Reseña del libro: La Guirnalda: Colección de Poesías i Cuadros de Costumbres
Datos bibliográficos:
Publicada por José Joaquín Ortiz. Bogotá. --- Imprenta de Ortiz i
Compañía. --- 1855 28 x 15 cms. 319 páginas. 2 litografías (1
inicial, en colores).
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Enero
3 de 1965.
Casi invariablemente, las antologías literarias hechas en el
Siglo XIX, con tan patriótica intención como inocuo resultado, con
el transcurso de los años solamente logran acentuar, cada vez más,
el olvido de los nombres y de los escritos en ellas contenidos. En
el caso presente, las nueve décimas partes de los autores
consignados --- por lo menos en calidad de poetas--- son hoy día
---para prestigio y calidad de las letras colombiana---
perfectamente desconocidos. Su estudio corresponde más al
temperamento y al oficio del arqueólogo, que al del crítico
literario. Seguramente, muy pocos reconocerán como poetas a
Indalecia Camacho, Ana Torres, Gabriel Arboleda, Bartolomé Calvo,
Antonio Díaz, Pedro Gómez Calderón, José Benito Gaitán, José A.
Galeano, Pedro A. Herrera, Manuel M. Marroquín, Pedro P. Pacheco,
Celso de la Puente, Carlos N. Rodríguez, José Antonio Torres,
Antonio T. Tono y Antonio José Toro.
De este primer tomo de "La Guirnalda" dice el periódico "El
Catoliscismo" en el N° 174, correspondiente al 9 de octubre de
1855, en la sección "Revista de los periódicos de la
Capital":
"...Hay también en embrión otro periódico que pronto darán a luz
las prensas del señor Ortiz i Compañía, titulado "La Guirnalda",
... "La literatura es aquí todavía una profesión mui estéril, i el
laurel de los poetas es laurel sin fruto que no tiene demanda, i
que no puede cultivarse si no se tiene al lado algo de comer. Sin
embargo, bueno es que comience a formarse i jeneralizarse el buen
gusto, a darse a conocer i enaltecerse, a llamar la atención i
compilarse nuestra naciente literatura nacional, i deseamos por
ello una larga vida a 'La Guirnalda' bajo el patrocinio de sus
hermanos i sensibles Mecenas".
Como era costumbre con esta clase de publicaciones, su impresión se
hizo por partes aparecidas periódicamente, enviada a los
interesados. Agrega el mismo periódico en el N° 177 del 30 de
octubre:
" 'La Guirnalda'. ---El 15 del corriente ha empezado a publicar el
señor J. Joaquín Ortiz esta escojida colección de dpoesías i
cuadros de costumbres, dando la preferencia, como es natural, a las
producciones de nuestras poetisas las señoras Silveria Espinosa de
Rendón, Josefa Acevedo de Gómez, Agripina Samper i una incógnita
denominada Edda, más sentimental y afectuosa que la griega Safo".
"...forman la 1ª. entrega 32 páginas en 8° i en una edición
esmerada. Se anuncia para cada tomo de diez entregas, una hermosa
portada litografiada en colores i el retrato de uno de los autores
que forman la colección. La suscripción vale 3 fuertes".
Comienza el volumen con una dedicatoria del editor " a las Señoras
de la Nueva Granada", fechado el 15 de octubre de 1855, y termina
con el índice alfabético de autores, señalándose en primer término,
las poetisas. Todas las páginas están enmarcadas y ostentan un
pequeño adorno en cada esquina.
Acompañan a la obra dos litografías ejecutadas por los hermanos
Martínez; la efigie de José Eusebio Caro, con una especie de peplo
y corona de laurel y ---en calidad de portada---, una guirnalda en
colores, para colocar dentro de ella la dedicatoria manuscrita. El
contenido está formado únicamente de poesías, sin orden ni plan
especial.
Como es natural, hay composiciones de Caicedo Rojas, J. E. Caro,
Ricardo Carrasquilla, Gutiérrez Gonzáles, José Joaquín Ortiz,
Belisario Peña, Rafael Pombo, Joaquín Pablo Posada y Vergara y
Vergara. Sin embargo, ninguno de ellos había compuesto sus mejores
páginas.
De la enigmática Edda, en concepto de los redactores de "El
Catoliscismo" "más sentimental y afectuosa que la griega Safo", se
incluye la conocida composición titulada "Mi amor", precedida de un
elogioso comentario del editor a "la joven bogotana que oculta
pertinazmente su nombre". A ella están dedicados, además, unos
curiosos y casi ridículos versos escritos en lenguaje antiguo por
Próspero Pereira Gamba (pág 122), cuya lectura debió ser para Edda
tan decepcionante como para los comentaristas de "El Catoliscismo"
la identificación de su criolla y provocativa Safo. Se trataba de
un señor llamado Rafael Pombo.
