AlvaroBurgos  (1945- )
 

 

Regimiento deRetaguardia

A Jorge Isaacs, el guerrero

 

Tras su fresca muerte

apenas quedó en el piso un breve rastro

que sólo este hombre podría haber reconocido.

Se trataba de una historia solemne,

como cuando se encierra a un obispo en su ataúd,

entre muros de una cripta llamada al silencio.

Ni siquiera una cruz romana, ni el despojo

de una flor de mujer, o lejana remembranza de una tierra

dichosa que los recibiera; apenas un latido de vientos.

* * *

Empezamos a escuchar la historia. El anciano negro

nos lo decía con su voz de metal vacío. Habían caído

en una batalla. Las tropas invasoras de caballería

irrumpieron detrás de la colina cuando ya estaba tomada,

mientras bayonetas y fusiles enemigos consumaban su estrago.

La furia de jóvenes húsares se abatía contra los rostrospatriarcales

con esa inclemencia adolescente de quienes miran la muerte

desde la primera juventud. Las heridas de los caídos

eran más grandes de lo necesario.

Entonces supimos la verdad. Resguardado apenas por unaturdido

destacamento de infantería, el regimiento de veteranossoportó

el asedio en los parapetos frágiles de la montaña.

Los viejos curtidos fueron arrastrados como hojas

que descuaja un huracán. Tensos, nerviosos músculos

felinos e instantáneos abatieron nobles barbas entrecanas.

Las fulminantes bayonetas, los reflejos de relámpago

cercenaron la lenta parsimonia de algún pistoletazofrustrado.

"Nuestra retaguardia fue doblegada y en aquelmomento

percibimos la derrota", evocó el negro memorioso.

Comentó cómo, desde a pie, someter a sable limpio

a su caballería les resultó imposible, "aunqueestuvimos

vivos en el campo largamente".

Ya anochecido, cuando la sangre y el humo empezaron asecarse,

hicieron un primer inventario del desastre. Era tan grande

que las tropas enemigas acamparon a tiro de honda,

sobre lechos de hojas secas de roble. Sentían infamante elfuego

de sus hogares. "Nos despreciaban con su cercanapresencia".

Un sol limpio en la mañana, no alcanzó a deshacer tantamuerte.

El ejército vencedor, intempestivo, se retiró hacia el sur.

Excavaron entonces algunas tumbas frescas y trazaron

en sus cruces ciertos nombres principales.

Las señales definitorias estuvieron a cargo de este hombre.

* * *

Hoy, cuando ya esa guerra ha desecado su huella

de abandono, con él tenemos la única posibilidad de saber

en qué recodo de la colina podríamos encontrar

las tumbas de aquellos combatientes del regimiento deretaguardia,

acaso la de algún abuelo nuestro,

o el sitio donde yace mi padre para siempre.

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