81 años, en Berlín,conservó vivo el recuerdo de su estadía entre nosotros, como lo atestigua el libro intitulado “Tolú” (Poemas de Colombia).

La más reciente traductora al alemán es Katharina Posada (hija de colombiano y alemana, residente en Heidelberg) quien además delas versiones incluidas en esta recopilación ha traducido“Relato de Guillaume de Lorges”, “Facecias”(Pues yo dije que el hombre), “Rondeles IX” (Mi vida estállena de sombras), “Rimas” (Lloran mis tristezas por lasalegrías) y “Nenias” (Todas las cosas trujéronmefastidio). Sus traducciones de varias novelas de Alvaro Mutis hansido muy elogiadas por la crítica en Alemania.

El filólogo norteamericano Edgar C. Knowlton (nacido en 1921 enel Estado de Ohio), quien estudió en Harvard, prestó su serviciomilitar durante la II Guerra Mundial en el Pacífico y fue Profesoren la Universidad de Hawaii, en Honolulu, entre 1948 y 1991(cátedras de Español, Francés, Portugués e Italiano) y en Malaysia(Lingüística). Es autor de un libro sobre el escritor argentino delsiglo XIX Esteban Echeverría. Sus traducciones de los“Rondeles” fueron sugeridas por el editor de la revista“Mele” (Carta Internacional de Poesía originada en laUniversidad de Hawaii), el destacado escritor rumano Stefan Baciu(fallecido en 1993) e incansable divulgador de la literaturaiberoamericana.

El colombiano Valentín Kielland (nacido en Santa Marta en 1934,hijo de noruego -emparentado con el gran escritor Alexander LangeKielland- y catalana, luego de permanecer por algunos años en losEstados Unidos se radicó en Estocolmo. Allí tuvo oportunidad derelacionarse con León de Greiff, de quien tradujo, además de losincluidos en esta publicación, “Tergiversaciones”(Pradera verde), “Sonecillo” (Yo quiero sólo andar, errar- viandante), “Relato de Sergio Stepansky”,“Sonatina” (En el espejo he visto el Mar, el Mar sordo),“Canción Nocturna” (Sólo por ver la luz en tuspupilas” y “Cancioncillas” (Yo sé del Mar lo quesupe del viento).

Jaime Tello goza de muy merecida reputación como traductor. Basta mencionar "Jaikais de Bashó y de sus discípulos” (del francés, editado en Bogotá en 1941) y“Cien años de Poesía Norteamericana” (de Whitman aRandall Jarrell, con énfasis en T.S. Eliot, editado en Caracas en1965). Vivió dos años en Inglaterra (1945-47), año y medio enNorteamérica (1947-48) y ha sido Profesor de Literatura Norteamericana en la Universidad Nacional de Colombia y en la Central de Venezuela. Durante varios años (1949 a 1955) tuvo a su cargo programas sobre poesía norteamericana en la Radiodifusora Nacional de Colombia, época en la cual también colaboraba con la emisora León de Greiff.

El poeta sueco Artur Lundkvist (traductor de muchos poetascontemporáneos de lengua española -García Lorca, Pablo Neruda,Octavio Paz) escribió acerca de León de Greiff en varias oportunidades. En su libro “Continente Volcánico” (1957) dice:

“...Según la poética vigente en Bogotá, la poesía debe ser algo difícil de captar, carente de substancia, libre de toda agobiante realidad; puro arte de palabras, pura música, puro juego. Quien mejor aplica este concepto de la poesía es León de Greiff de sesenta años de edad y de linaje sueco. El es considerado, con mucha razón, como el más grande poeta vivo de Colombia. El hombre es interesante como tipo y definitivamente sorprendente como poeta”. Y unos años más tarde (1965) en “Gigantismo en la Poesía Suramericana”: “...Es fácil identificarse con el individualismo extremo y con la disidencia, con la suerte echada ycon la estampa de derrota, con el negro romanticismo y con lacombustión espontánea, León de Greiff es sin duda incomparable comopoeta, fuera de todo esquema, de todo tiempo y lugar. La poesíacomo embriaguez y delirio ha llevado al poeta en su insaciabilidadhasta el límite en que se destruye a sí mismo. Esta es su forma degigantismo suramericano”.

En 1986 apareció en Moscú una Antología de traducciones deSerguei Goncharenco intitulada “Bajo el Signo de Leo”, enel décimo aniversario de la muerte de León de Greiff, fecha quepasó inadvertida en su patria. Esta es una visión panorámica de suobra poética que presupone un conocimiento asombroso de ella y que-quizás también en cualquier idioma- carece de antecedentes ennuestra historia literaria, pues esa Antología consta de 119poemas.

Serguei Filipovich Goncharenco, poeta, filólogo y traductor depoesía española y latinoamericana, nació en Moscú en 1945. En 1973 hizo la defensa pública de su tesis doctoral “Sistemas metafóricos de la poesía española: problemas del análisis, comprensión y traducción” y en ese mismo año ingresó a la Universidad Estatal Lingüística de Moscú como Profesor Asistente. Entre 1976 y 1985,ya como Profesor Titular de la UELM, es nombrado Vicedecano de la Facultad de Traductores e Intérpretes y Jefe del Departamento Español de la Facultad. Desde 1985-y hasta la fecha-Catedrático y Vice-rector de Investigaciones Científicas. En 1989 hizo la defensa pública de su segunda tesis doctoral (doctorado de estado, en el antiguo sistema académico francés): “Teoría de la comunicación poética hispana”. Es Miembro de la Unión de Escritores de la URSS (desde 1976), Miembro del Consejo de la Federación Internacional de Traductores, de la UNESCO.

Ha traducido poesías de unos 144 poetas españoles,latinoamericanos, portugueses y catalanes, en más de 60 libros monográficos y antológicos.

Del magnífico prólogo que escribiera para “Bajo el Signo deLeo” (y utilizando la traducción al castellano de Jaime Leivay Margarita Kaimarasova) se transcriben algunos apartes: “En el siglo XX la América Latina regaló al mundo una constelación de excelentes poetas, la mayor parte de ellos conocida por los lectores soviéticos: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, NicolásGuillén... Y sin embargo el nombre de uno de ellos -León de Greiff-es poco conocido en nuestro país. A llenar en parte esta laguna está destinado este libro. El epígrafe para él pueden ser las palabras de Nicolás Guillén: “Preparémonos para encontrarnos con el colombiano León de Greiff, para la fiesta de colores, ritmos excepcionales, músicas inesperadas, pero también al encuentro con la sabiduría amarga, el dolor secreto sin el cual no hay grandes poetas.

“...Pero la poesía de León de Greiff no está calculada para el éxito fácil del público lector. Y el hecho no es tanto que ellaa veces esté cargada de exóticos detalles, de culturas de muy variados pueblos. Más bien la cosa está en que la estilística poética de León de Greiff es no sólo rara sino increíble: en esta estilística se reunieron dos principios tradicionalmente contrarios: -la musicalidad- en su sentido más amplio y profundo: el espíritu de la música, y de otra parte el ánimo burlón. La música y la risa -ya amarga, ya despreocupada-.Precisamente la reunión de estos dos elementos heterogéneos engendra el sentido poético de su palabra".

HJALMAR DE GREIFF

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