Laureano Alba (1949-)

Bogotá, Julio/90

Miro las montañas, azules

de tanto verdor.

La mañana es sincera

en su belleza.

El gorrión ha abandonado

su nido para pulsar el viento.

La ciudad se desparrama por las avenidas

con olor a ajenjo y remolacha.

Todo es suave y discreto.

Quiero pedir permiso

para estar feliz

a pesar de nuestros últimos

muertos.

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