Reseña del libro: Una ronda de don Ventura Ahumada
Anécdota bogotana
Datos bibliográficos:
Eugenio Díaz,---Imprenta de la Nación, 1852. 13 x 9 cms, 44
páginas.
Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en
Febrero 7 de 1965.
El pueblo me la contó,
I yó al pueblo se la cuento,
I pues la historia no invento,
Responda el pueblo i no yo.
Zorrilla.
"Un cuerpo de policía regular, así como también un constante i bien
organizado comercio de esportación, sin exajeración o vaivenes, son
la tabla de anuncio para conocer la canción que marchará a la
vanguardia. La veremos fijada algún día en nuestros puertos?
---Pero si en Bogotá no hai policía no es por falta de jenio, sino
porque se dio en la manía (no sé con qué fin) de abogar por las
garantías de la mugre, de la vagancia i de la locura, i si a esto
se agrega la burla y la indolencia, no hai para qué preguntar por
más".
Con las anteriores frases, que bien pudieran referirse a hechos y
situaciones de los tiempos presentes, se inicia el prólogo de la
primera obra publicada aisladamente por Eugenio Díaz. No hay
necesidad de decir quien era él; su nombre ocupa un significante
lugar en la historia de las letras colombianas. Sus escritos y
calidad de cofundador de "El Mosaico" así lo demuestran. Por las
descripciones que de su persona han dejado Vergara y Vergara y
Laverde Amaya, se puede formar el retrato bastante aproximado de
uno de los individuos de mayor contenido humano, equilibrada mezcla
de ruana y pluma de ganso. Don Ventura Ahumada, mencionado con
relativa frecuencia, en cambio, es recordado equivocadamente.
Muchos creen que es el autor de un libro titulado "Una Ronda". Jéfe
político de Bogotá durante los años de la Gran Colombia,
caracterizado y temido jefe de policía en la práctica, don Ventura"
ha pasado a los anales de la pequeña historia acompañado de
numerosas y picarescas anécdotas. La más conocida de ellas fue
cuidadosamente recogida y publicada por Eugenio Díaz en este
pequeño volumen. Termina así el prólogo:
"Entre las consejas bogotanas corren varias de las ocurrencias de
don Ventura, que mui bien honrarían nuestros periódicos,
sustituyendo a las consejas estranjeras que no tienen para nosotros
el mismo interés. Ofrecemos al público una que, aunque mui común,
permanece aún inédita. Si de alguna falta se nos inculpa, sea de la
redacción, más no de la invención, en que nos hemos tenido
parte".
El asunto, a grandes rasgos, es como sigue: el Padre Serafín se
escapa del convento con demasiada frecuencia. En agosto de 1828,
los otros frailes, reunidos en acalorado consejo, resuelven
solicitar la ayuda de don Ventura Ahumada. Este averigua fácilmente
el lugar frecuentado por Fray Serafín: una chicharronería del
barrio de Belén, arriba de la "Piedra Ancha", sitio en el cual se
reúne todas las noches a jugar dados en compañía de varios
amigos.
De allí regresa al convento el díscolo fraile por una puerta del
solar ubicada sobre un zanjón. En este sitio, una noche le tiende
don Ventura una trampa compuesta de un costal sostenido por varios
lazos de nudo corredizo, en la cual cae espectacularmente Fray
Serafín al tratar de escapar de la ronda ordenada previamente por
el jefe de la policía.
La narración, acompañada de una "Dedicatoria" al señor Pedro
Gutiérrez Lee y un "Prólogo", está dividida en los siguientes XI
capítulos: "Un capítulo", "La delación", "La fábrica de
chicharrones", "El dado", "Un tratante i un estudiante", "La celda
de fique", "La ronda", "Serenata", "El Convento", "La celda
verdadera" y "El coro".
El periódico "El Porvenir", en el N° 178, correspondiente al 19 de
noviembre de 1858, en una lista de "varios juguetes literarios, que
junto con algunas otras publicaciones, ofrece a los aficionados",
anuncia la obra al precio de "00-20". El mismo periódico ostenta el
siguiente aviso en el N° 185 de 14 de noviembre:
"Una ronda de don Ventura Ahumada, ---este chistoso cuadro de
costumbres nacionales, que en calidad de ensayo ha publicado el
modesto escritor señor Eujenio Díaz, se hallará de venta, desde
mañana, en el despacho de la imprenta de la nación, a dos reales el
ejemplar, i en las ajencias de 'El Porvenir'. - Bogotá, noviembre 5
de 1858".
