DanielArango (1920- )
Canto a Heine (fragmento)
No morirás, distante abuelo frío,
coronado de niebla.
G. Diego
Porque hay todavía robles que pudieran
doblarse, bajo el peso de una paloma muerta,
y todavía puede cualquier pájaro
con un trino, mover la primavera;
porque la luz del mundo está al arbitrio
del rocío, y la hierba
domina al huracán hasta tornarlo
en brisa que se queja;
porque sabiendo que la muerte existe
la vida recomienza
y la noche enumera sus silencios
en la categoría de la estrella;
porque desaparece la dulzura
cuando muere una abeja
y puede un llanto detener el día...
porque sólo el poeta
con la simple virtud de la mirada
nos revela la esencia,
¡No morirás, distante abuelo frío,
coronado de niebla!
Porque pueden las leyes del reflejo
cambiar la mariposa
y ascender la mañana, presintiendo
la visión de la rosa;
porque va transformando el aire en música
el vuelo de la alondra
y puede el agua devolver el cielo
caído entre sus ondas;
porque se opone al puño del invierno
la fuerza de una hoja
y su granizo derrotar no puede
la rama temblorosa;
porque en una mirada todavía
el tiempo se demora
y el corazón para saberse puro
vigila la paloma;
porque la voz sin alcanzar lo eterno
nos habla con su idioma,
¡No morirás, distante abuelo frío,
coronado de sombra!
Porque el fuego conduce sus cenizas
sin enturbiar la llama
y olvidando el horario del estío
la fruta se adelanta;
porque en los ciegos mares del sentido
como un faro está el alma
y no logra empañar su luz serena
la sangre arrebatada;
porque la gracia de una flor gobierna
la raíz subterránea
y tu voz, que al olvido va oponiendo
su resistencia diáfana,
¡abuelo! nos persigue para siempre
y a nuestro lado canta;
porque en tu verso encuentra la belleza
lo que en la flor la savia
y es más profunda que la muerte misma
su visión encantada,
¡No morirás, distante abuelo frío,
dormido bajo un arpa!
