Reseña del libro: Diana Cazadora
Datos bibliográficos:
Clímaco Soto Borda Casimiro de la Barra.- Escrita en la guerra de
1900 Bogotá - Colombia "Imprenta Artística Comercial". CARRERA 6ª.
N° 299. 1915. 23 x 16 Cms. 159 páginas.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en
Diciembre 26 de 1965.
El día 24 de julio de 1915 reprodujo la revista "El Gráfico" la
cuarta sección del capítulo III de "Diana Cazadora", precedida del
siguiente comentario:
"En el año mil novecientos era tan aventurado salir de casa por las
noches como irse a los campamentos. Las patrullas recogían cuanto
bicho viviente anduviera por las calles para ponerlo a buen recaudo
en la Central, rendez-vous obligado de los paseantes nocturnos.
Soto Borda, entonces en la plenitud de su actividad literaria,
diose para matar las horas de reclusión a componer una novela
nacional. Diana Cazadora, de la que publicamos hoy un capítulo, es
una obra esencialmente bogotana en que campean las dotes de
escritos de Soto Borda y se revela su regocijado sprit.
Dificultades editoriales habían impedido hasta ahora la publicación
sin duda de la obra de Soto Borda, que será leída con interés y que
constituirá ---son nuestros deseos--- un verdadero éxito".
Por su parte, "El Espectador", publicó un extenso comentario de
Luis Eduardo Nieto Caballero el 10 de septiembre del mismo año,
que, entre otras cosas afirma:
"En Diana Cazadora se juntó armoniosamente el Soto Borda de los
retruécanos y de los chistes con el Soto Borda del salpique de
veros melancólicos. Parece la obra de dos hermanos de diferente
genio, que se ayudaron siempre y se quisieron mucho" … "Las
costumbres de cierto medio bogotano están primorosamente descritas,
con lujo de detalle, con cuidadosa penetración, salpicadas de
observaciones justas y reflexiones sensatas. Hay un análisis
acertado de muchas mentiras sociales, de la hipocresía que hace
fingir dolores y de la fatuidad que hace falsear grandezas, para
hacerse a amistades útiles entre aquellos a quienes se acompaña en
un quebranto, o para deslumbrar a los del propio medio, pasando por
compañeros de individuos situados en otro medio más alto. Y por
último ---y es lo principal--- hay allí un tipo, un verdadero tipo
inolvidable, símbolo en el cual está totalizada una clase de seres
genuinamente nuestros, que van desapareciendo, por desgracia, y que
a nuestro juicio constituye la mayor originalidad, la mayor fuerza,
el mayor triunfo del libro. Hemos nombrado a Pelusa"… "Gran
porción del Bogotá pintoresco y del que ya casi podemos llamar el
Bogotá pretérito, quedó, pues, retratado en esas páginas. Y por
ello, además del natural regocijo, como amantes de la literatura,
por la aparición del libro, los bogotanos debemos saludar a Diana
Cazadora con algo como agradecimiento".
Y hoy día, cincuenta años después, (escrito en 1965) podemos
repetir lo mismo. Lo comentarios coetáneos a la aparición de una
obra literaria, se desvirtúan, en forma casi inexorable con el
transcurso del tiempo. Los conceptos emitidos por los amigos o
admiradores personales del autor, son producto casi exclusivo del
afecto magnánimo, del estímulo generoso o de la adulación
interesada que, años después, nadie tiene ya en cuenta. La obra
misma, y nada más que ella, es lo que interesa. La novela "Diana
Cazadora" puede ser un ejemplo, pese a algunos recursos efectistas
no muy convincentes.
El talento de Soto Borda para retratar, y más que todo para sugerir
el ambiente bogotano de 1900, en forma ágil y rápida, con detalles
y ocurrencias oportunas, más expresivas que cualquier descripción
pormenorizada, da a su obra un encanto y ligereza completamente
opuestos al almibarado e íntimo "santafereñismo" con olor a ratón,
tan característico de los costumbristas del siglo XIX.
El libro, dedicado a David Salgado Gómez, se divide en XII
capítulos. No tiene prólogo ni índice. Reproduce, en la cubierta,
el muy conocido dibujo de la efigie del autor, ejecutado por
Coroliano Leudo.
El periódico "El nuevo Tiempo" acostumbraba publicar casi todos los
días una larga lista de libros ofrecidos por la "Librería
Colombiana". El 6 de septiembre de 1915 se comenzó a anunciar allí
lo siguiente:
"DIANA CAZADORA. Novela escrita en 1900 y publicada hasta ahora, de
Clímaco Soto Borda, por primera vez. Un tomo, rústica, $
1.00".
Jorge Bayona Posada en 1938, al hablar de la novela en cuestión, en
un ensayo sobre Soto Borda Artículo escrito por Raúl Jiménez
Arango, para El Tiempo, en el "Registro Municipal", conmemorativo
del cuarto centenario de Bogotá, dice:
"… su salida de la imprenta en 1916 (sic) constituyó uno de
los mayores éxitos editoriales que se registran en Bogotá. En pocas
semanas se agotó completamente una copiosa edición y hoy día no se
consigue un ejemplar a ningún precio".
