José Asunción Silva (1865 - 1896)
 

 

Al Oído del Lector
 

No fue pasión aquello,

fue una ternura vaga...

La que inspiran los niños enfermizos,

los tiempos idos y las noches pálidas.


El espíritu sólo

al conmoverse canta:

cuando el amor lo agita poderoso

tiembla, medita, se recoge y calla.


Pasión hubiera sido

en verdad; estas páginas

en otro tiempo más feliz escritas,

no tuvieran estrofas sino lágrimas.

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