Selección de poesía Colombiana, años 80 y 90

JOAQUÍN MATTOS OMAR
(1960)


Nació en Santa Marta, Magdalena, en 1960. Comenzó publicando sus poemas en Diario del Caribe en Barranquilla y con su primer libro ganó el Premio de Poesía El túnel. Ha publicado: |Noticias de un hombre (1988), |Páginas de un desconocido (1989), |La caída de ciudad Quila (1993) |De esta vida nuestra (1998).

 

La estafa

|Lo que era todo tiene que ser nada.
Jorge Luis Borges.

Todo el gozo, el dolor

todo el saber y la sabiduría,

todo el amor y el odio

reunidos a través de los días

y los lugares que con tantas raíces habitamos,

concluyen herméticamente encerrados en una caja

que al cabo quedará vacía

por un acto de magia,

por un grosero escamoteo

que a juicio del público culto

rebaja el hechizante espectáculo de la vida

a una triste y despreciable estafa.


 
Lugar de asilo

La casa, lugar de asilo,

República Independiente del Espíritu,

pequeña zona liberada,

trinchera, concha de ostra,

aaaainvernadero.


Si la ciudad, si el vasto y ruidoso detritus urbano,

impide que la vida pase

por tus cauces más secretos

como una fuente clara y profunda,

aaaiprimigenia y feraz,

cuyo lento y silencioso curso

deje a su paso la más gozosa plenitud,

la casa, lugar de asilo,

retirado jardín de vigas, zócalos y paredes.


Acompañado de la lluvia

La lluvia disputa

lenta y ordenadamente

con el tejado.

Es una delicada, menuda música

aaaaaque baja

hasta el pequeño y solitario corazón del hombre,

denso abrazo materno,

dulce compañía de un ángel de la guarda

ensimismado y triste.

Agua, agua es el surtido de esta noche.


 
Historia concluida

|Pues si vemos lo presente
cómo en un punto es ido
e acabado

Jorge Manrique

Hoy, cuando cuentas 33 años,

este lento presente tan presente,

cuya temperatura y humedad,

cuya luz y palpitación,

cuyos silenciosos ruidos y voces

sientes, ahora,

mi-nu-cio-sa-men-te,

lo vives, sin embargo,

con extrañeza,

desde una distante perspectiva,

tocado ya por la nostalgia

a la que en vagos términos,

desde su remoto porvenir,

le oyes hablarte, reticente, así:

"En aquella época, cuando tenías apenas 33 años

y en el tercer piso de un edificio

saturado de noble hollín y vejez

te preparabas solo, a solas,

te acuerdas?

un sobrio plato de arroz y lentejas,

con huevo frito y doradas rodelitas de plátano verde..."

Vivir los días

como una anónima historia ya concluida.

 

 
Comentarios () | Comente | Comparta c