Reseña del libro: Vida de la V. M. Francisca Josefa de la Concepción, Religiosa del Convento de Santa Clara, de la ciudad de Tunja, en el Nuevo Reino de Granada.  Escrita por ella misma, de orden de sus confesores.



Datos bibliográficos:
Francisca Josefa del Castillo y Guevara. Dada a luz por don Antonio María de Castillo y Alarcón. Impresa en Filadelfia, por T. H. Palmer. Año de 1817. 18 x 10.05 centímetros. LIV y 325 páginas. 10 de índice sin numeración.

Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Marzo 7 de 1965.

Se inicia esta primera edición de la vida y visiones de la Madre Castillo con un preliminar o introducción "Del Editor", que sin embargo, no es de los señores Palmer de Filadelfia, sino de don Antonio María de Castillo. Continúa con la "Dedicatoria" de este último a su padre el señor Joaquín de Castillo, fechada en Filadelfia el 1° de agosto de 1817, a la cual sigue la "Breve noticia de la patria y padres de la V. M. y observante religiosa Josefa de la Concepción etc.", sucinto relato, ambiental, familiar y espiritual escrito "de la letra D. Francisco Domínguez Urrejolabeitia enquadernado al principio de la primer parte de los escritos de la V. M. Francisca" interesante, sobre todo, por contener noticias minuciosas sobre los manuscritos y primeras copias de los escritos de la monja. Van, luego las "Licencias del Ordinario" y del "Sr. Gob. Del Arzobispado", documentos referentes a la autenticidad y publicación de la obra, fechados todos en Santa Fe en noviembre y diciembre de 1816, en los cuales aparecen los nombres del prebendado Nicolás Cuervo, del cura de Tabio, José Antonio de Torres; de Vicente Roxas, Juan Nepomuceno, Eugenio de Elorga, Antonio María de Castillo, y de los notarios Agustín de Herrera y Vergara Gil. A continuación, se transcriben 12 cartas, 10 de las cuales están dirigidas a Sor Francisca por sus confesores Diego de Tapia, Felipe Arguindegui, Francisco Caicedo, Luis de Hererra y Tomás de Casabona, entre los años de 1724 y 1741. Hay una carta de la protagonista al vicario, el 11 de junio de 1741, y otra, del padre Diego de Moya a la Madre Francisca del Niño Jesús, del año de 1746, cuatro después de la muerte de la Madre Castillo, en donde se expone claramente la conveniencia de publicar la vida de esta última. Finalmente, y como última pieza en esta larga y reiterada serie de preámbulos, se consigna otro certificado de autenticidad, no se sabe exactamente a cerca de qué, firmado por los mismos funcionaros encargados de dar validez a las diligencias tramitadas en 1816.
La "Vida" se compone de LIV capítulos, cada uno precedido de su respectivo sumario. Darío Achury, en su "Estudio Liminar", publicado con la tercera edición del libro de la Madre Castillo, hecha en 1956 por la "Biblioteca de Autores Colombianos", y al cual debe acudir todo el que quiera informarse sobre la vida y obra de la monja Tunjana, dice: "los títulos de los capítulos en que se divide la 'Vida', fueron redactados por el mismo señor Castillo y Alarcón y se han conservado en las sucesivas ediciones de esta obra, inclusive en ésta de 1956". No es aventurado presumir ---y el mismo señor Achury así lo deja sospechar---, que el acucioso don Antonio María llevó su entusiasmo a más allá de ponerle nombre a los capítulos de la obra. A esta circunstancia se debe agregar el hecho de haber aparecido esta primera edición en una ciudad en la cual se habla otro idioma, y en una época en que se supone no era usual la publicación de libros en castellano. Basta una rápida ojeada para darse cuenta de los numerosos errores o incorrecciones contenidos en la edición de Filadelfia.
Sería superfluo hacer un comentario, así sea rápido, sobre el aspecto literario o ascético de este libro. Los aficionados al asunto se han intoxicado con el olor de su discutible santidad, y han colocado a su autora al lado de Santa Teresa. ¿Qué más se puede pedir? Sin embargo, el psicólogo, y, todavía mejor, el psiquiatra, no se han detenido a estudiar a fondo lo que bien pudiera llamarse "el caso de la Madre Castillo". Personalmente, y solo como ejemplo, le sugiero, a quien desee conocer el aspecto más significativo de la señora de Castillo, leer el final del primer párrafo del capítulo XXXVIII; el segundo, quinto y sexto del capítulo XXXIX, etc.

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