Octavio Amórtegui (1901-1990)

  Mar Afuera

 

Pescador, hermano mío:

si naufrago en tu ribera,

si largo por fin el cabo...

¡no me sepultes en tierra!

Escóndeme en un cayuco

de esos que el ostión gangrena,

un cayuco carcomido

de los que ya no navegan.

Escóndeme de la aduana

y de sus guardas. Haz cuenta

de que soy un contrabando

que le pasa al mar la tierra...

Colócame un caracol,

grande, bajo la cabeza;

y por si los alcatraces...

cúbreme con una vela.

Luego, en la noche, al pescar,

me remolcas mar afuera

y me olvidas bajo el cielo

que es una barca que sueña!

Antes, con letra de fardo,

le pones, por si lo encuentran:

"no hagáis caso de esta barca

que es lo que el viento se lleva".

...

Bajo este silencio azul

yo me iré sin tanta pena...

...

¡No se lo digas a nadie

pescador, porque me entierran!

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